

Fic original de emseviltwin. Traducido por OuterSpace
Capítulo 6
La piel de Bill se sentía suave y tersa bajo los dedos de Tom. El contacto hizo que sus manos vibraran y esto le hizo preguntarse distraídamente si el efecto que tenía su piel tan suave se debía a algún tipo de magia o cosas de Danachi. Tal vez eso era lo que la hacía brillar ligeramente bajo la luz tenue, pero Tom no tuvo mucho tiempo para meditarlo, porque los labios de Bill eran aún más suaves que la piel de sus brazos. Se sintieron húmedos y demandantes al presionarse contra los de Tom. Y gruñó cuando sintió la punta de la lengua de Bill haciéndole cosquillas, apenas rozando su labio inferior. Una excitación ardiente se disparó instantáneamente a través de su estómago.
Una esencia cálida y almizclada llenó la nariz de Tom; fue el olor que emitió el sudor y la calidez detrás de su oreja, cuando Tom presionó su rostro al cuello del Danachi para inhalar. Como si estuviera esnifando narcóticos, el efecto fue directamente hasta su cabeza, mareándolo, y luego directo a su entrepierna, haciéndolo gruñir.
Bill era tan delgado y tan fácil de atraer hacia su pecho sólo con la ayuda de uno de sus brazos, enrollándolo alrededor de su espalda baja. Se sentía caliente contra su torso, aunque al mismo tiempo Tom podía sentir un frío extraño en los lugares donde su piel desnuda se frotaba contra la suya. Pero Tom no podía cansarse de esa extraña piel suave y luminiscente, y tiró de la desgastada y rasgada camisa que Bill usaba.
Bill le sonrió, mientras su cabello se liberaba de la camisa, derramándose sobre sus hombros.
—Tengo hambre, Tomi… —murmuró, ladeando su cabeza a un lado para lamer una línea al lado de la cara de Tom.
Las palabras hicieron que los dedos de Tom se flexionaran involuntariamente, apretándose contra los muslos de Bill.
Bill estaba retorciéndose en su regazo, impulsándose sobre sus rodillas y forzando a Tom a recargarse contra la pared.
—Por favor, por favor…
Las manos de Tom se deslizaron hacia abajo, sobre esa piel desnuda y suave. Podía sentir a Bill estremeciéndose bajo su toque y escuchó el suave gemido que el Danachi liberó en su oído cuando trazó un camino sobre la leve curva del trasero desnudo de Bill. Sus dedos se curvaron levemente debajo del borde de la camisa vieja, arrastrándola un poco contra su piel pálida.
Bill se movió nuevamente, subiendo y bajando su cadera un poco. La invitación era clara.
Y también lo fueron las palabras cuando Bill gimió.
—Entra en mí…
Tom bajo una mano entre las piernas de Bill y sintió un calor radiante… era una extraña sensación mojada, casi como en una chica, aunque estaba muy al tanto del pene erecto de Bill, el cual estaba presionándose contra él. Levantó la vista a los ojos del Danachi y observó cómo estos se cerraban por placer, mientras él, lentamente, metía un dedo en ese calor asfixiante.
—¡Tom!
Tom se levantó rápidamente en su cama, jadeando. Su estómago dolía intensamente y cuando miró hacia abajo se dio cuenta de que su miembro seguía dolorosamente duro. La confusión dominó a la excitación que estaba quemándolo ardientemente en su abdomen cuando se dio cuenta de que su orgasmo no había sido lo que lo había despertado. El sueño había sido demasiado real. Todos lo eran. Noche tras noche, Tom se terminaba corriéndose en sus bóxers, sintiendo a Bill debajo de él, arriba de él… rodeándolo completamente.
Tom se preguntó qué podía haberlo despertado de ese sueño tan vívido justo cuando escuchó un lloriqueo al otro lado de la habitación. Frotó su rostro con una mano, recolectando sudor en su palma y preguntándose si el sonido había sido sólo un vestigio del sueño.
—Ah…
Tom miró con atención en la oscuridad.
—¿Bill?
