Resistiendo a TK 24

Fic TOLL de Cass-illusione

Capítulo 24

Bill POV

«Esto es tan putamente triste.» Dijo Tom, tomándose un trago y haciendo una mueca. «Mi carrera de basquetbol de preparatoria ha terminado.»

«Si y ¡Chingamos a esos cabrones! ¡Que forma de terminar la temporada!» Viktor tomo su vaso y le dio un abrazo de hombres. Supongo que ese tipo de cosas eran tristes para ellos, y también era triste para mí, pero por una razón diferente.

Era el fin de mayo. Tom se iba en 29 días. No es que tuviera un calendario colgado en mi pared que marcaba el 27 de junio como el primer día del infierno ni nada parecido.

No quería que fuera. Y él lo sabía, ya que no lo dejaba descansar de mí, estaba todo el día pegado a su brazo. Las cosas normales como fiestas o la puta escuela habían tomado un diferente significado para mí. Porque nuestros días juntos estaban limitados. Tom se iría y no había nada que yo pudiera hacer, excepto sentarme y fingir una sonrisa y pretender que lo apoyaba.

Supongo que parecía que lo apoyaba. Es decir, por supuesto que quería que mí –cof- mi futuro esposo –cof- fuera a vivir sus sueños, pero no si esos sueños me dejaban atrás. El se iba a ir a la puta Francia e Italia y yo iba estar en Forks golpeándome la cabeza contra la mesa de Gordon. Todo se veía mal y depresivo.

Pero había prometido que no dejaría que se diera cuenta que tan triste me sentía acerca de todo el asunto, porque no quería que se sintiera culpable. Bueno, quería que se sintiera culpable, pero por su cuenta, no porque yo hiciera que sintiera así. Y él estaba intentando. Es decir, él se puso a discutir con Jörg por tres semanas por que él no quería aceptar el hecho de que Tom quería ir a la USC en vez de Dartmouth o Harvard. Casi le dije a Tom que se rindiera, porque parecía una locura que no fuera a universidad de prestigio por mí. Pero, el insistió, y no lo presione porque solo pensar que estaría sin el por seis meses hacía que me diera un ataque. Pensar que estará lejos de mí por cuatro años me volvería loco.

«¿Qué pasa, Billy?»

La voz de Tom me sacó de mis pensamientos y rápidamente sonreí.

«¡Nada! ¿Por qué?»

«Eh… no te has tomado tu trago.» Mire hacia abajo al vaso en mi mano y me encogí de hombros antes de tomármelo. Puso sus manos alrededor de mis hombros y puso su boca en mi oreja. «Verte en mi playera me dio una idea para más tarde. Que tiene que ver contigo no usando pantalones.»

Me reí y fingí estar sorprendido.

«¿Sin pantalones? ¿En serio? Que creativo.»

Tom sonrió y camino alrededor de la mesa para hablar con Georg y Gustav. Lo miré mientras hablaba y reía, intentando memorizar cada movimiento que hacía. Había una pequeña cicatriz rosada cerca de su codo que se había hecho por escalar el árbol a mi cuarto. Cada vez que ponía su mano en sus trenzas, tiraba de una tres veces. Su ojo izquierdo era más café que el derecho, pero solo podías darte cuenta cuando cierta luz lo tocaba.

Suspiré.

Charlie debió sentir mi vibra depresiva, porque se sentó a un lado de mí y puso un brazo alrededor mío y me acarició el cabello.

«Todo va a salir bien, Bill. Ustedes saldrán de esto.» Me dijo dulcemente. Él tenía razón. Saldríamos de esto. ¿Qué era lo que decían? La distancia hace crecer más al amor. ¿Verdad?

Quería creer eso. Pero una pequeña voz en mi cabeza seguía diciéndome que en el caso de Tom, la distancia haría más caliente al corazón. O tal vez solo lo estaba juzgando mal. Como sea. El tiempo lo dirá.

Es gracioso como las fiestas como estas siempre eran fuente de discusión para nosotros. Las cosas no han cambiado mucho. Chicos zorras que todavía intentan tener algo con Tom, y todavía seguían siendo rechazados. Excepto que ahora, lo encontraba divertido. Por que cuando él estaba ahí, conmigo, yo confiaba en él. Solo que ya no estaba seguro si podía sentirme de la misma forma cuando hubiera un océano entre los dos.

