
Notas: Este fic es una adaptación de un fic de Twilight, escrito por Cass-illusione en colaboración con Maya Monroy, quien ayudó en la adaptación de la obra a nuestro fandom.

Fic TOLL de Cass-illusione
Capítulo 1 (P.1)
Bill POV
«¡No voy a ir!»
Saque un puñado de ropa de la maleta que mi madre, Simone, estaba empacando y la tiré a mi cama. Bueno, a mi colchón sin sábanas. Ella ya había sacado todo de la cama antes de que llegara a casa.
«¡Vas a ir, Bill!» ella agarró la ropa y la aventó echa bola a la maleta. «¡Quítate!»
Hice una mueca cuando me quito del camino y puso otra pila de ropa en la maldita bolsa negra que significaba el final de la vida como la conocía. Si ella no fuera mi madre y yo un chico, gay pero hombre a fin de cuentas, la hubiera tirado al suelo y le hubiera arrancado el cabello.
«¡No es la gran cosa, mamá! Estas exagerando.» Intente probar mi suerte negociando. Siempre había podido hablar con Simone para convencerla de todo.
«Bill, es mi última palabra. ¡Él tenía 24 años! Tú tienes 19. ¡Tiene suerte de que no lo haya mandado a la cárcel!»
Me encogí a la mención de él. Fue un error estúpido de mi parte. Si hubiera sabido cómo sería el resultado, hubiera evitado a ese imbécil de inmediato.
«Mamá, solo fue una vez. ¡Una vez! Lo siento.»
«No, no fue solo una vez. La forma en la que has estado actuando solo empeora y tiene que parar.»
Puse mi cara de triste, problemático, ‘hijo único que estaba actuando’, pero ella no se la creyó. Simone caminó hacia el pasillo y me arrojó una caja de cartón al cuarto.
«Lo que sea que te quieras llevar, ponlo ahí. Y, apúrate. Tienes un vuelo que tomar.»
Cruce los brazos sobre mi pecho y patalee, dándole un golpe a la maldita caja.
«No voy a ir. No puedes obligarme a ir.»
«Tienes razón. Pero si quieres, puedo decirle a Gordon, y estoy segura que él no tendrá ningún problema en sacarte de aquí. Aunque tenga que cargarte y arrojarte al auto.»
Rayos, Simone era buena. Si Gordon tenía cualquier cosa que ver en la mudanza, haría de mi vida un infierno una vez que llegara. Más de lo que ya tenía planeado.
No dije nada. Solo me pare ahí y la mire con todo el coraje que pude lograr.
«No me mires así, Bill. Tu pediste todo esto.»
Seguí sin decir nada. Si ella me estaba mandando lejos, tratarla con mi silencio era la única cosa que podía tener como consecuencia.
Mire alrededor del cuarto, buscando cualquier cosa que pudiera llevar conmigo en todo este «viviendo una puta aventura de mierda» y lo hiciera más soportable. Busque mi Ipod y mi laptop en mi escritorio, pero Simone siguió mis ojos y los agarró antes de que pudiera hacer algo.
«Estos no. Si los necesitas tanto, convence a Gordon de que te los compre. Estas no son vacaciones.»
Mi respiración se incrementó, y exhale ruidosamente por la nariz. Estaba demasiado sorprendido como para pelear.
«Sé que estas enojado, pero esto es por tu propio bien. Y cuando aprendas la forma en que un adolescente normal y respetable debería ser, entonces puedes regresar.»
«Jodete.» Azote la puerta en su cara mientras ella se quedaba ahí en el pasillo, tratando de ser buena conmigo. Esa perra. Esta mierda era imperdonable.
Mire el triste espacio que dejo de ser mi habitación. Simone ya se había tomado la libertad de empacar toda mi ropa. Como si pudiera usar cualquiera de esa mierda en Washington, como fuera. Donde mi padre vivía llovía todos los putos días. Yo ni siquiera sabía en qué consistía el atuendo para lluvia. ¿Un impermeable? ¿Botas para la lluvia? Estaba seguro que no tenía ninguna de esas cosas en mi maleta.
