

Fic TOLL de Cass-illusione
Capítulo 18 (P.2)
Bill POV
«Entonces» dije, soltando a Tom, mis brazos cayendo a mis costados. «Que deberíamos hacer ahora…»
Tom se rió.
«Tu sabes lo que quiero hacer. Pero no ahora. Me sentiría como un patán. Como si fueras a pensar… que solo te dije que te amo para poder acostarme contigo.»
«Yo no pensaría eso.»
«Si, bueno, aún así se sentiría raro.»
Rodee los ojos y jale su brazo hacía la cama. El me dijo que me amaba. Eso era todo lo que quería. No había nada que pudiera detenerme ahora. Tom y yo estábamos juntos, y felices y nunca había estado tan seguro de algo o de alguien en toda mi vida.
«Te dije que confiaba en ti.» Le dije, pasando ligeramente mis labios sobre los suyos antes de sentarme en la cama. «Ven aquí.»
Creo que Tom todavía estaba asustado con el hecho de que había admitido que me amaba. No podía culparlo; yo me sentía igual cuando se lo dije la primera vez.
Tom se subió a la cama King size y se recostó en la cabecera, sus piernas extendidas delante de él. Me acerqué y me senté a horcajadas sobre él, poniendo mis manos en sus hombros.
«Solo cálmate,» le dije. «Estamos enamorados. Es algo bueno.»
Me incliné y lo besé otra vez, presionando mis caderas ligeramente mientras él soltaba un bajo gemido.
Todo lo que quería era ponerme todo loco con él, pero me estaba controlando porque quería hacer todo bien. Mi cuerpo se estaba quemando con tan solo estar así de cerca de él.
Moví mis caderas otra vez, fuerte, solo para escuchar ese ruido y Tom sonrió y se mordió el labio, enredando uno de sus brazos alrededor de mi cintura, sus dedos enterrándose en mi espalda.
«¿Eh, podrías ser un poco más amable? Él está muy sensible.» Bromeó Tom, apuntando a su entrepierna.
Se amable. Claro.
Temblé cuando sus manos se movieron lentamente hacía la orilla de mi playera, su otra mano ya estaba en mi costado, cuando paso la playera por mi cabeza.
El se alejo y se quito la playera de un solo movimiento. Puse la palma de mi mano en su pecho, arriba de su corazón y solo lo miré a través de los mechones de cabello y rastas que se habían movido hacia mi cara.
Tom puso su dedo debajo de mi barbilla y se acercó, presionando sus labios contra los míos. Una vez que comenzó, no era para nada gentil. Agarró la parte de atrás de mi cabeza y me presiono contra él una y otra vez, y yo lamí y bese e inhale todo lo que pude de él, no queriendo parar nunca.
Sentí sus familiares manos en mi cuerpo, y sus labios estaban en mi cuello y en mis hombros y debajo de mi oreja y sus manos estaban en mis caderas y hacia que me moviera de arriba a abajo encima de él, gimiendo y jadeando, y todo lo que veía era su coronilla y su cabello negro brillante trenzado mientras su boca rondaba por todo mi cuerpo y de pronto sus labios estaban en los míos otra vez, y no lo pude soportar.
Lo agarre del cuello y me di la vuelta, acostándome en mi espalda para que él estuviera encima de mí.
Ya no quería esperar. Lo quería, tanto que me dolía. Dirigí sus manos a la cintura de mis pantalones mientras él los bajaba, y ahí estaba yo, desnudo, esperando y todo suyo.
Tom estaba arrodillado sobre mí, sus manos cada una a lado de mi pecho y el estaba encima mío, solo mirando mi cuerpo y respirando pesadamente.
«Um… sabes que puedes tocarme.» Le dije, sonriendo.
El me miro por debajo de sus pestañas y me sonrió de vuelta.
«He esperado tanto tiempo por esto, tengo miedo de que te vaya a lastimar.»
Me levante con los codos y respiré profundo.
«Tom, estoy acostado desnudo en la cama de tus padres. Solo. Házmelo.»
Se me había acabado la paciencia.
Tom sonrió y se me echo encima, presionándome contra la cama y besándome. El hueso de sus caderas se enterraban en mi estómago, y sus putos pantalones eran incómodos contra mi piel y mi polla libre así que me brinque la parte en la que me peleaba con el cierre y solo metí mis manos en la cintura y los jale, haciendo que se deslizaran por su trasero y sus piernas. Y luego hice lo mismo con sus bóxers mientras el chupaba mi cuello, y luego pateo su ropa al suelo.
Ya cuando Tom estaba sin ropa, me senté para poder mirarlo bien. Moví mis manos sobre su clavícula, abajo hacía su pecho duro, por encima de sus abdominales. Recorrí con mis dedos su camino feliz. Bese su clavícula, saqué la lengua y él sabía tan bien, salado y a Tom, me moví hacía su cuello y él seguía gimiendo y suspirando y volviéndome loco.
