

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II
Capítulo 11
Bill POV
Flashback
Principios de agosto
Me pare de la cama cuando escuche ruidos de pasos en el porche. Puto Frank. Medio dormido, tomé mi teléfono para ver la hora. Eran casi la 1:30 de la madrugada.
Molesto por que me habían despertado, marque su número para ver si se le había olvidado su llave pero no me contesto.
Que raro.
—Frank, soy yo. Te escuche afuera, voy bajando las escaleras, deja de hacer ruido—. le deje un mensaje de voz y colgué y lentamente camine de puntitas por el cuarto con el teléfono en la mano y abrí la puerta. Por alguna razón, mi corazón estaba latiendo muy rápido mientras caminaba por las escaleras.
Me pare al final con la mano en el pasamanos y sentí mi pulso en los oídos cuando la puerta principal se abrió un poco y lo vi dar un paso hacía adentro.
Él me vio, paralizado al final de las escaleras y me dio una sonrisa maniática.
—Hola, Bill—.
Fin flashback
.
Cuando abrí los ojos, mi cuerpo se relajo de inmediato al darme cuenta donde estaba. Todavía estaba acostado en el pecho desnudo de Tom, con sus brazos alrededor de mí. Intente no moverme, no quería despertarlo por que sabía que si lo hacía el momento se terminaría.
Estaríamos separados otra vez y el regresaría con la perra y… ugh.
La luz del sol entraba por su ventana abierta y había una ligera brisa que quitaba el calor del cuarto. Suspiré, besé el pecho de Tom y me senté para poder verlo dormir.
Tan pronto me moví, el se tensó un poco y abrió los ojos. Me miró, frunció el ceño y cerró los ojos otra vez.
—Me duele la puta cabeza—. gruño, presionando los dedos en su frente.
Me encogí de hombros y puse una de sus trenzas alrededor de mi dedo.
–El saki le hace eso a las personas—.
—¿Qué hora es?— se quitó la sabana de encima y yo cruce los brazos sobre mi pecho desnudo para que no me pudiera ver. –Tus pezones estuvieron en mi boca anoche, estoy seguro que se como se ven—. dijo mientras rodaba los ojos.
Sonreí y me acosté sobre la almohada, ladeando mi cabeza hacía él.
Quería decírselo. Tenía tantas ganas de decírselo, lo tenía en la punta de la lengua pero… no pude. No cuando todavía estaba con él.
El se me quedo viendo sin ninguna expresión en la cara, sin sonreír o fruncir el ceño y sin decir nada.
—¿Quieres… umm… hablar de lo de anoche?— pregunté.
El tensó los labios y levantó las cejas.
—¿Qué es lo que hay que decir?—
—¿Al menos te acuerdas de lo que dijiste?—
—Si, Billy. Me acuerdo—. el murmuró exasperado.
—¿Lo dijiste en serio?—
El entrecerró los ojos y lo escuche respirar pesadamente por la nariz.
—Me insulta que me hayas preguntado eso. Creo que para este momento debes saber que no soy el tipo de persona que dice esas pendejadas sin decirlas en serio—.
Me moje los labios y pase las puntas de los dedos por su antebrazo.
–Entonces ¿Por qué no dejas de verlo?—
El se sentó enojado y volteo la cabeza hacía mí.
—¿Por qué debería hacerlo? Al parecer no merezco ni una explicación de ti. Estoy cansado de que me hagas sentir culpable y esas pendejadas. No se que putas te paso, no me lo dices. Entonces llegó a casa y tú esperas que actúe como si los últimos seis meses no hubieran pasado—.
—Yo nunca…—
—Eso fue lo que paso, Bill y estas son las consecuencias. Él estuvo ahí para mi cuando tú me jodiste, él es bueno para mí, somos unidos y a menos que piense que vale totalmente la pena, no veo ninguna razón por la que debería romper con su amistad—.
Wow, Tom. Apuñálame en el corazón un par de veces más, por favor.
—Claro, nada de esto es tú culpa ¿verdad?— le fruncí el ceño y busque mi playera debajo de la sabana. –Te pedí una llamada. Una puta llamada cuando te necesitaba. Llamaste un par de veces después de que rompí contigo y yo no quería hablar contigo. Es como si… solo me quisieras cuando no estoy cerca, así ha sido siempre. La única razón por la que me mandaste un mensaje ayer fue por que él me vio con otro chico. No siempre puedes tener tu pastel y comértelo, Tom—.
Deje de intentar buscar mi playera y me acosté en mi espalda, estaba furioso.
