Resistiendo a TK 17

Fic TOLL de Cass-illusione

Capítulo 17

Bill POV

Abrí los ojos, no muy seguro, intentando entender la situación. Estaba en la casa de Charlie. En la habitación de sus padres. Sin ni siquiera levantar la cabeza, olí la playera de Tom y me relaje de inmediato. Gracias a Dios. No creo que pudiera con otro incidente como el de Viktor sin que me mandaran al manicomio.

Lentamente, busque detrás de mí y me levante del brazo de Tom, rodando suavemente para no despertarlo. Me paré y lo miré por quien sabe cuánto tiempo, solo observando al increíble hijo de puta durmiendo. Era tan hermoso. Sus pestañas se movían cada pocos segundos, y sus labios estaban ligeramente abiertos, revelando la punta de su perfecta lengua. Puta madre, me estaba volviendo loco. Con o sin mal aliento, todo lo que quería hacer era meterle la lengua en la boca.

Vi su pecho subir y bajar por un rato antes de pararme y caminar hacía la ventana. Había nevado más por la noche, y por lo que podía ver, todo estaba blanco. No teníamos nieve en Phoenix. De pronto oí un gemido grave, y me di la vuelta para ver a Tom. Salté de regreso a la cama y me arrodille frente a él, sonriendo mientras él se tallaba los ojos.

«¿Qué hora es?» Tom preguntó en medio de un bostezo. Me encogí de hombros y apunté la ventana.

«¡Deberías ver todo lo que nevó! ¡Esta todo blanco! ¡Nos quedaremos atrapados para siempre!»

«No, claro que no» dijo Tom, rodando los ojos, su voz todavía ronca. «El Audi es fabuloso con los imprevistos del clima.»

Tom levantó los brazos y me abrazó, acercando mi cuerpo contra su pecho. Me acosté ahí por un segundo, sin resistirme, solo disfrutando estar tan cerca de él. Me estaba relajando tanto. Decidí justo ahí que íbamos a aclarar toda la mierda hoy, antes de que siguiéramos peleando y nos arrancáramos la cabeza debido a la frustración sexual.

«Vamos» le dije. «¿Quieres venir conmigo?»

Gordon estaría fuera el fin de semana, así que me imagine que podía invitar a Tom a que viniera, ya que estaba ansioso y desesperado y todo lo que quería hacer era pasar más tiempo a solas con él.

«Necesito bañarme» dijo él, rascándose la mejilla.

«Te bañas en mi casa. Gordon estará pescando en el hielo o alguna tontería así hasta mañana.»

Tom lo pensó durante unos segundos y se encogió de hombros.

«Bueno. Vamos.»

En menos de una hora, íbamos llegando a mi casa en el auto de Tom, el cual convenientemente había estacionado hasta en la esquina. Corrí a través de la nieve que estaba en mi jardín, riéndome mientras Tom llegaba a la puerta. Dejé caer mi chaqueta cubierta de nieve en la entrada, me quite las botas y les sacudí la nieve.

«¿Podemos jugar en la nieve?» le pregunté a Tom. Él me vio como si estuviera loco.

«Absolutamente no.»

«¡Soy de Arizona! ¡Nunca vi la nieve antes!»

«Tu puedes ir y congelarte el culo si quieres. Yo estoy bien así, gracias.»

Suspiré y subí las escaleras, me pare al final para agarrar dos toallas del closet antes de irme al baño. Tom me siguió en silencio. Se veía raro, probablemente porque todavía seguía enojado conmigo por lo de ayer. Ni siquiera me acordaba que había pasado, pero fuera la fuera, estaba seguro que todo era mi culpa.

«Eh… bueno esto no es un baño de mármol de diseñador o algo así, pero servirá. Solo tienes que darle la vuelta-«

Tom me interrumpió, volteando la cabeza del espejo donde estaba inspeccionando la barba que le había salido.

«Creo que podré darme cuenta como abrir la regadera, gracias.»

«Eeeestá bien. Apúrate.»