Escuchó que algo de metal raspó contra el suelo cuando el Danachi se movió, y cuando habló, su voz sonó tensa y como si estuviera manchada por lágrimas.
—¿Tom?
Sin pensarlo mucho, Tom se encontró a sí mismo de pie. Se inclinó hacia un lado para encender la barra de luz de emergencia que estaba junto a su cama mientras Bill hacía otro ruido patético. Tom entrecerró los ojos debido la luz brillante y echó un vistazo hacia donde estaba Bill acurrucado. El Danachi se veía pálido y miraba a Tom a través de su cabello. Sus ojos estaban bien abiertos y mojados, y Tom se dio cuenta de que había lágrimas en sus mejillas.
—Bill, ¿qué tienes?
Rápidamente, Tom se puso en cuclillas al lado de Bill, haciendo una mueca cuando sus bóxers se rozaron contra la erección aun presente. Estiró un brazo hacia Bill y el Danachi agarró su mano inmediatamente; sus delgados dedos se presionaron en la muñeca de Tom y Tom se sorprendió al notar que la piel de Bill se sentía de la misma y extraña forma que en su sueño: fría y caliente al mismo tiempo. Una mancha de color azul-purpura arrasaba la parte inferior de los ojos de Bill y se derramaba por sus mejillas. También, unas venas diminutas se hicieron visibles debajo de su delgada piel, desviándose de sus ojos. Se veía como si no hubiera dormido por una semana.
—Bill —dijo Tom cuando el Danachi sólo hipó y unas lágrimas frescas se derramaron por sus mejillas—, me estás asustando. ¿Qué pasa? ¿Tuviste una pesadilla o algo?
Bill negó con su cabeza haciendo que su cabello volara desordenadamente, y Tom, preocupado, se estiró hacia atrás para alcanzar la llave y poder quitarle la esposa a Bill.
—¿Estás enfermo? —preguntó, poniendo la mano de Bill bajo la luz para poder ver el cerrojo. No sabía si debía llevar a Bill a la clínica médica o no.
Bill hizo un sonido afirmativo y luego se pegó más a su costado mientras él trabajaba con la llave para abrir la esposa.
—Sí. —susurró.
Tom quitó la esposa justo cuando Bill suspiró:
—Tengo hambre.
Alarmado, Tom dio un pequeño tirón hacia atrás, pero al estar libre, Bill ya estaba presionándose contra su cuerpo, acariciando el cuello de Tom con su nariz. Tom podía sentirlo húmedo por las lágrimas. Los delgados brazos de Bill se abrazaron a su cuello y Tom se encontró a sí mismo empujado ligeramente hacia atrás, por lo que tuvo que poner una mano en el piso detrás de él para amortiguar el impulso.
Un leve sollozo se atoró en la garganta de Bill y su boca trazó una línea caliente a través de la mandíbula de Tom.
—Por favor, Tomi—murmuró. —Por favor. Ya no puedo más.
Tom no sabía qué hacer con sus manos. La que tenía libre revoloteaba nerviosamente sobre las caderas de Bill mientras el Danachi se presionaba contra él y no pudo evitar el gemido que escapó de sus labios cuando el peso de Bill se balanceó contra su ingle.
—Bill, detente. —dijo, débilmente.
—Tú quieres —Bill exhaló su aliento caliente contra la cara de Tom—. Lo has querido todo este tiempo.
—No. —mintió Tom, débil.
—Sí.—insistió Bill, balanceando sus caderas para presionarse contra Tom.
De alguna forma, sus piernas ya habían rodeado su cintura.
Estaba rodeado.
—¿No ves lo que está haciéndome? —gimió Bill.
El Danachi negó con su cabeza e hizo que su cabello cayera hacia atrás cuando levantó la vista y tomó una desesperada bocanada de aire.
—Puedo sentirlo —su voz estaba ronca—. Puedo olerte, lo deseas. Puedo saborearlo. Está en tu sudor… se escurre de tu piel.