Moví mis manos hacia abajo de su estómago, porque necesitaba sentirlo, así que enrede con mis manos su polla y sentí su cuerpo tensarse. Comencé a mover mis manos de arriba abajo mientras me recostaba hacia atrás cuando Tom comenzó a moverse en mi mano, gimiendo mi nombre.
Él comenzó a lamer mi cuello de nuevo, y luego su boca estaba alrededor de mi pezón perforado, y cada vez que yo movía mis manos el gemía contra mi piel y la vibración me ponía más ansioso.
Sentí sus manos moviéndose por mis piernas, acariciando y apretando y jalando, y después sin ningún aviso sentí sus dedos dentro de mí, y mi espalda se arqueó y ahogué un grito haciéndolo sonreír contra mi piel.
«Bill» el susurró. «Esto es vergonzoso, pero me voy a…»
«¡No!» grité, quitando mis manos de él.
«¡No te detengas!»
«Pero… quiero que tengas sexo conmigo» dije, haciendo un puchero. El se rió y metió sus dedos más profundo, haciendo que mi boca se abriera de golpe.
«Aún así podre hacerlo.»
«Bien» dije, envolviendo mis manos sobre él otra vez. «Escoge donde quieres que sea tu venganza.»
«Mhmm,» dijo Tom, mitad pensándola mitad gimiendo. «¿Crees que la almohada de Jörg sea muy inapropiado?»
«Ew» dije yo.
«Estoy jugando» presiono sus labios contra los míos, y después sentí su respiración pesada saliendo de su nariz y sus caderas embistiendo mis manos, él quito mis manos de él y se corrió en la cama, y no pude evitar reírme porque Esme definitivamente notaria eso, sin duda.
«Vamos… por allá.» Dijo Tom, sin nada de aliento, cuando apuntó el otro lado de la cama. Estaba sudado y sonrojado y tenía una trenza cayendo en su frente y yo se la quite de la cara, el me tomó de la cintura y me puso al otro de la cama sin ningún esfuerzo.
Se puso encima de mí, intentando recobrar el aliento y plantando besos por todo mi pecho.
«Tom… por favor. Te necesito.» Estaba a punto de saltar a su polla y violarlo. «¿Qué putas tienes?»
«Eh, nada, excepto que he estado tratando con cada fibra de mi cuerpo de no cogerte como un loco todo este tiempo. Si quieres que las cosas sean así, solo dilo.»
«Lo siento. Solo que… te deseo.»
«Está bien.» Dijo él, mirando hacia abajo al espacio entre nosotros dos. Sentí la punta de él cerca de mí y… él se detuvo.
Putisima. Madre.
«¿Qué?» le dije, enojado.
«Eh… los condones están en mi cuarto.»
Moví mi mano en el aire.
«Está bien, solo… hazlo. Se que estas limpio.»
Me golpee la frente y apreté los dientes.
«¿En serio?»
«Si.»
«Oh. ¿Esta bien?»
«OH POR DIOS» grité. «¿De verdad vamos a tener esta conversación justo ahora?» Tom comenzó a reír y me hizo reír y luego comenzó a besarme otra vez, cada vez más profundo, se alejó de mí y sentí su boca cerca de mi oreja.
«¿Bill?»
«Si…»
«De verdad te amo.»
El se alineó frente a mi otra vez y yo apreté mis rodillas, apretando su cuerpo entre ellas.
«Billy, tienes que abrir las piernas. No me puedo mover.»
«Oh, si.»
Y entonces con una solo embestida el estaba dentro de mí. Comenzó a moverse lento, dolorosamente lento, lo que era bueno porque mi cuerpo estaba básicamente en shock por lo grandioso que él se sentía.
Tom mantuvo su cabeza enterrada entre mi cuello y mi hombro, y comenzó a moverse más rápido, levantó la cara y me miró directamente a mí. Sus ojos estaban tan brillantes, y sus labios estaban rosas e hinchados, sus mejillas sonrojadas, él era tan perfecto. Estaba tan lleno de emociones tan fuertes que sentía que mi pecho iba a explotar.
Cuando él estaba todavía mirándome, me mordí el labio y levante las caderas, haciendo que él estuviera más profundo dentro de mí y tocara mi próstata. Gemí alto. El gimió mi nombre por la sensación y yo cerré los ojos dejando rodar mi cabeza hacía un lado, porque si no seguía mordiendo mi labio y seguía mirando la cara de sexo de Tom, iba a gritar.
Puse un brazo alrededor de la espalda de Tom y enterré mis uñas en su piel con cada embestida para hacerle saber lo bien que se sentía. Mi polla estaba en medio de nuestros pechos, y con cada movimiento se sentía increíblemente bien. El tomó mi otra mano y entrelazo sus dedos con los míos y las puso contra el colchón para darse un poco de soporte.
Moví mi mano por su espalda y baje su cabeza para que pudiera hablarle al oído. Necesitaba decirle la maravilla que él era. Lo bien que me estaba haciendo sentir.
