Fic original de emseviltwin. Traducido por OuterSpace

Capítulo 14

El humo colgaba sobre la cabeza de Tom como un velo pesado y se derramaba de forma invisible sobre sus hombros, impregnando la tela de su bufanda y de su chaqueta. Manchaba las puntas de sus dedos de un color gris, aunque eso era mejor que el enfermizo color verde azulado del virus. Cuando Tom inhaló, pudo oler los remanentes de las llamas del funeral, mezclados con arena quemada.

La puerta de su cabina se sintió más pesada que nunca cuando la abrió y se cerró con un fuerte y resonante estruendo que quebrantó el aire calmo en su habitación. Tom fue directamente a donde estaba el sucio lavabo, consciente de que, mientras cruzaba el pequeño espacio, Bill se levantaba de la cama para quedar sentado y lo observaba silenciosamente. Tom quería decir algo, pero los retorcijones que sentía en el estómago seguían siendo demasiado fuertes y la tensión apretaba su garganta con la misma fuerza. Así que en vez de hablar, jaló bruscamente la bufanda que estaba alrededor de su cuello y la tiró al suelo antes de quitarse la chaqueta y arrancar la camisa que llevaba debajo por encima de su cabeza. Cuando llegó al lavabo, abrió la llave y escuchó rugir las tuberías cuando liberaron agua metálica sobre sus manos.

Salpicó el agua fría y fresca en su cara y masajeó su piel para limpiarse el humo. Cerró sus ojos y cuando presionó sus dedos contra sus párpados, pero unos colores rojo y naranja llenaron su visión enmarcada por una masa negra nebulosa y el olor enfermizo de carne quemada invadió su nariz.

Jadeando, Tom alejó sus manos y se desplomó hacia adelante. Se agarró de la tinaja que estaba frente a él y se le quedó viendo al lavabo sucio, manteniendo sus ojos bien abiertos para arrancar las imágenes de su mente.

Sus brazos estaban tensos y temblaban, y su cabeza estaba gacha, colgando entre sus hombros. Dio un respingo cuando sintió unas frías manos deslizándose sobre su piel desnuda.

El toque del Danachi arrancó un sollozo desde el fondo del estómago de Tom e hizo que sus hombros subieran y bajaran de súbito.  Bill se presionó contra su espalda y luego Tom pudo percibir un ligero roce de labios entre sus omoplatos.

—Shhh…

Pero una vez comenzado, Tom parecía no poder parar. No había lágrimas, no en realidad, pero un dolor verdadero y profundo apretaba su estómago. Aflicción y miedo.

—No pude…

Sus dedos se sujetaron del lavabo con fuerza al ver en su mente la imagen de la mano temblorosa de Gustav cuando su amigo batalló con una jeringa llena de un líquido mortífero y transparente, al ver las llamas ardiendo radiantemente y al ver piel manchada de azul y verde por la enfermedad.

—No pude… no… n-no puedo… ¡y ahora Gustav! —las palabras salieron de Tom a raudales abruptos, mezclados y quebrantados por los nudos en su estómago—. No sé…

Tom también vio a Bill; la forma en la que el Danachi había lucido cuando los gitanos lo sacaron de la parte trasera de su camión: flaco y medio desnudo. ¿Qué le pasaría a Bill si los evacuaban? Un nuevo estremecimiento destrozó su cuerpo y sus dedos rechinaron contra el lavabo roto cuando lo apretó más.

—¿Qué puedo…? N-no puedo… tú no puedes…

Los brazos de Bill se apretaron alrededor de su estómago y después de varios largos y agonizantes minutos, Tom fue capaz de respirar nuevamente. Inhaló bocanadas de aire, ahogándose un poco y sintiendo punzadas en sus sienes. Levantó la cara y observó el techo sucio mientras sentía unas cuantas lágrimas solitarias deslizándose por los costados de su rostro.

