«Razones en contra, instintos a favor» Fic original de Little Muse

Traducción de LaDamaDeLaOscuridad

Capítulo 15: Warum (Parte III)

No tiene ni idea de cómo se las arreglan para llegar a su habitación.

Nunca ha sido la persona más paciente del mundo y Bill siguiéndolo de cerca no ayudaba, así como tampoco el ser incapaz de tocarlo todo el tiempo. Incluso habían tenido que intercambiar unas cuantas palabras con los chicos en la cocina, y Georg lucía curioso por enterarse de si ya se encontraban en buenos términos.

Tom no sabe en qué situación están ahora.

Pero sí sabe que ya no puede culpar a la pasión, que ha tenido tiempo de reconsiderarlo desde que dejaron el estudio y fueron al departamento. Sabe que está dejando que Bill le quite su camiseta… que desabotone sus pantalones.

—Esta jodida gorra —refunfuña Bill estirando su mano y deshaciéndose de la gorra y de su bandana, libera sus rastas e introduce sus dedos entre ellas a la vez que tira de él para otro beso.

Tom sabe que Bill siempre quiere que su cabello esté suelto cuando follan, es algo que nunca ha cuestionado.

Cuando follamos, tiene tiempo de pensar entre besos apasionados. Aparentemente, vamos a follar.

Bill se separa abruptamente, causando que pierda un poco el equilibrio.

—Espera —le dice sin aire, una mano puesta en su pecho desnudo y la frente contra su nariz.

Tom está muy confundido, pero más aún lo está su pene, que parece no captar la falta de señal de la torre de control; todo lo que ansía son los labios de Bill sobre los suyos. Pero cuando se acerca, éste le detiene con sus palmas. Su hermano alza la cabeza, sus ojos se hallan húmedos y Tom no tiene ni idea de dónde ha sacado tanto control.

—¿Estás seguro de esto?

—Estoy seguro —le dice Bill, jalándolo más cerca, más profundo. De nuevo, hace una mueca pero no le pide que se detenga.

Tom duda, su sexo pulsando y mirando a su hermano con detenimiento.

Ninguna chica se ha sentido tan estrecha, ninguna lo ha puesto al borde del dolor y del placer, y no puede imaginar cómo se siente Bill. Sabe que lo está forzando demasiado, como si en realidad no pudiera funcionar, y empieza a entrar en pánico, preguntándose si quizá esa resistencia significa que está haciéndolo mal, que realmente se encuentra haciéndole daño.

Con sombría fascinación observa cómo se introduce todavía más cuando Bill se mueve contra él.

—Hey —escucha su voz y siente sus manos en su cabello, en su mejilla, levantándole la cabeza de tal modo que no le deja más opción que devolverle la mirada—. ¿Estás bien? —pregunta con el aliento entrecortado.

Tom le contempla, sus narices rozándose, intentando asimilar en su totalidad la magnitud de la situación, cómo Bill ha podido tener la compostura (siendo el virgen, el que está adolorido) para preguntarle si él se encuentra bien.

Decide que nunca ha amado más a su hermano que en ese momento.

—¿Qué? —pregunta con el cerebro abrumado por la calentura. Tom ni siquiera comprende por qué todavía no están desnudos.

—No… —Bill aspira aire, dándose fuerzas, sus uñas clavándose en su pecho lo que le hace gruñir un poco—. No quiero que hagas esto y después me digas que fue un error —continúa viéndole directamente a los ojos—. Si haces esto será porque tienes la intención de seguir adelante.

Tom devuelve la mirada con sus dedos tensándose y soltándose del cabello de su gemelo. Siempre ha sido de los que hacen mierdas estúpidas sin pensarlo dos veces, sin embargo, ahora que Bill está poniendo las cartas sobre la mesa, no tiene más opción que reconsiderar todo lo qué está sucediendo, aún si no tiene ganas.

Y decide que nunca ha odiado más a su hermano que en ese momento.

Suspira retrocediendo un paso y mirando cómo las manos de Bill se dejan caer. Dios, esto está tan jodido. Era jodido desde un inicio, pero ahora que Bill ha arrastrado a Andreas a la ecuación, Tom no sabe qué hacer. Por más que estuviese tentado, no puede ser osado si se involucran los sentimientos de su mejor amigo. O los de su hermano.

—Tom, dime algo.

—¿Qué quieras que te diga?

—No sé. —Bill, que sentado en el medio de la inmensa cama, desnudo debajo de la sábana que lleva alrededor de la cintura, luce pequeño y cansado—. Cualquier reacción sería agradable.

Casi se siente mal haciendo pasar a Bill por esto, pero piensa que es hasta medio divertido que su gemelo se encuentre así, pensando que está diciéndole algo que no sabe, algo que va a cambiarle la vida. Tan aterradora y emocionante como la situación es, la parte de cambiarle la vida, para Tom, ocurrió la noche anterior.

Amar a Bill nunca ha sido algo que ha tenido la necesidad de proclamar, porque implicaría que su hermano no lo sabe, que esos sentimientos apenas acaban de nacer…

—Bill —dice lanzando a un lado la camiseta que estaba a punto de ponerse y atravesando la habitación de vuelta hacia donde está el otro chico. Se arrodilla en la cama poniendo las manos con firmeza en los brazos de Bill—. Mírame.

Bill le obedece, alzando sus afligidos ojos negros. Recorre con su mano su hombro y su nuca, encima de donde está el tatuaje, y tira de él para depositar un beso en sus labios.

—Yo también te amo —susurra con una risa suave—. Esa es la única parte que no ha cambiado.

Sus manos también caen y adhiere los ojos la pared sin poder dirigirlos a Bill.

—No puedes, ¿verdad? —oye el susurro pero no responde—. No puedes decirme que estás seguro.

Y así es, Tom no puede, pero no quiere admitirlo porque le daría toda la razón.

Se sobresalta cuando siente unas manos, unos brazos alrededor de su cuello y la nariz fría de su hermano contra su mejilla. Cierra los ojos.

—¿Por qué no puedes estar seguro? —escucha la voz abatida contra su oído.

—Porque ya no quiero hacerte daño.

Hay silencio por un rato. Un silencio que incluso es apacible. Puede sentir el aliento de Bill contra su rostro y es confortante.

Hay dedos en su mejilla recorriendo con rapidez y suavidad su mandíbula y una boca contra su lóbulo.

—Entonces deja de apartarme. —Apenas es un susurro—. Por favor.

Tom levanta la mano hacia donde sabe que está la cara de Bill y la toma con los ojos cerrados.

Pasa un largo momento antes de que tome una decisión.

Acerca a Bill y presiona sus bocas juntas, deslizando su lengua hacia adentro cuando su hermano jadea, empinándolo de vuelta a la cama.

Continúa… 

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por LaDamaDeLaOscuridad

Traductora del Fandom

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