

(One-Shot de wifeskaulitz)
Relato 11: Hetero curioso
Tom 😆
Georg!!!!
georg!!!!!
g30rjd!!!!
GEORG!!!****
* Llamada perdida *
Carajo, Tom.
¿Qué pasa? Estoy durmiendo.
Hazme un fa…
¿Puedes?
🙈
Sí, dime.
Hoy estabas con un
grupo de chicos, hubo
uno de ellos que llamó
mi aatenco…
intención***
sentención***
atención**.
AGWIWBSUWKW 😡
Ah… estábamos cuatro
Tom, ¿cuál de todos?
Ese que estaba vestido
de negro en la brewh
en la brecha*
BRESH*😔👍
Todos estábamos de
negro, Tom. Recuerda que
la temática era de rock y
bueno…
El de maquillaje.
Yo también traía
maquillaje
😐 de cabello negro
algo largo.
A ver, que tal si te mando
fotos y me dices, así más
fácil porque me estoy
aburriendo de hablar
contigo.
Jajaja ok
✓✓
T
E
E
S
T
A
S
D
E
M
O



Con ellos tres estaba, ¿cuál
te interesa?
El del medio…
Ese me encanta,
¿le ves la carita?
PARECE TALLADA
POR KOS MISMOS DIOSES.
los*
Ayyy😻 y tiene rastas como
yo.
Yayayaya, hazme los planes.
Ya quiero que me ponga el
trasero en la cara.
Espera…
&
El ruido del móvil me despertaba del increíble sueño que tenía, eran las once de la noche, ¿quién en su sano juicio se atreve a llamar a estas horas?
— ¿Aló?
— Hola, Bill. Buenas noches, disculpa que arruine tu sueño.
— No, está bien… ¿qué pasa?
— ¿Recuerdas al chico de rastas rubias en la bresh? El que te burlabas de su vestimenta que no tenía nada que ver con la temática. — reí somnoliento.
— Sí, pobre tipo… no sé salvó de que lo criticara.
— Es mi amigo y te quiere conocer.
— Ah. — levanto las cejas.
— Sí.
— Pues… sí… aunque me sentiría apenado, ya sabes…
— No te preocupes, ahí te paso su número y cualquier cosa lo mandas a la mierda, no me enojo.
— Okay, Georg. Adiós. — cuelgo la llamada y entro al chat a revisar el número. Se llama Tom y tiene una bonita foto de perfil.
La realidad de mis críticas es que me ardía que se deje manosear por todas las chicas que se le acercaban porque hubiera querido hacerlo yo también y solo para mí…
Maldición.
Tom Crush✨🖤
Hola…
Hola🙈
Belinda, no?
Biela*
Billa***
BILL*
Ay, no JAJAJAJAJAJAJA
Belinda 👹
Jaja😔
Que vergüenza
Está bien,
no pasa nada.
Soy Tom
El amor de tu vida,
mailov.
Jaja el amor de mi vida 🙈?
En serio 🙊
Sí…
No me miente?
No.
Y por qué el amor de mi
vida se deja manosear de
cualquier estúpida? 😡
Eh…
Uhm, no👉🏻👈🏻
Si quieres puedes manosearme
solo tú, mailov. No me molesta.
Es más, ven a mi casa y aplasta
mi cara con ese culote.
Ven tú a la mía, también
quiero manosear como lo
hacen tus amiguitas 🙂
Yo si voy, bebé.
Por ti
Sería Batman.
:3
Ubicación 📌
Ay, bebé… pensé que era
broma jajaja
Pues no.
Okay… ¿y qué haremos?
En serio quiero tu culo,
me gustaría que me uses.
Lo que quieras 🫣
Estoy dispuesto a todo.
Una fotito para calentar?
👀
Ya estoy buscando taxi.
ª
En serio?
Sí…
* Foto *
Ay mi madre.
Oqnwuqbq
hwuwnw
jaiqnquqb
whwiwnwbw
Uqbwnwiqn
Dios!!!!!
Que cuerpo, Bill.
Wow.
Wow
Deli, deli…
*c etsita😔👍
Jaja🙈
Te gustó, guapo?
Me fascina.
* Foto *
Así de duro voy en el
taxi, mailov.
* Foto *
* Foto*
* Foto *
KHEEE😰
Dios.
Auxilio.
Estoy🌊💧😩
Apenas llegue.
Ese culo, en mi cara.
Ok?
OK??????!!!!!
🍑✋
* Foto *
Creo que me estoy tocando
poquito.
* Video *
Está despierto, Bill.
Estoy doblando los dedos
de los pies porque no puedo
aguantar, estoy sudando frío…
y el taxista no se apura, dice que
está lejos.
por qué vives lejos, mailov?
Por dónde estás?
Te salgo a ver…
Dice que estamos llegando
al semáforo del parque de
piedra.
Espera ahí, ya salgo.
No es tan lejos.
Entonces me bajo aquí.
Perfecto.
✓✓
&
Cubro mi cuerpo desnudo con la ropa de la pijama otra vez. La calentura hizo que me lo quité hasta quedar en boxers…
Agarro las llaves y voy corriendo.