Me salí del baño y me fui a mi cuarto, intentando pelear con la urgencia de saltar a la regadera con Tom. Era muy difícil. Para distraerme, saqué ropa limpia del clóset y la puse en mi cama. Como tenía tiempo que matar, me senté en mi escritorio y comencé a leer los mails atrasados, casi todos eran de Simone. Todavía seguía enojado así que solo le conteste uno, y fue muy corto. Ella entendería la indirecta. De pronto mi teléfono comenzó a vibrar en mi escritorio, haciéndome saltar. Lo contesté sin fijarme primero quien llamaba. Gran error.

«¿Hola?»

«Hey Bill»

Se me revolvió el estómago cuando escuche su voz.

Pasé saliva y cerré la laptop, dando vueltas en la silla.

«¿Por qué de pronto no dejas de llamar?» le pregunté.

«Voy a ir a Seattle pronto y quiero verte.»

«Si, mi agenda está llena así que no creo que se pueda.» Mentí, sin ni siquiera intentar fingir entusiasmo.

Tenía cero ganas de verlo.

«¿Ocupado con tu nuevo novio?»

«Eh, no tengo novio. Y además eso no te importa.»

Ninguna respuesta.

«Bueno, Bill, te llamare cuando este en el pueblo.»

«Sip, adiós.»

Escalofriante. Esa sería una llamada que no iba a contestar.

Escuche la regadera cerrarse, así que salte de mi silla y me dirigí al baño. Toqué un par de veces antes de que Tom abriera la puerta. Se me cayó la quijada. Es decir, si, lo había visto desnudo antes e incluso me había bañado con él, pero había pasado mucho tiempo y él estaba tan… uhhhh. Sus trenzas estaban mojadas y todas desordenadas y había pequeñas gotas de agua bajando por su pecho hacía su toalla que colgaba peligrosamente en la parte baja de sus caderas y todo lo que quería era ponerme de rodillas y lamer todas las gotas de agua de su camino feliz. Estaba seguro que estaba babeando.

«Necesitas rasurarte.» Murmuré, pasando mi mano por su mejilla.

«Pude haberlo hecho si me hubieras dejado ir a casa.»

«Yo lo haré» sugerí, pasando delante de él y me puse frente al lavabo. «Siéntate aquí.» Le dije, apuntando a la repisa.

«Siento como si esto fuera una mala idea.» Gruño Tom. No muy seguro brincó a la repisa y me miró.

«No, no es mala idea, soy muy bueno en eso.»

Puse mis manos debajo del agua caliente y las llene con crema para rasurar antes de llenar la cara de Tom con ella. El cerró un ojo y me sonrió, claramente preocupado. Tanto como yo cuando estaba por poner la navaja en su mejilla, el me agarró de la muñeca e hizo una mueca.

«Bill, si me conviertes en Cara Cortada, que Dios me ayude. No me haré responsable de mi actos.»

«Cálmate, mariquita llorona. No voy a arruinar tu perfecta cara.»

Tom se calló y comencé a mover la navaja por su mejilla. Ya había terminado con un lado de su cara cuando por fin él comenzó a relajarse.

«Así que» dijo él. «¿Quién es ese tipo que se la pasa llamándote?»

Debí haber sabido que iba a preguntar.

«Si sigues hablando terminare cortándote.» Murmuré, intentando cambiar el tema.

«Esa no es una respuesta.» Dijo. Sentía sus ojos quemándome incluso aunque no lo estuviera viendo.

«Lo sé… es estúpido, ni siquiera quiero hablar de eso.»

«Bueno yo quiero saber» insistió, su voz sonaba más enojada.

«Dije que no quiero hablar de eso.»

«Bill» dijo Tom, agarrando mi mano que tenía la navaja y poniéndola en su regazo. «¿Alguna vez… querrás estar en serio conmigo?»

¿Qué si quería estar con él?

Por supuesto que quería. Eso era todo lo que quería.

«Si» dije avergonzado, mirando mis pies.

«Las personas honestas no esconden sus asuntos» dijo Tom, citando Cumbres Borrascosas. Se veía lastimado y confundido y otra vez era toooooda mi culpa.

