

(One-Shot de wifeskaulitz)
Relato 4: 50 sombras de Kaulitz
En nuestra vida pública somos una pareja normal, la pareja perfecta que todos envidian, pero en privado y cuando nadie nos ve, parecemos perros y gatos por tantas cosas indiferentes que tenemos. No congeniamos en casi nada y buscamos lo que se supone que deberíamos tener en otras personas.
Al menos Tom…
Él nunca perdía el tiempo con la chica guapa que se le pasaba por enfrente.
Yo por mi parte había quedado deshecho luego de mi compromiso roto con Edward solo porque le daba celos que Tom, en las entrevistas, podcasts y fotos me besaba de una manera apasionante que lograba despertar en mí las ganas de tener algo con él, las mismas se iban al instante de verlo llegar con diferentes mujeres a nuestra casa.
Por más que me haga el duro no puedo evitar sentirme así. Siempre lloraba a escondidas porque a pesar de que es un cabrón y se comporta de la forma más horrible conmigo, siempre me ha defendido muy bonito.
Esta vez no quería que lo haga porque solo arruinaría las cosas entre los dos.
Buscaría a Edward a penas regrese de este viaje que estamos realizando.
El caso es que nuestro matrimonio es puro marketing, publicidad de revistas y portadas. Ambos actuamos como pareja en una película y las fans quedaron conmocionados por la excelente actuación de Tom al ocultar que era gay y que se hablaba conmigo por medio de cartas anónimas.
Nuestros managers se hablaron, nos propusieron y ahora estábamos ganando mejor de lo que nos convenía por eso llegamos al punto de casarnos.
El interés…
— ¿Ustedes se imaginan el impacto que van a causar si hacen una película similar a las cincuenta sombras de Grey? — bajamos nuestras maletas del carro para dejarlas en la habitación, obviamente pedimos habitaciones separadas para no tener que vernos las caras al despertar.
Volvimos a reunirnos en la sala de la enorme casa para responder la pregunta que nos hizo el manager de Tom.
— ¿Cómo? — cuestiona Tom sirviendo un poco de vino en un par de copas. Lo rechazo con la cabeza cuando me ofrece una de ellas. Levanta y baja los hombros restando importancia. — Nunca la ví, me parece aburrida.
— Ay, Tom. Déjalo hablar. — esta vez regaña mi manager.
— Una dónde Tom Kaulitz es el millonario y Bill Trümper solo un estudiante de fotografía al igual que su amiga Julieta. — empieza a crearme un escenario bastante interesante. — La roomie de Bill no puede ir a hacerte una entrevista para su reportaje y le pide ayuda a él, entonces va a verte, se conocen, hablan. Luego, casualmente se encuentran en un local donde Bill trabaja vendiendo chucherías y así… hasta que en una de esas Tom te pide que firmes un trato de ser como su esclavo sexual por un año y tú lo firmas… tienes tu primera vez con un hombre y te gusta, mhmm… no sé. — dice emocionado. — …cosas así, ¿si me entienden?
— Sí, pero la cosa es que no quiero volver a protagonizar una película con él, ya es suficiente verlo todos los días. — regreso a verlo con un rostro de evidente molestia y cruzo los brazos.
Tom ríe divertido ante mi mirada.
— Tampoco quiero. — digo para no quedarme atrás.
— Chicos, hay tantos proyectos que las fans esperan de ustedes, ¿qué no se dan cuenta? ¡son la pareja del momento!
— ¿Y qué, Bryan? ¿Sabes? te acepto la película pero sin Bill, debe haber algún otro hombre guapo, de facciones perfectas que no sea mi esposo.
— No lo hay.
— Entonces otra película donde no tenga que ver con él y solo seamos compañeros.
— No, Tom. No me estás entendiendo.
— Agh. — sirve otro poco más de vino.
— Piénsenlo. — dice Alejandro dándonos los libretos para que lo leamos. — Todavía está en veremos. — asentimos al mismo tiempo mientras los vemos irse.
