

Fic TOLL de Cass-illusione
Capítulo 22
Bill POV
«¿Estas bien?» le pregunté a Tom, tocando su brazo que estaba entre nosotros. Estaba muy quieto y callado. Demasiado quieto. Había escuchado pocos comentarios desagradables y sarcásticos desde que nos habíamos ido en la mañana y eso no era típico en Tom. Para nada.
«Estoy bien, Trümster. ¿Por qué preguntas?»
«No estas hablando. ¿Te da miedo volar?» Tom se rió y se recostó en el asiento.
«¿No crees que si me diera miedo volar me hubiera dado un ataque hace cuatro horas en vez de cuando estamos por aterrizar?»
«Bueno, entonces… ¿Estas triste porque no vas a ir a Cancún con tus amigos?»
«No.» Tom sacudió la cabeza. «Tengo 19. Ni siquiera puedo beber ahí. ¿Cuál es el punto de ir a Cancún si no puedes tomar?»
Me encogí de hombros y voltee mí cabeza para mirar por la ventana. El sol ya estaba en el cielo, y el agua debajo de nosotros estaba de un color turquesa. Estaba mucho más que emocionado, pero el raro humor de Tom estaba matando mi entusiasmo.
«Estoy seguro que hubieras encontrado el modo.»
Tom debió notar el tono de mi voz, por que se quito los audífonos de las orejas y se inclinó para besarme.
«Si, lo hubiera encontrado. Pero quiero estar aquí, contigo.» Cerré los ojos y me dio un beso ligero en los labios. Cuando abrí los ojos, el ya estaba de vuelta a su posición en el asiento, recargado. «Y mentí. Como que si me da miedo volar. Pero tomé un Valium, así que estoy bien.»
Rodee los ojos y suspiré. De pronto, una brillante idea se me ocurrió y me incliné en él para hablarle al oído.
«¿Cuánto tiempo falta para que lleguemos?»
Intente hablar tan seductoramente como pude para que él entendiera la idea.
«Mhmm» acarició mi cara con su frente y puso su boca cerca de mi oreja. «Suficiente para unirnos al Club de las Alturas.»
Había entendido la idea.
Salté de mi asiento y me dirigí al baño. Cuando llegué, miré alrededor e hice una mueca. No había manera. Estaba atrapado entre el excusado y el lavabo con solo estar parado. Después de unos segundos, escuché un ligero toqué en la puerta. Quité el seguro y jale a Tom de la playera.
«La gente me veía raro.» Dijo, sonriendo.
«¿A quién le importa?»
Me quite los pantalones y la ropa interior en un solo movimiento y después salte a una repisa que estaba ahí porque era la única forma en que se podía hacer esto. De alguna manera golpee a Tom con la cabeza haciéndolo caer y me golpee el coxis con la llave del agua. Oww. Tom se desabrocho los pantalones y se acomodo frente a mí, tambaleándose un poco cuando hubo una turbulencia y se agarró de la pared para no caer.
«Está bien, empieza.» Le ordené, deslizando mi trasero hacia la orilla de la repisa.
«Eh… ¿No me quieres besar o algo?»
Agarré con fuerza la cara de Tom y metí mi lengua en su boca sin avisarle. Después de unos segundos, me alejé y apunté hacia abajo.
«Empieza.»
El hizo un puchero y se encogió de hombros, después empujo sus caderas, justo en mí. Di un gritito en su hombro y enterré mis uñas en su espalda.
«Esta… pequeño… como la chingada… aquí.» Dije en su oreja entre embestidas.
«Lo sé. Y huele mal.» Él puso su mano en mi espalda y se empujó más rápido y fuerte, inesperadamente y deje salir otro gritito. Tom puso su mano libre en mi boca y se rió por que no había duda de que las personas de afuera nos escucharon.
«¿Podemos meternos en problemas por esto?»
El negó con la cabeza.
«Mhmm ¿Te importa si hago esto más rápido? Porque creo que acabo de escuchar lo de los cinturones de seguridad.»
«Nop. Hazlo.» Él ritmo de Tom incrementó y unos minutos después, él intento ayudarme a ponerme los pantalones cuando el avión aterrizaba. Me golpee la cabeza con la pared.
No nos molestamos en salir del baño separados. Los dos estábamos sudados y rojos y me gané la mirada de todos mientras pasábamos, pero no me importo. Lo encontré divertidísimo.