No había visto a mi padre en dos años, pero las dos semanas de verano que tenía que pasar en Forks siempre habían sido las más miserables del año para mí. No había nada que hacer ahí. Gordon era tan aburrido, nunca había visto a ninguna otra persona del pueblo que fuera de mi edad. Pasaba casi todo el tiempo viendo la televisión o durmiendo. En eso iba a consistir mi futuro, pero con la escuela añadida. Dios, odiaba a Simone.
La caja era muy grande para las cosas que había metido ahí. Algunos portarretratos con fotos de mis amigos. Un par de libros que ya había leído 50 veces. Mi colección de CDs. Eso era casi todo. Cerré la caja y la patee al pasillo, temblando y haciendo más ruido del necesario. La vida de Simone iba a ser tortuosa cuando me fuera.
Un par de horas después, estaba sentada en la zona del estacionamiento del aeropuerto de Phoenix, intentando poner mi cara de valiente. Mierda, como deseaba haberme comportado de la forma que ella quería. No quería irme de Phoenix. Pero era muy tarde. Empuje la puerta para abrirla y salí, azotándola tan fuerte como pude. La cajuela estaba abierta así que saque mis maletas y camine hacia las puertas, sin despedirme de Simone.
«Bill, te amo. Créeme, esto es por ti.» Deje de caminar cuando escuche lo que dijo, pero no me di la vuelta para verla. Quería que se sintiera culpable por lo que me estaba haciendo. Sin ninguna otra palabra, camine por las puertas automáticas, arrastrando mi maleta detrás de mí.
En el viaje entero a Seattle, estaba en pánico. Todavía no hablaba con Gordon de nada de esto. Estaba seguro que sería un encuentro incomodo, y ni siquiera sabía si tenía planeado castigarme, o hacer la típica cosa que hacen los padre de, «No estoy enojado, estoy decepcionado», o si solo iba a pretender que nada había pasado y me dejaría empezar de cero. Esperaba que hiciera el último, aunque pareciera lo menos posible.
Él se decidió por la cosa de «estoy decepcionado».
«¿También estas enojado?» golpee la ventana con las puntas de mis dedos, rompiendo las tres horas de silencio que habíamos tenido en la patrulla.
«No»
Gordon siempre fue un hombre de pocas palabras.
«Entonces, ¿Por qué no hablas?»
El suspiro y se rasco la barbilla.
«Solo estoy decepcionado de que esto saliera así, Bill.»
«Bueno, culpa a Simone por sus habilidades maternales de mierda.»
«Cuida tu boca, por favor.»
Rodee las ojos y me recosté en el asiento, viendo el cielo. Estaba un poco oscuro, y juro que tan pronto como vi la señal de «Bienvenido a Forks: Población:…», o lo que fuera que dijera, empezó a llover a cantaros. El sonido del viento no hizo la tensión del carro mejorar.
Era casi media noche cuando llegamos a la casa de Gordon. Tan pronto como salí del auto mi pie se hundió en un charco de lodo. Ugh. Sacudí mi sandalia antes de arrastrarme a la puerta principal. Gordon subió mis maletas a mi habitación y encendió la luz, dejándome ahí para sentirme en casa. La pintura amarilla de las paredes, que estaba seguro que estaba así desde que nací, era deprimente. El único mobiliario que había era una cama matrimonial pegada en la esquina, un pequeño closet en la pared contraría y un escritorio vacío que seguiría vacío ya que esa malvada zorra se había quedado con mi laptop como rehén. En defensa de Gordon, él había añadido una televisión encima del closet. Necesitaba redecorar, inmediatamente. Estaba demasiado cansado y mucho mas enojado como para desempacar o hacer algo productivo, así que me deje caer en la cama bocabajo y me quede dormido.
Pensé que estaba soñando cuando me desperté en la mañana y tuve que proteger mis ojos. Había sol entrando a través de la única y solitaria ventana de mi habitación. Aún dormido, me deslice a la ventana y me las arregle para abrirla después de pelearme un poco con ella. La ventana probablemente no se había abierto en años. Escuche el ruido de un gran rugido que venía de enfrente de la casa así que saqué mi cabeza y sentí el calar en mi cara. De ninguna manera me iba a quedar adentro en uno de los raros agradables días soleados en Forks, así que después de cepillarme los dientes y poner mis rastas negras y blancas en una desordenada coleta (sí, soy gay y me dejo el cabello largo y en rastas, ¿algún problema?), brinqué las escaleras y busqué alrededor a Gordon. No estaba cerca. El ruido todavía venía de afuera, así que abrí la puerta para ver.