Charlie era el conductor designado, así que cuando Tom McBorracho estuvo listo para irse, nos metimos al Volvo de Viktor y nos dirigimos a casa. Yo tenía una pijamada en la «casa de Gustav». O sea la casa de Tom. Con dificultad nos subimos por las escaleras traseras y no perdí tiempo en quitarme la ropa para terminar solo usando… nada, solo la playera de basquetbol de Tom. Entre a su cuarto, donde él se estaba lavando los dientes y me senté en su anormal y enorme bañera.

Su boca se abrió un poquito de repente y volteó la cabeza para verme durante un segundo, después me dio una sonrisita y regreso a sus actividades de limpieza oral. Respiré profundo e hice un puchero.

«Tom» lloriquee. «Te irás en 29 días. Bueno 28, ya que son las tres de la mañana.»

Tomó un poco de agua y levantó una ceja, se enjuago la boca y escupió el agua.

«Lo sé.»

«¿Estas emocionado?»

«Mierda si.» Mi cara cayó. El se dio cuenta y se sentó frente a mí, poniendo sus manos en mis tobillos. «Eso no quiere decir que no este triste.»

«No parece que estés triste.» Le dije. «Estoy aquí todo el día intentando superar esto, intentado pretender que estoy feliz y tu estas… tan normal. Como si no te importara.»

Tom rodó los ojos y se acercó para darme un beso a un lado del cuello.

«¿No me importa? ¿Qué quieres que haga, hombre? ¿Llorar? Claro que estoy triste. Me acuesto en mi cama todas las noches y me pongo a pensar en esta mierda. Si esto vale la pena o no.»

«Y…»

«Y tu eres mi chico. Te esperaría por años si tuviera que hacerlo. Sé que harías la misma cosa por mí.»

Mierda, eran este tipo de cosas que hacían que me enamorara más de él. Y me hacía odiarlo, porque esos estúpidos comentarios eran las pequeñas cosas a las que me iba aferrar cada día cuando él no estuviera aquí.

Me mordí el labio y suspire.

«¿Tom?»

«¿Eh?»

«Di que superaremos todo este asunto. ¿Tú crees que superaremos la escuela? ¿De verdad quieres…»

«Si» dijo él, encogiéndose de hombros. «Lo lograremos. Tú me haces feliz. Tanto como te tenga y estemos felices juntos. Seré bueno. Sin dudas.»

Estaba sorprendido. No era nada típico de Stanktom ponerse emocional y tierno. Me acerqué para estar de rodillas en medio de sus piernas, estando frente a su cara.

«Te amo, Tom. Sé que odias que lo diga sin ninguna razón, pero quiero que sepas que, de verdad, de verdad te amo. No importa que pase… si tú estas aquí, o allá, o por si alguna razón terminamos, te amare por mucho tiempo. Sabes eso, ¿verdad?»

Él forzó una sonrisa y pasó saliva antes de asentir un poco.

«Lo sé, Bill. Yo me siento igual.»

«Bien.» Le guiñe un ojo y abrí mis rodillas. «Mira. No estoy usando nada debajo de tu playera.»

Tom gruño y se rió, después me cargo y me llevó a su cama, para un poco, de lo que el llamo el «Kaulitz Especial.»

«¿Cómo putas deje que me convencieras de esto?» hice una mueca mientras Charlie abrochaba los botones de mi camisa y Gustav solo miraba.

«Bill, cállate. El traje es hermoso. No es nuestra culpa que estuvieras intentando comerte tu depresión todo el mes.» me dijo Gustav todo enojado.

«Bueno, odio el azul. El azul me hace ver gordo. Y no quiero ir a la graduación. Quiero quedarme en la cama de Tom con él durante las próximas dos semanas y llorar.»

«Nada te hace ver gordo excepto los pasteles bañados en helado de chocolate que has estado comiendo por toneladas.» Dijo Charlie mientras Gustav fingía que vomitaba. «Como sea, ¿Por qué te quedarías sentado en casa a llorar? El no está en su casa llorando. De hecho, acabo de recibir una llamada de él borracho diciendo que mis resultados de la clínica estaban listos y que decían que tenía gonorrea.»