Su boca se sintió suave y mojada, ardiente contra la de Tom, al igual que en el sueño y Tom gimió; su brazo se apretó alrededor de la espalda baja de Bill jalándolo más cerca de su cuerpo.
—Por favor, ayúdame —exhaló Bill—. Ayúdame, y yo te ayudaré.
Tom gruñó. Sintió como si el suelo debajo de ellos estuviera esfumándose, y no como en una repentina caída de vértigo, más bien con en un movimiento lento, como si el deseo de Bill lo inundara todo… el concreto, la piel de Tom, y lo convirtiera en líquido caliente. Sus dedos se aferraron a las delgadas caderas de Bill, acercándolo más. Vagamente, escuchó que Bill dejó escapar un ligero lloriqueo cuando sus bocas se encontraron y sintió los dedos del Danachi retorciéndose en las trenzas que caían en sus hombros.
—Shhh… —murmuró, queriendo ahuyentar la tensión de las extremidades de Bill al igual que quería ahuyentar la mancha agresiva alrededor de sus ojos. Envolvió la boca del otro chico, saboreando los gemidos de Bill—. Ya todo está bien.
Bill se contoneó más cerca y sus largas extremidades se apretaron alrededor de Tom en un giro complejo que resultó caliente y frío al mismo tiempo.
—Por favor —gimió, lamiendo la cara de Tom—. Te sientes tan bien. Por favor…
Tal vez Tom debió detenerse a sí mismo. Un ligero destello de desconfianza espejeó en una parte de su mente, lanzando una sombra que vertió una duda acerca de cuáles eran las verdaderas intenciones de Bill. ¿Podría el Danachi en verdad desear tanto a Tom si no fuera parte de su naturaleza necesitar tanto el sexo? Pero la respuesta a eso podría significar que tendrían que parar, y egoístamente, Tom empujó la duda a un lado mientras se aferraba a las caderas de Bill nuevamente, volteándolas para que el Danachi estuviera bajo él.
—Tom…
El cabello de Bill se desparramó sobre el suelo y las almohadas como una mancha negra. Sus labios parecían un corte rojo, abierto y húmedo en su rostro, y sus dedos se flexionaban, palmeando desesperadamente los muslos de Tom. Lo único que Tom quería hacer era penetrar a Bill al igual que lo había hecho cientos de veces en sus sueños, pero tan pronto como el deseo emergió, la realidad frente a él lo hizo detenerse. Los nervios que surgieron inundaron su calor.
Sus manos revolotearon nerviosamente por los muslos de Bill y jadeó cuando Bill arqueó su espalda, abriendo sus piernas.
—¿Qué debo hacer? —preguntó Tom, un poco desesperado.
Deseó que sus manos dejaran de temblar, deseó no parecer estar completamente perdido por la lujuria que sentía. Su miembro se apretaba con sus bóxers dolorosamente, pero al menos podía resistirse y no manoseaba a Bill como un borracho urgido… como todos los otros humanos que lo querían.
—¡Sólo tócame! —gritó Bill. Silenció inmediatamente los pensamientos de pudor de Tom al agarrar su mano y llevarla a su pene.
Tom jadeó cuando Bill cerró su mano, forzando los dedos de Tom a asirse al duro miembro que descansaba en su estómago.
—Ah… sí, sí…
Tom se estremeció, sintiendo un placer disparándose por su brazo desde donde su mano estaba tocando a Bill. Ahí, la piel del Danachi lo era todo menos fría. La erección de Bill quemaba la palma de Tom, la humedad de su punta abrasaba su piel. La espalda de Bill cambió de posición, formando un agraciado arco mientras Tom lo estrujaba y sus muslos se apretaron por el placer al gemir fuertemente. La imagen hizo que el miembro de Tom se sacudiera en sus boxers y por un momento temió correrse antes de poder ser capaz de hacer algo más.
Un color rojo floreció en la cara de Bill, ahuyentando el azul pálido que antes había estado ahí, conforme más lo tocaba. Mordió su labio inferior, convirtiendo el rojo oscuro en un color blanco.
—¿Así está bien? —preguntó Tom, desviando sus ojos de la boca de Bill hacia abajo donde estaba su mano.
