Resistiendo a TK FIN

Fic TOLL de Cass-illusione

Capítulo 25

Tom POV

Mire por encima de mis maletas al reloj que estaba en mi mesa para ver la hora. Ya pasaban de las siete, y tenía que pasar por Bill.

«Mierda» murmuré, metiendo la última pila de ropa en la enorme maleta antes de pararme del piso. Esme me sonrió, cerró la maleta y suspiró.

«De acuerdo… ¿era todo?»

«Si, por ahora» le dije, agarrando mi teléfono y dándole vueltas a mis llaves en un dedo. «Gracias, mamá.»

Desde que llegamos de la ceremonia de graduación esa tarde, Esme me había estado ayudando a empacar mis cosas. También había estado llorado y diciéndome lo mucho que me amaba y que sentía mucho que mi padre se portara como un cabrón. El todavía no había superado todo el asunto de la universidad.

Quería que Bill estuviera aquí, pero se había mantenido distanciado de mí toda lo semana. Él decía que estaba intentando acostumbrarse a ya no tenerme cerca. No sabía cuál era el puto punto de todo eso, porque yo quería pasar cada minuto que pudiera con él, pero no lo presione. Sabía que estaba tomando toda esta mierda bien y que era difícil para él estar cerca de mí. Pero aún así, solo nos quedaban dos días para estar juntos antes de que me fuera, así que logre convencerlo de que me dejara ir por él para ir a la estúpida lunada para los de último año esta noche, porque me imagine que estaría menos histérico si estábamos afuera con todos nuestros amigos.

Antes de salir por la puerta, Esme corrió y me abrazó por detrás. O al menos ella pretendía que fuera un abrazo. Desafortunadamente salió más como un agarre que me dejo sin aire.

«Mamá, por favor. No hagas esto.» Le dije, de alguna forma logrando salirme de su abrazo mortal. «Oh, antes de que me vaya, tengo que preguntarte algo. Ya que eres una chica y esas pendejadas y sabes como ser cursi.»

«¿Qué?»

«Quiero encontrar algo para Bill antes de que me vaya. O darle algo… ya sabes, que signifique algo. Puedo comprarle joyas o algo estúpido, pero quiero que sea algo personal. ¿Qué puedo hacer?»

Esme se limpió una lágrima de su ojo derecho y se encogió de hombros.

«¿Por qué no le escribes una carta? Algo así probablemente tenga más significado para él que algo que le hayas comprado.» Sugirió Esme, encogiéndose de hombros otra vez.

«Si… una carta. Okay, gracias. Regresare más tare.» Le bese la frente y me dirigí a la puerta antes de que comenzara a llorar.

Cuando llegue a la casa de Bill, él estaba sentado esperándome en las escaleras, luciendo un poco decaído. Esperaba eso. Él saltó al Audi y forzó una sonrisa antes de inclinarse hacía a mí y meter su lengua en mi garganta. Después de un minuto se alejo y busco su bolsa para sacar algo.

«Ten» dijo, dándome una caja envuelta de amarillo. «Son para ti.»

Abrí el regalo y saque todo lo de adentro. Era un paquete de fotografías de nosotros, de nuestros cuatro amigos y unas cuantas de mis padres que él había tomado en los últimos meses.

«Para tu cuarto» aclaró él, mirando por la ventana. Escuche un ligero sollozo, pero no quería pensar mucho en eso, así que puse la caja en los asientos de atrás y puse mis dedos en su rodilla, sacudiéndola juguetonamente.

«Gracias. Más vale que haya unos desnudos por ahí»

Bill se dio la vuelta hacía mi y rodó los ojos y sonrió un poco.

Cada año los de último año hacían una fogata en la playa de La Push en la noche de graduación, para poder despedirnos de todos y esas cosas. La verdad me importaba una mierda los demás, pero ya que todos estaban aquí, pensé que podíamos patear el culo de Drexler por última vez. Vivir el día como si fuera el último de tu vida ¿no?