Gordon estaba parado en la calle, viendo debajo del capo de un Honda viejo y negro. Me acerqué a él y le toque el hombro, rompiendo su concentración.
«¿Qué es?»
Él cerró el capo y se encogió de hombros.
«Es para ti.»
Estaba en shock. Tuve problemas con Simone y me castigó mandándome a vivir con Gordon quien… ¿me compra un auto? Aunque, era un auto de mierda, pero aún así, no tenía sentido.
«¿Qué quieres decir?»
«Bueno, necesitas moverte de alguna forma. No puedo llevarte a todas partes. Además, si no tienes un auto estarás atrapado aquí todo el día… no quiero que te sientas como si estuvieras en la cárcel.»
Camine alrededor del pequeño y viejo auto, observándolo. Gordon me veía a mí con curiosidad.
«¿Y qué piensas?»
«Me gusta, Gordon. Tiene personalidad.» El me sonrió mientras abría la puerta del conductor y salté dentro. Baje la ventana y saqué mi cabeza. «Sabes que no tuviste que hacer esto.»
«Pero quise. Considéralo un regalo de cumpleaños adelantado.»
Me reí y le levante mis pulgares.
«Gracias papá.» Pise el acelerador, haciendo que todo gruñera. «Voy a sacarlo para probarlo. ¿Necesitas algo?»
«Nop, estoy bien.» El me dijo adiós con la mano mientras veía como daba reversa en la calle y me dirigía calle abajo.
En el mismo segundo que pise la carretera, el sol se escondió detrás de una nube y todo oscureció. Ridículo. Forks era un lugar muy patético. Había algunos pequeños vecindarios de prestigio en las afueras del pueblo, pero fuera de eso era el típico pueblo de suburbios con una sola calle principal. Me imagine que tendría que ir a comprar cosas para cubrir mis necesidades básicas, así que fui hacia la única tienda en el pueblo, apropiadamente llamada «Tienda de Forks». Cuando llegué al frente de la tienda, no había autos en el estacionamiento. Dudaba que estuviera abierto.
Abrí la puerta y escuche sonar una pequeña campana anunciando mi llegada. Un tipo anciano me asintió y saludo cuando tome una canasta. El lugar estaba vació. Sorprendentemente, encontré todo lo que necesitaba fácilmente. En lo único con lo que batalle fue con el shampoo. Estaba hasta arriba de un estante, demasiado alto y eso que yo soy alto, y me sentiría estúpido si tuviera que pedirle ayuda a alguien para que viniera y lo tomara por mí. Así que salte para intentar agarrarlo, pero dada a mi falta de coordinación, casi caigo arriba de todo. Escuche una risita al final del pasillo, me di la vuelta para ver quién era, avergonzado.
«¿Necesitas ayuda o algo así?» había un chico parada ahí con cabello rizado, sonriéndome.
«Mhmm, si… shampoo.»
«Ten, déjame ayudarte.» Uso el fondo del estante para impulsarse y tomó la botella que estaba al lado de la que quería. «Es verano. Podrías necesitar la hidratación.»
«Gracias… supongo.» Arroje el shampoo a mi canasta, tratando de dejar pasar el ligero insulto a mi cabello.
«¿Quién eres?»
«Soy Bill. Me mudé aquí ayer.»
El chico hizo un gesto y me vio con lástima.
«¿En serio? ¿Por qué?»
Me reí. Aparentemente no era el único con un punto negativo hacía la vida en Forks.
«Me metí en problemas. Así que me mandaron aquí con mi papá, Gordon. El es-«
«El jefe de policía.» Él terminó la oración por mí.
«Sip.»
«Perdona. Soy Gabriel.» Le di una sonrisa amable. «¿Vas empezar la escuela aquí la próxima semana?»
«Eso parece.»
«¿Último año?» asentí. «¡Yo también! Bueno… supongo que te veré en la escuela, ¿eh?»
«Sip. Adiós… ah, y gracias por eso,» dije señalando la canasta.
