Relato 14: El Toll

(One-Shot de wifeskaulitz)

Relato 14: El Toll

— Hace unos días hice una compra de unos senos de goma por Amazon y me llegaron hoy. — muestro los senos casi a la altura de mi rostro. — Me voy a poner. — aparto la cámara a un lado para poder ponerme las bubis. Para cubrir su desnudez, también compré una blusa negra corta sexy. — Miren, así me quedó… muy bonitas, parecen mías, no se nota el color de piel o la diferencia. — sonrío apretando el par de gomas, divertido. — El objetivo de esto es para ver la reacción de mi hermano que está a punto de llegar. — tomo el móvil en mi mano para esconderlo entre los libros del escritorio del cuarto. Me siento muy nervioso. Saco la cabeza por la puerta y entro corriendo hacia el estante. — ¡Ya llegó! — grité/susurré para que me escuchen las personas que se encontraban en el en vivo conmigo.

Entonces Tom entró.

— Hola, te extrañé. — lo ignoro por completo tomando el cepillo para peinar mi cabello. — Oye, hazme caso… — toma mi hombro para hacer que voltee. Su cara se tornó roja, la boca se le abrió a más no poder y yo sonreía por su reacción. — Bill.

— ¿Qué?

— Dios. — lleva ambas manos para apretar las gomas como si fueran bolitas antiestres.

Vuelvo a voltear para continuar acomodándome el cabello, no paro de dar miradas al móvil que estaba escondido. Lo que pasa a continuación va más allá de lo que esperaba. Se pega tanto a mi trasero, el pene lo tiene duro y acaricia mi cintura hasta el punto de querer meter su mano debajo de mi pantalón de pijama.

— ¡Tom!

— ¿Qué? — con el trasero le empujo para que se separe un poco de mi cuerpo. Viene hacia mí, me agarra del cuello y voltea de forma brusca para unir sus labios con los míos. Otro empujón que me hace verlo asustado. — Perdóname pero se te ven bonitas, parecen naturales, tuyas propias… maldición. — da un azote en el seno izquierdo.

— ¡Oye! — me quejo de lo grosero que está comportándose.

— Dios, Bill. Te quiero coger…

— Joder, paren todo. — voy hasta el móvil escondido en los libros y termino el en vivo. — ¿Qué honda con eso, Tom?

— Mierda, caí una vez más en tus bromas. — indignado se lanza a la cama bocabajo. — No lo tomes en serio.

— ¿Cómo que no? ¡se te paró el pene, Tom!

— Agh, a cualquiera le pasa. Relájate.

— Ajá.

— ¡No te enojes!

— ¿¡Cómo no voy a enojarme si…

— ¿Otra vez peleando? — crucé los brazos inconforme. Me siento en la cama mirando al suelo por no poder reclamarle.

¡Me tocó dónde no debe con su polla!

¿¡Y espera que no me enoje!? ¡Solo era una jodida broma!

— Les voy a dar un jalón de orejas.

— ¡Es culpa de Bill!

— ¡No!

— Basta, ya es hora de descansar, ¿está bien? Mañana es otro día y espero que ya no peleen, por favor. — deshago de la blusa junto con los senos para guardar en el closet. Voy de nuevo con mamá para que nos acomode en la cama. A cada uno le brinda un beso de buenas noches para poder descansar sin temor de que los monstruos nos jalen las patas.
Creía que eso era estúpido, pues ya tenía mis diecisiete años pero era bonito que a pesar de la edad mamá no pierda ese toque de amor.

Por eso la amaba.

— Buenas noches, ma.

— Buenas noches, bebé. Los amo. — apaga la luz y sale de la habitación luego de ponerle el seguro.

Volteo en mi cama dándole la espalda a Tom. Reviso mis redes una y otra vez. Ya se filtran las grabaciones que pasó en las cuentas de las fans que shippeaban a mi gemelo y a mí, crearon un nombre bastante llamativo.

Le doy like a cada uno de los vídeos, después de todo con eso mi fama creció y ya tenía más seguidoras amantes del shipp.

Joder.

Emocionado dejo el celular de lado para cerrar mis ojos. Tom no tiene redes sociales porque no le atraen, es más de vivir su vida en la realidad. Tiene el móvil solo para usos de emergencia, a si que él no sabe nada de lo que pasa en mi Instagram y prefiero que sea mejor así.

No podría ver a mi gemelo a la cara si llega a enterarse de que mis fans nos molestan y hacen videos en los que le obligo a salir para que su emoción aumente, los seguidores suban y el dinero sea suficiente.