— No quiero verte más allá del torso, ¿oíste?
Me levanto hasta estar frente a frente con él, nos miramos con odio y el ceño fruncido. Aprieto mis puños con rabia.
— Maldito homosexual reprimido. — murmuro mirándole directamente a los ojos. Se me encrespó la piel a penas toca mi barbilla con su mano sucia, la misma que doy un manotazo para que me respete.
Como un loco va riéndose lejos de mí para perderse por las escaleras.
Por mi parte solo me quedo en el sofá.
«Fifty Shades of Kaulitz»
.
Mhmm…
Empiezo a leer detenidamente capitulos aleatorios para saber. Traigo los labios resecos leyendo los guiones y las cosas que Tom tiene que hacer conmigo para satisfacer sus necesidades sexuales.
El personaje de Tom Kaulitz se caracteriza por ser posesivo, celoso, controlador y perfeccionista. Él intenta convencer a Bill Trümper con diferentes regalos valiosos, de que firme un contrato que lo sometería no solo sexualmente sino en muchos ámbitos de su vida.
“El sumiso (Bill Trümper) acepta al amo (Tom Kaulitz) como su dueño y entiende que ahora es de su propiedad y que está a su disposición cuando al amo le plazca…»
Kaulitz, con ello quiere decidir que alimentos consume, como cuida de su salud y el horario de visitas con él, a su familia y amistades. La búsqueda de Kaulitz da una sumisión absoluta que es claramente una forma de violencia sexual y psicológica.
— Mhmm. — suspiro acariciando un poco entre mis pantalones el bulto duro que se formó mientras leía.
Creo que la idea me encantaba, a si que al final del libreto estaba la cantidad tan emocionante de dinero que ganaría si llego a hacerlo, no dudo en firmar y hacerme una paja contundente hasta acabar.
Ahora no vería a Tom como un cabrón.
&
La mañana siguiente salí a conocer un poco la ciudad antes de enfrentarme con la frente enorme de Tom.
Compré algunas cosas para llevar de recuerdo, adornar mi casa y también un poco más de ropa, cosméticos y esmaltes para mis uñas.
Fui por un café en el camino que retomaba para volver.
A penas entro veo salir a una pelirroja de la casa muy contenta. Esta vez sí me causo mucha molestia. Subo hasta su habitación con rapidez y abro la puerta de golpe. Finge estar dormido.
Con maldad veo el café que está en mi mano y lo riego en su rostro.
Salta del susto y quejándose de lo frío que está mientras me ve reír a carcajadas.
— Te voy a matar.
— Oh. — salgo corriendo, en este instante temo por mi vida hasta que me alivio al ver a Bryan en la sala. Me refugio detrás de su cuerpo y evita que Tom y yo tengamos una pelea más.
— Basta, chicos.
— ¡Me tiró su perro café mientras dormía!
— ¡Te mereces eso y más! ¡infiel!
— ¡Shh! — ambos miramos al hombre que se encuentra molesto. — Siéntense los dos, ahora.
Obedecemos al mismo tiempo sentados en el sofá, como un par de niños juicios.
— ¿Qué han decidido? — cuestiona Alejandro saliendo de la cocina con unas galletas y sirope.
— Lo firme porque me encanta el sexo, obviamente dejando de lado al gusano que tengo a mi lado. — le lanzó una galleta llena de chocolate a las trenzas con fuerza.
Ambos managers se dan un golpe en la frente irritados.
— ¿Qué hay de ti, Bill?
— Lo firmé por dinero.
— Genial.
— Empecemos a repasar. — sonríe entusiasmado. — Sobre todo las escenas de sexo, son las que me da curiosidad de saber cómo se harían. — deslizo saliva por mi garganta luego de recordar lo que hice ayer.
Nos obligan a ponernos de pie.
— A Bill lo pondría así. — me obliga a voltear, hace que me agache ~para quedar en cuatro~, me jala del cabello y simula penetradas fuertes en mi trasero.
En vez de enojarme me gustó.