«Así que… ¿Qué aprendimos de esta experiencia?» Tom me miró, cerrando un ojo mientras se ponía el cinturón de seguridad.
«El Club de las Alturas esta devaluado.» Dije, asintiendo con la cabeza.
«Correcto.»
Eso solo fue el inicio de nuestras vacaciones.
El lugar donde nos quedábamos estaba en una isla privada en la costa de Aruba. Tuvimos que tomar un taxi del aeropuerto al puerto, y después una lancha a la cabaña. Era el lugar más hermoso en el que había estado en toda mi vida. El lugar tenía pequeñas casas en la blanca arena, muy separadas de cada una. Teníamos un carrito de golf para llevarnos, porque todo estaba tan alejado. Estaba saltando en mi asiento de la emoción de no estar cerca de mi padre por cinco días y poder hacer todas las cosas sucias que quisiera con Tom sin interrupciones.
Excepto por el hecho de que Tom estaba siendo un cabrón malhumorado. Tan pronto como llegamos, el dejo caer sus maletas en la habitación y se aventó en la enorme cama blanca. Me acomodé junto a él y me quite las sandalias.
«¿Quieres hacerlo?» le pique el hombro pero él no levanto la cabeza.
«No puedo» dijo dentro de la sábana. «Tengo demasiado calor.»
«Ah, entonces, deberías quitarte los pantalones.» Metí mis dedos en las tiras de su pantalón para el cinturón y jale hacía abajo pero el levantó el brazo y me palmeó el pecho, empujándome. «¿Cuál es el problema, Kaulitz?»
«Estaremos aquí por cinco días» murmuró, girando la cabeza con pereza para verme. «Vamos… a estar tranquilos por un rato.»
Pura mierda. Sin decir nada, me quite toda la ropa excepto el corto short de biquini y le di unos golpecitos. Sus ojos estaban cerrados y solo abrió uno para verme.
Finalmente, lo vi sonreír y el gruño en mi cuello mientras nos daba la vuelta para que él quedara encima de mí. El se quito la playera y me besó por un rato, después sacó los brazos, para apoyarse en ellas y balancearse sobre mí.
«¿Qué?» le pregunté. El se me quedaba viendo, y se veía triste.
«Billy, ¿Podemos hablar de algo?» Él tono de su voz me asusto un poco, así que lo empujé y me senté.
«¿Qué? ¿Arruinara nuestras vacaciones?»
Tom frunció el ceño…
«Yo… eh… yo-«
«¿Me engañaste?»
«¿Qué?» Él negó con la cabeza y se rió. «¡No!»
«¿Hiciste algo con otro chico?»
«Eh, negativo.»
«¿Te estas muriendo?»
«Yo… ¿no lo creo?» se paró de la cama y pasó saliva. Antes de que pudiera decir algo más, yo terminé. Quería que estas vacaciones fueran perfectas. Había gastado $1000 de mis ahorros para la universidad para los malditos boletos de avión, y no quería que nada arruinara nuestro tiempo juntos.
«Si no es muy urgente, no me digas. Podemos hablar de eso cuando regresemos.»
Tom se encogió de hombros y levantó las dos cejas.
«Bien.»
El tomó su traje de baño y se metió al baño, pero no pude evitar sentirme un poco nervioso por lo que estaba pasando. El había venido a mi casa y se había disculpado, había estado muy callado desde que nos fuimos en la mañana, y acababa de interrumpir el sexo para hablar de algo. ¿Qué rayos estaba pasando?
Lo saqué de mi mente tan pronto como vi a Tom salir con su traje de baño. Ver su cuerpo nunca dejaba de sorprenderme. Se agacho y levantó la parte de arriba de mi biquini del suelo.
«Sé que la ropa es opcional en esta playa, pero mi chico no va salir sin una camisa.»
Me ayudo a ponerme la camisa y después me dio una nalgada cuando terminó, corrió a la puerta hacía el agua. Caminé detrás de él y lo observé mientras corría hacia el océano y se lanzó con gracia a una ola. Cuando emergió sacudió sus trenzas y se dio la vuelta para mirarme, sonriendo. El sol brillaba tanto, que se reflejaba en las gotas de agua en todo su cuerpo y lo hacía ver como si brillara. Pude haberme quedado parado ahí y mirarlo por siempre.