Tom me miró y se rascó la cabeza.
—De verdad no se que hacer. Hasta que madurez de una puta vez y confíes en mi, no puedo intentar arreglar las cosas contigo. Todo este asunto es tan infantil. El hecho de que no me digas que paso… es como si me dieras una patada en las bolas. En serio—.
Cerré los ojos y pasé saliva.
–Tengo mis razones para no querer hablar de ciertas cosas. Además, si de verdad te importara lo que paso, ya lo hubieras averiguado—.
Tom se rió y se golpeó la frente.
–Esta bien, ¿Ahora es mi responsabilidad buscar a alguien que sepa lo que te paso? ¿Debería haberlo puesto en el periódico? ¿Debí pegar carteles en todos los postes de teléfono del puto pueblo?—
—Tom… solo ayúdame a encontrar mi ropa para que pueda irme—. dije, vencido. Él se dio cuenta del tono de mi voz y se acostó y cerró los ojos.
De pronto, sentí su dedo enredarse en mi dedo meñique debajo de la sabana y el gimió.
—No quiero pelear contigo. Solo estoy tan frustrado. Tal vez… ya no deberíamos hacer esto—.
De acuerdo, pendejo. Estoy seguro que tú me mandaste un mensaje pidiéndome que viniera.
—Si, estoy de acuerdo—.
Puso su mano detrás de la cabeza y nos quedamos acostados por unos segundos.
Y luego Viktor abrió la puerta.
—Kaulitz ¡Hora de la piscina!— Sus ojos se abrieron mucho cuando me vio y se rió. —¡¿Qué bananas esta pasando aquí?!—
Viktor saltó a la cama y se acostó entre Tom y yo, moviendo la cabeza del uno al otro para vernos.
—Trümper ¿Estas desnudo debajo de todo eso?— preguntó, mientras me picaba el hombro.
—No, tengo los pantalones puestos—.
—Sexy. Mas fricción ¿eh?— giró hacía Tom. –En serio, Kaulitz. Piscina… ahora. Estamos a 30° C afuera y ahí chicos de LA que tenemos que ver—.
—Viktor, tienes cinco segundos para que salgas de mi cama antes de que te de un rodillazo en las bolas. 5… 4… 3…
Viktor rodo sobre mí y se paró a un lado de la cama.
—Um, ¿Para que quieres ver chicos? Tienes novio—. le recordé.
—Metete en tus propios asuntos, hombre. Como sea, ¿recuerdas lo que te hizo ayer? No te dijo lo de la cena, que perra.
—Si, tú te encargaste de eso por él—. Tom masculló, enseñándole el dedo. –No se que es esta camaradería tan cercana entre ustedes pero no me gusta. Bill, deja de salir con mi amigo, me molesta.
—Él sale conmigo por que tú tienes una nueva señorita y no eres tan accesible como yo—. dije, sonriendo.
—Si y por que eres un aburrido de mierda ahora que eres todo maduro y sofisticado y culto y…—
Tom tomó su despertador y voló por el cuarto hacía la cabeza de Viktor. El se movió en el último segundo y se estrello contra la pared y cayó al suelo.
—Eso fue innecesario— murmuró Viktor, mirando el suelo. –Oh, Bill ¿Esto es tuyo?—
Él levantó mis tenis y los sostuvo cerca de su cara.
—Si, gracias— dije, sarcásticamente, quitándoselos de las manos, después mire sus pies y suspiré. –Viktor… ¿estas usando sandalias?—
Él asintió.
—Solo lárgate. Ahora—. dijo Tom, totalmente enojado.
—Los dos son unos aguafiestas—. dijo Viktor de mala manera, saliendo y azotando la puerta.
Me senté y le fruncí el ceño a Tom. –De verdad no puedo encontrar mi blusa. No puedo irme a casa así—.
Levantó la sabana y metió la mano debajo, moviendo todo y luego me dio un pedazo de tela.
–Solo… usa la mía—.
Tome su playera, me la puse y suspire mientras me salía de la cama.
–Bien, Tom. Supongo que te veré después—.
—Si— accedió, asintiendo la cabeza.
Silencio incomodo.
—Y… ¿Qué haremos ahora? Regresamos a ser amigos o…—
—No sé— murmuró. –Necesito algo de tiempo para pensar—.
¿No sé? No era la respuesta que estaba esperando.
–Le diré al puto que se vaya en cuanto me lavé los dientes—. pero oh Dios, recordé por que Tom y yo no estábamos juntos. El hecho que decidirse por nosotros le era difícil me molestaba mucho.