«Creí que odiabas ese libro.»

«Y lo odio.» Dijo él. «¿Quién es él?»

«No es nadie.» Dije, continuando en su barbilla donde me había quedado. «Él es el tipo que te mencione que era mayor, y yo le gustaba y yo fui estúpido, así que lo hice… porque él era guapo y yo estaba totalmente ebrio y él resulto ser un total loco y sigue llamándome porque va estar en Seattle y quiere verme pero yo no quiero verlo. Siento como si él fuera a hacer alguna mierda loca como secuestrarme o cortarme en pedazos con un hacha… no sé. Tal vez estoy exagerando.»

Decir el discurso completo me dejo sin aire. Y eso que solo era la versión corta. Tom solo sonrió y negó con la cabeza.

«Bueno, si quieres que le patee el culo la oferta sigue en pie.»

«Gracias.»

Limpie la cara de Tom con una toalla para quitar el exceso de crema de afeitar mientras él me sonreía.

«¿Cómo me veo?»

«Limpio» le dije, apuntando el espejo. «Mira.»

Se vio en el espejo por un minuto antes de darse la vuelta para verme y sonreírme.

«Gracias, Billy.» Tom saltó de la repisa y se paró por un segundo, con la boca abierta. «Hey. Hablemos por un minuto-«

«Espera» le dije, buscando la llave de la regadera para abrirla. «Me siento como la mierda. Salte y déjame bañarme. No me tardo.»

Tom agarró su pila de ropa y se salió, azotando la puerta.

Intenté bañarme tan rápido como pode, sintiéndome de pronto ridículamente emocionado por el hecho de que Tom estaba en mi cuarto. Como si él no hubiera estado ahí antes. Había pasado tanto tiempo desde que él había estado en mi casa.

Mientras me ponía shampoo, me puse a pensar. En vez de solo hablar con Tom acerca de nosotros y de tener la típica conversación de mierda que ya tuvimos muchas veces, ¿por qué no simplemente decirle lo que quería? A él. Quería estar con él. Necesitaba estar con él. Los juegos me estaban cansando y poniéndome celoso y siempre estaba enojado y haciendo decisiones estúpidas porque estaba confundido como la mierda. Y nosotros estando juntos podían arreglar eso. Me imagine que justo ahora era buen tiempo para hablar con él acerca de las cosas que nos estaban pasando. Mientras estuviera abierto para discutirlo. Porque ya no quería esperar, o pelear, o arruinar todo otra vez.

Me vestí y me pase los dedos por mi cabello húmedo antes de ir corriendo a mi habitación, donde Tom estaba dormido en mi cama.

Me subí en la cama y me puse de rodillas frente a él. Él abrió los ojos cuando mi peso hizo que se hundiera un poco el colchón. Puse las palmas de mis manos en su pecho y respire profundo.

De pronto no supe que decir.

«Tom, confío en ti» le dije de pronto, porque era la única cosa que se me ocurrió decir y que sabía que tenía un significado. «¿Tú confías en mí?»

«Umm si» dijo él, un poco desconcertado. Acarició mi palma con sus dedos y sonrió. «¿Por qué-«

«¿Estas seguro? Después de lo que hice, ¿Puedes decir honestamente que confías en mí?»

«Las personas cometemos errores, Trümper.»

«¿Así que lo superaste? ¿Ya no te molesto para nada?»

Tom se sentó y negó con la cabeza. Pasó los dedos por sus trenzas húmedas, obviamente intentando pensar que decir. Me acerqué a él y puse mis manos en sus piernas.

«Por supuesto que me molesto. Esa mierda me mató por semanas. Quería vomitar cada vez que pensaba en eso. ¿Pero pienso que lo harás de nuevo? No. Tú dijiste que lo sentías y que te arrepentías. No voy a estar sentido contigo para siempre. Así que… si, lo superé. ¿Por qué?»