Me tape la boca y me reí, porque Viktor y Charlie habían ido a la clínica lo semana pasada ya que ahora eran una «pareja formal» y Tom y yo pensamos que eso nos daba un número ilimitado de bromas. Y luego me puse algo enojado, por que Tom estaba afuera poniéndose ebrio con sus amigos, riéndose y burlándose de Charlie, mientras yo estaba siendo aplastado por un traje que era dos tallas más pequeño que yo y llorando por los rincones.

«Me da gusto que pienses que es gracioso» continuo él. «De todas formas, es la graduación, Bill. Sé que odias los bailes, pero solo tenemos, que, ¿Dos semanas para que la escuela termine? Y aunque estés triste por Tom, vas a querer pensar este día cuando tengas como, 50 años y recordaras los buenos momentos que tuviste en este traje de diseñador… que te quedaba tan bien cuando lo compramos.» Dijo la última parte muy rápido y tosiendo, pero escuche a la perra.

Suspiré y forcé una sonrisa antes de ponerme los zapatos. Cuando estuve listo, Charlie me dio la vuelta hacía el espejo y ahogue un grito. Me veía bien. Aunque, estaba claro que el traje me quedaba muy justo, pero eso no se iba a notar mucho cuando todos estuvieran ebrios.

Nos dirigimos a la casa de Tom, donde la limosina ya nos estaba esperando y nuestros padres ya estaban afuera tomando fotos. Cuando salimos del BMW de Gustav, Georg salió de la limosina silbando y gritando, obviamente ebrio y sin importarle que nuestros padres estuvieran ahí escuchándolo. Mire a Gordon y sonreí.

«Ves» le dije. «Tu pensabas que Tom era una mala elección. Imagínate como deben sentirse los padres de Gustav.» Pensé que estaba convenciendo a Gordon hasta que Tom corrió hacia mí y me cargó en su hombro, dándome vueltas y exponiendo mi ropa interior a la mitad del mundo. No pude evitar reírme porque eran las pendejadas que iba a extrañar que hiciera cuando ya no estuviera aquí.

Cuando me puso en el suelo y cuando lo vi bien, casi me pongo a llorar. Se veía tan adorable en su traje y su corbata que Charlie había coordinado para que combinara con el mío. Olía a vodka, pero intente no pensar en eso porque era la graduación, arregle su cuello y me quede parado viéndolo, su look de Adonis, sus trenzas desordenadas. Y luego le di a Gordon la desafortunada tarea de tomar 975 fotos de nosotros porque estaba intentando documentar cada segundo de mi vida con Tom Kaulitz hasta que él se fuera lejos.

El viaje en la limosina fue el primer indicador de que la noche sería dramática. No sé cuantos tragos tenía de más Tom, mas de sus seis tragos, pero sabía que eran muchos. Vomito en una cubeta con hielo dos veces y continuaba bebiendo. ¿Un problema? No lo creo. También, Gustav y Georg estaban mostrando su afecto mutuo frente a todos por primera vez. Y por mostrar afecto, significa desde besarse hasta agarre de nalgas como si nosotros no estuviéramos ahí. Los rumores decían que los dos irían a la universidad juntos en Florida y que habían mentido a sus padres acerca de sus compañeros de cuarto y que vivirían juntos. De hecho, no era un rumor porque Georg se lo dijo a Tom y él me dijo a mí. A Gustav le daba vergüenza Georg así que no lo admitió. Bueno, le daba vergüenza antes de esta noche.

La graduación era algo horrible tal como imagine que sería. Compañeros bailando, un nefasto DJ, maestros regañándonos mientras nos pasábamos botellas e intentábamos irnos a la parte trasera de la limosina. Estaba de mal humor, por que Tom no me prestó nada de atención y seguía haciendo tonterías con sus amigos, borrachos y pasando vergüenza. Pensé que debía callarme y dejarlo divertirse ya que él no iba a ver a ninguno de esos imbéciles en mucho, mucho tiempo, pero aún así no podía evitar sentirme insultado de que solo teníamos poco tiempo juntos y a él no parecía afectarle mucho.