— ¡Suéltame!
— Ya, Tom… seriedad.
— Ash. — apenado vuelvo a mi postura normal mientras acomodo mi cabello. — Trío de amargados… clarito me acuerdo que en una parte yo pongo a Bill en esa pose en su cama, rompo el condón con la boca y se la meto rápido, profundo y sin parar. Cómo le gusta.
— Por lo menos lo ha leído.
— ¡Claro! Algo bueno tiene que salir de eso.
— Bryan llama al equipo de producción y a las personas de trabajo porque si se va a grabar. — este asiente con emoción y yo nada más me pongo nervioso. — En lo que lo hace, pónganse esto.
Eran un par de telas del color de nuestra piel para parecer que estamos desnudos.
Mierda…
Yo en serio creí que llegaría a penetrarme.
Sin perder el tiempo empiezo a quitarme mientras le daba la espalda. Cuando me pongo por completo me abrazo a mi mismo para entrar en calor.
El clima ha cambiado totalmente.
— ¿Listos?
— Wow, me siento igual de sexy que el capitán América. — solo con la vista recorro su cuerpo desde los pies hasta el torso desnudo.
«Mucho mejor que él diría yo.»
— Okay… — entra diciendo Alejandro con emoción. — Pero pónganse la ropa, esta escena será afuera ya que el clima ayuda de maravilla. — en medio de un bufido Tom y yo obedecemos. — Okay, supongamos que están en una mesa con la familia de Tom y a Bill se le sale que irá a Georgia a visitar a su madre. Tom empieza a tocarte por debajo de la mesa y luego miras a Bill molesto al oír eso, ¿qué dices?
— Yo no lo sabía. — murmura Tom algo enojado. — ¿Cuando ibas a decirme? — ambos nos miramos en silencio.
— Está es la parte en la que se cuestiona un ¿quien quiere café? y Tom habla:
— De echo le prometí a Bill un recorrido por la propiedad, con permiso. — toma mi mano para sacarme hasta el patio.
— Tom, no puedo caminar rápido con estos zapatos. — suelto un quejido cuando me alza en sus brazos como un costal de papas, mientras camina ~para alejarnos~.
— ¿Cuando ibas a contarme lo de Georgia?
— ¿Qué? — pregunto indignado. — No tienes derecho de molestarte.
— Pero estoy sumamente molesto. — y me nalguea.
Estoy jodidamente seguro de que disfrutó tanto darme el golpe en la nalga porque lo hizo tan fuerte que si jadeé de verdad.
Una vez en el jardín me baja a la maldita sea.
— Eres mío. — mira mis ojos con intensidad. — Todo mío, ¿entendido? — se acerca tanto que me hizo ilusión de que llegara a besarme pero se detiene y comienza a reír.
— Ibas bien, ¿por qué no lo besas? — dice Bryan enojado. — ¿Qué es lo gracioso?
— El rostro de Bill. — tapa su boca para calmar su risa. — Parecía un perro asustado, que tierno. Maldición. — sigue riendo y yo solo puedo cruzar los brazos para que se le acabe la risa, pero solo se enciende más.
— A ver si te sigues riendo cuando te descontemos un treinta por ciento de tu ganancia.
Esta vez reí yo con disimulo.
— Ash, solo es un repaso. Cuando sea real ahí me dices.
— Otra vez.
— Eres mío. — mira mis ojos de nuevo con intensidad. — Todo mío, ¿entendido? — este late desbocado cuando se acerca y atrapa mis labios. Me besa de una forma diferente a las de las entrevistas y fotos, es nuevo para mí en este instante.
Rodeó su cuello con ambas manos para atraerlo hacia mi pero al instante se separa como si le diera pavor.
— Tom, me confundes mucho.
— Bill…
— ¿Qué es lo que quieres? — altanero y a la defensiva. — ¿Qué quieres?
— Te quiero a ti.
Suspiro antes de hablar: — Lo intento, Tom. — me derretí ante el contacto de su pulgar en mi piel. Embobado lo miro.
