«Razones en contra, instintos a favor» Fic original de Little Muse

Traducción de LaDamaDeLaOscuridad

Capítulo 18: Algún tipo de locura

—¿Todavía te sientes de esa misma manera?

Saca la cabeza por el hueco de su camiseta y, a la vez que levanta los brazos, mira a Bill. Aún desnudo y despeinado, su hermano está observándolo con el cabello hecho un desastre y una sábana que apenas lo cubre. Tom desea volver a la cama con él, pero sabe que sus amigos comenzarán a ponerse impertinentes si no bajan a cenar.

—¿A qué te refieres? —pregunta porque hay tantas cosas de las que podría estar hablando.

Bill baja la mirada, aferrándose a la manta.

—Como si tuvieras que dejarme, como si yo quisiera dejarte…

Con el cinturón desabrochado, suspira y se sienta al borde la cama, sin enfrentar a Bill.

—Te lo he dicho antes: lo que nosotros queremos no es el problema. —No puede ver la sonrisa amarga, pero sí la siente.

—Entonces tu respuesta es sí.

—Bill…

Tom gira hacia el otro chico, apoya una rodilla en la cama y estira la mano para coger la de su gemelo, haciendo que suelte la manta y apretándola.

—Bill —repite debido a que éste no le está devolviendo la mirada. Obediente, ve cómo levanta la cabeza—. Me dijiste que no hiciéramos nada si lo consideraba un error, y así lo hice. Afirmarme que quieres todo esto… es suficiente y no quiero que tú tampoco digas que ha sido una equivocación. No quiero que sigamos adelante si vas a cambiar de parecer. Necesito que estés seguro si vamos a hacer que esto funcione. Nadie más va a ayudarnos.

—Estoy seguro.

Las palabras son casi instantáneas lo cual produce que Tom retroceda un poco.

—Estaba pensando en que lo pensaras un par de días…

—Pero estoy seguro.

—Bill…

—Basta… basta de decir mi nombre de esa forma. Estoy seguro.

—Estás seguro ahora.

No es que dude de la convicción de su gemelo… ni siquiera duda de su compromiso. Es solo no quiere que acabe resentido, y Tom está seguro de que algún día será así, que incluso si no es de ese modo, él mismo terminará guardando resentimiento contra sí por su comportamiento. ¿Qué tal si Bill quiere casarse algún día? ¿Gritar su amor al mundo? ¿O tener hijos? Podría ser un fantástico padre…

—Yo siempre estoy seguro —Bill lo corrige con voz firme, moviéndose hacia delante y causando que la sábana se deslice de sus piernas. Cierra los brazos en torno a su cuello, acomodándose en su regazo.

Tom jadea al sentirlo, poniendo sus manos en la cintura de su hermano por previsión y permite que lo bese.

—He estado seguro desde que tengo memoria —le escucha susurrar contra su boca, frotando su mejilla.

—Bill… —dice Tom ignorando los labios que rozan los suyos con una fuerza de voluntad que ni siquiera sabía que tenía. Sus ojos chocan con los de su gemelo—. Andi.

Observa cómo parpadea con tristeza, pero antes de que pueda decir algo, se oye un golpe en la puerta.

—Tom, estoy muriendo de hambre —la voz de Gustav se filtra a través de la madera y Bill se aparta un poco, pasándose una mano por su boca—. ¿Bill está contigo?

Tom acaricia con perezosos círculos los muslos de su hermano.

—Sí.

—Pues saquen sus traseros de ahí. Georg ha ordenado pizza.

—Ya, está bien.

Gustav emprende la retirada en dirección a la sala. Tom suspira y contempla a Bill de nuevo, alzando una mano hacia su mejilla y en la que su gemelo apoya el rostro, sin embargo, no le devuelve la mirada.

—Como te dije antes, piénsalo.

&

Casi espera que esa misma noche Bill se meta a hurtadillas en su cama, pero no es así.

Y al día siguiente, apenas le habla. Tom se preocuparía por haber hecho que se enfadara si no fuera por el hecho de que Bill apenas le dirige la palabra a todos y permanece lo más callado posible, únicamente mostrando entusiasmo cuando uno de los fotógrafos de las dos de las sesiones de fotos que David ha programado para ellos, se lo solicita.

Sin embargo, aquella noche sí se escabulle.

—Es oficial —dice Bill acurrucado contra él, jalando para cubrirlos de las mantas que había pateado lejos—. Buzznet nos ama.

—Yuuuju —contesta sin ánimo, no sin interés pero sí cansado y pensativo.

—Y mamá me ha mandado un mail —continúa—. Dice “hola”, y que nos ama, y toda esa mierda. Quizá también te ha mandado uno.

—Quizá.

—Y David dice que…

—Bill.

Bill se detiene y Tom lo mira en la oscuridad, extiende una mano y le acaricia la espalda. Su hermano cierra los ojos placenteramente y exhala.

—Y Andi dice que va a venir mañana —añade.

Se queda quieto con los dedos envolviendo la parte superior de la columna de Bill, la cual es demasiado prominente y cubierta con piel suave. No es que su gemelo intente dejar de comer, es solo que no tiene tiempo para hacerlo. Ahora que lo piensa, ni siquiera está seguro de haberlo visto con comida todo el día…

—¿Tom?

Al escuchar su nombre, levanta los ojos para encontrar que Bill se encuentra contemplándolo de forma implorante.

—¿Qué vas a decirle?

Su hermano sacude la cabeza.

—No sé.

Tom suspira y rueda hasta quedar sobre su espalda, poniendo las palmas de sus manos en su frente. Sí. Tan jodido. Mucho más que jodido. Y, para el colmo de todo, es un pésimo amigo.