Tom y Gustav fueron el Rey la Reyna de la graduación y Tom decidió besar a Gustav como Adrien Brody beso a Halle Berry en esa entrega de premios en vez de dar un discurso. Fue tan divertido. Gustav le dio una cachetada y le dijo que sabía a vodka vomitado. Entonces, Tom le dio su corona a Viktor, ya que «arruinaba su peinado» y se porto como un ser humano normal como por tres minutos cuando baila una canción lenta conmigo. Yo no quería hacerlo, pero él insistió, y como sabemos, Tom baila excelente y me cargo todo el baile cuando yo tropecé y pise sus pies cuatro veces. Pero aún así, me hizo feliz un rato.

Después de bailar perdí de vista a Tom otra vez, y Charlie y Gustav me arrastraron al baño. Los dos se pusieron a arreglarse los trajes que ya estaban de por si perfectos, y yo me senté en una silla en lo esquina, porque mis pies me estaban matando.

«Tengo calor» se quejó Gustav, caminando hacía la ventana intentando abrirla. Solo pudo abrirla como cinco centímetros, la cosa no se movía. De pronto, se dio la vuelta para mirarme, con los ojos muy abiertos. «¡Bill, cierra la puerta!»

Charlie corrió a un lado de él y yo cerré la puerta del baño, porque aparentemente nadie tenía permitido orinar mientras Gustav estuviera allí.

«¿Qué estas-«

«¡Shh! Se puede escuchar todo lo del otro lado de la ventana.» Susurró Charlie, haciéndome señas frenéticamente. Me fije por el pequeño espacio de la ventana y pude ver a Tom parado a unos cinco metros de distancia, recostado en una columna, fumando y a… Gabriel. Esa puta estaba parada junto a él. Apreté los puños y me dirigí a la puerta, pero Charlie me agarró por detrás del vestido y me jalo hacía ellos.

«Bill, solo escucha. Esta será una verdadera prueba para ver si puedes confiar en él o no.» Susurró Gustav, presionando su oreja contra el espació en la ventana.

«No, esto es escuchar a escondidas, ¡Prefiero ir ahí y patear su culo!»

«¿Cómo vas a saber si puedes confiar en él cuando este en Europa?» dijo Charlie, mirándome feo.

Bien.

Me agaché y me asomé por la ventana, intentando escuchar y no distraerme por la hermosa vista de la parte de atrás de la puta cabeza de Tom. Maldito.

«Bueno, vi que viniste aquí solo y sé que te irás-«

«Sip» dijo Tom, soplando el humo en su boca. Ese maldito grosero. Lo amaba tanto.

«Si… bueno, tu siempre estas con él, así que no sabía si podría hablar contigo a solas otra vez, y quise venir a decir adiós.»

«Bien, adiós.» Murmuró Tom, dándole la mano.

«Tom. No tienes que ser tan malo conmigo. Él no está aquí.» Reprimí un gruñido y apreté más los puños.

«No soy malo por él. Dijiste lo que querías decir, ¿Qué más quieres?»

«Nada… solo despedirme. Nos iremos a diferentes partes del país, y probablemente no nos volveremos a ver otra vez y… antes de que él llegara, tú estabas conmigo todo el tiempo. Y después me abandonaste. Y aunque no salíamos, aún así hice cosas contigo por años. Te voy a extrañar.»

Gustav puso sus dedos alrededor de mi brazo y enterró sus uñas en mi piel. Sentí mi corazón latir rápido por esa puta perra. Entonces, lo pensé, y me di cuenta que si yo estuviera en sus zapatos y hubiera estado metiéndome con Tom por años y un chico llegara y él me botara como si fuera un mal habito, también estuviera triste. Aún así quería ahorcarlo hasta que se le salieran los ojos pero tenía idea de lo que él sentía. Y eso no iba a servir de nada.

«Gabriel… no se que quieres que te diga. Discúlpame por haber estado contigo y hacerte pensar que me importabas. No soy un cabrón sin corazón. Que tengas buena suerte en la escuela. Y no me molestes otra vez.» Y después le dio un abrazo débil con un solo brazo, sin dejar que su cuerpo tocara el de él, lanzó su cigarro a un arbusto y se metió.

Me pare y suspire antes de cerrar la ventana de un golpe.

«Eso quiere decir… que puedo confiar en él, ¿verdad?»

«Si, claro que sí.» Dijo Charlie, sonriendo. «Eso es bueno. Estoy orgulloso de él.»

«Yo no. Él debió haber dicho que se fuera a la chingada. O al menos algo como ‘te deje por Bill porque él no es una basura como tú’ o, ya sabes, algo que se le parezca.»