No deje que se diera cuenta como me sentía. Fingí una sonrisa y me despedí con un gesto de la mano, pasé a Viktor que estaba en la salo escribiendo groserías en las carpetas de escuela de Tom.
—Trümpernigan, por favor habla con Charlie, por que si no lo haces se seguirá quejando conmigo… y me apuñalare el oído, de verdad—.
Rodee los ojos y apunte la puerta.
–Voy hacía allá—.
—Oh, ¿Cómo estuvo tu cita loca con Aussie ayer? Asumo que no pasó nada por que pasaste la noche aquí, a menos que seas de ese tipo de chico…—
—No paso nada. Y de verdad me divertí, te cuento más tarde, cuando Grouchtom no este en el cuarto de a lado. Creo que almorzare con él dentro de un rato así que… bueno, me tengo que ir. Vas a mi casa dentro de un rato o algo así, y por favor tira esas sandalias a la basura—.
El me entornó los ojos mientras salía del departamento. Cuando abrí la puerta de mi apartamento, Charlie estaba sentado en la sala, su cabello todo desordenado. Eso no era típico de Charlie.
—¿Qué estas usando?— me preguntó, viendo la ropa de Tom.
—Oh, lo siento— me di la vuelta para darle la espalda y puse la cabeza de lado. —¿Quieres tu puñal de vuelta?—
—Yo… no te apuñale por la espalda, solo no quería que te pusieras triste. ¿Por qué no me dijiste que saliste con un chico? ¡Eso es importante!— se paró y caminó hacía a mí, con los brazos cruzados.
—¿Te hubiera importado? Es que bueno, tienes a tú amigo Rojito para que te haga compañía ahora, así que…—
—Ugh, como sea Bill, madura—. me gritó, moviendo su brazo frente a mí. –De todos modos, la cena fue horrible. Viktor y Tom la arruinaron—.
—Si, el karma es una perra— le dije, encogiéndome de brazos.
Charlie suspiró y se despeino el cabello.
–De acuerdo. Lo siento, eso fue algo horrible de mi parte y estaba completamente equivocado. No pasara de nuevo ¿de acuerdo?—
—Bien— dije, cerrando un ojo. –Así que… ¿No me vas a gritar por esto, verdad?— señale la playera y él sacudió la cabeza.
—Nop, honestamente no quiero saber. ¿Esto quiere decir que la cita no salió bien?—
Me dirigí al baño y abrí la regadera.
–No, me divertí mucho. Es tan sexy Charlie, ugh, y toca la guitarra, su departamento es tan lindo y esta como que desordenado pero va perfecto con él, y sus amigos son de verdad agradables ¡Y oh por Dios! Lo mejor… ¡Tiene acento! Pero, de verdad, es tan dulce y… misterioso. Y es muy callado y tímido al principio pero cuando comenzamos a hablar, es una de esas personas en las que confías inmediatamente—.
Se rascó la nariz y frunció el ceño.
–Dijiste un montón de cosas.
—Lo sé. Tengo que bañarme y arreglarme por que se supone que iremos a almorzar. Después te doy más detalles
Cerré la puerta y me metí a la regadera para quitarme el olor de Tom que tenía encima. Esta bien, tal vez me quede parado con su playera y la olfatee durante unos minutos pero eso es aparte de todo. Lo importante era que él no quiso terminar las cosas con Adriel, sentí que lo estaba escogiendo a él en vez de mí. «Necesito algo de tiempo para pensar» era otra forma de decir «Te hare a un lado por otro rato más hasta que me decida bien»
Era pura mierda.
Bryan llamó mientras me estaba vistiendo y me preguntó si aún quería ir. Acepté la invitación, emocionado y él pasó por mí en su Mercedes antiguo. La cosa era totalmente de barrio, pero el le ponía la actitud. Estaba usando los mismos jeans gastados del día anterior, excepto que ahora estaba usando una playera de Jim Morrison muy vintage. Él era tan relajado e indiferente hacía todo, era algo muy refrescante. Estaba acostumbrado a cosas como: «Bill, tu viejo auto es tan vergonzoso, mi Audi de $50, 000 dólares es mucho mejor» o «Bill, mira mi nueva laptop de $2,000 que mis padres me compraron sin ninguna razón» o mi favorita «Bill, no rompas el botón de mis pantalones de $200 dólares.»
Y después me sentí patético por que Tom estaba permanentemente quemado en cada neurona de mi cerebro. No podía dejar de pensar en él. Así que intente tanto como pude distraerme con Bryan y quitar a Tom de mi mente.