Los ojos de Bill revolotearon para abrirse, y sonrió; exhalando jadeos sin aliento por su boca abierta.
—Sí, sí, oh, eso es genial.
Alentado, Tom apretó un poco más fuerte a Bill, bombeando su mano arriba abajo. Bill dejó salir un ruidoso gemido, y su cabeza se tiró hacia atrás cuando el pulgar de Tom rozó la humedad de la punta de su miembro. El Danachi separó sus piernas, subiendo una rodilla un poco, y logrando que la atención de Tom se atrajera inmediatamente a la rosada entrada con la que Tom había soñado adentrarse incontables veces mientras Bill dormía en la pila de almohadas al otro lado de la barraca. Inconscientemente, Tom lamió sus labios. Se aferró a un muslo de Bill con su mano libre, haciéndolo ligeramente hacia atrás para que el Danachi estuviera más expuesto.
Sin pensarlo mucho, su mano avanzó mientras extendía la pierna pálida de Bill hasta que su pulgar presionó justo en la curva del trasero del Danachi.
Bill gimió de nuevo cuando Tom frotó su pulgar con gentileza una y otra vez sobre la suave piel que rodeaba su entrada. Presionó un poco y su pulgar se adentró, encontrando un calor estrecho y húmedo.
Ambos jadearon.
—¡Sí! —gimió Bill—. Más Tom… más de eso.
Inmediatamente, Tom impulsó su pulgar más adentro, gruñendo ruidosamente al hundirse dentro de Bill. El interior del Danachi estaba húmedo, justo como Tom lo había imaginado.
—Soñé con esto. —dijo, viendo cómo Bill se retorcía. De forma experimental, movió su pulgar un poco, sacándolo pero sólo para volver a entrar, y fue recompensado con un gemido.
—Lo sé. —gruñó Bill. Arqueó su espalda, forzando el pulgar de Tom hacia adentro y se hundió hasta el primer nudillo.
—¿Qué? —Tom apenas y podía hablar coherentemente, mientras observaba cómo el cuerpo de Bill lo tragaba. Y deseó que fuera su pene en vez de su pulgar—. ¿Qué quieres decir?
—Podía sentirlo —jadeó Bill—. Sabía que soñabas conmigo. Así es… ah… así es como lo sé… sé que lo deseas. Lo deseas.
No era una pregunta.
—Sí. —jadeó Tom, asintiendo. Quitó la vista del calor entre las piernas de Bill para mirar al Danachi a la cara.
—Me ayudaba —exhaló Bill, meciéndose contra la mano de Tom—, cuando tu… pero luego fue demasiado…
Su cara se sonrojó, el color hizo que los anillos bajo sus ojos disminuyeran un poco.
Tom tragó saliva.
—Esto es… ¿estás bien?
Bill asintió, impulsándose sobre sus antebrazos. Su cabello desordenado se pegó a su cuello.
—Sí. Por favor… —se retorció un poco, meciéndose hacia la mano de Tom—. Por favor, entra en mí.
Las palabras hicieron que el estómago de Tom se contrajera por la excitación y por un momento pensó que podría correrse con la simple sugerencia. Dejo caer su cabeza, exhalando temblorosamente.
—¿Estás seguro?
La respuesta de Bill fue lo suficientemente clara. El Danachi se sentó, alejando las manos de Tom y alcanzando la banda de sus bóxers. Una vez que la prenda bajó por las piernas de Tom, los dedos de Bill enviaron una sacudida de placer por su ingle cuando tocaron su erección.
—Dios… —Tom siseó, sus caderas saltaron un poco cuando Bill lo estrujó.
—¿Por favor, Tom? —pidió el Danachi. Su aliento se sentía caliente sobre la cara de Tom y su labio inferior rozó contra su piel al hablar—. Por favor, házmelo.
Tom giró su cabeza, incapaz de seguir resistiéndose. Su boca se presionó desesperadamente contra la de Bill, y sintió al Danachi derritiéndose debajo de él. Volvió a recostarse contra las almohadas hasta que Tom se encontró a sí mismo aplastándolo con su peso. Tom sintió los brazos de Bill abrazando su espalda y jalándolo hacia abajo para que sus caderas se encontraran.
