

(One-Shot de wifeskaulitz)
Relato 5: I need you
«El modelo Alemán de ropa deportiva Tom Kaulitz, le fue infiel a su novia con su cuñado luego de enterarse que esta le ponía los cuernos con su mejor amigo Georg Listing…
según las aclaraciones que dió el famoso, dijo: «a ella se le olvidó que Georg era mi mejor amigo, entonces a mí se me olvidó que él era su hermano…
hasta ahora la señorita Ria Trümper Sommerfeld no se ha pronunciado a dar su aclaración sobre el tema…»
&
Una copa de vino tinto.., una charola de frutos rojos.., y me estaba sentando en el sofá de mi departamento a ver aquel programa de farándula donde pasaban la vida de los famosos. Esta vez pasaban sobre Tom y reía a carcajadas cada que mencionaban un «cuerno con cuerno se paga…»
Ella tuvo que pensar bien antes de hacer eso porque sabía que clase de alacrán se cargaba a su espalda.
Se dejó topar de Tom en su propia celebración de marketing, obvio tuve mucho que ver en ello puesto que ambos pusimos el ojo en Tom pero como el tipo supuestamente no era gay hizo de la suyas con esa perra.
Tenía que eliminar a mi rival a como de lugar.
Esa noche luego de haber conseguido lo que quería me propuse ~a si me duela~ desechar la basura en su lugar. No me servía y solo estorba.
«…iban a contraer matrimonio en un par de semanas y…»
Apago la tele fastidiado, los sonidos de mensajes de ese teléfono me tenían cansado. Me doy el lujo de estirar mi mano para revisar desde las notificaciones.

Oh.
Muerdo mi labio inferior muy divertido.
Para que no siga sufriendo decido contestar.

Doy un trago a mi copa ansioso de su respuesta que no tarda en llegar.

«¿Su crisis?» — arqueo una ceja confundido. No me gusta quedarme con la curiosidad, por lo tanto le hago una llamada.
— Tom.
— ¿Vas a dejarme verte, por favor?
— Uhm, no. — muerdo mi labio inferior mirando el techo. — No quiero que vengas a mi casa.
— Mierda. — susurra encabronado. Me tapo la boca para aguantar una risita. — Bill, estoy muy ansioso, como no tienes idea… todo esto me está matando, me duele demasiado.
— ¿Y a mi qué? — rodeo los ojos haciendome el loco . Hubo un gran silencio a través de la línea telefónica.
Que me ruegue un poquito más y accedo.
— Es que…
— Mira, si no me vas a decir nada interesante mejor te cuelgo.
— Te quiero mucho.
— ¿Qué hablamos de esas cosas estúpidas?
— Es real, en serio te quiero mucho.
— Chao…
— ¡No! — esta vez sonreí con maldad. — Déjame verte un momento, solo quiero un abrazo tuyo, Bill… por lo que más quieras.
Le hago esperar mi respuesta por un rato.
¿Porqué tiene que hacer esto?
Claro hablamos ~luego de acostarnos~, le confesé lo que sentía pero que no podía estar con él porque yo era una alma libre.
Obviamente lo hice con intención de joderlo y ahora unos días después, me viene con esto.
Agh.
— Tom, sin globitos no hay fiesta. — ríe emocionado por mi respuesta.
— Gracias.
Doy por finalizada la llamada y corro a arreglarme un poco. Sacar otra copa de vino, más fruta, cambiar los tendidos ~quizás para que se ensucien otra vez~ y asear mis partecitas con paños húmedos para evitar malos olores.
Ya estaba listo para esperarlo.
No tardó tanto para que el timbre sonara y yo vaya a abrir la puerta luego de hacerle esperar unos minutos. Admiro su belleza de pies a cabeza sin mencionar una sola palabra. Dejo que ingrese hasta el sofá y cierro la puerta. Asienta una funda negra en la mesita de centro para abrirla. Mis tripas crugen de hambre gracias al olor de el par de pizzas que saca de la bolsa.