Bryan me llevó a una modesta cafetería, donde nos sentamos afuera debajo de una sombrilla. Él abrió el menú mientras hablaba conmigo.
—Y ¿Cómo estuvo el resto de tu noche?— preguntó
Pregunta equivocada.
—Bien. Me fui directo a la cama—. mentí. Por alguna razón, sentía que si le decía «Oh, estuvo genial, casi me cojo a mi ebrio ex novio» él saldría corriendo sin mirar atrás.
Bajó sus Ray-Bans hasta la punta de la nariz y miró por encima de ellos.
—¿Hay algo que no te guste en el menú?—
—Eh, no realmente— contesté. –No soy muy exigente, ¿Por qué?—
—¿Te importa si ordeno por ti?—
—Nop, adelante—. dije, sacando mi labio inferior y encogiéndome de hombros. Él sonrió y cerró el menú, poniéndolo en la mesa. Puse el mío encima del suyo y puse mis manos sobre la mesa.
—Le caíste bien a mis amigos. Dijeron que eras muy divertido—. me dijo, sonriendo.
—Soy muy divertido—. bromee. Pase mis dedos por la cima de mi vaso y le sonreí. —Tocas la guitarra muy bien. Deberías hacer un disco—.
El rió y sacudió la cabeza.
–Es solo por diversión. No soy lo suficiente apasionado para ser un músico profesional—.
—Deberías escribirme una canción—. sugerí.
—Si, tal vez un día. Entonces… Bill ¿Tienes un novio en casa?—
Sonreí ante a la ironía de ese comentario.
–Eh, no—.
—¿Un ex novio?—
—Si— conteste riendo.– Excepto que no esta en mi casa. Esta aquí—.
Bryan levantó una ceja.
–Eso es interesante—.
—Es… una larga, larga, larga historia—.
De pronto la mesera llegó, gracias a Dios y nos tomó la orden.
—Eh… él tendrá el Capri y yo… el Normandy. Bill ¿Quieres tomar algo? Como… ¿Un trago con alcohol?—
—Seguro—.
—Bien, un ginger de limón para él. Uno doble—. el me guiño el ojo y le regresó los menús a la mesera.
—¿Qué rayos pediste para mí?—
—Ya verás— contestó Bryan, riendo. Pase saliva mientras el se recostaba en su silla y se estiraba, su playera arrugada se levantó un poco y pude ver su abdomen. Y su camino feliz. Sentí la baba caer.
Me aclare la garganta y mire la mesa para dejar de ver.
—¿Dijiste que era… una larga historia?—
Rodee los ojos y suspire.
—¿Quieres escuchar la versión corta?—
—Seguro—. contestó, pasando los dedos por su cabello.
—Bueno… planeamos ir a la universidad juntos, pero lo aceptaron en un programa de música en Europa y se fue por seis meses. Se fue tan pronto nos graduamos y casi no llamaba. Y luego tuve una… experiencia traumática y él no estuvo ahí para mí, así que termine con él. Viéndolo ahora, tal vez exagere pero… como sea. El regreso con un casi novio, que vive aquí y va a la UCLA. Y eso es todo—.
Bryan golpeo con los dedos la mesa y asintió.
–Suena incómodo—.
—Mucho más que incomodo—.
—¿Qué fue lo que te pasó que fue tan traumático?—
Hice una mueca y me mordí el labio.
–De verdad no quiero hablar de eso—.
—Oh. Esta bien— se quito los lentes y se jalo el cuello de la playera. —¿Alguna vez has ido a Tijuana?—
—Nunca había hablado de esto con alguien— se me escapo decir, ignorando su pregunta. –Es decir, excepto con mi amigo Frank, mi papá y el doctor…—
El pestañeo un parar de veces antes de inclinarse sobre la mesa y mirarme directo hacía los ojos y hablarme.
—Si quieres hablar conmigo, puedes hacerlo. Y si no… esta bien, no hay ningún problema—.
Me le quede viendo por segundos, solo pensando. ¿Estaría mal hablar de algo tan personal con alguien que conocí el día anterior? Probablemente. Pero el no estaba involucrado. No era lo mismo como si lo hablara con Charlie o Viktor u otra persona. Si él pensaba que era una mala persona y no quería volver hablarme… estaría bien. No había ninguna relación. Además Tom tenía a Adriel y le hablaba de mí todo el tiempo, eso había descubierto cuando leí su e-mail. ¿Así que por que no podía confiarle a alguien mis problemas? Era mayor que yo y parecía más maduro. Y definitivamente me entendería.