— Yo sé que sí.
— ¿Por qué no dormimos en la misma cama? ¿por qué no puedo tocarte? ¿por qué esto debe ser así?
Más que una película parece mi jodida vida personal, lo que estoy viviendo con él en este instante…
En silencio camina hasta estar detrás.
— Si solo firmaras el contrato no…
— ¿Por qué te interesa tanto el contrato, Tom? ¿Qué no te gusto tal cual soy? — interrumpo en un tono fastidiado. Espero ansioso la respuesta de este para continuar.
Los diálogos me salían a flor de piel.
— Porque… ya me olvidé que decir. — esta vez todos reímos.
— Bueno, es suficiente para saber que si pueden protagonizar. Descansen y disfruten, nosotros ya arreglamos el resto. — asentimos en silencio volviendo hacía adentro.
Nos pusimos estás cosas para nada.
Una vez dentro Tom desapareció totalmente de mi vista.
Me siento en el sofá con una botella de vino en mano para tomarla yo solito. Sin darme cuenta pruebo una y otra vez mis labios imaginándome el beso que me dió Tom en su papel.
No se me hizo incómodo si era mi esposo, eso no me preocupaba, solo me preocupaba las escenas íntimas. Más contacto, desnudez, roces y cosas así.
Temo que pueda llegar a pasar algo más en ese sentido.
Más triste que nunca tomé la botella de vino de sorbo a sorbo hasta que ví el cielo oscurecer. Era engañoso, si, pero nada me ponía más mal que sentirme confundido.
— ¿Sigues tomando? — arquea una ceja. Me emociono al verlo llegar.
— No.
— La puteada que te van a dar esos dos mañana al verte así. — aleja las botellas de mi vista. — Vamos, tienes que descansar. — me dejo ayudar en silencio. A penas me levanto mi cuerpo se siente mareado y por poco me caigo. En medio de un suspiro fastidiado me carga entre sus brazos para subir hasta la habitación ~que no sabía si era mía o suya~.
Siento la suave esponja en mi cuerpo pero no aflojo el agarre de las manos en su cuello. — Descansa…
— Tom.
— ¿Mhmm? — me acerco tanto con ganas de besarle pero a si mismo me alejo. — ¿Qué? — susurra mirando de mi boca a los ojos y viceversa. — Bill…
— ¿Quieres besarme de la misma forma de esta mañana? No me importa si es actuado, me gustó…
Soy una paleta de colores ante el silencio tan incómodo que me acaba de hacer pasar. Pensó mucho para finalmente hacerlo. Correspondo su beso con tantas ganas, desespero, emoción y algunas cosas más. Provoca un latido fuerte y fastidioso en mi corazón que me hace suspirar dos veces seguidas a mitad del beso.
Se separa con lentitud, acaricia mi mejilla.
Me vuelve loco la delicadeza en la que lo hace.
— También me… gustó, Bill.
De nuevo mis labios son devorados por los suyos. Trata de dominarme con su boca y me dejó porque va más allá de un simple roce de labios.
Me calienta mucho…
~Bueno, mucho es poco.~
Hago que se quite la molesta ropa de a poco hasta que quede en boxers y luego él lo hace con la mía. Estoy totalmente expuesto ante su mirada lasciva y suspiro con fuerza. No pienso tanto en tocar su pene porque después de todo es mi esposo y también tengo derecho a eso, ¿no?
— Ahora entiendo por que tantas perras andan detrás de las bolas de mi marido.
— ¿Celoso?
— No. — sonreí de lado sin darle importancia. Seguro las cosas van a seguir igual y esto quede solo como un ~nos acostamos para matar las ganas~.
«Me siento una de las muchas chicas que entra a casa para una noche.»
Tom se sube sobre mi cuerpo para besarme en el cuello mientras acaricia mis muslos. No le niego nada, ahora estoy más fácil que la tabla del uno. Toco su espalda con la yema de mis dedos, siento su piel algo sudorosa y por picardía rasguño.