Vi los autos de Viktor y Gustav cuando llegamos, así que Bill y yo corrimos a la playa para encontrar a todos. Charlie estaba bailando cerca de la fogata con un vaso en su mano, claramente un poco borracho. Él brinco a los brazos de Bill y lo obligo a tomarse el resto de su bebida. Me senté a un lado de Viktor, donde él los estaba viendo mientras negaba con la cabeza.

«Si él es así ahora, ¿Cómo será cuando estemos en la universidad?» se veía un poco preocupado. La respuesta más honesta sería que él probablemente lo engañaría y cogería con un chico de alguna fraternidad la primera semana que estuvieran ahí, pero no quería hacerlo enojar.

«Al menos estarás cerca de él» le respondí, encogiéndome de hombros. Viktor también había decidido ir a la UCLA, que era como una bendición oculta. El estaría ahí para cuidar a Bill por los seis meses que yo estaría fuera del país. Y me había salvado de vivir en algún dormitorio cuando regresara, ya que era un cabrón mimado y me rehusaba a compartir un cuarto de mierda con un extraño. Estábamos planeando en conseguir un departamento en el campus, en el mismo edificio donde estuviera el de Charlie y Bill. «Y bueno, por el lado positivo, todos los chicos de su escuela probablemente sean pasivos. Así que te quitas un gran peso de encima.»

«Si, genial» murmuró él, dándome su botella. No la agarré, ya que yo había manejado y Bill ya estaba tomando. Además, me iban a hacer una fiesta de lárgate/cumpleaños mañana y ahí tomaría todo lo que pudiera. «Así que, ¿Cómo va la despedida?» apuntó a Bill, quien estaba gritando y riéndose de algo que Ander le estaba diciendo.

«Eh. No muy bien.»

«Las despedidas normalmente no son algo bueno.»

«Lo sé» dije, suspirando. «¿Qué crees que pase?»

Viktor sonrió y se encogió de hombros.

«No lo sé. Es su relación. ¿Tú que crees?»

«No tengo la más puta idea. Quiero estar con él, pero… no se que pasara cuando este allá. No sé que tan ocupado estaré, que tan seguido podre hablar con él o que hará cuando yo no esté.»

«¿Por qué? ¿Crees que él te traicionaría?»

«No, confió en él, yo solo… no sé. Como dije, estoy dispuesto a intentarlo, pero ¿Quién putas sabrá cómo serán las cosas cuando este al otro lado del mundo?»

«Bueno, hermano. Por ahora solo tendrás que esperar y ver» él levanto su botella y tomo un largo trago, hizo una mueca y tapo la botella. «Tome un trago por ti, amigo.»

«Gracias» rodé los ojos cuando escuche el ruido de un bufido que venía detrás de mí.

«Kaulitz, ¡Ven aquí cabrón! Necesito que sostengas mis piernas mientras me pongo de cabeza e intento tomarme esta mierda.» Me reí, Viktor y yo nos dirigimos hacía Georg. Iba a extrañar a ese puto idiota.

El resto de la noche estuvo bien. Un par de zorras se acercaron para decirme adiós, pero solo dijeron pocas palabras, por miedo a que Bill les diera una paliza, exactamente como hizo con Gabriel. Otra cosa buena de estar en Europa es que él no estaría ahí. Él iba a estar en América dándoles mediocres mamadas a un grupo de idiotas. Como fuera.

Me despedí de las personas que no volvería a ver y que de verdad me caían bien. Ander, porque era un verdadero amigo de Bill y no era una sucia puta, a diferencia de su mejor amiga. Además siempre llevaba a Bill a mi casa. Su novio, Ben, por que jugué basquetbol con él y era decente, incluso cuando chingue a su amigo, Tyler, ese pendejo. Le dije adiós a unos tipos del equipo de basquetbol de los que me aproveche por cuatro años. A algunos tontos que estaban en la banda conmigo, parecía que no iban a tener nada de sexo en los próximos años, pero que me entretuvieron. Incluso le di a Drexler una despedida personal, un empujón al suelo y una boca llena de arena. Esa fue mi despedida favorita.