Ufff…

La que se iba a armar.

&

¿Estás cansado de masturbarte y no poder acabar?
¡Prueba Galia!
No vas a durar ni cinco minutos jugando este juego.

Tuve que sentarme de golpe con el frente hacia la cama de Tom, reprimiendo una carcajada. Estoy seguro que se hizo el dormido.
Con curiosidad camino hasta su cama, agarro el móvil y solo con prenderlo me sale el vídeo porno que estaba viendo:

«Pillado por mi amigo (gay)»

No pude aguantar la risa.
Reí tapándome la boca para no despertarlo de su supuesto sueño.

¿Por qué porno gay? Si mi hermano es el más heterosexual de todos.

¿o no?

Lo cierto es que me dediqué a ver el historial de xvideos. Todos tenían registros de chicos gays cogiendo entre ellos. No me imagino viendo a Tom eso y jalandose la polla, es muy inquietante.

La curiosidad que siento es grande por lo que decido destapar el cuerpo caliente de mi gemelo después de prender la lámpara. Misteriosamente está desnudo y con el pene levantado. Remojé la garganta, de todos los miembros que he metido a mi boca el de Tom es el que más despercudido está y me gusta.
Me cuelo en su cama, recuesto mi cabeza en el torso. Escucho su corazón latir como loco.

Con nervios pongo la mano en su pene.

— No estoy dormido, Bill.

— Lo sé. — susurro de vuelta. Levanto la cabeza para ver su rostro sonrojado. — ¿Por qué te tocas mirando porno gay?

— ¿Por qué me tocas la polla sin mi consentimiento?

— Tampoco es que te moleste tanto, mira… — levanto la colcha para que vea. — …estás durísimo. — cierro la mano alrededor del tronco para hacer el trabajo sucio.

— No lo toques, Bill. — beso y doy lamidas en el pezón. Es la forma más deliciosa que me han echo a mí para que se me pare más de lo normal y funciona. Siento como palpita en la mano y como mi entrepierna se torna rígida entre la pijama. — Quita. — empuja mi cuerpo hacia el lado que da al suelo. Caigo con suavidad en la alfombra pero de inmediato me levanté con las mejillas ardiendo. — Duerme, tu no sabes nada, son cosas de ma—yo—res.

Mierda.

Muevo la palanca entre los pantalones para buscar una forma de acomodarlo pero es fastidioso. De una forma u otra tengo que bajarlo.

— Tom.

— ¿Qué? — me encanta que siga moviendo la mano debajo de las cobijas para su placer y que en la otra siga teniendo el móvil mientras ve el video.

No lo pensé más y quité la ropa de mi cuerpo, quedándome desnudo. Encendí la otra lámpara para más visibilidad. Tom me mira de pies a cabeza. Le escuché maldecir entre dientes y cerrar los ojos con fuerza.

— Vis…

— ¿Aún quieres cogerme? — interrumpo quitando las cobijas de su cuerpo. Me subo sobre él, con las piernas a los lados. La piel se eriza por completo al sentir su polla entre mis nalgas. Empiezo a friccionar, de adelante hacia atrás para seguir entrando en calor. Me deshago en gemidos suaves, con las manos apoyadas en su pecho. — Pero mírame. — suplico.

— No, que vergüenza.

Sigue con los ojos cerrados, bien apretados y haciendo puño las sábanas con ambas manos.

No sé resistirá.

— ¡Dios! — chillé en un susurro. Acabo de guiar el pene de mi hermano hacia mi trasero para meter la puntita con todas las ganas. Me agaché para pegar mi frente en una parte de su ojo. Estamos respirando sin control. — Tom, mírame… estoy sobre ti, con el pene dentro y con la polla tiesa. Dime qué aún quieres cogerme… — me muevo lento.

A pesar de que fue fácil meterlo en mi interior, duele por la posición que estamos.

— ¡Mhmm!

— Bill, estoy asustado. No sé si debería… oh… — aún así sigo sin detenerme. Le acaricio las rastas, llevo unas cuantas hacia mi nariz para olisquear. Su olor varonil hace que mi pene se haga la punta espumosa. — Dios.

— Ay… — lamí la punta de su nariz y restriego la mejilla para limpiar con ella, tengo ganas de que se mueva. — No lo soporto, ¡haz algo! sé que lo deseas tanto como yo… — bajo a su cuello para llenarlo de besos. Tom gime como respuesta. Siento como pone las manos en mi trasero con recelo. Desesperado le ayudo a que las ponga ahí, firmes y que lo manosee con gusto.