Así que le conté.
—Había este chico— comencé, inmediatamente sintiéndome aliviado de poder hablar las cosas en vez de ignorar lo que había pasado. –Estaba en una mala época en mi vida y era demasiado confiado en las personas, era más joven y estúpido… bueno, más estúpido. Antes de ir a vivir a Washington y conocer a mi novio, salía con este grupo de personas que pensé que eran mis amigos pero en realidad eran malas influencias. Este tipo era mucho mayor que yo y como que se aprovecho de mí… no sé—.
Pasé saliva y tome un trago de mi agua para poder pensar en lo que estaba a punto de decir.
—Me mudé y este psicótico me encontró y apareció en mi casa en más de una ocasión. La última vez que lo hizo, durante el verano, se metió a mi casa cuando estaba solo y bueno… te puedes imaginar que pasó—.
Bryan puso la cabeza en su mano y frunció el ceño.
—¿Qué? Él… ¿Abuso de ti?—
Asentí.
—¿Abuso sexualmente de ti?—
Asentí otra vez.
—Cuando tu novio estaba en España sin llamarte…—
—Si— pellizque el puente de mi nariz y exhale fuerte. –El asunto es que vi el auto afuera de mi casa. Y le había rogado a Tom que me llamara pero nunca lo hizo. No quería preocuparlo así que no le dije por que quería que me llamara, pero aún así…—
—No, lo entiendo. No tienes que explicarte—. Bryan se talló los ojos con la punta de los dedos y golpeo la pesa con sus manos. —¿En que putas me metí?—
El se rió y puso su dedo debajo de mi barbilla y yo fruncí el ceño.
–Lo sé. Soy una tragedia. ¿Por qué alguien cuerdo querría estar conmigo?—
—Bueno, ahí esta tu primer problema. Cuando mierdas así pasan, las personas siempre se culpan a si mismas. Hay personas locas ahí afuera, Bill, no hay lógica en lo que pasa algunas veces—.
—No le di mucha importancia a la forma en que se comportaba por que me sentía avergonzado de haberme involucrado con él y…—
Deje de hablar cuando la mesera llego y puso su comida en la mesa. Mire mi sándwich con asco y Bryan se rió otra vez.
—Solo una probada. Si algo te hará sentir mejor, será eso—.
Cambié de tema mientras comíamos, hablamos de cosas sin importancia y solo reíamos. Estaba aliviado de que él no me juzgara o se pusiera raro conmigo después de la bomba que le había dejado caer. Aligeraba la culpa que sentía de haberle contado todo a una persona que casi no conocía antes de contarle a Tom.
Después de terminar la deliciosa comida que había ordenado para mí, Bryan pagó la cuenta y me sonrió.
—¿Podemos repetir esto?— le pregunté.
—Seguro—.
—Bien, y puedes ordenar por mi otra vez. Es decir, si es que quieres volver a salir conmigo, después…—
Bryan rodó los ojos y negó con la cabeza.
–Escucha Bill. Te diré que es lo que pienso, no tienes que tomar mi consejo, solo quiero dártelo—.
Asentí y puse una rasta blanca alrededor de mi dedo.
–Adelante—.
—Probablemente te sientas mejor contigo mismo si solo hablaras con él. Se que no quieres hacerlo por que él esta con otro chico y sientes que no le importa tanto como debería, pero soy un activo y puedo entender por que se comporta de esa manera. En su defensa, terminaste con él sin ninguna razón, así que él lo superó y… tal vez si él supiera lo grave de la situación, los dos podrían arreglar las cosas. Es como un circulo vicioso de mierda por que tú no le cuentas por que esta con él y él no lo deja por que tú no le cuentas. Alguien tiene que ceder—.
El tenía toda la razón y había puesto las cosas de una manera tan sencilla y simple. Pero el punto era que, no importaba que hicera, hasta que Tom me escogiera a mí por voluntad propia y él se fuera, yo no iba a hablar.
Asentí y le di las gracias por el almuerzo antes de dejar el restaurante y dirigirnos a su auto.
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Tom POV
Flashback
Mediados de diciembre
—Tom— Adriel alejo su boca de la mía y toco un lado de mi cara. —¿Podemos hablar de algo?
Hice la cabeza hacía atrás y golpee la pared de ladrillo en la que él me había acorralado antes de comenzar a atacarme y suspire.