Encontré a Bill en la fogata sentado entre Charlie y Gustav, y me di cuenta que había estado hablando con todos los demás y no le había puesto atención. Como en la graduación, solo que estaba vez no tenía la excusa de estar borracho. No parecía enojado. Me arrodille frente a él y puse mi dedo bajo su barbilla.

«Se está haciendo tarde, ¿Te quieres ir temprano?»

Bill asintió y se paro del tronco.

«Nos podemos ir ahora.»

«Bueno, ¿Quieres caminar un poco primero?»

«Seguro.»

Lo tomé de la mano y caminamos hacia el agua, donde no habían personas. Raramente hacíamos cosas cursis como tomarnos de la mano, pero a este punto me importaba una mierda.

«Así que… solo un día.» Le dije, suspirando. «No voy a mentir… como que siento esto muy difícil.»

«Yo igual» dijo él, mirando nuestros pies mientras caminábamos.

«Quédate en mi casa esta noche. Y quédate conmigo todo el día de mañana, y después vamos a mi fiesta, y también te quedas conmigo en la noche, hasta que me vaya al aeropuerto.»

Él se rió un poco y dejo de caminar. Tomó mi otra mano y me di la vuelta hacía él. La luna hacia su piel brillar y sus pestañas hacían pequeñas sombras en su cara, y la luz se reflejaba en sus ojos, haciendo que pareciera que… brillaran. Era tan hermoso. Gemí un poco y me mordí el labio.

«Um, estaba pensando… es difícil decir adiós. Y todo es perfecto justo ahora entre nosotros, y yo solo… no quiero que las cosas se compliquen. Mira lo que estamos haciendo. Justo aquí, es el tiempo perfecto para decir adiós. No estamos bajo presión y no estoy llorando. Creo que es así como debería ser.»

«Tu no… ¿quieres estar conmigo mañana?» fruncí el ceño y él negó con la cabeza.

«¡Claro que quiero estar contigo! Quiero estar contigo mañana, y pasado mañana, y el siguiente día, pero… no puedo. No quiero que me dé un ataque y hacerte sentir peor. Así que despidámonos ahora, y no hay que complicarlo, y pretendamos que nos veremos mañana.»

No quería hacerlo. Había planeado estos dos días para estar con él, despedirnos y él estaba cambiando todo eso. Pero no podía discutir con él, porque si nos peleábamos, no sabría si nos reconciliaríamos antes de irme, e irme de esa forma sería mucho peor, así que solo asentí y pase saliva porque sentía que me iba a poner a llorar como niñita, pero no lo hice. Me incliné, lo besé y acerqué su cara hacía la mía, porque ese era el último recuerdo que iba a tener de él y quería que fuera perfecto.

«Te amo, Bill. No te olvides de eso mientras no estoy.»

«No lo haré. Yo también te amo. No lo olvides tampoco.» Y él forzó una sonrisa y nos dirigimos de regreso a la playa.

«No puedo creer que él de verdad no haya venido.» Dije, moviendo mi mano en mi bolsillo, apretando la nota que tenía para Bill. Y para ser honesto, estaba un poco en negación acerca del asunto de la «despedida». De cierta forma, pensé que él no hablaba en serio. Me imagine que él no se perdería mi fiesta de cumpleaños y que la última noche nosotros seis estaríamos juntos. Pero era la una de la mañana y él no estaba aquí y estaba listo para irme a mi puta casa.

«Ten» dijo Charlie, deslizando un plato por la mesa para mí. «Toma un poco de pastel. Es tu favorito. Lo hice solo por ti.»

«No, estoy bien.» Gruñí y me rasque la cabeza, mientras los otros cuatros sentados en la mesa se me quedaban viendo.

«Solo ve a verlo si estas tan triste.» Dijo Gustav, intentando aligerar la tensión.