Metí mis dedos primero en el agua para ver la temperatura, y cuando sentí lo cálida que era, salte de inmediato y comencé a nadar hacía Tom. Puse mis brazos alrededor de su espalda cuando estuve cerca de él y salté, besándolo en el cuello.
«Deberíamos bucear mañana. El papá de Charlie dijo que podíamos usar su bote, me dijo donde están las llaves. ¿Has ido a bucear antes?»
«Nop.» Dije en su oreja. «¿Me morderá una barracuda?»
«No. Pero tal vez un tiburón si.» Dijo, picando mi pierna debajo del agua. Grité y él se rió y se dio la vuelta para verme la cara. «Mhmm ¿Billy?» Tom me sonrió.
«¿Eh?»
«Estas pálido como la mierda. Necesitas crema bronceadora, mucha.»
«Cállate la puta boca, ¡Tú eres más pálido!» puse la punta de mi dedo en la mejilla de Tom que ya estaba poniéndose un poco rosa. Genial. Tom bronceado iba a ser maravilloso.
Junté mis tobillos y me enrede más cerca de su cuerpo. Avanzó unos pasos más hacía el mar, hasta que el agua estaba a la mitad de mi espalda. El agua estaba tranquila donde estábamos parados, las olas nos acariciaban. Miré a Tom por un rato, solo escuchando el agua golpear nuestros cuerpos.
«Tom, me encanta aquí. ¿Podemos regresar alguna vez? ¿Como cuando nos graduemos o en algún otro momento?»
Tom tenía los ojos entornados, ya que el sol brillaba directamente sobre sus ojos. Besé una gota de agua que estaba cayendo por su frente mientras el apretaba mis piernas con más fuerza.
«Hemos estado aquí como una hora.» Me respondió, riendo suavemente.
«No me importa. Es tan agradable aquí. Estoy tan emocionado de solo estar aquí contigo, solos. Sin escaparnos o escondernos de nuestros padres. Podremos dormir en la misma cama y dormir de verdad, sin importarnos de despertar súper temprano para escaparnos. ¿Y viste el jacuzzi de afuera? Podemos hacer esa cosa que queríamos, con-«
«Eh, no me voy a meter a un jacuzzi donde las padres de Charlie cogen.» Rodee los ojos y suspiré. Tom se dio cuenta que me estaba hartando de su actitud, así que se disculpo. «Yo también estoy emocionado de estar contigo.»
«No parece.»
«Lo estoy.» De pronto sentí su mano moverse de mi rodilla, hacia el interior de mi muslo y en un solo movimiento, había empujado mi traje de baño hacía un lado y metió sus dedos dentro de mí. Contraje mis músculos ante la calidez y él se rió. «¿Qué?»
«Pensé que tenias demasiado calor como para hacerlo.»
«Estoy mejor ahora.» Dijo él. Se inclinó y comenzó a besarme, llenando mi boca con su familiar dulce, delicioso sabor, con un poco de agua salada. Lo amé. Bajé su traje de baño y no gaste tiempo en saltar sobre él. El movió su manos por la parte baja de mi espalda y empujo sus caderas hacía mi, más fuerte cada embestida.
«Bill, me estas secando.» Dijo, sonriéndome. «Tres veces y no pasan de las 5:00. Y estoy medicado.»
¿Tres veces? A ver, fue el del baño en el avión, ahorita, y… o si. El baño del aeropuerto, temprano en la mañana.
«Bueno, ¿Cómo creíste que iba a ser este viaje?» Me fije como Tom se concentraba en mí, su ceño fruncido y su boca estaba ligeramente abierta. La punta de su lengua estaba en su labio inferior y no me pude resistir, me incliné y la succione en mi boca, por que se veía tan sexy. Supe justo ahí que iba a ser muy difícil que me sacaran de esa isla. Estaba tan contento aquí con Tom, quería quedarme aquí para siempre y no regresar a la vida real. Y eso que solo era el primer día.
Después del sexo en el mar, como Tom lo llamó, regresamos a la cabaña y buscamos algo en el mini bar antes de tomar una muy necesaria ducha con sexo. El pobre chico estaba a punto de colapsar.
Tom se acostó sobre su estómago en la cama mientras yo estaba sentado sobre él, untándole aloe en sus hombros quemados por el sol. Besé y toque cada una de las pecas en su espalda que se había hecho hoy. Antes de que se durmiera, decidí tomar el asunto de las universidades. Había hablado con Charlie antes de irnos, y habíamos hecho unos planes de los que le quería contar a Tom.