Tomo asiento a su lado. Él coloca su cabeza en mis piernas, llora en silencio y yo solo puedo acariciar sus trenzas.
No sé cómo actuar en estos casos.
— Tom.
— Abrazame fuerte, dime que es mentira lo que dijo tu hermana, Bill. Y yo te creeré.
— ¿Qué te dijo? — fruncí el ceño de manera exagerada. Cómo puedo limpio sus lágrimas y hago que se siente para que me mire.
— Que solo me usaste para tu venganza en contra de ella y que me votarías después.
— No. — arrugó más el entrecejo.
O sea si pero no.
Que maldita, también está lanzando su carta, eh.
— Jamás haría eso, Tom.
— Me asusta mucho la idea, no podría con tanto. — coloco ambas manos a cada lado de su rostro. Miro sus ojos para que suene más creíble lo que voy a decir.
Y como a mí no me gusta darles la razón…
— Si pensaba en dejarte porque me asustaba lo que podía pasar después entre los dos, no quiero sentir esto por ti pero es más fuerte, muy grande… me gusta cada parte de ti, es algo que no podría explicar… — un par de lágrimas para un poco más de show y estaba teniendo a Tom en mis manos. — Te juro que tengo tanto miedo. — me abrazo a mi mismo.
Estoy tan impresionado por lo bien que se me da hacer dramas y como se ven creíbles por mis lágrimas.
— Recuerdo bien lo que hablamos pero ese día no he dejado de pensar en ti, me gustaste mucho. — acaricia mi cabello con calma, dulzura, suavidad… — Bueno, desde… antes mismo.
Oh, había olvidado mencionar que cada que Tom iba a visitar a Ría ~en ese entonces vivía en casa de mis padres~, yo siempre usaba cosas cortas, andaba en boxers, a penas Ría lo dejaba solo me le insinuaba y él solo miraba, medio se desesperaba y terminaba por irse.
Una noche que se quedó en casa a dormir con ella, me colé en la habitación de ambos para hacerle una mamada y se dejó…
Para ese entonces el único que sabía la infidelidad de Ría era yo.
— Bill…
— Ay, Tom. — limpio mi rostro húmedo. Me alejo de Tom de inmediato antes de que comience a decir cosas que puedan molestarme y alborotarme.
No me gustaría ponerme a la defensiva.
Entro a mi habitación para empezar a sacarme la ropa para buscar una nueva. Necesito salir de urgencia a distraerme. No pensar en amoríos, nada de nada…
He sido muy maldito con las personas que me querían (ahora me odian) ~mis exs novios, familia, amigos…~ y esta vez que yo estoy queriendo de verdad a una persona tengo miedo de que me hagan algo, que no sepa controlar mis impulsos y le haga más daño.
Por eso prefiero estar solo…
— ¿A qué le tienes miedo? — se me eriza la piel por completo ante esa pregunta. Tom está detrás de mí, a una distancia considerable. Continuo por los pantalones en silencio, hago caso omiso a su pregunta. — Estoy hablando contigo. — toma mi brazo para que voltee a verlo. Comienzo a respirar como si hubiera corrido una carrera de 5k y ya no avanzara con el cansancio.
Me tiemblan las piernas, los dientes empiezan a castañear. Hace mucho frío aquí.
En este rato si que iba a llorar de verdad.
— Yo… tengo miedo de quererte como lo he echo en secreto, Tom. Soy muy inseguro de mi mismo, y creo que no puedo corresponder al mismo sentimiento porque no quiero quedar mal al final o en el peor de los casos, aferrado a tí y cuando ya no quieras nada conmigo yo… te haré tanto daño hasta que te arrepientas de haberte involucrado conmigo. Te juro que te pisotearía como no tienes idea. — enrieda sus manos en mi cintura. Me sonríe tiernamente que me da una tranquilidad increíble. No detengo el impulso de querer abrazarlo y lo hago en un mar de lágrimas verdaderas.