«No. Él no quería que tuviéramos una despedida triste. Quería que la última vez que estuviéramos juntos fuera… feliz o una pendejada así.»

«Bueno… ¿estas feliz?» Gustav me miró y yo le regrese la mirada sin ninguna expresión.

«Si, estoy que desbordo puta felicidad.»

«Kaulitz, si te sientes como mierda, ve a despedirte. Al menos dale tu cursi notita de amor.»

Dijo Viktor, sonriendo.

«Cállate la puta boca.»

El había pasado por mí temprano y me vio peleando con la nota, así que me hizo una sugerencia que parecía una buena idea. Y después se burlo de mí el resto de la noche.

«Siempre puedes dejarla en su buzón» sugirió Gustav.

«¡No! Tom… solo ve a verlo. Lo conozco. Solo está confundido y triste por todo. Estaba llorando cuando hable con él en la mañana…se que quiere verte. Viktor, llévalo allá» dijo Charlie, saltando de su silla. Me dio dos fuertes abrazos y sonrió. «No olvides tu regalos.»

Viktor se llevó las bolsas al auto mientras yo me despedía de los demás. Charlie comenzó a llorar como histérico y no me dejaba ir. Iba a extrañar al enano un montón. Gustav también lloró, pero añadió el obligatorio golpe en la nuca y me dijo que me fuera a mi puta casa. Y Georg me tacleo contra la pared antes de darme un abrazo de oso y casi ahogarme hasta la muerte.

Salí de la casa un poco en trance, porque parecía tan irreal que no iba a ver a mis amigos por medio año. Era un putero de tiempo. Nunca pasé más de una semana sin ver a alguno de ellos, desde que tenía como doce años.

Cuando llegamos a la casa de Bill, su auto estaba en el jardín. Viktor estacionó el auto y comenzó a reírse.

«Hey, acuérdate del primer día que te traje aquí como en… septiembre. Estabas borracho y te subiste a ese árbol. Eso fue un clásico.»

«Subí ese árbol borracho como 500 veces desde ese entonces.» Nos sentamos y recordamos por un minuto antes de que respirara profundo y pusiera mi mano en la manija del auto. «De acuerdo chico, Te veré en… seis meses.»

«Sip. Llevaré estas mierdas a tu casa en la mañana» dijo él, apuntando a las bolsas en el asiento trasero. «No voy a llorar y besarte como Charlie, así que… discúlpame si estabas esperando eso.»

«Nah, estoy bien.» Y después me dio una palmada en la espalda como si fuera cualquier día y solo nos estuviéramos diciendo adiós antes de salirme del auto. Estaba a punto de azotar la puerta cuando me di la vuelta y fruncí el ceño. «Cuídalo… por mí. Por favor.»

«Lo haré» dijo él, sonriendo y asintiendo un poco.

«No cojas con él otra vez o regresaré aquí y te cortare la cabeza.»

«No puedo prometer nada.» Me enseño el dedo y se rió mientras azotaba la puerta en su cara, después aceleró y se fue. Cabrón.

Incluso subir ese árbol por última vez era tan putamente depresivo para mí. Sin mirar por la ventana, salte por él y miré alrededor. Él no estaba ahí. Su cama no estaba hecha y había muchos pañuelos encima. Había agregado más fotos a la pizarra de su pared. El calendario que marcaba los días de mi partida estaba en el suelo y parecía que había sido… pisado. Pero, él no estaba ahí. Espere un rato y me di cuenta que no iba a regresar así que tome un pedazo de cinta y pegue la nota a un lado de su ventana antes de salir de un salto y dirigirme a casa.

Pude haber llamado a alguien para que pasara por mí, pero quería estar solo. Quería pensar en él.

Pensé en la primera vez que lo vi y a su paleta de hielo.

Pensé en la primera vez que me metí a su cuarto.

Y luego en como lo emborrache en su cumpleaños y chingue su fiesta.

La primera vez que le pedí disculpas por que era la primera vez que me disculpaba con un chico.

La primera vez que lo besé.