Bill besó su cuello y sus manos se movieron suavemente contra su estómago desnudo, apaciguando su tensión y desenredando los nudos con caricias largas y lentas. Una mano se deslizó hasta el pecho de Tom hasta que las puntas de sus dedos tocaron su cuello y Tom sintió que el nudo ahí también comenzaba a aflojarse.

—Nos van a evacuar. —dijo Tom con una voz gruesa y rasposa.

Bill no contestó y Tom aclaró su garganta para repetir lo que había dicho.

—Nos van a evacuar.

No sabía si era por su bien o el de Bill, pero Bill permaneció en silencio mientras sus labios se presionaban contra el hombro de Tom y sus manos continuaban acariciando su abdomen firme.

La falta de reacción hizo que Tom se pusiera nervioso.

—Deberías venir con nosotros. —soltó y su pecho jadeó cuando las palabras escaparon. Levantó la mirada y a través de espejo vio a Bill levantando la cabeza. Los ojos del Danachi estaban oscuros,  y la línea interior de su ojo estaba rojiza. No respondió.

Tom entró en pánico.

—Bill —dijo—. Por favor, ven con nosotros. Sé que es al sur, pero… pero no es muy lejos, es… ya no estamos a salvo aquí.

Bill parpadeó al bajar la mirada y Tom sintió que la tensión volvía a anudarse en su estómago. La emoción estaba brotando de nuevo y sorprendentemente, sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas. En su apuro por contactar al cuartel general, ni siquiera se había detenido a considerar el hecho de que Bill probablemente no querría ir con ellos.

—Bill…

—Tú podrías venir conmigo al norte.

Tom sacudió su cabeza, sin palabras.

—Yo… ¿cómo? No puedo.

Bill retrocedió sólo lo suficiente para hacerle dar la vuelta, poniendo una mano en su hombro. Tocó el rostro de Tom y lo sostuvo con ambas manos.

—Sí, sí puedes —dijo—. Yo te llevaré, te ayudaré.

Tom quiso reírse, pero en lugar de eso otro sollozo ensordecido escapó de su boca.

—¿Qué? Bill… no puedo… no puedo dejar a mis hombres.

Con eso, los labios de Bill decayeron un poco y sus dedos se flexionaron contra el rostro de Tom. Una débil expresión de empatía adornó sus rasgos y, lentamente, Tom cerró sus ojos.

—No —murmuró—. No digas nada. Georg ya se la ha pasado cagando cada puta esperanza que tenemos.

El suave roce de los labios de Bill contra los suyos hizo que sus ojos se abrieran.

—Aún hay esperanza. —le susurró el Danachi antes de besarlo de nuevo.

La sensación de la boca de Bill moviéndose suave y lentamente contra la suya, y el suave y húmedo roce de su lengua hizo que Tom se desplomara hacia atrás contra el lavabo mientras la tensión lo abandonaba.

Pero luego Tom volteó la cabeza.

—Basta.

—No es magia, Tom —susurró Bill—. Por favor. Juro que no es magia. Sólo permíteme… déjame hacerte sentir mejor.

Tom se encogió de hombros sin nada más que hacer y bajó la mirada. No pudo evitar la forma en la que sus manos gravitaron hacia las caderas de Bill, deslizándose por su piel suave como si hubiera magnetos ocultos ahí debajo. Pero no levantó la cabeza.

—¿No confías en mí?

Con eso, Tom levantó la mirada y vio cómo los ojos del Danachi brillaron un poco bajo la tenue luz.

—¿No puedes creer que no es la magia la que te alivia, sino… sólo yo?

Los dedos de Tom se apretaron contra las caderas de Bill para acercarlo. Sintió una oleada de tristeza inundándolos y presionó un repentino y desesperado beso en los labios de Bill.

—Por supuesto.

Los brazos de Bill se deslizaron alrededor de sus hombros, apretándose. Tom gruñó y abrió su boca ampliamente para capturar tanto sabor del Danachi como pudiera. Ya no sentía como si algo desconocido o extraño controlara su deseo por tocar a Bill. Todo pensamiento en el que Bill era un ser distinto abandonó su mente y se encontró a sí mismo deseando poder absorber a Bill por su piel.