«Ya no quiero hacer esto.» Le dije, moviendo las manos entre nosotros. «Todo esto de, estamos, no estamos, puedo hacer esto, no puedo hacer eso, puedo golpear a esa chico por coquetear con Tom, si está bien portarme de esta manera cuando estoy con él, ya no quiero eso. Te quiero a ti.»

Tom levantó una ceja y asintió.

«Eh… de acuerdo. Realmente no sé bien que acabas de decir, pero continúa.»

«Yo… yo te amo. Así como, de verdad te amo, y sé que tu no me amas y no tienes que hacerlo justo ahora, pero quiero estar contigo. ¿Tu quieres…estar conmigo?»

Tom pasó saliva y se mordió el labio, mirando a la cama. Tomé sus dedos, y sus ojos se movieron a nuestras manos.

«Si» dijo, todavía mirando hacia abajo. Después me miró a los ojos y asintió. «Si, quiero estar contigo.»

«¿De verdad?»

«Si»

«¿Estas seguro?»

«Sip»

«Entonces, somos-«

«Si» respondió él, sonriendo.

Estaba extasiado.

Tom Kaulitz era mi novio. Mi novio. Hermoso, arrogante, inteligente, molesto, gracioso, enojón, ridículo, maravilloso Tom era mío.

Todo mío.

No sabía que hacer. Salté a sus brazos, haciendo que su cabeza golpeara la pared. Pero a él no le importo. Agarré su cara y lo besé en los labios una y otra vez y besé su cara y su cuello y su clavícula y le jalaba ligeramente las trenzas y seguía dándole pequeños besos en todos lados porque él era mío y podía hacer eso si quería. Y entonces solo puse mis brazos alrededor de su cuello y lo abrace tan fuerte como pude y mantuve su cuerpo cerca del mío porque no quería dejarlo ir, nunca.

«Estoy tan feliz» dije con la cara en el cuello de Tom, dejando escapar una risita.

«¿Si?» preguntó él, riéndose. «Así que ahora que soy tuyo, ¿eso significa que podemos hacerlo?»

Me aleje de él para que pudiera ver mi cara y le hice una mueca.

«¿Es por eso que aceptaste? ¿Solo para poder acostarte conmigo?»

Tom se rió y agarró una de mis rastas.

«Ay, cállate, por supuesto que no. Estaba jugando. Suelo hacer eso muy seguido.»

«Seguro.»

«No me importa esperar tanto como tú quieras. Ya espere todo este tiempo, ¿qué son otro par de días o semanas o…años? Por favor que no sean años.»

Se veía preocupado.

«Probablemente no sean años» le asegure.

«Encantador.»

Los dos nos reímos otra vez. Estaba tan putamente extasiado, estaba luchando contra las ganas de reír y reírme y gritar como un tonto cada dos segundos.

«Esto es tan raro. Nunca tuve un novio de verdad antes. ¿Qué hacemos? Algo como, ¿Tener que ir a la graduación juntos y besarnos en tu auto en algún lugar solitario o usar ropa igual?»

«Fácil» dijo él, sacudiendo la cabeza. «De verdad no tengo idea. Pero de una vez te advierto, probablemente sea una mierda de novio.»

«No creo que sea posible.» Le dije. «Es decir… no puede ser muy diferente a como lo hacemos ahora, ¿verdad?»

Tom se encogió de hombros.

«Supongo.»

«Bueno, me gusta cómo eres ahora.»

El golpeo la pared con los dedos nerviosamente.

«Siento como si tuviera que marcar mi territorio o algo así.» Dijo Tom, parándose de la cama.

«Por favor no hagas pipí encima de mí.»

«¡No! Quiero decir, en tu cuarto.» Dijo él, moviendo las mierdas de mi escritorio.

«Por favor no hagas pipí en mi cuarto.»

Él suspiro y negó con la cabeza.

«No importa.»

«¡Ya sé!» salté de la cama y corrí a mi clóset, buscando entre la ropa. «¡Sonríe!»

Me di la vuelta hacia Tom y tomé una foto instantánea de él. Cuando salió la foto la agite en el aire. Tom solo se paró ahí, viéndose confundido.