«Mhmm, ¿Tom?»
«¿Mhmm?» Volteó la cabeza hacia un lado y vi sus ojos abrirse lentamente.
«Sé que dijiste que no querías hablar de la universidad hasta que regresáramos, pero quiero decirte algo.»
Me bajé de su espalda y rodee para poder estar acostado sobre mi espalda junto a él. Con pereza el puso su brazo sobre mi estómago y suspiro.
«¿Qué?»
«Bien, se que quieres ir a estas escuelas de prestigio, y eso es genial para ti, pero no para mí. De verdad quiero ir a la UCLA. Y Charlie quedo en la FIDM, (Universidad de moda, diseño y mercadotecnia), así que quiere que tengamos un departamento juntos fuera del campus, y de verdad, de verdad quiero hacerlo. ¿Tu que crees?»
Tom rodo sobre su espalda y miró el techo.
«Creo que deberías hacerlo.»
«¿Si?»
«Si» dijo, asintiendo. Se rascó la cabeza y se giró hacia a mí. «¿Algo más?»
«Eh, si.» Fruncí el ceño y me senté. «¿Qué vas a hacer tú?»
El bostezó y se golpeo el pecho con los dedos unos segundos, sin contestarme.
«No lo sé.»
«¿No sabes?»
«Si, todavía no sé. Tengo que hablar con mis padres y otras cosas. Es decir, todavía quiero escuchar algo de la Universidad del Sur de California, pero si definitivamente vas a la UCLA entonces tal vez… yo también.»
Estaba intentando terminar la conversación y me estaba enojando. La última vez que me sentí triste por si nos separábamos después de la escuela, el me aseguró que no estaría lejos de mí. Y ahora él no estaba muy cómodo con eso. Nada cómodo.
«Tu dijiste que nos quedaríamos juntos. Me lo prometiste. ¿Por qué tienes que pensarlo? ¿Por qué estas tan… raro con todo esto?»
«No sé» dijo enojado, parándose. «¿Qué tal si algo mejor llega? ¿No te gustaría que aceptara esa oportunidad?»
«Pues…si.»
«¿Entonces?»
«¿Qué quieres decir con… algo mejor?» no podía negar lo que él intentaba decirme.
Tom se dio cuenta del gesto sombrío de mi cara, así que forzó una sonrisa y jalo un mechón de mi cabello juguetonamente.
«Esto es por lo que no quería hablar de eso ahora. Iremos a California. Yo iré a la USC… todo saldrá bien. No te pongas triste.»
Asentí y me metí debajo de las sábanas. Había sido un día largo, y los dos estábamos cansados, bronceados y de mal humor. Tom me siguió y puso su cabeza en mi estómago, tomando mis manos y poniéndolas en su cabello.
«Nada de hablar. Solo rasca.»
Me reí e hice lo que dijo. Porque así las cosas funcionaban entre nosotros.
«¡Levántate, flojo!»
Mi cuerpo saltó cuando Tom azotó la puerta de la cabaña y brincó en la cama unas cuantas veces para despertarme. Gemí y rodee de la cama, frunciéndole el ceño.
«¿Por qué estas mojado? ¿Y usando ropa? ¡¿Y por que te sientas en las sábanas en las que dormiremos hoy?!»
«Fui a correr por la playa. Tengo que mantenerme en forma por el basquetbol, ya sabes. Y luego me di un chapuzón. Vamos, ¡Ordene el desayuno! Y saldremos en el bote.»
Su humor de pronto había cambiado. Me encogí de hombros y fui a la cocina donde Tom aparentemente había ordenado todo lo del menú. Había fruta, hot cakes, huevos, tocino, omelet. Todo. Él se puso su traje de baño mientras yo me sentaba a devorar todo. Estaba masticando una pieza de piña cuando el entro al cuarto, cambiado y secándose el cabello con una toalla.
«Así que…» pregunté entre mordidas. «¿Sabes manejar un bote?»
«¿Qué si se manejar un bote?» se rió. «¿Me estas preguntando en serio?»
«Si.»
El tomo una uva de mi plato y se la metió a la boca.
«Si, Trümper. Si puedo manejar un bote.»
Tom rodó los ojos y tiró su toalla en el suelo. Sus quemaduras por el sol habían mejorado en la noche, pero sus mejillas y el puente de su nariz estaban un poco rojas y por alguna razón eso hacía que sus ojos se vieran más achocolatados.