Baja besando mis clavículas hasta centrarse en mi pezón izquierdo, lo lame con una intensidad…
hace que mueva mis caderas buscando el sentir su dureza en la mía. Traigo atorada tanta desesperación, sentimientos nuevos de placer y los quiero liberar.
— Tom, joder… ¡ah! — lloriqueo. Muerde el mismo pezón ya sensible de tantas lamidas. Experimento mucho con tan poco.
— ¿Te lastimé?
Estoy sofocado.
¿Cómo quiere que le responda si un gemido tras otro salen de mi boca ahora que comenzó a sobar el bulto duro?
Me… me da un no se qué…
Ese contacto visual matador que estamos teniendo hace que tome impulso para besarlo e indicarle con mi mano que no lo ha echo y que siga haciéndome sentir bien. Introduje la lengua en su cavidad bucal para una lucha con la suya.
No importa si chorrea la saliva por la comisura de mis labios o de los suyos…
— Dame permiso para meterla en ti. — abro más mis piernas y con la cabeza le digo que sí.
Desprende de un tirón mis boxers y luego los suyos. Quedo boca abajo gracias a su increíble fuerza. Amansa mi entrada con su pene ya que la punta está expulsando cantidad considerable de líquido pre seminal.
Entra sin previo aviso.
Rasgué las cobijas tan excitado. Muerdo la almohada con los ojos mirando al techo.
Mis paredes acogen su pene y se adaptan a su grosor.
— ¡Mhmm! — un suspiro tan varonil de su parte muy cerca de mi oído y estaría empezando a moverse.
Carga su peso en mi espalda, muerde mi hombro y sin detenerse. — ¡Ah!
El roce de la piel de mis glúteos chocando tan fuerte con la de su pelvis era como música para mis oídos.
— ¡Mhmm, Tom!
— Billy. — aparta el cabello de mi cuello, hace una coleta coleta y lo baja hacia atrás. — Wow…
— ¡Dios!
— ¿Por qué no me di cuenta de lo rico que tenía en casa?
— P – porque eres un idiota… ¡no! — grito con fuerza.
Sus manos son duras y me nalguea con esa fuerza bruta. De seguro quedará su marca porque si arde mucho.
— Respeta a tu marido, Bill Kaulitz. — sale de mi interior para hacer que voltee. Estamos cara a cara. Cierro los ojos mientras bajo la mano para tocarme el pene, está más tieso que ayer cuando lo toqué.
— Ay, que culito tan lindo. — aprieto los dedos de los pies al sentirlo entrar otra vez. — Me da ganas de reclamarlo como mío de verdad, ¿entiendes?
— No… — susurro mordiendo mi labio inferior.
— Hablo de que… ¡mhmm! — aparta mi mano para el tocarme ahí esta vez.
Nunca ví la pose de misionero tan excitante hasta que la practiqué con Tom. — Basta de actuaciones… quiero un esposo de verdad. — desliza su lengua por mi mejilla probando mi sudor. Aprieto nuevamente mis uñas en su espalda. — Me harté de buscar un buen trato en las cariñosas…
— Lo siento pero…
— Shh. — calla a besos mis palabras. Yo le sigo de igual forma. — Sé mío, bebé… — decido verle los ojos. Las lágrimas se ven atoradas en los míos pero de excitación.
Ya voy a terminar.
— ¡Ah… ah…!
Más besos y jalones en mi falo y yo estaba dejándome venir en abundancia con su pene dentro.
El sigue moviéndose, no para. Mi cuerpo tiembla debajo del suyo sintiendo espasmos intensos y más gotas de semen salir.
Algo incontrolable pero la erección no se me ha bajado, sigue dura.
Esta vez toco yo para lograr correrme una segunda vez y lo consigo al mismo tiempo que saca su pene para tirarme su esperma en el abdomen.
Abrumado cierro los ojos para descansar.
«Buenas noches, bebé…»
… ¿qué pasará entre los dos luego de esto?

F I N
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