«Simone me la mando por mi cumpleaños.» Le dije, todavía agitando la foto. La miré y ahogué un grito. «¡Te ves más guapo en las fotos! Te recomiendo una carrera en el modelaje.»

«No gracias. Busco algo que me dure más que tres años.»

Pegué la foto de Tom en mi espejo con un pedazo de cinta y me di la vuelta hacia él.

«Ahí está tu marca. Ahora necesitamos algo para tu cuarto.» Dije, con los dedos en mi barbilla.

Le di lo espalda a Tom y me levante la playera, tomando una foto de mi pecho desnudo. Ja.

«Gracias» dijo él, quitándome la foto de las manos y guardándola en su bolsillo. «Esto ira en el Audi. Todavía mejor.»

Rodee los ojos y aventé la cámara en la cama.

«Mhmm, ¿quieres desayunar?»

Un momento después, estaba en el piso de abajo con Tom en la cocina, dándole tostadas francesas en la boca.

«Mhmm» el gimió con gusto, pasando la comida que tenía en la boca. «Eres tan buen cocinero.”

«Gracias.»

«¿Cómo aprendiste?»

Metí el tenedor con comida en la boca de Tom y miré hacia mi regazo y me encogí de hombros.

«No lo sé. Mi mamá nunca estaba así que siempre cocinaba yo solo.»

El se dio cuenta de la tristeza en mi voz y se aclaro la garganta.

«Me identifico con la negligencia parental. Los míos tampoco estaban. Y eso como que explica porque soy como soy. Sin mencionar que fui un error ya que ellos no querían tener hijos.»

«Tampoco los míos. Tu situación aún es mejor. Por el menos tus padres todavía están juntos. Sin mencionar que son ricos y siempre te compran cosas.»

«Si bueno, el dinero no es igual al amor.» Dijo Tom, mirando hacia el suelo y rascándose la mejilla. «Al menos tú tienes a Gordon. Es un imbécil pero al menos sabes que le importas.»

Mire a Tom y forcé una sonrisa, acariciando sus trenzas con mis dedos. Era raro que tuviéramos una conversación seria, así que apreciaba que él me hablara de esas mierdas, de los locos de nuestros padres, por lo menos.

«Si logró que Gordon te deje venir a la cena, ¿vendrías?»

Tom me miró sin ninguna expresión en la cara y negó con la cabeza.

«No. De ninguna manera.»

«El no es tan malo.»

«No estoy de acuerdo con eso.»

«Cocinare lo que tu quieras.» Le rogué, parándome de puntitas para besarlo. «Esto es algo que los novios hacen, Tom. No seas un novio de mierda.»

Tom gimió y asintió.

«Bien.»

Estaba seguro que Tom dudaba que lograra hacer que Gordon aceptara tal cosa. De hecho, yo también lo dudaba. Pero ahora que estábamos de verdad juntos, no quería esconderlo de Gordon. Ni a nadie más. Estaba listo para ir a la escuela el lunes con mi tatuaje a la vista y andar por ahí gritando mi declaración de amor por Tom para que todos pudieran escucharla. Así de loco estaba por él.

Tom y yo pasamos el resto del día juntos, haciendo cosas sin importancia. Aún así, fue increíble. Le hice el almuerzo y cena, y me di cuenta de lo feliz que me ponía cuando escuchaba a Tom gemir de placer cuando probaba mi comida. Vimos algunas películas navideñas, ya que era lo único que había, y tomamos una siesta juntos en el sofá. Lo convencí para ir afuera conmigo y hacer un hombre de nieve. De hecho, Tom insistió en una «mujer de nieve», con tetas y ombligo y todo. Me di cuenta que su padres no lo llamaron ni una vez para ver donde estaba, incluso aunque él no hubiera estado en su casa desde el día anterior. Como fuera, trabajamos en nuestro proyecto de biología, y para cuando casi habíamos terminado, ya me estaba quedando dormido. Al parecer jugar en la nieve te deja cansado. El me llevó cargando a la cama, y yo medio dormido intente quitarle las pantalones, pero estaba exhausto y él lo sabía, así que él me quito la mano y prendió su Ipod y puso un audífono en mi oreja y canto conmigo hasta que me quede dormido.