—¿De que?—
—Es nuestro último día aquí. No hemos hablado acerca de… nosotros. ¿Qué pasara cuando regreses a casa?—
Miré mis pies y me encogí de hombros.
–Pensé que estábamos de acuerdo con todo el asunto de ‘haber que pasa’—
Él rodó los ojos y me tomó de la mano, poniéndome de nuevo en la acera, después deslizo su mano hasta mi codo y enredo su brazo alrededor del mío mientras caminábamos.
—Me gustas, Tom—.
—Tú también me gustas—. le aseguré.
—No. Sabes a lo que me refiero—.
Me reí y me rasqué la cabeza con nervios. No sabía que decir. No sabía que rayos pasaría con Bill cuando regresara, así que no quería prometerle nada a Adriel. Si, todo estaba bien cuando estábamos apartados en un país diferente y evadía mis problemas pero cuando regresáramos a casa… seria algo muy diferente.
Además, si, él me gustaba. ¿Lo quería tanto como quería a Bill? Mierda, no. Pero, era mi amigo y era todo lo que tuve por los últimos cinco meses y me importaba lo suficiente como persona. Simplemente no podía ir a casa y dejarlo como si no fuera nada. Todavía lo iba a querer cerca y estaba… confundido. Y tenía sentimientos encontrados.
—Te daría una respuesta segura si pudiera pero yo… no quiero mentirte. No se que putas va a pasar cuando este cerca de él. Si te digo «Si, estaré contigo» y luego me doy cuenta que podré arreglar las cosas con él me sentiré como mierda. No quiero hacer eso—.
Él puso su cabeza en mi hombro y gimió.
—Bien— masculló. –Supongo que seguiremos con lo de haber que pasa, por que esperare por ti si es lo que tengo hacer—.
—¿Que tal si es mucho tiempo?— pregunté, curioso.
Él se encogió de hombros.
–Entonces será mucho tiempo. No será diferente a como están las cosas ahora. Esperaré—.
Ladee mi cabeza para apoyarla en la de él y él rió.
—Pero… ¿Puedo pedirte algo más?—
—¿Qué?—
—Cuando llegues a tu casa, antes de que vayas a LA… habla con él. Solo no… te acueste con él por que eso no arreglara las cosas—. dijo, rodando los ojos. Tenía razones para esa petición, le había contado como era antes de conocer a Bill. –Y me mantienes al tanto—. me pidió. –No quiero alejarte de tus amigos y esas cosas pero… quiero saber lo que esta pasando, para que las cosas no estén raras cuando llegues a California—.
—Seguro, eso puedo hacerlo—. accedí.
—Esta bien—. dijo, sonriendo. Y luego dejo de caminar y me empujo contra el edificio que estaba a un lado de nosotros para continuar con lo que estaba haciendo antes de que interrumpiera nuestra sesión de besos.
Fin flashback
.
—¿Qué harás en la noche?— preguntó Adriel. Puse el teléfono entre mi oreja y hombro mientras intentaba jugar cartas borracho.
—Estoy… bebiendo aquí. Puedes venir si no tienes nada que hacer—. Viktor golpeo su frente con fuerza y negó con la cabeza.
Mierda.
Puse mi cerveza en la mesa lejos de mí por que claramente ya había bebido lo suficiente.
—Esta bien, probablemente te vea en un rato—. contestó Adriel. Le dije adiós y colgué mientras Viktor me veía feo.
—Kaulitz ¿Eres estúpido? En serio, ¿La falta de un agujero afectó tu forma de pensar racionalmente?—
Mire a Viktor y me encogí de hombros.
–Probablemente—.
Abrió una cerveza y negó con la cabeza.
–Esta será una mala noche—.
—A él no le hubiera importado si le hubiera dicho que no viniera. No es para tanto, casi no he hablado con Bill en estas dos semanas… ahora que tiene a su puto pendejo cabrón de amigo. Solo estaba siendo educado—.
Estaba tomándome mi odio por que no había hablado con el nuevo amigo de Bill, estaba claro que era un cabrón celoso. Así que cuando me lo encontré en el pasillo y tuvimos una incómoda conversación de lo que hicimos esa noche, lo invite aquí para que tomara junto con Charlie. Por que yo soy el pendejo.
Oh, si, y ahora Adriel también iba a venir. Nos íbamos a divertir tanto.
—Bryan es genial—. murmuró Viktor.
—Solo te cae bien por que tiene 21 y así es más fácil para ti obtener alcohol en vez de ir al otro lado de la ciudad con el único idiota en LA que piensa que tu falsa identificación es de verdad—.
Viktor se encogió de hombros.