Quería memorizar cada aspecto de Bill. La sensación de su piel fría, el aroma almizclado debajo de su mandíbula, la forma en la que pudo sentir el aliento que exhaló en el rostro de Tom cuando gimió.

Tom lo empujó hacia atrás, guiando a Bill hacia la cama. Cuando las pantorrillas del Danachi toparon con el borde del colchón, sus ojos se abrieron y sonrió un poco, rizando sus dedos en la cintura de los pantalones de Tom. Su sonrisa permaneció igual incluso aunque la sonrisa de Tom decayó un poco.

Con sus ojos, Tom escaneó el rostro del Danachi, notando que la expresión de Bill estaba más abierta y tierna que nunca. También había deseo escrito ahí, oscureciendo los ojos de Bill y agrandando el iris apenas ligeramente. Sus mejillas estaban sonrojadas y sus labios entreabiertos.

—Hermoso… —murmuró Tom suavemente y los ojos de Bill revolotearon al cerrarse mientras sus dedos se apretaban en los pantalones de Tom.

Sus labios se unieron nuevamente, pero a pesar de los intentos de Bill por dejarse llevar, Tom lo mantuvo lento. Con un brazo alrededor de la espalda de Bill, acercó el delgado cuerpo del Danachi contra el suyo y lo besó con suavidad. Bill dejó escapar un ligero y susurrante gemido cuando Tom se separó por una fracción de segundo sólo para besarlo de nuevo, haciendo hacia atrás la cabeza de Bill en sus manos. El beso se profundizó y continuó mientras Tom hacía su mayor esfuerzo por memorizar el sabor de los labios de Bill, adentrándose en su boca y chupando suavemente. Pronto, Bill se derrumbó contra él y tomó las muñecas de Tom con sus manos.

—Tom…

Ambos jadearon al separarse. Los labios de Bill estaban de un color rojo oscuro y la negrura en sus ojos se había expandido un poco más, aunque no tanto como para tragarse todo lo blanco. Esta vez, en vez de ponerse incómodo, Tom pudo leer lo que estaba ahí; era una obvia y externada señal del deseo de Bill.

Levantó una mano y tocó ligeramente la suave piel debajo de uno de los ojos de Bill donde se estaba tornando de un débil color purpura. Bill arrugó su nariz, avergonzado, y agachó su cabeza, pero Tom le hizo levantarla de nuevo para continuar acariciando su cara.

—Hermoso. —repitió.

Bill sonrió ligeramente con eso y sus mejillas se tornaron rosadas. Besó los labios de Tom una vez más antes de hundirse, sentándose en el sofá mientras sus manos desabotonaban los pantalones de Tom. El placer se disparó por todo el cuerpo de Tom cuando el aliento del Danachi rozó su estómago y sus dedos tocaron la erección que se apretaba debajo de la tela áspera.

—Espera. —logró decir con mucho esfuerzo. Bill levantó la mirada con una expresión de sorpresa en el rostro.

Sin palabras, Tom jaló a Bill y el Danachi obedeció y se puso de pie, aunque era claro que seguía confundido. Tom lo besó de nuevo, tomando el rostro de Bill en sus manos e inclinando su cabeza hacia atrás para que sus labios pudieran encontrar la suavidad y la calidez de la piel del cuello de Bill. Tom inhaló profundamente, inspirando la almizclada esencia de Bill con su nariz. Lo llenó con tranquilidad, reemplazando el humo sofocante que había permanecido en sus pulmones.

Presionó besos succionadores de boca abierta en el cuello de Bill, subiendo por su mentón y sintiendo al Danachi temblar contra su cuerpo. Finalmente, llegó a la oreja de Bill y murmuró:

—Déjame.