«Bill» Tom susurró, sacudiéndome suavemente. «Bill, levántate.»

«¿Qué?» pregunté medio dormido, todavía desorientado.

«Acabo de escuchar al auto de tu papá llegar. Me voy a ir, porque tu auto no está aquí y él tal vez suba para ver si estas en casa.»

«No te vayas» dije, poniendo mis brazos alrededor de su torso mientras él se paraba para ponerse sus zapatos.

«Me tengo que ir. Llámame cuando te despiertes, ¿si?»

Hice un puchero y asentí, arrastrándome a través del cuarto para ayudarlo a salir por la ventana.

«¡Ten cuidado, Tom!»

Se dio la vuelta y me sonrió, dándome un beso en los labios antes de saltar hacia afuera, cayendo con un golpe sordo. Lo vi mientras el corría por mi patio trasero, hasta que lo perdí de vista. Estaba helando afuera. Cerré la ventana y temblé antes de bajar las escaleras para recibir a Gordon. Ya estaba levantado, así que mejor empezaba con él desde temprano.

Me lavé los dientes y corrí hacia abajo, siguiendo el olor del café.

«¿Sabes usar la cafetera?» le pregunté a Gordon. Estaba muy sorprendido.

«No soy un completo inútil.»

Sonreí y me senté frente a él en la mesa mientras él leía el periódico.

«¿Por qué estas despierta tan temprano? ¿Y donde está tu auto?»

«Te escuche venir. Mi auto esta en la escuela, estaba nevando muy feo y tenía miedo de manejar así que me fui con Charlie.» Mentira. «Y ayer estaba todavía peor, así que él me dejo aquí.» Doble mentira.

«Aquí nieva, Bill. Tendrás que aprender a manejar en la nieve.»

«Lo sé.» Dije, mirando hacía la mesa, agarrando un pedazo de madera que estaba suelta.

«¿Cómo vas a llegar a la escuela mañana?»

«Hare que Tom venga por mí.» Dije, como si no fuera la gran cosa. Ya había confesado mi amor por él a Gordon, así que el hecho de que estuviéramos saliendo no debería llegarle de sorpresa.

Gordon rodó los ojos y negó con la cabeza, sin levantar la vista del periódico.

«Bill, ya sabes lo que tengo que decir sobre eso.»

«Si, bueno… mhmm, verás, quiero hablarte de algo.» suspiré y me aclaré la garganta antes de agarrarme fuerte de la orilla de la mesa.

«¿Qué?» dijo Gordon, nada contento.

«Mira, antes de que empieces a gritar y ponerte todo rojo y arrugado, solo escúchame.»

«Aquí vamos.»

Lo ignoré.

«Tom y yo estamos juntos. Saliendo. Y se lo que piensas, y entiendo por qué piensas así, pero quiero que sepas que él es diferente ahora. Quiero decir, él no se ha metido en problemas contigo desde que lo conocí, ¿verdad? Y también, él va a estar en la casa muy seguido así que para nuestra salud mental es mejor que ustedes empiecen a llevarse mejor.»

Gordon me miro sin ninguna expresión en la cara.

«¿Estas loco?»

«Nop. Lo amo, papá. Por favor, por favor, por favor, te lo estoy rogando, solo dale una oportunidad. Si él me hace algo malo, te daré libertad para que lo amenaces con la pistola como tú quieras. Por favor.»

Gordon murmuró algo bajito que sonó como «cavando su propia tumba» pero no estaba seguro. Me senté ahí esperando a que las arrugas de su frente comenzarán a desaparecer.

«Bien, Bill. Haz lo que quieras. Siempre lo haces.»

«Ves, ese no era el tipo de respuesta que estaba esperando. Esperaba algo como ‘Estoy muy feliz de que estés feliz, Bill’ o tal vez ‘Oh, invita a Tom para la cena’ o algo parecido.»

Gordon se rió de mí.

«Si, tráelo para la cena, Bill. Esta noche. Anda hazlo.»