Los ridículos tatuajes que nos pusimos en Port Angeles.

Él viéndome dar lecciones de piano.

Nosotros faltando a la escuela juntos y la primera vez que nos metimos mano.

Él golpeándose la cabeza y luego descubrieron los tatuajes.

La primera vez que llegó a tercera base conmigo.

La primera vez que llegue a tercera base con él.

Los te amo, los no te amo y las disculpas.

Él peleando y yo peleando el uno por el otro.

Más disculpas y reuniones.

Cuando nos hicimos una pareja.

Pensé en la primera vez que dormimos juntos.

Más peleas por él.

Navidad y San Valentín y todos los demás días.

Nuestras vacaciones.

El Baile de Graduación. La Graduación. La fogata.

Decir adiós.

Finalmente llegué a mi casa y me subí por las escaleras de atrás, totalmente cansado. Deje caer la cabeza y abrí la puerta de vidrio y fue ahí cuando lo escuche.

«Hey»

Bill. Él estaba sentado en mi cama, con un pastelito con una vela en su mano. Sonreí y sacudí la cabeza antes de caminar hacía él.

«Me perdí tu fiesta de cumpleaños, así que ten… pide un deseo.»

Sople la vela y lamí un poco del merengue de la punta antes de besarlo.

«¿Qué pediste?» me preguntó.

Sonreí.

«Nada. Estas aquí, eso era todo lo que quería.»

Él cerró los ojos por un segundo y sonrió, y cuando los abrió de nuevo estaban llenos de lágrimas.

«Lo siento» dijo él. «No tendremos la despedida feliz. Tendremos una triste y me va a dar un ataque y siento que ese sea el recuerdo que te vas a llevar pero… te amo. Y te voy a extrañar mucho, mucho, mucho, mucho.»

Y comenzó a llorar y saltó a mis brazos y yo solo lo apreté fuerte hacía a mí y lo deje llorar e intente no llorar con él porque esa mierda era tan triste.

Después de un rato él se soltó y dejo de llorar un poco, dio un paso hacia atrás y puso su mano en mi pecho. Sobre mi corazón. Y él solo se quedo ahí, mirando por un minuto, sin llorar, sin moverse ni hablar. Puse mi mano sobre la suya y la puse a un lado. Después le saque la playera por la cabeza y comencé a besar cada parte de él que pudiera. Su cuello. Sus hombros. Baje por su brazo. El pliegue del codo. Lo largo de los dedos. Y luego hice lo mismo en el otro lado.

Lo bese por debajo de la barbilla y el centro de su cuello. Y luego por la clavícula y baje a su pecho. Me pare detrás de él y plante besos por su espalda. Mire, toqué, apreté y bese cada parte de su pecho, estómago, caderas. Toda su suave, pálida piel tembló bajo mis labios.

Él me detuvo y me quito la playera e hizo lo mismo conmigo. Cerré los ojos y aprecié cada segundo. El sentir sus labios y su cálido aliento en mi piel, en partes que no había besado antes. La sensación de sus suaves manos, acariciando y sintiendo todo mi cuerpo. El sentimiento abrumador de solo estar con él, amando y atesorando a esta persona que cambió mi puta torcida vida a algo mejor.

Nos movimos a la cama, donde terminamos de quitarnos la ropa y regrese a donde me había quedado. Besé todo el camino arriba de su pantorrilla, sobre la rodilla, la parte interna de su muslo. Me moví justo frente a su miembro y lamí, succione y toque, haciéndolo gemir. Después me puse sobre él, besé sus labios, limpié su húmeda mejilla con una mano, le dije que lo amaba y después entre en él e intente tanto como pude de no solo cogerlo, si no de mostrarle que lo amaba y que tanto lo amaba y cuanto lo necesitaba porque él era para mí. Él lloró, gimió y nos reímos y nos susurramos cosas. Y justo antes de terminar lo mire a los ojos y él estaba llorando otra vez, fuerte y yo lo embestí una y otra vez y puse mi cara detrás de una almohada por que lo había dejado ir y estaba llorando y no quería que él me viera así.