Bill asintió, observando con una extraña expresión en el rostro a Tom quien descendió, tomando su lugar en el colchón. Levantó las manos para tomar las caderas de Bill y lo jaló hasta que pudo presionar su rostro en el estómago pálido del Danachi. La piel se sintió suave debajo de sus labios y lengua, y vibró contra su toque cuando Bill gimió ligeramente. Tom no pudo evitar que sus manos vagaran por la piel desnuda de Bill, por sus costados, sobre su espalda y por su trasero. Apretó la carne en sus manos y Bill gruñó, empujando sus caderas hacia adelante.

Tom pudo sentir fácilmente la erección del Danachi que se presionaba contra él y se separó lo suficiente sólo para mirar el rostro de Bill cuando le bajó los pantalones. Bill era tan delgado que ni siquiera tuvo que desabotonarlos o bajar la cremallera.

El Danachi mordió su labio y observó a Tom con ojos oscuros amoratados por el deseo. Gimió suavemente cuando su pene se liberó de sus pantalones y Tom inmediatamente lo tomó, dejando que los pantalones de Bill cayeran a sus pies.

Besó la suave piel a un lado de la cadera de Bill mientras sus dedos se movían sobre la longitud en su mano. El fluido que chorreaba de la punta de la erección del Danachi era caliente y resbaladizo. Tom pasó su pulgar sobre ella y las caderas de Bill se sacudieron.

—Ah…

Las manos de Bill se cernieron sobre los hombros de Tom y dejó escapar pequeños gemidos casi inaudibles mientras Tom lo tomaba con fuerza y acariciaba su miembro de arriba abajo. Su olor, suave y almizclado, hizo que la cabeza de Tom se sintiera ligera. Su pene, que seguía atrapado en sus pantalones, dolía. El cuerpo entero del Danachi parecía estar tarareando; era como un suave estremecimiento que vibraba por debajo de su piel mientras movía sus caderas contra la mano de Tom. Pero entonces, cuando la boca de Tom se movió para capturar la cabeza de su pene, el Danachi gritó fuertemente y se tensó.

Tom guio a Bill directamente hasta su boca y exhaló por su nariz mientras profundizaba. El sabor de Bill fluyó sobre su lengua, haciéndole sentirse mareado. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había hecho esto en la ciudad, y en ese momento, cuando los muslos del Danachi temblaron bajo sus manos, Tom se preguntó por qué le había tomado tanto tiempo hacérselo a Bill.

Los dedos del Danachi se agarraron de sus trenzas mientras Tom movía su cabeza, alternando entre chupar la punta caliente del pene de Bill y adentrarlo profundamente en su garganta. La sensación dura y gruesa contra su garganta hizo que su estómago se retorciera de placer.

—Espera… espera —la voz de Bill sonó jadeante por encima de él y sus manos jalaron un poco del cabello de Tom—. Tom…

Tom levantó la vista y pudo ver la boca abierta de Bill y la forma en la que su pecho se levantó cuando jadeó por aire, pero no se separó. En vez de eso, continuó metiendo el pene de Bill tan profundo como pudo y sintió la desafilada punta contra el fondo de su garganta. El movimiento le hizo dar una arcada y retrocedió, besando la cadera de Bill mientras reemplazaba su boca con su mano.

El rostro y el cuello de Bill estaban sonrojados cuando Tom se levantó y jaló su débil cuerpo contra el suyo. Le hizo dar vuelta y lo descansó en la cama desordenada. Al mirarlo, Tom pudo ver su pene duro y empapado con su saliva y sus manos que intentaban alcanzarlo. De repente, todo fue demasiado. Se quitó sus botas y sus pantalones, y tan pronto como estuvo desnudo, se estiró sobre Bill sintiendo cómo sus largos brazos y piernas subían inmediatamente para hacerle bajar.

Su pene rozó contra el de Bill y ambos gimieron cuando sus bocas se presionaron húmedamente para darse un beso descuidado. Las manos de Tom exploraron el cuerpo de Bill mientras enterraba su cara en el cuello del Danachi; se deslizaron por los muslos de Bill y trazaron una curva por encima de sus nalgas. Sus pulgares se presionaron contra la caja torácica de Bill cuando descendió, dejando un camino en el cuello de Bill con sus labios.