— Ahm…

— Te voy a arrancar las pelotas de una mordida si no lo haces.

Como no quería que lo hiciera Tom decidió poner cartas en el asunto y mover mis caderas en su contra para profundizar. Chillé por lo profundo que tocó con solo un movimiento.
Miraba mi rostro con curiosidad, esperando a que me pase el momento tan glorioso que hizo pasar a mí trasero.

Esa mirada derrochaba deseo, reflejaba oscuridad y sus impuras ganas de hacer conmigo lo que le daba la gana.

¿Qué esperaba?

— Tom… — gemí en modo de reproche.

— No sigas. — sube y baja, es lento, agonizante pero delicioso. — Me arrepentiré… — incita a que me acerque para unir sus labios con los míos. Para impulsar mis movimientos, pongo la mano en el espaldar de la cama. Es más fácil moverse así.

Tom estaba deslizándose fácilmente en mi trasero, segrega una cantidad increíble de líquido pre seminal, se siente resbaloso y como se ajusta perfectamente a mis paredes.

— Mhmm…

— ¿Cómo veré a mamá?

— Con la misma cara de siempre, ¡si! — los besos que proporciona Tom en mi cuello me ponen los bellos de punta. Son los mejores que mi cuerpo a probado.

— Cállate. — nalguea con fuerza. Obedecí de inmediato. Mordí su hombro sin fuerza para ahogar mis gemidos, este empezaba a moverse con una fuerza para nada delicada.
Los sonidos de mis nalgas chocando con su pelvis no tardó en sonar.

Si seguía así de salvaje…

Mamá iba a darse cuenta de las cosas que sucedían.

— Tom. — jadeé poniendo los ojos en blanco. Mi hermano se contenía los gemidos, los reemplazaba solo por su respiración incontrolada.

Me ponía muy mal.

Cómo todo un dominante me empuja para salir de mi interior. Agarra mi mano para poder llevarme a un lugar de la habitación donde estaba vacío ~ese lugar era cerca de la puerta~. Pegó tanto mi mejilla a la pared, empinó mi trasero para hundirse en mi otra vez.

Ni bien se movió y la puerta ya estaba siendo tocada por mamá.

— ¿Bill? — mi nombre acompañado de otros golpes. — ¿Tom?

— Responde. — susurra mordiendo mi oído. No dejó en ningún momento de moverse con esa rapidez.

¿Cómo lo haría?

— Niños, ¿todo bien?

— Sí, mamá. — digo en un hilito de voz y como si estuviera dando mi último respiro.

— ¿Qué fueron esos ruidos?

— Estoy haciendo una…

— ¿Una qué? — cuestiona preocupada.

— Maqueta, ¡ah!

Maldito Tom.

Me dió un azote fuerte en la nalga como acto de maldad y para terminar sus penetraciones son cada vez más fuertes.

Me las iba a pagar.

— Déjame entrar, te puedo ayudar.

— No…

— Joder. — susurra muy ronco. — Dile que ya has terminado, que está todo bien y que vas a dormir, no te olvides de las buenas noches.

— ¿Por qué no?

Estaba aruñando la pared. La mejilla estaba deslizándose en la misma por el sudor que adornaba mi rostro. Cerré los ojos, abrí la boca incapaz de seguir gimiendo como quería. A causa de ello un hilo de saliva chorreó por un lado de mi boca.

«Simone solo vete.» — suplicaba en mis adentros.

— ¿Bill? — no puedo pensar, no sé que decirle.

La desesperación que siento es más fuerte que yo.

¡Mierda!

Me puse nervioso que comenzara a forcejear la chapa para poder entrar, quizás no se tragaba ese cuento de la maqueta.

— Bill.

— ¡Que no mamá porque ya terminé! — chillé en un gemido y en realidad era así.

Acababa de correrme gracias a la estimulación de Tom en mi entrepierna, aprieta la punta y baja apretando el tronco provocando que me deje venir a borbotones en la pared.

Tom me abraza para no caerme al suelo.

— Mhmm, bueno. Me parece bien, cielo. Descansa.

— Tu también. — soy cargado en los fuertes brazos de Tom hasta mi cama. Cada uno se acostó en la suya, sudorosos y ahora mirando hacia el techo.

— ¿Crees que te creyó?

— No lo sé… — paseo la lengua por el labio inferior. Sonreí dejando escapar un suspiro de satisfacción.

— Definitivamente esto no se va a volver a repetir.

Eso es lo que crees, Tom.

F I N

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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