Sonó como una amenaza.

Estaba harto de tratar de razonar con este terco imbécil.

«Está bien.» Dije, sonriendo. «Ya veras, papá. Él no es tan malo.”

Inmediatamente me arrepentí de todo el asunto de la cena cuando vi lo que Gordon trajo como cita.

Su pistola.

Sip, estaba en la mesa, justo al lado del lugar donde se sentaría Tom, justamente como sospeche.

«Creo que estás siendo un poco dramático» dije cuando puse un poco de pan en la mesa.

Gordon sonrió y negó con la cabeza.

«¿Tu novio es un cobarde o qué?»

«No. Estoy seguro que cualquier chico de 19 años le parecería un poco incomodo tener un arma a un metro que este apuntando hacia él.»

Se escuchó un ligero golpe en la puerta. Ladee la cabeza y le saque la lengua a Gordon antes de ir abrir.

«Hey» dijo Tom cuando abrí la puerta, sus cejas levantadas. Me pasé tres horas persuadiéndolo para que dejara su casa.

«Hola» le guiñe un ojo y me hice a un lado, para dejarlo entrar a la casa. «Te puedes sentar» le dije, apuntando el asiento vació frente a Gordon.

El se paró de pronto y sus ojos pasaron de la pistola a mí. Y luego se dio la vuelta hacia la puerta.

«No, no, no. Siéntate.» Dije, empujándolo hacia su asiento. «Papá. Aleja esa cosa, por favor.»

Gordon gruño algo y puso la pistola de vuelta a su cinturón.

«Siento como si eso fuera ilegal» Tom murmuró, claramente un poco asustado. Me reí y me senté junto a él.

«Así que, Tom» Gordon dijo entre sus dientes apretados. «¿Tus padres saben que estas aquí?»

¿Por qué diablos esa era la primera pregunta que las personas preguntan cuándo vas a algún lugar para la cena?

«Sip. Están felices. A ellos les gusta Bill un montón.»

Gordon frunció el ceño y comenzó a picar su comida con el tenedor.

«De verdad»

Pareció más un hecho que una pregunta.

«Si. Él hizo una buena impresión cuando fue a cenar la semana pasada.» Tom sonrió y se metió el tenedor lleno de comida a la boca, sin dejar de sonreír mientras masticaba.

Lo patee debajo de la mesa.

«¿Fuiste ahí sin decirme?»

«No pensé que necesitara hacerlo. Es seguro ahí, no te preocupes. Nada de armas mientras comimos ni nada parecido.»

Gordon suspiró y negó con la cabeza como, por centésima vez desde que comenzó la cena.

«Y, Tom. Ya que no seguiste las últimas reglas que te di, te voy a dar otras nuevas. ¿Listo? Tal vez debas tomar notas.»

Gordon entornó los ojos cuando Tom dejó su tenedor y se golpeó la sien con un dedo.

«Tengo buena memoria. Adelante.»

«Está bien. Primero, no vendrás a esta casa a menos que sea una pre-aprobada, visita supervisada. ¿Entendido?» Tom asintió. Intenté no reírme porque tal no vez haríamos caso a esa regla. «La regla de los problemas todavía sigue. Haces que mi hijo se meta en cualquier asunto deshonesto o cualquier tipo de problema serio, y ya no podrás verlo.»

Tom y yo nos reímos al mismo tiempo.

«¿Qué es tan gracioso?» preguntó Gordon.

«¿Asunto deshonesto? ¿De verdad, papá?» Gordon me vio feo. «Perdón. Dile a Tom la regla número tres.»

Tom me pisó el dedo gordo y puso su atención de vuelta a Gordon.

«La tres es… bueno, la tres sería que no tocaras a mi hijo, pero dudo que tú o Bill hagan caso a eso, así que sería: Usen. Su. Cerebro. Te lo juro, Tom Kaulitz, que si mi hijo pilla algo como SIDA, terminaras enterrado en una tumba sin nombre en el bosque detrás de mi casa. ¿Entendiste?»