Tom quería tocar cada parte de Bill, memorizar cada hendidura y parte plana de su piel. Quería beber el olor del Danachi, bañarse en él. Pudo saborear sudor y almizcle en su lengua y sus manos hicieron presión; sus dedos se deslizaron debajo del cuerpo delgado de Bill para escurrirse a la línea de su trasero.

El Danachi murmuraba y levantaba sus caderas hacia Tom.

—Por favor…

Pero Tom no tenía intención alguna de apresurarse y sólo permitió que la punta de un dedo suyo entrara en el calor de Bill antes de sacarlo, ignorando las protestas de Bill.

—Voltéate. —dijo, vagamente sorprendido de lo grave que su voz sonó en la habitación silenciosa.

Bill exhaló temblorosamente y lamió sus labios oscuros antes de batallar para obedecer, ayudándose con sus codos para darse vuelta, pasando una pierna sobre Tom, incómodamente. Miró hacia atrás por encima de su hombro y su cabello enredado cayó sobre su rostro cuando Tom agarró la parte trasera de sus piernas, dejando que sus palmas se deslizaran hacia arriba por los muslos del Danachi, hasta acunar su trasero.

Tom se sintió como un hombre hambriento al mirar el cuerpo delgado de Bill y los ojos oscuros que lo miraban a él, pero cada  caricia de sus manos sobre la suave piel del Danachi lo calmaba y alejaba la tensión de su mente y cuerpo. No quería pensar en el virus, ni en Gustav o la fría expresión en el rostro de Georg. Lo único que quería era sentir, saborear y oler a Bill. Quería estar rodeado por él. Casi se sentía como un fin, así que Tom agarró a Bill con fuerza como si de esa manera pudiera prevenir que llegara el día siguiente y el siguiente.

Apretó la carne en sus manos forzando las nalgas de Bill a abrirse para que la pequeña hendidura fuera revelada. El Danachi gimió suavemente, dejando caer su cabeza en uno de sus brazos pero sin dejar de observar a Tom a través de sus cabellos mientras éste masajeaba lentamente su trasero. Tom se relamió los labios inconscientemente cuando sus pulgares se presionaron contra la piel rosada y delicada que rodeaba la entrada de Bill. Ni siquiera dudó para meter uno en el calor húmedo y sintió que los músculos del ano de Bill se extendían ante la intrusión, dándole la bienvenida.

—Bill… —el nombre del Danachi salió casi como una oración y con ese pequeño pensamiento, Tom se inclinó hacia adelante, abriendo las nalgas de Bill un poquito más para poder enterrar su cara contra la piel suave del Danachi.

—¡Tom!

Excitado por la forma en la que el cuerpo de Bill se retorció debajo de él, Tom abrió su boca para chupar suavemente el pliegue debajo de sus labios. La humedad natural del Danachi llegó a su lengua y Tom gimió. Sabía como el pre-semen que chorreaba de la punta de la erección de Bill y no podía tener suficiente. Gimió, besando y lamiendo la abertura de Bill, metiendo un dedo hasta que el Danachi estuvo retorciéndose contra el colchón.

—Por favor, Tom… —gemía Bill, batallando por levantarse con sus brazos—. Por favor, necesito…

Sin querer, Tom retrocedió, permitiéndole a Bill darse la vuelta. Casi de inmediato, Bill se irguió, poniendo dos manos en su rostro para poder acercarlo y besarlo desesperadamente. Tom cayó hacia adelante sintiendo cómo las piernas de Bill se enredaban en él y su propia erección se presionó de una forma poco sutil entre las piernas del Danachi.

Se sintió mareado por la sobrecarga del efecto que Bill tenía en sus sentidos, pero incluso a través de eso estaba consciente de que era un poco diferente. En lugar de los familiares dedos de los poderes de Bill intentando dominarlo, había sólo aire cálido y almizclado rodeándolos. Bill no estaba controlando esto de ninguna manera.