— Si es mutuo jamás te vas a sentir así. — acaricia mi espalda de arriba hacia abajo. — ¿Cuánto daño te hicieron? — murmura estrechando mi cuerpo sin tanta fuerza.
¿Me hicieron o hice?
Vuelvo a mi postura normal ya más tranquilo. Pongo la mano izquierda en la mejilla de él para plantar un beso en su boca. Al intentar alejarme, toma mis brazos con ambas manos apegandome a su cuerpo.
Le obligo a dar unos pasos hasta la cama sin despegar nuestros labios. Cae sentado conmigo encima. Dirige las manos hacia mi boxer ~porque era la única prenda que tenía~ y lo quita con lentitud.
Gimo en su boca al instante, su mano aprieta mi zona sensible y me la subió.
Dejo de besarlo para recobrar mi postura. Rodeo el tronco de mi pene para tocarme. Observo atento como se saca la ropa para quedar igual de desnudo que yo. Nos tocamos mientras nos miramos a los ojos. Junto la punta del mío con el suyo, jugando a las espadas.
Esto es lo único que le puedo dar a Tom Kaulitz.
Le proporciono un beso de lengua en dónde la saliva de ambos se escurre por la comisura de los labios.
Chupo su lengua como si le estuviera haciendo una mamada de esas intensas y para terminar inflo sus mejillas haciéndole reír.
— Basta de juegos, Bill.
— Bueno… — le empujo con fuerza. Cae de nuevo a la cama y yo sobre él. Una serie de besos que van desde su cuello hasta su pecho para dejar marcas junto con una leve mordida que le queda esa zona algo roja.
Amasa mis nalgas con intensidad en el momento en el que guío su miembro a mi entrada.
— Ay, Bill… sí. — susurra lleno de placer. Apoyo las manos en su pecho para subir y bajar, mover mis caderas de forma circular, adelante hacia atrás.
Quisiera verlo todos los días así, desde este ángulo.
Me encanta.
— Ah… ¡mhmm! — nalguea con ambas manos. Estoy lleno de gemidos, de excitación, lujuria.
Tanto que soy capaz de decirle si a todo nada más por lo bien que me hace sentir…
pero no confundamos las cosas.
— Voy a tomar el control de las cosas en ese instante. — entonces voltea para que yo quede debajo de su cuerpo. Coloca las piernas al hombro y se mueve en un ritmo acelerado.
No, no le gusta que tengan el control de las cosas porque me gusta tenerlo ¡yo!
— ¡Tom! — chillo con fuerza.
Está clavando bien profundo que me llega si es posible hasta la garganta, pero no lo es. Me pica la nariz, el rostro me quema, estoy sudoroso, los ojos se llenan de lágrimas. — ¡Más, sí! ¡Así! ¡uff!
«Me están destrozando el culo, maldita sea.»
Deja mis piernas a cada lado de su cuerpo. Me apoyo en los codos para verlo a la cara. El sudor le cae como si le hubieran tirado un balde de agua. Provocativo, adictivo…
— ¡Mhmm!
Mantengo el contacto visual con sus ojos penetradores, ojos de sexo y lujuria viva.
Maullaría si me lo pide.
Grrr.
¡Meow!
— ¡Ah! — esto es muy raro por el simple echo de que apretó mí cuello y ya mi pene estaba expulsando una cantidad de semen sin ni siquiera estimular.
— ¿Quieres que te la eche dentro, bebé?
— ¡Fuck! — gruño descontrolado, con la mente en blanco. — ¡Si, si, si, si! ¡todo! ¡todo, mi amor! — sonrió en picardía. Se agacha un poco más para besarme, lamer mi mejilla, llenarme de sus babas dónde más pueda y vuelvo a eyacular emocionado.
