«Razones en contra, instintos a favor» Fic original de Little Muse

Traducción de LaDamaDeLaOscuridad

Capítulo 3: Mejores amigos quiere decir…

Ahora estar en un mismo cuarto con Bill se ha vuelto la experiencia más desagradable que Tom podría imaginar.

Una semana después, su hermano todavía no le hablaba a menos que fuera absolutamente necesario, es decir, solo cuando le hacía una pregunta directa, y eso que a veces aun así le ignoraba. Ya había dejado de intentar. Que Bill pensara que era el malo de la película, era más fácil si podía verlo como un imbécil y todo el asunto como un error.

Antes habían pasado hasta más tiempo sin hablarse.

En el fondo, el único problema era que habían comenzado a preocupar a los demás. Al cabo de los tres primeros días, había recibido (y suponía que Bill también) el habitual “resuelve esta mierda” de David. Georg le había dicho, “Hombre, esto es raro. ¿Vas a decirnos qué pasó?”, a lo que Tom había volteado la cabeza con desdén para mirar por la ventana del bus, como si los árboles que pasaban fueran la cosa más fascinante.

Y Gustav, quien normalmente no se inmiscuía en problemas ajenos, se había aproximado con un, “No es la ley de hielo lo que me preocupa, les he visto antes con esa actitud. Es la sensación de que, en realidad, ninguno de ustedes dos quiere hablarse”.

Pero no se había dado cuenta de lo alarmados que sus compañeros de banda debían haber estado hasta que una semana y media después, cuando se hallaba sentado en la sala multimedia evitando a Bill con la excusa de pasar el rato con su guitarra, su teléfono le vibra en el bolsillo. Cuando lo coge, lo abre sin mirar la pantalla, manteniendo los ojos en sus manos y equilibrándolo entre su hombro y su barbilla.

—¿Hola?

—¿Qué mierda está sucediendo?

A pesar del tono descontento de la voz, Tom sonríe, alzando su mano derecha de la Gibson para agarrar el teléfono con propiedad.

—¿Quién es? —pregunta en broma. Sonreír se siente bien.

—Jódete, esto es serio —escucha.

Pero él conoce a Andreas lo suficiente para saber que su amigo quiere reír a pesar de sus palabras, lo cual le incita a soltar el poco español que sabe únicamente para molestarle: —Lo siento, no hablo alemán.

—Estoy sentado en el baño en medio de clases entre Francés y Física para poder hacer esta llamada, así que lo mejor es que hables.

Arruga la nariz a pesar de que Andi no puede verle.

—En serio no necesitaba saber eso.

—No estoy usando el inodoro, tarado. —Tom casi puede sentir cómo Andreas pone los ojos en blanco—. Es la única forma en la que puedo obtener un poco de puta privacidad por aquí.

Hay una pausa, como si Andreas estuviera esperando que dijera algo, y como no lo hace, continúa—: ¿Qué está pasando?

Tom regresa sus dedos a las cuerdas de su guitarra y encoge los hombros sin razón alguna.

—No mucho. Tenemos entrevistas dentro de una hora y creo que los tipos de la televisión van a estar más tarde para filmar alguna mierda.

—¿De verdad vas a contarme ridiculeces a mí? Estaba siendo más específico que eso.

El estómago de Tom se cae hasta sus rodillas; repentinamente, la voz de su mejor amigo ya no es tan reconfortante como momentos antes.

—¿A qué te refieres?

—Gustav me llamó.

Y eso es sorprendente, porque Andi y Gustav y Georg, en sí, no son amigos. Tienen a los gemelos en común y eso es suficiente cuando su rubio mejor amigo los visita, siempre y cuando Tom o Bill estén presentes. Pero aparte de eso, es la misma situación que se acuerda de haber tenido con sus amigos de la escuela primaria contra sus amigos de la secundaria por un tiempo, justo antes de perder completamente el contacto con los primeros.

Ni siquiera estaba al tanto de que Gustav tuviera el número de Andreas, aunque quizá lo había sacado del teléfono de Bill o del suyo. Además, eso sin mencionar que Gustav no hizo que Georg que se siente más cómodo hablando con las personas en general, llamara. El baterista realmente debía haber estado preocupado.

