
«Razones en contra, instintos a favor» Fic original de Little Muse
Traducción de LaDamaDeLaOscuridad
Capítulo 14: Warum (Parte II)
—Espera.
Atrapa del brazo Bill, escuchándolo liberar un suspiro exasperado y deteniéndolo, porque éste no tiene más opción, pero no se gira a mirarle.
En sí, Tom no tiene más ganas que su hermano de estar en esa posición, sin embargo, tiene que saber. Tiene que saber que todavía le importa a Bill, que sigue siendo una pieza vital para él, que no lo ha apartado completa e irreversiblemente de todas las maneras posibles.
—¿Realmente quieres a Andi? —pregunta.
—Claro que sí…
—No. —Tom niega con la cabeza, sosteniendo la mirada de Bill cuando finalmente le devuelve la mirada—. ¿Realmente lo quieres?
Bill pasa saliva.
—No lo había pensando hasta que empezamos a hablar de eso.
—Pero qué, ¿ahora eres gay?
Con rudeza, su hermano se libera, regresa sobre sus pasos y cruza sus brazos a la defensiva.
—Que te jodan.
—No puedes decirme que estás interesado en Andi y creer que no vaya a preguntarte.
—No sé la respuesta, ¿de acuerdo? No sé… —Cuando Bill se pone a la defensiva, Tom sabe que tiene problemas para encontrar palabras adecuadas—. Creo que no lo he pensado de esa forma.
No hay necesidad de cuestionar el significado. Su hermano nunca ha visto las cosas en blanco o negro. Bill ama a todo el mundo. Y hasta donde puede decir, el sentimiento siempre ha sido mutuo, a excepción de unas pocas veces.
—¡Tom!
Cuando escucha la voz la reconoce como la de su profesor, cuyo tono usualmente amable ha sido elevado a uno desesperado y preocupado. Oye que a continuación grita “Josef”, nombrando al chico al que tiene atrapado en una llave.
—Hijo de puta —gruñe antes de sentir un fuerte agarre en sus hombros halando de él. Otro par de manos de un profesor que no reconoce aparta sus brazos, liberando a Josef en el proceso.
—¡Es suficiente! —grita su profesor, tensando brazos cuando lucha para liberarse para atacar de nuevo. Josef está siendo sujetado en una posición similar por otro profesor, y le dirige una mirada cargada de ira a la vez que se pasa una mano debajo de su nariz para limpiarse la sangre.
Repentinamente, se da tiempo para mirar a la multitud que se ha juntado para presenciar la pelea y nota a Bill. En su rostro todavía son evidentes las lágrimas. Andreas se encuentra a su lado y, si es que tuviera que adivinar, están discutiendo.
Cuando el altercado había dado inicio Andi no estaba ahí y ahora luce furioso. Tom tiene el presentimiento de que si hubiera estado no se hubiese quedado sin hacer nada en el círculo de observadores. Y Josef tendría un hueso roto.
Mira a Andreas dar un intento de dar un paso hacia delante, pero Bill lo detiene por el hombro, hablándole acaloradamente al oído.
Otra vez lucha para soltarse.
—Si de nuevo le pones encima un dedo, te juro por la puta que te mato —le escupe a Josef. Los dedos en sus bíceps se clavan con más fuerza.
—¡Compórtate! —grita su profesor. Tom sabe que tiene suerte de solo ser regañado, ya que conductas como la suya se aseguran una expulsión inmediata—. ¡Los dos adentro, ahora mismo!
Su profesor empieza a caminar, arrastrándolo con él, pero él mantiene sus ojos pegados a los de Bill que le está contemplando.
El destello de una sonrisa que recibe hace que todo valga la pena.
Sí, el mundo adora a Bill. Y Tom se encarga de darle una paliza a cualquiera que no sea así. Es de ese modo y siempre lo ha sido.
Nunca pensó que quisiera pegarle alguien por querer a su hermano.
—Pues a mí no me gusta.
—¡Esto no te incumbe a ti!
—No, yo… —Dios, Tom odia esta conversación—. No quise decir que… es decir, no me importa. No es que… —Suspira, cerrando sus ojos con frustración—. Todo el asunto de Andi es lo que no me gusta.
—Lo voy a decir de nuevo —reitera Bill con frialdad—: Esto no te incumbe.
Lo mira fijamente.
—No solía así.
—Sí, antes —asiente—. Ahora no. ¿De quién es la culpa?
Tom siente como si le golpearan en el estómago, y ni siquiera puede negar esa afirmación.
—No es sobre eso. Si hubieras tomado esta decisión antes de… todo me hubieses preguntado, y si no me gustaba, lo habrías entendido.
—Sí, lo habría entendido —asiente otra vez—, pero tus reclamos son sobre todo eso, no como dices. ¿Por qué no admites que estás celoso?
—¡No estoy celoso!
—Entonces, ¿qué mierda te pasa? —demanda saber Tom. Bill no responde—. Mira, esta nueva cosa que tienes en la mente, esos sentimientos… no puedo arreglarlos por ti, ¿está claro? Siempre he salido, siempre me ha gustado salir, ¡y no voy a dejar de hacerlo porque decidiste besarme de nuevo!
—¿Por qué no lo dices más alto? ¡Creo que no te han escuchado en el primer piso! —Bill le empuja haciéndole tambalear más por la sorpresa de la acción que por la fuerza—. ¡Y me dejaste hacerlo! ¡Incluso me besaste de vuelta!
—¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Empujarte?
—¡Jódete! —grita Bill—. ¡No me trates como si no te importa o como si te causara lástima! Me apartaste la primera vez, ¡bien pudiste haberlo hecho de nuevo! Tú también quieres esto, ¡lo sé!
—Está bien —responde—, quizá tengas razón.
Evidentemente sorprendido, Bill pestañea.
—¿Pero y qué si estoy celoso? —continúa—. ¿Por qué importa el motivo por el cual no me gusta? Porque no me gusta.
—¡Cristo, no puedes hacer esto! —Bill se voltea jalándose de su largo cabello y camina un poco de un lado a otro. Tom le observa hacerlo—. ¡No puedes de las dos formas! Tú mismo lo dijiste, no te pertenezco.
—Sé que no es justo, pero eso no quita que no me guste.
—Nadie está pidiendo que te guste —dice acercándose—. Si no me quieres, ¡olvídate del maldito asunto!
Casi está respirándole en la cara; el aire se siente eléctrico, y Tom no confía en esa sensación.
—Pero si me quieres, ¡estoy aquí mismo! Si no te gusta, entonces haz algo al respecto.
Más tarde, Tom se dirá a sí mismo que lo hizo solo para callar a su gemelo. Porque ahora mismo, lo ha jalado y se encuentra devorando su boca debido a que sí quiere.
Continúa…
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