— Dios mío. — mi boca se entreabre. Mis cejas se arquean y puedo verlo como la cosa más preciosa del mundo solo por llenarme de su escencia.
Ambos nos acostamos juntos empiernados, mi cabeza sobre su pecho. Por más que intentaba descansar no podía…
Tenía una sensación bastante rara en el pecho.
— Oye…
— ¿Qué? — dejo la posición en la que me encuentro para subirme sobre él.
— ¿Qué va a pasar entre los dos?
— No lo sé…
— Quiero comprometerme contigo…
Entonces me tensé…
—… déjame demostrarte que no todos son iguales y que si hay uno que daría la vida por ti. — juego en su pecho pero de manera arisca. Prendo las uñas en el y las deslizo hacia abajo logrando lastimarlo.
Ahora estoy haciendo una «𝓑 » media cursiva en la parte de su corazón.
Observo como se aguanta el dolor.
— ¿Te duele?
— No.
— ¿Seguro?
— Eso no es nada, Bill.
Su respuesta me enojó.
— No, no quiero intentar nada contigo. Si quieres solo sexo, sentimentalmente pues no y si no te gusta la idea puedes irte a lo más profundo de la mierda. Nunca salgas de ahí, ¿oíste? — Tom me empuja a un lado de su cuerpo para empezar a vestirse.
— Encontraré alguien mejor. — deslizo saliva por mi garganta ardido. Me pongo de pie a su detrás, ignorando el echo de que estoy encuerado.
Le sonrío con cinismo.
— Ojalá puedas, aunque lo dudo porque lo mejor soy yo. — aprieta sus puños una vez que se encuentra con toda su ropa puesta. — Que tonto eres, una persona como yo nunca se fijaría en alguien tan insignificante como tú. — acabo de verme en la cama con Tok encima ahorcandome sin mucha fuerza.
— Que ganas tengo de…
— ¿Qué? — respondo altanero aunque mi posición en este momento no me favorece. — ¿Eh?
— Imbécil.
Esa fue la última vez que lo ví.
&
(Un tiempo después…)
Nuevamente mi vida había tomado un rumbo aburrido luego de lo sucedido con Tom. No he salido a ningún lado, me aislé de todas las cosas, redes sociales y de los últimos amigos que me quedaban.
Estaba totalmente jodido.
Sufría en silencio.
Estoy viviendo lo que tanto me aterraba.
¿Así se siente la soledad?
Comía para llenar el vacío que sentía en mi corazón y luego lo expulsaba todo por el inodoro.
Me veía muy flaco, pálido, demacrado. No me arreglaba como antes, ni siquiera me baño, mi casa es un completo desastre. A veces la mayoría paso borracho y llorando.
Ahora más que nunca me arrepiento de haberlo dejado ir…
Todo mi mundo gira en torno a Tom Kaulitz y él suyo seguramente en el de alguien más.
He luchado con mis ganas de buscarlo, cada vez se ven menores.
Ya no quiero sentirme así.
Doy el primer paso para volver a incorporarme de a poco.
Enciendo el televisor, el canal de farandula sigue ahí con un nuevo nombre. Me abrazo a mi mismo con la mirada en el vacío hasta que escucho el nombre de Tom.
«… Tom, en los últimos días se te ha visto con la ex modelo Heidi Klum, ¿cómo explicas eso?…
Trago saliva histérico.
… ehm, Heidi es solo una amiga que ha estado en momentos difíciles conmigo, valoro mucho su amistad, es una gran confidente.
¿Seguro?
Sí…
Hay fotos en dónde los dos salen agarrados de las manos y la más interesante aún, besándose en una fiesta luego del desfile en el que ambos estuvieron invitados.