Siente una mano en su pecho acariciándolo y se relaja un poco, respirando con tranquilidad. Bill se acerca, su nariz rozándose contra su cuello y su mano deslizándose debajo de su ropa interior; entonces, siente unos largos dedos curvados alrededor de su pene con avidez. Tom se agita sintiendo que los músculos de su estómago se tensan involuntariamente.

—Bill —dice reacio, a pesar de que su entrepierna no lo esté.

—Quiero sentirte dentro de mí —oye el ruego mientras su mandíbula es besada y una larga y lenta caricia es dejada en su sexo.

—Dios, Bill —jadea, arqueándose un poco hacia delante.

—Tomi —suspira Bill justo en su oído y Tom siente un tirón en su miembro—, por favor.

La única respuesta que tiene es sellar la boca de Bill con la suya. Para facilitar las cosas, y aunque dificulte las caricias, lo posiciona debajo de su cuerpo. Bill ya está duro, lo puede sentir contra su cadera. La precaria tela de sus boxers no lo oculta y no puede evitar soltar un gemido, introduciendo su lengua en la boca ajena. Todo se siente cálido y patea todo las mantas lo más lejos posible. Bill separa sus muslos permitiéndole acomodarse mejor entre ellas y embestir contra él.

—Tomi —jadea de nuevo.

Tom no tiene certeza de que lo hace solo por pronunciar su nombre o en reclamo por deshacerse de las mantas. Decide que lo mejor es mantener abrigado a Bill en caso de que sea lo segundo. Mueve con resolución sus manos por la espalda de su hermano metiéndolos en la delgada ropa interior, agarrando la carne suave de su trasero. Bill levanta sus caderas otra vez enredando sus dedos en su cabello y jalando de él.

—Fóllame —demanda arreglándoselas para alcanzar su boxer y quitárselo. Tom le deja que se lo quite.

Su respiración se acelera ante el contacto del aire fresco y por la mirada en los ojos en de su gemelo. Aún no ha descubierto como Bill, siendo alguien definitivamente no promiscuo, puede ser tan seductor sin esfuerzo. Sabe que en su mente, su gemelo ni está tratando de excitarlo con sus palabras, solo está diciendo lo que quiere. Si Tom se excita en el proceso, bueno, mucho mejor.

Y ahora está en definitiva excitado.

Bill rebusca debajo de la almohada por un momento antes de sacar victorioso la loción que Tom guarda ahí. El año pasado era para masturbarse. Este año es para Bill. Siempre para Bill.

Escucha un chasquido que indica que la loción está abierta y despega sus labios del cuello.

—Dámelo —instruye.

Bill niega con la cabeza con firmeza, echándose un poco de la loción en sus dedos y desapareciendo la mano por entre sus cuerpos.

—No lo necesito —dice sin aliento. Su mano ha vuelto a acariciar el pene de Tom, quien cierra lo ojos ante el contacto.

—Bill…

—No lo necesito —repite asegurándole y liberando su miembro. Se quita su propia ropa interior—. Por favor, solo… te necesito. Adentro. Por favor.

Tom se toma su tiempo para ver los ojos de Bill, ya que sin una mano envolviendo el centro de su placer, tiene las neuronas para hacerlo. No sabe exactamente por qué su hermano está tan desesperado, más receptivo a sus toques que siempre; lo que sí sabe es que no puede follarlo y ya.

Pero está seguro de que puede intentarlo.

Lo sujeta por las caderas, dirigiendo la cabeza de su pene a la entrada y hace una mueca ante la resistencia. Bill pone una mano en su espalda y hala de él, provocando que le penetre completamente antes de que siquiera tenga tiempo de registrar la molestia en la expresión de su gemelo.

—¿Te duele? —pregunta cogiendo el rostro de Bill por el mentón y haciendo que lo enfrente.

—Un poco —reconoce sonando extrañamente satisfecho. Tom tiene un pensamiento fugaz y se pregunta si su hermano tiene la rara necesidad de castigarse por lo sucedido con Andreas. De inmediato rechaza el pensamiento y Bill se mueve—. Continúa.

Hace caso y arremete indeciso, siseando ante la presión, ante el modo en el que Bill se aprieta en torno a él rítmicamente. Se retira un poco y empuja de nuevo, sintiendo a su amante relajarse, la expresión de dolor desvaneciéndose de sus facciones.

—Sí —gime levantando la cabeza para besarlo otra vez, succionando brevemente su piercing. En respuesta, Tom busca la pequeña bola en la lengua de Bill con la suya y gruñe cuando la encuentra.

Es caliente y frenético. Siempre lo es. Enloquecedor.

Así como es, piensa succionando el cuello de Bill. Como siempre ha sido. Algún tipo de locura. Recuerda, de sus clases, que eso es lo que Nietzsche decía que era el amor.

Levanta la cabeza y mira los ojos de Bill de nuevo.

Nietzsche también dijo que había algo de razón en la locura.

Su hermano se corre caliente y mojado entre sus estómagos, devolviéndole la mirada. Y Tom sabe que puede hacer esto. Si Bill puede, él también.

Con un grito se libera dentro de su hermano, agarrándose a éste tanto como le es posible y desplomándose. Bill le abraza por los hombros descansando sus manos en su cabello.

—Él no es tú —susurra Bill en contra de su mejilla. Tom puede jurar que siente cierta humedad en su rostro de lágrimas que no son las suyas.

Dios. Andi.

Tal vez las epifanías nubladas por el orgasmo no son tan confiables cómo le gustaría pensar.

Continúa… 

Gracias por la visita.

por LaDamaDeLaOscuridad

Traductora del Fandom

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