Cuando Tom entró en él, Bill arqueó la espalda pronunciadamente y soltó un grito fuerte. La barra de luz a un lado de la cama pareció escupir, parpadeando cuando Tom empezó un ritmo lento y estable, adentrándose profundamente en el cuerpo de Bill. Las manos del Danachi se deslizaron sobre los hombros de Tom y debajo de las trenzas húmedas que colgaban  contra su cuello, luego tocaron su rostro y sus labios se presionaron con los de Bill mientras éste rogaba y gemía, pidiéndole a Tom que se moviera más rápido y con más fuerza.

Pero las caderas de Tom se mecieron lenta y dulcemente. Cada larga embestida hizo que la espalda de Bill se arqueara con placer y pronto sus súplicas se convirtieron en gemidos bajos y extensos.

El sudor empapaba el estrecho espacio entre ellos donde sus estómagos se frotaban juntos y acolchaba sus pieles donde las caderas de Tom golpeaban el reverso de los muslos de Bill. El pene de Bill estaba duro entre ambos cuerpos y cuando Tom se levantó sobre sus rodillas, lo cubrió con su mano viendo cómo la boca de Bill se abría de puro placer.

Los ojos del Danachi estaban oscuros y brillaban, pero había profundidad en la emoción que Tom pudo ver ahí. Había otra cosa que no era lujuria, y calentó su estómago en vez de asustarlo. Movió sus caderas con un poco más de fuerza y agarró la rodilla de Bill con su mano libre, forzándola hacia atrás un poco mientras frotaba el pene duro del Danachi.

El pulgar de Tom dibujó un círculo en la punta latente y sintió su calor y humedad. Bill gritó con fuerza; su voz parecía romperse y su cuerpo se estremeció mientras su semen salpicaba en su estómago y en la mano de Tom.

—Oh, oh…

La vista hizo que Tom apretara los dientes para evitar correrse y continuó masajeando el pene de Bill, extrayéndole más y más esencia mientras el Danachi mecía sus caderas y echaba la cabeza hacia un lado.

Finalmente, cuando Tom no pudo soportarlo más, se tiró hacia adelante y presionó su rostro en el cuello de Bill. Sus caderas comenzaron a moverse frenéticamente, llevándolo hacia el alivio que tanto temía. Sabía que cuando le llegara el orgasmo, la realidad volvería a él, pero no podía contenerlo más de lo que podía contener la respiración.

La descarga lo golpeó en forma de un jadeo tembloroso que le hizo embestir una y otra vez, arrancando un gemido bajo y ronco de su garganta. Los brazos de Bill lo abrazaban con fuerza y la piel de su cuello se sentía caliente contra sus labios mientras gemía y temblaba. Al final se desplomó pesadamente, sintiendo cómo el placer se evaporaba a través de su piel. Estaba respirando con dificultad, consciente de que su peso aplastaba el pequeño cuerpo de Bill.

Sin embargo, cuando hizo amago de moverse, los brazos de Bill lo apretaron más y luego el Danachi dijo con una pequeña voz:

—Quédate.

Así que Tom se quedó en donde estaba, presionándose contra el cuerpo cálido de Bill y sintiendo los dedos del Danachi, los cuales trazaban una línea relajante sobre sus hombros y su nuca. Sintió a Bill besar su mejilla y estremecerse un poco. Había un creciente remolino de emociones asentándose en su pecho; unas palabras se estaban atascando ahí, pero cuando abrió la boca para hablar, nada salió.

En vez de eso, dejó que el aliento de Bill, el que chocaba contra su sien, lo arrullara y cuando el sudor que se había acumulado entre ellos se enfrió, haciendo que sus pieles se pegaran, Tom enterró su rostro en el cuello del Danachi y cerró los ojos.

Continúa…

Es mi capítulo favorito. <3 Espero que les haya gustado. 🙂 A mí me mata, fue como… una despedida. Pero bueno, todavía nos quedan dos capítulos para terminar. Por ahora las cosas no pintan nada bien. :'(

por OuterSpace

Traductora del Fandom

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