Que mierda…
Oh, ya sé a dónde va tu pregunta, pues solo fue por los tragos. Es cosa que no debió pasar pero la vida es corta, nunca sabrás cuando dejarás de existir y bueno… a disfrutar…
El muy idiota pasa con la perra justo por enfrente de las cámaras para alejarse de los entrevistadores.
ay, no cabe duda que son el uno para el otro aunque no quieran admitirlo…»
— ¡AAAGHH! — le doy un golpe al televisor con mi puño. Este cae haciéndose añicos al suelo. Sigo golpeándolo con toda mi rabia hasta deshacerlo por completo. Luego, con las manos echas mierda voy hasta mi teléfono, le conecto al cargador y lo obligo a prenderse en ese instante.
No puedo más…
Tom tiene que ser mío y de nadie más.
Sonrío con las lágrimas cayendo de a monton cuando se enciende. Marco al número de Tom con nervios. Repica unas tantas veces para luego escuchar su voz.
— Estoy ocupado. — me pega como balde de agua congelada al cuerpo su tono de voz.
— No puedo con esto, Tom. — susurro apenado. — Te necesito.
— Que increíble como se cambian los papeles, Bill, pero no, no quiero saber de ti… estoy a punto de llegar a lo más profundo de la mierda para no salir de ahí.
— Me voy a matar…
— Estarás bien… Adiós.
— Joder… — lloro con mucha fuerza.
Mando lejos el teléfono y me revuelvo en mi propia miseria.
No quiero esto para mí vida, no puedo soportarlo.
¡NO LO QUIERO!
¡AGHHH!
Se me ocurre la maravillosa idea de ir a la cocina, buscar un cuchillo ~el más filoso que puedo tener~ y sentarme en el sofá para analizarlo. Abrazo mis piernas y pego la frente en mis rodillas.
𝙈𝙞𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖𝙨 𝙢𝙖́𝙨 𝙧𝙖́𝙥𝙞𝙙𝙤 𝙡𝙤 𝙝𝙖𝙜𝙖, 𝙢𝙚𝙣𝙤𝙨 𝙨𝙚𝙧𝙖́ 𝙚𝙡 𝙙𝙤𝙡𝙤𝙧…
Decidido agarro el cuchillo, extiendo mi mano. Aplico la lámina fría justo en dónde se notan mis venas.
Soy un salto asustado al escuchar el timbre seguido de la voz de Tom.
— Bill, ábreme… — a pasos lentos voy hasta la puerta, le quito el seguro y dejo que entre a ver la mierda en la que me convertí. Entra pero se detiene en seco mirando el cuchillo. Lo tiro lejos muy apenado y voy de nuevo al sofá. — ¿Qué te sucedió? Joder. — no respondo, no lo miro y solo lloriqueo.
Hace unas llamadas que por su diálogo me doy cuenta de que llama a las personas de limpieza para que vengan a arreglar mi casa.
Estoy muy avergonzado.
Luego de terminar de hablar toma mano para llevarme a la ducha y hacer que tome un baño de agua tibia.
Se siente relajante, para nada molesto.
Luego vamos a la habitación, me busca ropa cómoda para vestirme y al finalizar nos sepamos juntos en la cama. Miro al suelo porque a él no lo puedo ver.
— Te vez horrible, enfermo, desnutrido… y me pone mal verte así, mierda. — le tembló la voz al final.
Supe que se aguantaba más ganas de llorar.
— Estoy enfermo. — susurro. — Desde que te fuiste estoy así…
— Dios. — me abraza fuerte. Rodeo su cuerpo entre mis brazos y lo hago de la misma forma.
— Te necesito, te quiero conmigo… ya soporto este dolor.
— Yo tampoco puedo estar sin ti, Bill.
Perdón por todo, ¿sí? — asiento con la cabeza bastante. — Mírame… — hago lo que me pide con un poco de recelo. — Te quiero, es sincero, no te miento… — interrumpo sus palabras con un beso.
— ¿Aún quieres intentarlo conmigo? Pondré de parte…
— Lo deseo más que nunca. — otro beso y estábamos formalizando una relación.
Ahí supe que es sentirse amado…
F I N
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