En realidad eran como tres cuadras de donde yo vivía. Hacía mucho frío aquí afuera. Una cuadra antes de llegar aminoré el paso, parecía un loco urgido por verlo. Al llegar me emocioné de ver a ese hombre de pantalones anchos mirando de un lado a otro y tapándose la entrepierna con la enorme camisa.
Yo también me rocé por ‘accidente’ el bulto que no se había ido.
— ¡Pss! — levanto la mano para hacerle señas. Tom camina hacia mí con lentitud, aumentando mi desespero, nervios, emoción, entre otras cosas más.
— Hola. — era lanzado, directo a lo que iba. Besa con fervor mi boca, agarrándome las nalgas y haciendo que sienta su pene.
¡Oh, My God!
¡AAAAH!
— Vamos. — entrelazó mi mano con la suya. Estábamos actuando como si ya nos conociéramos de tiempo. De ratos me manosea el trasero, se detiene para besarme o meter mano entre mis pantalones. El frío fue reemplazado por un calor insoportable. — Ponte cómodo. — le dejo pasar al interior de mi casa, nervioso otra vez.
— Que bonita casa, que bonito tú…
— Ay. — miré a Tom mientras mordía mi labio inferior. — Mi habitación está por allá, no sé si quieres ir…
Tom suelta una sonrisa ladina.
Empieza por quitarse la enorme camisa.
Se desató una fuerte ola de calor en mi cuerpo con solo ver el suyo.
— Creo que es buena idea. — voy primero para guiarlo a la habitación. Camino las escaleras meneando mis caderas exagerado porque sabía que me miraba el trasero. Al llegar lo dejo pasar y cierro la puerta.
con seguro.
— Tienes mucha ropa. — agarra el filo del buso para quitarle de mi cuerpo. Levanto las manos para ayudarle. Reparte besos mojados en mi cuello, bajando de a poco por los pechos, el abdomen. Al quedar arrodillado y de frente con mi intimidad, da un beso que me debilitó. Juega con el elástico del pantalón y los boxers. Tira de ellos para quitarlo. — Bill.
— ¿Qué?
— Ya no sé si meterla en tu culo o dejar que tú me la metas a mi. — antes de que pueda decir algo se mete mi pene a la boca y me abraza de las piernas para que no caiga.
— Dios. — sostengo mi agarre de su cabeza. Echo la mía hacia atrás, con los ojos cerrados, la boca entreabierta… gemidos que salen de lo más profundo de mi garganta porque lo hace bien, se lo traga de manera profesional.
Me quedo corto de palabras.
— Oh. — jalo la cola de sus rastas, de adelante hacia atrás como me gusta. Rápido y profundo. — Mhmm… — asciende las manos que me abrazan a mi trasero. Se ve en la obligación de sacarse mi polla de la boca para ensalivar dos dedos y ponerlos en mi entrada para juguetear. Los mete para lubricarme y sigue comiéndose mi entrepierna. — Ah…
Cada parte de mi cuerpo se tensa.
Tuve que obligarlo a parar, de lo contrario me correría en su boca.
— ¿Todo bien?
— Bésame. — quité la mano de mi trasero para ayudarlo a levantarse. Rodeo su cuello con mis brazos para profundizar, hacer una mezcla de su saliva con líquido seminal y mis babas. Se encarga de quitarse los zapatos, el pantalón, los boxers y su erección choca con la mía.
Estaba decidido a bajar para chuparle también pero antes de que pudiera, Tom se acuesta en la cama. Lo veo con él rostro ardiente.
— Tu culo, por favor.
Salté sobre él.
Subo tanto para quedar con el trasero a la altura de su cara. Bajo lo suficiente hasta que quedé sentado.
Miraba la habitación con muchos nervios.
— ¿Tom? — hace sonidos que no puedo entender. Me levanto un poco para que hable mejor.
— Me ahogaste, que rico. — apreté los ojos con mucha vergüenza. — Vuelve a hacerlo, me encanta.
— ¿Seguro?
— Si, si, sí. — vuelvo a ponerle el trasero en la cara. Ahora sí puedo sentir como lame y me penetra con ella. Aquel músculo húmedo entra y sale de mi agujero con emoción.
— ¡Mhmm…! — cargo todo el peso en mis piernas. Con una mano le doy atención a mi polla y con la otra aprieto el pezón. Goteo sudor excesivamente. — Tom. — susurro. — Sí… ahora entiendo porque las chicas quieren estar contigo… ¡uah! — exploto con gusto sobre su pecho.
Caigo débil, con el rostro cerca de su entrepierna chorreando.
— ¿Y qué?
— Juegas bien con tu lengua en ambas partes, mierda…
— ¿Me lo harías a mi? — luego de respirar y recobrar mi postura para poder verlo. Tom se pone en posición para que lo haga sin ni siquiera haberle dado una respuesta. Tampoco le hago esperar para poner mi boca en su agujero. Separo sus glúteos para tener más acceso. Lamo como si mi vida dependiera de ello. — Mhmm… — estoy lubricado bonito para meter mis dedos en él. — Dios, que… ¡ah! — se masturba mientras yo se lo hago.