–Me ahorra un montón de tiempo—.
—Como sea. A la chingada los dos—. me tome el restó de la cerveza y moví las cartas otra vez.
—Habla toda la mierda que quieras ¿Pero adivina quien consiguió la cerveza que te estas tomando?— miré la botella en la mesa y bufé. –Voy a ir a hacer control de daños antes de que sea muy tarde. En un rato regreso—.
—Dile que lo siento. Lo haremos otra noche, mañana o luego. Y puedes tener total control de mi celular por el resto de la noche para que no… invite a alguien más por accidente—.
Si tuviera cerebro, habría detenido a Viktor de ir a hablar con Bill por que 99.5% del tiempo él empeoraba las cosas en vez de arreglarlas.
Esta noche no era la excepción.
Charlie ya estaba ebrio cuando llegó lo que probablemente significaba que Bill también lo estaba, donde fuera que estuviera. Viktor había tardado mucho en regresar así que sabía que esos dos estaban planeando algo con sus mentes malvadas.
Adriel ya estaba en el apartamento cuando Charlie llegó y logré hacer que se tomara un par de tragos para que estuviera un poco relajado. Estaba esperando a que no hubiera tanta tensión y esperaba que el alcohol ayudara en eso. Los dos estaban riendo y diciendo chismes acerca de personas que los dos conocían de la escuela y otras pendejadas que los pasivos como las chicas hacían, así que Viktor me arrinconó en el pasillo cuando no estaban poniendo atención.
—Bill estaba encabronado— susurró Viktor. –Intente calmarlo poniéndolo borracho y mi plan como que salió mal. Pero aún así no me hago responsable de cualquier cosa mala que pase esta noche por que… estoy avisando desde ahora—.
Lo miré sin ninguna expresión durante segundos.
—¿Qué hiciste esta vez?—
—Nada. Solo hable con él—. Viktor se encogió de hombros y tomo un trago de su… probablemente cerveza numero 18. Con dificultad se alejo de mi y yo estaba completamente confundió, ¿Qué putas me había dicho? Estaba demasiado borracho como para pensarlo.
Estábamos todos sentados en la sala intentando decidir si salíamos o no cuando alguien tocó la puerta.
—¡Adelante!— Viktor, el cabrón holgazán, gritó en vez de caminar dos metros hacía la puerta. Gran error.
Bill abrió un poco la puerta y asomó la cabeza.
—Hey chicos—. dijo, guiñándonos un ojo.
Charlie se mordía el labio para no reírse, tan fuerte que creo que sangró un poco. Él sabía lo que iba a pasar.
—No me voy a quedar, solo vengo a dejar esto. Estaba limpiando mi cuarto y la encontré—. él arrojó mi playera a mi regazo y sonrió.
Jode. Mí. Vida.
—Gracias por dejarme usarla para irme a casa, no la lave así que todavía huele como a Saki. Bien, ¡Adiós!—
Azotó la puerta y los otros tres solo se me quedaron viendo, en absoluto silencio.
Adriel tomo la playera de mi regazo y la puso frente a él.
—¿Um, Tom? ¿Por qué él tomó tu playera… la que estabas usando…—
—Los dejaremos solos para que hablen—. dijo Charlie, agarrando el brazo de Viktor para quitarlo de la silla.
—No, quiero ver—. dijo él, plantando los pies en el suelo pero Charlie era muy fuerte y logró moverlo.
Me paré y camine de un lado a otro en la sala. Más que nada para intentar no reírme por que no era gracioso que él acabara de joderme pero era tan de Bill hacer una mierda loca como esa. Tenía bolas de acero.
—¿Sabes que?— Adriel se paró y cruzó los brazos sobre su pecho. –Ni me digas, no quiero saber. Lo que quiero saber es ¿Quién se cree que es? Es tan inmaduro. Nunca le he hecho nada ¿Y tiene la audacia de venir aquí y avergonzarme de esa manera? No. Voy a hablar con él—.
Antes de que pudiera decir algo él ya estaba en la puerta. No sabía si seguirlo o no. En vez de eso, llamé a Viktor a gritos y corrí hacía el pasillo detrás de él, que estaba frente la puerta de Charlie y Bill, tocando.
—No quieres hacer esto—. le aconsejé, recostándome en la pared y suspirando.
Bill abrió la puerta y sonrió.
—¿Si?—
—¿Puedo hablar contigo un momento?— le preguntó Adriel. Bill levantó una ceja y me vio feo pero yo solo cerré los ojos para que no pudiera intimidarme.