«Tienes razón» sacudí la cabeza y abrí la puerta. «Ni siquiera me mencionó. Cuando un puto chico francés se le acerqué y comience a hacerle ojitos y decirle oh Monsieur, el tiene que decirle que tiene un novio y que se vaya a la chingada. No darle un semi abrazo. ¡Puta madre!»

Me salí del baño y me metí en el mar de personas sudadas que eran mis compañeros, buscando entre la multitud el cabello trenzado de mi tonto novio. Estaba listo para tener una pelea con él. Por alguna razón, no sabía si era la ansiedad, el alcohol o el pequeño momento de Tom con Gabriel pero todas mis inseguridades acerca de la partida de Tom estaban saliendo.

La encontré en una esquina, donde él y Viktor estaban ahorcando a Drexler con un collar hawaiano. Él sonrió cuando me vio y dejo ir a Drexler antes de darse cuenta que estaba un poquito histérico.

«¿Cuál es el problema, Trümper?»

Puse las manos en mis caderas y fruncí el ceño.

«Tu… no te importa que estés a punto de irte. ¡No te importa dejarme! Ni siquiera me mencionas cuando otras chicos te están coqueteando, y ni siquiera eres capaz-«

«¿De que… putas estas hablando?» se me quedo viendo, confundido, y cuando vio que estaba reprimiendo las lágrimas me tomo de la mano y me sacó por atrás del edificio, donde estaba tranquilo, había también un pequeño kiosco con luces. Fuimos hacía allí y Tom se paro en medio. Me agarró por enfrente del saco y me acercó hacía él y comenzó a bailar conmigo la canción lenta que se oía desde adentro.

«Adelante, habla. Y habla lento, porque estoy muy borracho.»

Que romántico.

«Estabas afuera con Gabriel.»

Él rodo los ojos y sonrió.

«¿Quién eres, el puto 007 o algo así?»

«No, estaba en el maldito baño con Charlie y Gustav y tu estabas afuera por la ventana, hablando con la puta de Gabriel.»

«¿Y que?»

«Tu no me mencionaste ni nada. Y así va a ser cuando estés lejos. Dejaras que los chicos te hablen y vas a pretender que yo no existo.»

Tom suspiró y me beso la frente.

«Bill. Estas exagerando. ¿Qué querías que le dijera? Él sabe cuánto me importas. Todos lo saben. Y me siento un poco mal por el chico. Lo cogí por tanto tiempo y aun así él no me importaba una mierda. Ni siquiera era como una persona para mí. Él era como… un muñeco inflable para mí. Así que me disculpe y me fui. ¿Qué se supone que tenía que hacer?»

«No lo sé.» Me acerqué más a él y negué con la cabeza. «Bueno, la verdad no es eso, solo estoy… ya esta tan cerca. Ni siquiera dos semanas. Y estoy tan asustado, y tan triste, y todas mis emociones son un puto desastre. Y luego te veo, y estas por ahí, divirtiéndote, actuando normal, ni siquiera pretendiendo que te afecta. No parece… justo.»

Pasó saliva y me beso suavemente antes de hablar.

«Rompí mi regla de los seis tragos esta noche.»

«Estoy enterado.»

«¿Sabes por qué?»

«Porque es la graduación.»

El negó con la cabeza.

«Porque me siento en la puta miseria. Estoy intentando ahogar mis penas. Mierdas como estas me recuerdan que casi es tiempo de irme, y eso significa… no más tú. No puedo lidiar con eso. También estoy triste, Bill. Solo porque no lo muestre de la misma manera que tú no quiere decir que no este triste. Además, todos mis amigos se están separando y esas mamadas. Y también es mi último verano con todos. Todo este asunto apesta pero… tengo que hacerlo. Me entiendes ¿verdad?»

Pude ver la preocupación en sus ojos. No quería que arruinara sus planes solo por mí. Así que, asentí, forcé una sonrisa y lo besé de nuevo. Y lo apreté fuerte, lo abrace y le prometí que lo apoyaría, porque era lo correcto.

No importaba lo que pasaría, era lo que tenía que hacer.

Continúa…

Muchas gracias por la visita. Te invitamos a seguir leyendo.

por Cass-illusione

Escritora del Fandom

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