Me excita demasiado.
— ¡Que gay soy! ¡Mhmm, Bill! — azoté a mano llena sus glúteos.
Entonces ahí iba a meter los dedos en ese culo virgen. Me estaba desesperando por sentir como sus paredes acogen mi miembro pero no estaba seguro de que si lo quería.
Era un hetero curioso.
— Me corro, joder, ¡ah! — los meto hasta el fondo. Mientras penetro dedico mi boca a besar esos glúteos redondos. Cada que sus gemidos aumentan es porque los muevo rápido, sin delicadeza, cómo me gustaría a mí. — ¡Ah! — siento su cuerpo temblar y supe que se corrió solo con ello, ¿cómo será con mi pene? — Bill…
— ¿Qué? — me acerco lo suficiente para poder besarle la mejilla sudorosa. Acariciar esas rastas, quitarle el sudor de la frente con la mano. — Dime qué quieres, Tom.
— Cógeme, my love.
— Esperaba que dijeras eso. — azoté nuevamente su glúteo. Estiro mi mano para tomar el envase de vaselina que untaba en mis pestañas todas las noches. Agarré con los dedos una cantidad considerada ~ya que es su primera vez~.
Coloqué a los alrededores y en el interior. Para mi polla si que la hice brillar. Tenía una gruesa capa para poder meterle.
— Estoy listo, Bill. No tengas compasión que cuando sea mi turno tampoco la voy a tener.
— Mhmm. — sonreí mostrando los dientes. Guié hasta su agujero. Escupí en mi falo y para dentro. El grito de dolor de Tom me preocupó pero me mojó. — ¿Tom?
— ¿No me oíste?
— ¡Ay, Maldición! — inicié un ritmo constante de adelante hacia atrás.
Agarraba sus caderas para moverlo a él también contra mí.
— ¡Oh, mhmm! ¡Bill! — la mano derecha ascendía por su espalda hasta pasarla en el cuello. Le apreté sin compasión. Me estaba dejando llevar por la sensación tan agradable de su culo estrecho.
Después de mucho por fin hubo uno donde cediera a que se lo meta.
Siempre era el sumiso.
— ¡Carajo!
— Tom. — estoy por perder la cabeza. No quiero correrme, quiero seguir dentro, quiero destrozar…
¿Dónde estabas toda mi vida?
— ¡Dios! ¡que hombre! — ruidoso, perfecto para mis oídos.
Que aburrido un hombre que solo se queje, no diga nada, ni siquiera que le gusta.
Con este culo voy a abusar.
¿Qué debo hacer para que cojamos siempre?
Seguía dándole sin parar, una y otra vez. No sentía las rodillas, se adormecieron pero mis caderas no querían parar. Lo estaba deseando.
— ¡Mhmm! ¡Bill! — nuevamente Tom caía y yo pegado detrás de él, corriéndome sin control en su interior resbaloso. Respiramos agitados. Para calmar le mordí el lóbulo de la oreja.
Tuve que salir obligado para acostarme bocarriba en la cama. Odiaba sentirme pegajoso por el sudor pero valía la pena por el buen polvo que eché en ese culo.
— Ay. — Tom vuelve en si para subirse en mi cuerpo ~en pose de misionero~. Guía su pene a mi trasero, juega con la punta para llenarme de los restos de su esperma. Las piernas las puso en sus hombros y se hundió en mi. Lo abracé por el cuello y comenzamos a besarnos, pasando todo lo que podíamos de saliva. Jugaban las lenguas fuera sin control.
— Dios. — al alejarse besa en los gemelos con los ojos cerrados y lame muy sexy. Sigue bajando para llegar hasta la planta de mis pies, continua lamiendo sin importarle hasta que se mete los dedos a la boca. — Bill… mhmm, todo de ti es delicioso.
— ¡AARGH! — rugí como un completo animal. Que rico daba en mi punto y adicional a ello la mordida tan fuerte que propicia en mi dedo gordo. — ¡Tom… ahh!
— Pide más… ¡pide!
— ¡Dame más! ¡más profundo, joder! ¡AAHH! — abraza mi cuerpo para que quede sentado encima de él. Meneo mis caderas sin control. Le muerdo en el hombro. Él me jala el cabello.
Parezco una puta sanguijuela porque el jalón de pelo es para que no lo muerda, aún así, sigo.
Esto es de locos y solo nos hablamos muy poco por chat.
— Tenlo, bebé. Tuyo… — amansa mis nalgas antes de dar un fuerte golpe que retumbó en todo mi cuerpo y mi pene lo dejó liberar en grandes hilos blancos viscosos. — Ah… ¡AAAHH! — caemos abrazados.
Esta vez si ya estaba jodido.
Me cansé mucho.
— Vacilemos, somos muy ardientes en la cama, ¿quieres?
— Obviamente. — beso sus labios mientras lo siento salir de mi interior mojado. Se acuesta junto a mí y me abraza, muy sobreprotector.
Si algo me gusta es esto, que después del sexo todo queda bonito, con un abrazo y no con el sentimiento de que solo te usaron.
F I N
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