Después de pagar por mis cosas, caminé hacia fuera, con alegría. Las nubes se habían ido y cuando miré el cielo, todo lo que podía ver era azul. Manejé de regreso a casa, ya motivado para desempacar mis cosas. Intentaría sacar lo mejor de esta situación, no importara que horrible fuera.
«¡Bill!»
Escuche a Gordon llamándome desde debajo de las escaleras. Baje las escaleras y lo vi parado junto a la maldita caja que empaque el día anterior. Simone debió haberse quedado toda la noche despierta. Después de romper la tapa, mire los patéticos recuerdos de mi vida en Phoenix. Agarrando Cumbres Borrascosas del fondo de un montón de basura, corrí hacia mi cuarto y me puse un short de surf, sin llevar camiseta, antes de regresar al vestíbulo. Gordon levantó una ceja a mi decisión de ropa.
«¿Qué? ¿No habías escuchado del aire acondicionado?»
«Aquí no es necesario. Ahí una casa afuera, si quieres tranquilizarte. Pero, ponte una playera o algo primero.»
Lo ignore y me puse mis grandes lentes de sol antes de irme al porche. Camine chapoteando, y me puse cómodo con mi libro en un sillón. El clima cálido me hacía sentir como en casa.
Después de un rato, escuche el sonido distante del camión de helados. Agarré un par de dólares de mi bolso y me pare al final de la banqueta, golpeando el piso con el pie de anticipación. El camión lentamente se paro frente a mí y le sonreí al tipo raro de adentro antes de ver el menú. Me decidí por las típicas paletas de hielo, metiéndomela en la boca y dándole el dinero al chico antes de irme.
Me quede parado en el patio, ya que la luz del sol daba directo en mi cara si me quedaba allí. El calor hizo que mi paleta se derritiera más rápido de la normal, y empezó a escurrirse por mis dedos. Use mi lengua para limpiarlos uno por uno.
«Sexy.» Escuche una melodiosa voz masculina, gritando a través de la calle. Estaba tan metido en lo que estaba haciendo, que no había escuchado al Audi blanco acercándose.
Yo era un chico, un chico gay (creo que ya la había mencionado), y guapo. Delgado, mi cabello estaba en rastas bicolores y estas eran largas, ojos marrones… en fin, guapo, pero seguía siendo chico y, quien me había llamado “Sexy”, también era chico. Al parecer el chico, o solo lo había dicho para molestarme o era también homosexual, bisexual, o lo que sea. Si era así, Forks también contaba con varios gays, o con muchos.
Mis mejillas se sonrojaron incontrolablemente cuando vi al chico recargado en el auto, sonriéndome. Buen Dios, él era ridículamente sexy y rece porque de verdad, de verdad, fuera gay o ya de perdida bisexual y yo pudiera tener una oportunidad con alguien como él.
Su cara era perfecta, como una maldita escultura o algo así. Él tenía estos brillantes ojos del color de las bellotas, con pestañas largas alrededor de ellos, y tenía los pómulos de un maldito súper modelo. Tenía una mandíbula perfecta y perfectos dientes blancos. Y su cabello era, increíble. Era de un negro azabache y lo tenía peinado en trenzas pegadas al cráneo, se miraba bien. Llevaba ropa grande, como de rapero, y de unas dos o tres tallas más grande que la que debería de usar. Y era alto, y delgado, pero perfectamente musculoso, pero no mucho, como muuuuy musculoso, o muy delgado.
Me tragué mis nervios de antes y forcé mi bien practicada confianza.
«Hey.» Pase mi lengua alrededor de la punta de la paleta de hielo, dejando ver mi perforación en esta, mientras él se acercó a mí.
«¿Quién eres?»
«Bill. Me acabo de mudar, con mi papá.»
«¿Tu papá es el jefe Trümper?» asentí mientras sacaba la paleta de mi boca seductoramente. «Wow. ¿Quién lo hubiera pensado?»
Me encogí de hombros y me subí los lentes a la cabeza para poder verlo mejor.
«¿Quién diablos eres tú?»
«Soy Tom.»
Continúa…
Chan, chan, chan, se conocieron de inmediato.
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😱mi fin de semana y esto será perfecto