«¡Apúrate y termina!» estaba que casi se orinaba en los pantalones de la emoción. «Te gustara bucear. Especialmente aquí, el agua es tan clara.»
Metí un tenedor llenó de huevos en mi boca y me paré.
«Está bien.» Dije, con la boca llena. «Déjame vestirme.»
«Atractivo.» Murmuró, me pellizco un pezón mientras pasaba frente a él. Algunas cosas en él claramente nunca iban a cambiar.
Tal vez esto me convertía en un ninfómano, o en algún tipo de pervertido, pero honestamente me importaba una mierda el buceo cuando Tom se veía tan sexy manejando el bote. Me senté en una de las grandes sillas de cuero y use el sombrero de Capitán del papá de Charlie mientras Tom se metía al océano. Tenía sus lentes oscuros puestos, los que amaba y me burlaba todo el tiempo, y un traje de baño negro que le llegaba a las caderas y hacían que su trasero luciera lindo.
Cuando mire el mar, vi que llegábamos a una pequeña isla. Tom detuvo el bote y me sonrió.
«Tenemos que nadar por aquí antes de ponernos las cosas. ¿Estas listo?»
«¿Tengo que quitarme mi sombrero?»
«Eh… si.» Me quito el sombrero de la cabeza y se puso la mochila. «Anda, salta.»
Salté a la orilla del bote y miré hacia abajo. «Umm… Tom. Creo que veo una piraña en el agua. No quiero morir.»
Sin ningún aviso, me empujo al agua, haciendo que me ahogara y que intentara respirar. Gire la cabeza, buscándolo, cuando de pronto vi una sombra y escuche algo caer al agua. Aparentemente Tom era un buen conductor. No podía esperar encontrar algo en lo que no fuera bueno.
«¡Ven, tonto!» él ya estaba parado en la arena desempacando la mochila, y yo todavía iba a la mitad del camino. Puse a un lado mi miedo de que me comiera una criatura marítima tropical y nadé debajo del agua el resto del camino. Cuando caminé hacía Tom, el me dio una máscara y un snorkel.
«¿Recuerdas lo que te dije?» preguntó. «Tienes que estar relajado.»
«Si, si, relajado. Ponme eso.»
No lo creí posible, pero amé a Tom más después de un poco de buceo. Fue increíble, y algo que nunca hubiera hecho si él no me hubiera obligado, es decir pararse en el bote sin playera y amenazarme con no tener sexo conmigo el resto del viaje, lograron que lo hiciera. Estaba tan tranquilo, calmado y relajado en medio del océano con nadie cerca. Cuando terminamos, me senté a la orilla del mar y me quite todo. Tom se sentó junto a mí y se rió cuando pasó su dedo alrededor de la marca que la máscara había dejado en mi cara. Golpee sus manos para alejarlas y me acerqué a él para poder tocarnos.
«Tom, gracias por esto. Fue muy divertido. ¿Algunas vez habías hecho esto con otro chico?»
El rodó los ojos.
«No, Bill. Solo contigo. Y mi mamá, si la quieres contar. ¿Por qué siempre me tienes que preguntar por otros chicos? Sabes que empezara una pelea.»
«Bueno, tú tienes mucha experiencia. Y me da gusto saber que soy el primero en hacer algo contigo. Y cállate. Tu también puedes preguntarme lo que quieras.»
«De acuerdo. Eh… ¿Algunas vez has andado desnudo por tu casa?»
«Si» respondí. «Cuando mi papá no estaba ese fin de semana y me hiciste jugar ‘atrapadas’ desnudo.»
El se rió y se golpeó la pierna con la mano.
«Oh si. Eso fue divertido.»
Le aventé un poco de agua en la cara y sonreí.
«Bien, mi turno. ¿Alguna vez… te has acostado con más de un chico en un día?»
Tom miró abajo hacía la arena y dibujó algo con sus dedos.
«Perdón, ¿Qué?»
«No te pongas así conmigo, Kaulitz.»
«¿De verdad quieres saber la respuesta de esa pregunta?»
«Eh, no importa. Creo que ya lo sé. Tu turno.»
Tom continuó haciendo lo que sea que estaba haciendo en la arena y la apuntó cuando termino. Bill estaba escrito en una perfecta letra cursiva.