Liberando un suave gruñido, Tom dejó que Bill lo guiara hasta que estuvo presionándose contra el calor entre las piernas del Danachi. Los mismos nervios destellaron en algún lugar detrás de los ojos de Tom y los abrió para encontrarse con Bill observándolo con una cara ruborizada y unos labios abiertos.
—Por favor, Tom —Bill rogó—. No se trata sólo de eso. Sólo, por favor…
Con eso, Tom cerró nuevamente sus ojos, dejando caer su cabeza para apoyarla contra el hombro de Bill y se impulsó hacia adelante, hundiéndose dentro del calor asfixiante y acogedor que estaba listo para recibirlo, tragándolo completo. Dejó salir una respiración entrecortada, maldiciendo contra la húmeda piel de Bill. El Danachi gimió, arqueando su espalda, sus piernas se movieron hasta que sus pies estuvieron anclándose alrededor de la parte trasera de los muslos de Tom.
—Sí, así, Tomi. —suspiró, y sus labios rozaron la sien de Tom.
Muy rápidamente, encontraron ritmo profundo y estable, el cual Tom sintió que Bill controlaba más que él, incluso cuando se encontraba físicamente encima del Danachi. El cuerpo de Bill parecía succionarlo y liberarlo en lo que parecía ser una oleada atrapante y Tom se dejó llevar por la corriente. No se parecía a ningún acto sexual que hubiese tenido y lo único que podía hacer era gruñir y presionar su cara en el cuello de Bill para inhalar su suave esencia.
El placer se desenrolló desde lo profundo de su abdomen e hizo que todos sus músculos se tensaran dulcemente. Lo hizo jadear y embestir más fuerte, alentado por las manos de Bill que masajeaban su cara y hombros y luego le enterraban sus uñas. El Danachi gimió en su oído, diciéndole a Tom lo bien se sentía. Su voz se hacía más fuerte con cada embestida, y el temblor en sus extremidades se redujo.
Tom se encontró a sí mismo temblando, intentado desesperadamente posponer su orgasmo. El sudor goteaba de su piel y caía sobre Bill. Estaba seguro de que se correrían vergonzosamente pronto, pero la experiencia pareció durar por horas mientras era arrastrado en un pasmo embriagador de éxtasis. En ocasiones, Bill estaba sobre él, y sus posiciones se intercambiaban de nuevo. Tom sostenía separados los muslos del Danachi para poder embestir fuertemente dentro de él.
—¡Tom!
Cuando el orgasmo de Bill se disparó finalmente fuera de él formando listones sobre su estómago y pecho, fue como si un interruptor se encendiera dentro de Tom. Gruñó fuertemente, sintiendo cómo su propio orgasmo lo ahogaba tan profundamente que su visión quedó en blanco por un momento. Fue casi doloroso, y aun así, tan delicioso. Sus dedos se aferraron a los muslos de Bill mientras ola tras ola fluía de su ingle en todas direcciones. Estaba seguro de que si pudiera abrir los ojos, lo que vería serían olas de colores llenando la habitación.
Cuando terminó, colapsó sobre Bill, sintiendo el semen del Danachi, caliente y resbaladizo entre ambos. Luego presionó su rostro en el cuello de Bill.
—Oh, por Dios. — fue todo lo que pudo decir y dejó salir una risa impactada y sin aliento.
Bill acarició su espalda suavemente y levantó la cabeza de Tom con ambas manos para besar sus labios. Se veía fresco y relajado. Su piel estaba cálida y ruborizada, y los colores oscuros bajo sus ojos y en sus labios ya no estaban.
—¿Lo ves? —dijo—. No fue tan malo, ¿verdad?
Continúa…
Tom no pudo resistirse. Claro, lo hizo porque quería ayudar a Bill, ;D ¿no es lindo? ^^
Muchas gracias a todos por sus visitas. Son un amor.