Mi cuerpo colapso y limpie mi cara en la almohada antes de besarlo otra vez y quitarme de encima de él. Puso su barbilla sobre mi hombro, besó mi oreja y susurro en él.

«Tom… se que podemos hacer esto. Te esperare y luchare por esta relación porque tú eres lo más importante en mi vida. Eres lo mejor que me ha pasado y no dejare que nada se interponga entre nosotros. Siempre lo haré.»

Puse mis brazos alrededor de él, besé su frente y lo sujete cerca de mí por el resto de la noche. Porque él era mi chico y dejarlo era lo más difícil que tendría que hacer ya que todos los momentos felices de mi vida fueron con él. Él me había cambiado para bien aun dejando que fuera yo mismo porque él me amaba por quién era y por eso yo siempre iba a estar agradecido.

.

Bill POV

El vuelo de Tom era temprano en la mañana así que me quede con él hasta el último minuto posible. Sentado en mi acera cuando él me dejo en mi casa, tuve que dejarlo ir. Y tan pronto se fue, mi pecho se sentía vacio y solo.

Subí con dificultad las escaleras hacía mi cuarto con lágrimas en los ojos, sin importarme si despertaría a Gordon. Todo lo que quería era acostarme en la cama, extrañar a Tom y esperar su llamada.

Me arrastré hasta la cama y me acurruqué debajo de las sábanas e intente recuperar el aliento. Después de un rato me calmé lo suficiente para intentar dormir. Cerré los ojos y fue cuando escuche algo.

El viento soplaba y había un ruido que venía de la ventana. Encendí la luz y me senté cuando vi un papel pegado a la ventana. Salté de la cama y la arranqué. Era una nota de Tom.

Bill,

Quería escribirte una carta para que supieras lo que siento por ti, pero creo que ya lo sabes ya que te he dicho una y otra vez cuanto te amo. Ya que un poema logró que llegara a ti la última vez, encontré este y se me ocurrió que lo intentaría otra vez.

Te amo Trümster ¡Y veré tu sexy trasero en seis meses!

Tom

No sé cuando logró subir hasta mi cuarto y dejar la nota sin que me diera cuenta pero no me sorprendió. Desdoble el papel y me senté en la cama para leer el poema.

Llevo tu corazón por E. E. Cummings.

Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón) nunca estoy sin él (tú vas dondequiera que yo voy, amor mío; y todo lo que hago
por mí mismo lo haces tú también, amado mío)

No temo al destino (pues tú eres mi destino, mi amor) no deseo
ningún mundo (pues hermoso tú eres mi mundo, mi verdad) y tú eres todo lo que una luna siempre ha sido y todo lo que un sol cantará siempre eres tú.

He aquí el más profundo secreto que nadie conoce (he aquí la raíz y el brote del brote y el cielo del cielo de un árbol llamado vida; que crece
más alto de lo que un alma puede esperar o una mente puede ocultar) y éste es el prodigio que mantiene a las estrellas separadas

Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón)

Apreté el poema contra mi pecho y me arrastre dentro de la cama. En ese momento, todas las dudas que alguna vez tuve acerca de que no podríamos superar nuestro tiempo separados se fueron. Y Tom, ese maldito escurridizo cabrón sabía que me sentiría así después de leer su poema. Porque no importaba donde estuviera él, él era mío. Y no importaba que, yo siempre seria suyo… porque, seamos honestos. Nunca pude resistirme a Tom Kaulitz.

¿F I N?

Hemos llegado al final de esta temporada, se viene la continuación llamada «Seduciendo a Tom Kaulitz», no se la pierdan. Muchas gracias por la visita. 

por Cass-illusione

Escritora del Fandom

Un comentario en «Resistiendo a TK FIN»
  1. No puedo mas llore solo quiero que sigan juntos 🥹 no pido tanto que cada uno se esperen es amor verdadero 🙏🙏

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