«Bien, ¿Alguna vez… dejaste que un chico, que no fuera yo, tomara fotos escandalosas de ti?»
«Oh, ¿Quieres decir como la que dejaste que tu mamá viera?»
«Si, como esa.»
«Idiota. Desafortunadamente, si. No estoy orgulloso de eso.» Puse mis brazos alrededor de Tom y vi que su cara se ponía un poco tensa. Estaba celoso. Esta era una de las veces en que eran celos lindos.
«¿Quién? ¿Cómo ese pendejo al que golpee en la cara?»
Rodee los ojos y sacudí la cabeza.
«No. No hables de él.»
«¿Cuál es el asunto? Me molesto que no me hayas dicho la historia entera.»
«Porque, yo… fui estúpido en ese entonces. No me di cuenta que tan estúpido hasta que me mude aquí y te conocí y ahora estoy avergonzado de lo pendejo que era. Todo es culpa de mi madre.»
Tom suspiró y metió su mano en el agua, limpiando la arena de sus dedos.
«Tenemos tiempo, ¿sabes?» dijo, mirando alrededor, exageradamente. «Puedes decirme. No te voy a juzgar.»
Lo pensé un minuto y me rendí. Odiaba no decirle las cosas a Tom. Habíamos prometido que siempre seriamos honestos, y la omisión de la verdad contaba.
«Básicamente… mi madre nunca estaba ahí. Ya te lo había dicho. Siempre estaba solo, y la odiaba. Lo único que quería era que me prestara atención, y nunca lo hacía. Tenía buenas notas y me portaba bien en la escuela aunque ella no me lo pidiera, y nunca se dio cuenta. Así que, tome otra ruta.»
Tom levantó las cejas y asintió.
«Así que…»
«Así que, comencé hacer cosas para enojar a mi mamá, porque me imaginé que si le molestaba eso significaba que estaba asustada, ¿verdad? Tal vez sea lógica estúpida, pero toda mi vida me sentí olvidado y estaba dispuesto a intentarlo todo. Comencé con cosas pequeñas. Me quedaba afuera hasta tarde en días de escuela. Y cada vez más tarde y más tarde hasta que a veces no llegaba a mi casa. Ella me gritaba y se enojaba, me daba unos malos castigos, pero me gustaban y los buscaba, porque me hacían sentir normal. Como si tuviéramos una relación normal de madre e hijo, porque nunca la tuvimos.»
Tom comenzó a dibujar pequeños círculos en mi palma mientras escuchaba.
«Después de un rato dejo de hacerlo, así que comencé a portarme peor. Hacía mierdas estúpidas como tomar su auto en medio de la noche. Use malas palabras con mi jefe y me despidieron del trabajo. Estaba con mis amigos todo el tiempo y bebíamos enfrente de ella. Siempre era la misma cosa, ella gritaba, me amenazaba con llamar a mi papá, me castigaba por un día y salía con su novio de la semana y se olvidaba de mí. Como sea.»
Me reí y moví mis dedos mientras una ola sé acercó y nos mojó.
«Continúa.» Dijo Tom. Quito un mechón de cabello de mi cara y me beso la frente.
«Así que, de todos modos, rompí todas las reglas y comencé a portarme de lo peor en su cara. James, lo conocí en una fiesta a la que no debí haber ido. Era mayor que yo, y todos mi amigos que son idiotas pensaban que él era tan genial y rico y bla, bla, bla, pero la verdad, ¿Un tipo de 24 años que está dispuesto a tontear con un chico de 19, es genial? No. Nada genial. Como sea, salí con él unas veces, pero él era muy aprensivo y me asusto, así que intente distanciarme de él y no funciono. El me emborracho a propósito en una fiesta y me llevó a casa y aparentemente estábamos metiéndonos mano en mi calle cuando mi mamá llego y eso fue todo. Ni siquiera lo recuerdo. Ella se cansó de mí y me mando aquí al siguiente día. Y él nunca me dejaba en paz. Este loco. ¿Suficientes detalles para ti?»
Tom pasó saliva y asintió. Me sentí bien porque al fin había sacado todo de mi pecho. Claro, no creí que fuera todo el asunto de James lo que impresiono a Tom. Creo que fue más el asunto de mi madre negligente.
«Bill» Él puso su dedo debajo de mi barbilla y me besó suavemente. Pero no era un buen beso. Me asusto. «Bill, no iré a la universidad en California contigo.»
Continúa…
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