«Tom.» Gemí, mordiendo su lóbulo. «Se siente tan bien. Eres tan bueno-«
«Mhmm, tu también» dijo él, agarrando la cabecera con su mano libre para embestir más profundo, más fuerte, haciéndome jadear. Envolví su cintura con mis piernas, acercándolo más a mí.
«Bill» el gimió contra mi boca abierta. Deslice mi lengua por todo su labio inferior en respuesta, y luego lo mordí suavemente.
«Ve más rápido.» Le dije, mi espalda arqueándose cuando él hizo lo que le dije.
La cabecera golpeaba la pared, y Tom seguía sostenido ahí, y su otra mano estaba en la parte baja de mi espalda y estaba empujando mi cuerpo más fuerte contra el suyo con cada embestida. Sentí una ola moverse por todo mi cuerpo y de pronto mis músculos se estaban contrayendo y mi cabeza se hizo para atrás, escuche a Tom maldecir y gemir mi nombre y lo sentí venirse, cálido dentro de mí, y me deje caer en la cama, Tom se puso sobre mí, sin aliento y jadeando. Mi semilla derramándose en nuestros pechos.
Me di la vuelta para que él estuviera acostado sobre su espalda y yo recosté mi cabeza en su pecho desnudo. Él movió sus dedos por mi espalda, el sudor hacia que sus dedos se deslizaran. Me quede acostado ahí, escuchándolo respirar por unos minutos, hasta que parecía que los dos estábamos más relajados.
«Eso fue putamente increíble.» Dije de golpe, porque no había otra forma de describirlo. «Eres increíble en todo, Tom.»
«Gracias» dijo sonriendo. «Tu tampoco estuviste tan mal.»
«¿Soy mejor que Gabriel?»
El rodó los ojos.
«¿Y que Jimie?»
«Si, tú eres mejor.»
«¿Y más que la puta de segundo?»
«Eres mejor que la zorra de segundo.»
«¿Y que tal-«
«Tú eres mejor que todos. En serio.»
«Está bien» dije, golpeando mis dedos en su pecho. «Entonces… ¿Qué hacemos ahora?»
Tom se sentó y se jala sus locas, sudadas trenzas, volteó su cabeza hacía a mí, sonriéndome.
«Eh… ¿Quieres ir a coger en el escritorio de Jörg?»
«Bill, despierta. Tengo que llevarte a casa.» Tom estaba sentado en el piso, sacudiéndome para despertarme. Mire alrededor todavía medio dormido y gemí.
«Tom, no me puedo parar. Estoy cansado y me duele mi ano.»
El se rió y me ayudo a pararme.
«Tuvimos sexo dos veces. Deja de exagerar.»
Bostecé y levanté mis pies en el aire cuando Tom me puso un zapato.
«De acuerdo» dijo él, poniéndose de pie. «Vámonos. Tienes que llegar a un lugar.»
Levante mi brazo y él me jaló, ayudándome a ponerme de pie. Me puse mi abrigo y arrastré mis pies por su habitación, y por las escaleras, hasta llegar a mi auto. Estaba helando afuera. Me subí al auto y puse mis manos en las ductos de la calefacción.
«¿Por qué mi auto esta encendido?» pregunte mientras me ponía el cinturón de seguridad.
«Lo calenté un poco mientras estabas dormido para que no te diera frio.»
Oh por Dios. Que hermoso.
Lo agarre de la cara y lo jale hacía a mí, besándolo firmemente en los labios.
«¿No crees que es raro que no hayamos dormido solos desde el jueves? Y mañana es martes.»
«No.» Él rodo los ojos y azotó la puerta antes de irse a su auto. Me salí de la entrada de su casa, todavía bostezando. Ni siquiera eran las 9:30 todavía, pero había sido un día cansado para nosotros dos.
Cuando llegamos a mi casa, salte de mi auto y corrí hacia la ventana abierta de Tom.
«Seré rápida» le dije, antes de correr hacia la casa. Aventé mi mochila al suelo cerca de la puerta y estratégicamente me deje mis botas para la nieve. El sonido de la televisión venía de la sala, así que entre y le di a Gordon un abrazo.
«¿Cómo estuvo el trabajo?» le pregunté.
«Bien. ¿Cómo estuvo la escuela?»
«Súper aburrido.»
«¿Dónde estabas? Te ves contento.»
Gracias, papá. Es mi cara post-coital.
«Fui a la casa de Tom.»
El gruño algo. Me paré y estire los brazos, dándole a Gordon todo el teatro.
«Estoy muy cansado papá, me voy a la cama. Buenas noches.»
Subí las escaleras pesadamente y azote la puerta cuando entre a mi cuarto. Corrí hacia la ventana y mire abajo hacía Tom, que estaba recargado contra el árbol.
Sin ninguna duda, me acerqué a la rama y miré hacia donde estaba él.
«¡Tengo miedo!» mitad grité, mitad le susurré.
«No tienes por qué. Estoy justo aquí.»
Tom levantó los brazos, haciéndome señas para que saltara. Lo hice sin pensarlo. Y no me sorprendí cuando él me atrapo. Sabía que lo haría. Confiaba en él.
Continúa…
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