—Seguro— dijo, fingiendo Bill una sonrisa en su cara. —¿De que?—
—Eso fue totalmente innecesario— le dijo Adriel, apuntando el pasillo. –Me gusta pensar que he sido muy amable y he soportado de todo. No me gusta ser grosero a menos que sea por una razón, y justo ahora, me has dado una razón—.
—¿No crees que esto es algo que tienes que hablar con Tom?— le preguntó Bill, levantando su barbilla hacía a mí.
—No. No pareces entender el hecho de que nosotros somos amigos y actuar como un loco solo hará que nos acerquemos más. Justo como cuando estábamos en Europa. Así que si quieres culpar a alguien por que Tom esta interesado en otro, cúlpate a ti—.
Maldición. Mierda. Puta madre.
Estaba demasiado ebrio para todo esto.
Los puños de Bill se apretaron fuerte, escuche su mandíbula cerrarse con fuerza y sus mejillas, oidos y nariz estaban rojas y sabía que era lo que venía. Llamé a Viktor, tomé los brazos de Adriel y le di la vuelta, lo que hizo que me ganara un puñetazo en el oído.
—¡Ow! Bill ¿Qué putas?—
El oído me zumbaba y Viktor estaba corriendo hacía nosotros, con Charlie detrás de él. Viktor tomó a Bill y lo metió dentro del apartamento, donde podía escuchar llantos histéricos y gritos.
Charlie llevó a Adriel a nuestro apartamento y yo me quede parado en el pasillo, sin saber que putas se suponía debía hacer.
Era una situación muy irónica.
Esta bien, había invitado a Bill. Y luego envié a Viktor para retirar la invitación por que había invitado a Adriel. Que, para la mente dramática de Bill, eso significaba que había escogido a Adriel en vez de él. Y aquí estaba mi castigo.
Gemí, golpeando la pared con mi puño y me dirigí a mi apartamento.
Adriel estaba tomando sus cosas de la mesa y las arrojaba con fuerza a su bolso. Charlie solo estaba observándolo y me dio una mirada como de «¿Qué putas esta pasando?» pero lo ignore.
—Eh… lo siento. Te dije que no le dijeras nada. Conozco como es.
Adriel me hizo una mueca desdeñosa y se puso el bolso.
–Tom, no se que esta pasando. Solo necesito ir a casa y pensar sobre todo eso. Me estas confundiendo—.
Eso tenía sentido. Yo también me estaba confundiendo. También quería golpearme la cabeza contra la pared muchas veces por que me importaba un carajo.
—No puedes manejar…
—Esta bien, mi compañero de cuarto pasara por mí. Te llamare mañana.
Azotó la puerta y yo miré a Charlie, levantando las cejas.
–Eh… estoy ebrio. Debería irme a la cama—.
Me deje caer en el sofá y suspire mientras él se dirigía a la puerta.
—Tom, tienes una decisión que tomar. No puedes tenerlos a los dos, no esta bien—. Charlie me regaño mientras giraba la manija. Lo ignore, por que, mierda, sabía que todos tenían razón y yo estaba demasiado emo como para hacer algo.
Pero nadie entendía nada. Nadie estuvo ahí cuando estaba solo en Europa. Nadie sabía lo triste que había estado y nadie habló conmigo en mi depresión. Nadie sabía como me sentí cada día, sabiendo que había jodido la relación por cometer un solo error y ahora tenia que vivir con el hecho de que algo horrible le había pasado a mi novio cuando todavía estábamos juntos y él no confiaba en mi lo suficiente y no arreglaba las cosas. Nadie sabia lo culpable que me sentía por que sabía que Bill no podía confiar en las personas y yo no pude hacer nada para ayudarlo por que no sabía que carajos estaba mal.
Después de que Charlie se fue, Viktor regresó un poco más tarde, con la parte de enfrente de su playera mojada en varías partes. Se sentó junto a mí en el sofá y por la forma en que me veía sabía que me diría algo muy importante.
—Bueno… se algo, que creo que tú deberías saber—.
Me rasqué la cabeza y me jale el cabello frustrado.
–¿Qué?—
—Se que hay alguien que sabe exactamente lo que pasó, que probablemente te lo diga. Quiero decir, si es que de verdad quieres saber. Por que justo ahora, siento como si de verdad no te importara y…—
Rodee los ojos y levanté la mano para callarlo.
—¿Quién?
—Tu papá.
Continúa…
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Te odio Tom ojalá que Bill no quiera nada contigo más estúpido 😡😡😡😡