«¡Papá!» grité. Estaba mortificado. Tom solo se quedo sentado, sorprendido y confundido.

«Eso es todo.» Continuó Gordon, ignorándome. «Pensare en más reglas conforme pase el tiempo, estoy seguro. Oh, usa el cinturón de seguridad cuando estés en el auto con él. Va muy rápido.»

Me golpee la frente con la mano y suspiré.

«Está bien papá, suficiente de insultarlo, y también de avergonzarme a mí. Compórtate.»

«Creo que me estoy comportando.»

«Pues no» le dije, tomando un trago de agua. Deseaba que fuera vodka en ese momento.

Gordon se encogió de hombros y tomo otro bocado de su comida. Cuando se pasó la comida se aclaró la garganta y miró a Tom.

«Y, ¿cuáles son tus planes para la universidad?»

Él tono de su voz cambió totalmente. Miré a Tom, curioso, porque no habíamos hablado de eso antes.

«Todavía no lo sé. No sé que es lo que quiero hacer.»

«¿No quieres ser un doctor como tú padre?» le preguntó Gordon.

«No, no en realidad. No le vayas a decir eso. Él piensa que es probable.»

Gordon sonrió y sacudió la cabeza. Se estaba ablandando un poco. Pero solo un poquito.

«Tal vez sea policía.» Dijo Tom, con los labios apretados para no reírse.

Gordon rodó los ojos.

«En serio, Tom. ¿Vas bien en lo escuela?»

«Si» dijo Tom, encogiéndose de hombros. «Soy el primero de la clase… igual que Bill.»

Gordon asintió.

«¿Qué haces fuera de lo escuela? No habló de beber siendo menor de edad o de tus actividades en el asiento trasero de tu auto.»

Tom sonrió y se rascó la cabeza.

«Ehh… juego basquetbol. Tocó el piano y también doy lecciones. Yo-«

«¿Das lecciones de piano?» interrumpió Gordon. Tom asintió. «Interesante.»

Tom bajó su tenedor y respiró profundo.

«Escuche, Jefe Trümper. Sé que he sido un irritante, insoportable, eh… cabrón, disculpe el lenguaje, con usted como desde… siempre. Pero no voy a arruinar las cosas con Bill. Él me importa mucho y… solo inténtelo y sea un poco comprensible. Por favor.»

Sonreí y puse mi mano en la rodilla de Tom, debajo de la mesa, apretándola ligeramente.

Gordon asintió y extendió la mano.

«Bien.»

Tom estrechó su mano y sonrió.

«Gracias.»

«Bueno, termine Bill. La cena estuvo buena.»

Gordon puso su plato en el fregadero y se fue a la sala, dejándome solo con Tom.

«¿Te importo mucho?» le pregunté para molestarlo. Él me enseño el dedo y se paró de la mesa.

«La cena estuvo genial. Gracias Billy.» Me dio una nalgada y se dirigió a la puerta. «Te veo después.»

No corrí detrás de él porque sabía a dónde iba. Limpié la cocina rápidamente y corrí escaleras arriba, azotando la puerta de mi cuarto cuando entre.

«Entonces» dijo Tom, levantando la vista de mi laptop. «Creo que tu papá está entre querer matarme o solo odiarme. ¿Tu que crees?»

Me arrodille entre sus rodillas y sonreí.

«Creo que solo le caes mal. Pero solo ahora. Se pondrá mejor. Espero.»

«Yo también.» Dijo Tom, poniendo su cabeza entre las manos suspirando.

Me paré y me acerqué a la cama antes de dejarme caer a su regazo.

«¿Tom?»

«¿Mhmm?»

Estaba haciendo líneas en mi pantalón con sus dedos, arriba y abajo de mi muslo.

«¿Te vas a quedar a dormir?»

Tom suspiró y negó con la cabeza.

«No he dormido en mi cama desde el jueves.»

«Lo sé. Pero no quiero que me dejes.»

Tom sonrió y pasó su pulgar por mi mejilla.

«Está bien. No voy a ningún lado.»

Continúa…

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por Cass-illusione

Escritora del Fandom

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