—¿Te llamó? —Tom no puede estar molesto con Gustav. Con Georg tal vez, pero no con Gustav, que no hace mierda así para fastidiar, sino para ayudar. El cabrón.

—Sí. ¿Quieres decirme qué está pasando?

—No, la verdad es que no —contesta, rasgando en su guitarra a propósito algo disonante que va a la par con su ánimo.

—Todos están preocupados, sabes —es todo lo que dice Andreas, porque sabe tan bien como Bill que presionarle es contraproducente.

—Anda a molestar a Bill —insiste—, es él quien no está dirigiéndome palabra.

—Por lo que dice Gustav, parece como si ninguno de los dos se hablara. Y ahora soy una molestia, ¿uh?

Tom suspira porque ese… ese es un comentario bajo. Es un comentario que una chica haría, malinterpretando sus palabras. Y espera todavía más de Andi.

—No dije eso. Mira, pasa que… —alza su teléfono de nuevo, nervioso—, es algo de gemelos, ¿de acuerdo?

Porque incluso cuando eran pequeños, afirmar eso les quitaba a Andreas de encima.

—Hey, no me importa sino quieres decirme, es cuestión tuya, supongo —dice Andreas sonando reacio. Tom sabe que quiere enterarse, que está tan preocupado como Gustav ahora que está al tanto de que algo no va bien—. El propósito de esta llamada no es que me cuentes.

—Genial, entonces ve a tomarle el pelo a tu novia, amigo. Ya ha pasado un tiempo.

—Que te jodan, voy a llamar a Bill.

Hay un clic antes de que Tom tenga oportunidad de responder. Mierda. Ahora va a tener que comunicarse más tarde con su amigo para disculparse, eso sin mencionar que simplemente sabe que una vez que Andreas charle con Bill, su hermano va a encontrar la manera de culparlo de todo.

Sin embargo, se atrapa casi deseando que Andreas tenga éxito.

&

Bill no tiene oportunidad de acercársele hasta después de que todas las actividades del día pasen, incluído el show, así que Tom asume que no lo hará hasta cerca de la una de la mañana, cuando la cortina esté corrida en su litera.

Gustav está dormido y Georg se encuentra en el cuarto trasero, lo cual no le hace sentir tranquilo ni de cerca, así que se las arregla para lanzarle a su hermano una mirada irritada, a pesar de lo delicado y atractivo que luce sin maquillaje, el cabello suelto y ligeramente desordenado por el claro intento de dormir.

—¿Qué tal si me estaba masturbando? —reclama.

Bill y él saben que esa es una verdadera advertencia, pero el primero se limita a rodarle los ojos y sentarse al filo del colchón.

—No sería nada que no haya visto antes.

Y esa oración le hace desear golpear y besar a Bill a la vez. Contiene ambos impulsos jalando del cobertor para tapar su pecho desnudo e intentado ignorar la forma en la que los ojos de su gemelo han seguido el movimiento.

—Andi llamó —declara con la mirada pegada a la cama.

—Sí.

Hay un silencio y el de cabellos negros, distraídamente, agarra una hilacha del cobertor.

Tom sabe que Bill está tan consciente de lo cerca que están, y se pregunta si le duele tanto como a él. Posiblemente sí.

—Todavía no estoy listo para hablarte —le avisa Bill.

—Está bien.

—Pero… uh —su hermano alza la cabeza, echando un vistazo hacia atrás de la litera, hacia la parte donde se encuentra Georg, y luego hacia el frente, donde está David—, tal vez deberíamos intentar actuar más… normal.

Apoyándose en sus codos, se mofa: —Lo normal que es para nosotros, de todos modos.

Bill gira hacia él y asiente, tragando saliva.

—Sí.

De repente, todo queda en calma. La mano en la que Bill está apoyando su peso se encuentra al lado derecho de la cama, y Tom la mira. Podría tomarla, pero no lo hace.

—Sí —dice.

Y, entonces, la mano de Bill no está porque éste se halla de pie, levantándola para agarrar la cortina.

—Buenas noches —se despide su hermano titubeante antes de correr la cortina.

Tom suspira estirando sus dedos sobre donde los de Bill ya no están.

—Buenas noches, Bill.

Continúa… 

Gracias por la visita.

por LaDamaDeLaOscuridad

Traductora del Fandom

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