«Razones en contra, instintos a favor» Fic original de Little Muse
Traducción de LaDamaDeLaOscuridad
Capítulo 13: Warum (Parte I)
—¿Creen que es más difícil trabajar todo el tiempo con un hermano que con amigos? ¿Pelean más?
Bill contesta la pregunta con facilidad, pero Tom mira cómo su sonrisa vacila, cómo su equilibrio ha sido liquidado por una pregunta sobre su relación. Unos cuantos años atrás, la entrevistadora hubiera notado ese detalle, sin embargo, ahora su hermano es todo un profesional. Todos lo son.
—Creo que ninguno de nosotros realmente pelee a menudo. Todos discutimos, supongo, pero muy rara vez llegamos a los gritos y a los puños.
La respuesta tergiversada ha dejado una pregunta abierta sobre la banda, y Tom sabe que también la entrevistadora se ha dado cuenta, sin embargo, ella tiene la apariencia de no saber cómo forzar la situación… e incluso es un poco sexy. Tiene buen trasero.
—¿Qué opinas tú, Tom?
Tom había estado observando a Bill contestar, pero cuando se dirige a él desvía la vista hacia la entrevistadora. Se acomoda en el sofá y sonríe.
—No sé. A veces sí es difícil
Puede sentir que Bill le lanza una mirada de disgusto, una advertencia; a pesar de eso, no le nace la intención de darle a su hermano la satisfacción de girarse a verlo y mucho menos de dejarse abrumar por sus ojos.
—¿En serio? —La mujer se mueve un poco hacia atrás, evidentemente interesada. Toma notas—. ¿Cómo es eso?
Tom encoge sus hombros de forma despreocupada, sintiendo cómo Bill se tensa en la parte en la que sus hombros están rozándose.
—Supongo que nadie puede llegar a exasperarme tanto cómo Bill.
—Es decir, cuando vives con alguien por dieciocho años están destinados a aprender las mejores maneras de crisparse los nervios uno al otro, ¿verdad? —se entromete Bill.
Las interrupciones del cantante no son inusitadas así que nadie parece desconcertado, sin embargo, Tom sabe que su gemelo está atrayendo la atención a propósito. Porque Bill puede controlar lo que sale de su propia boca.
La mujer sigue lanzando preguntas y Bill sigue contestando con una que otra intervención esporádica de Georg. Tom deja de prestar atención, contemplándolo sonreír y reír como si estuviera más animado que en toda su vida.
Demonios, quizá esté así debido a que se ha conseguido un nuevo novio.
Novio. ¿Desde cuándo a Bill siquiera le gustan los chicos? Todo el asunto Andreas es una mala idea en muchos niveles y, a pesar de qué tan distraído puede ser su hermano a veces, sabe que no es tan tonto. ¿Qué mierda está pensando?
—¿Qué mierda estás pensando? —escucha cuando han salido del estudio.
—Uh, ¿saben qué? —dice Gustav incorporándose de donde acababa de sentarse—. Creo que es buena idea ir a ver qué está haciendo Georg.
Tom se percata que no hay rastros del bajista en la estancia. Imagina que debió desaparecer escaleras arriba cuando estaba ocupado ignorando a todo el mundo. Antes de que replicar las palabras de Gustav, el baterista se ha marchado dejándolo solo con Bill que despide humo de lo molesto que está.
Levanta sus hombros.
—Pensé que debía ser honesto, para variar.
—Si la memoria no me falla, nunca has tenido un problema con eso.
—Bueno, entonces no puedes estar tan sorprendido, ¿cierto? —dice con brusquedad, siguiendo de pronto el camino tomado antes por Gustav. A la mierda todo esto.
—¡Oye, estoy hablándote!
—Ahá, y sé que vas a decir a continuación —contesta girando—. Ahora no importa, ya está hecho y la entrevistadora ni siquiera sabía a qué carajo me estaba refiriendo.
—Pero yo sí —dice sin gritar. Tom se queda quieto.
Bill ha dejado de mirarle y sus ojos se han perdido en algún sitio a su izquierda.
Su estómago se contrae un poco. Ahora que lo piensa bien, lo que ha dicho, si bien no fue algo apabullante para la banda como creyó que era por lo que Bill estaba preocupado, había sido muy insensible con él. Cuando uno entendía el subtexto, no había sido más que burla y un dudoso coqueteo.
Bill menea la cabeza.
—Olvídalo, tú ni siquiera… —Suelta un suspiro de frustración—. Olvídalo —repite dejándose caer en el sofá, descansando los codos en sus rodillas y pasando los dedos por su cabello.
Tom se queda estático, inseguro de qué hacer consigo mismo.
Enfurecerse en el medio de una pelea es simple, pero su gemelo parece haberse rendido, y no está seguro de si irse es lo apropiado.
—¿Qué te pasó en la mano? —escucha, y aunque ha estado observando a Bill, de algún modo no notó que éste le devolvía la mirada, estudiándolo.
Le da una ojeada a su mano derecha cubierta con una gaza que oculta sus nudillos heridos.
—Nada —responde. Bill arquea una ceja, curioso—. Tuve una pequeña riña con la pared. Ella ganó.
Tom había querido arrancarle una sonrisa a su hermano, pero en vez de eso obtiene cejas fruncidas.
—¿Puedes tocar?
—Sí —asevera, aún sin haber tenido tiempo de intentarlo desde que se hirió.
Bill asiente y él espera a que le pregunte por qué sintió la necesidad de ponerse agresivo con la pared, pero nada. El silencio cae nuevamente. Tom piensa que no puede soportarlo. Siempre ha sido impulsivo y todavía no ha aprendido cómo guárdarselo para sí mismo cuando tiene algo en la cabeza.
Así que antes de pueda detenerse, suelta: —¿Eres estúpido? ¿Qué estás pensando?
—Supongo que no estaba pensando.
—Sí, sin joder.
—¿Podemos olvidarlo? —pregunta Bill con timidez mirándose las manos que tiene apoyadas entre sus rodillas en el edredón del hotel.
—Solo quiero saber por qué harías eso. —Tom se sienta al lado de su gemelo, pero todavía tiene miedo de tocarle o contemplarle.
Bill se las ha arreglado para que se sienta incómodo cuando están los dos a solas, y odia eso. Esta es la única relación en su vida que tiene un puto sentido, la única constante. ¿Cómo se atreve Bill a joderlo todo besándolo? No puede lidiar con eso. Es raro.
Su hermano no ha respondido. Y su pregunta no había sido una retórica.
—¿Bill? —insiste, haciendo que éste suspire y levante la cabeza, sin mirarlo.
Tom piensa que tiene Bill tiene los ojos humedecidos, pero puede estarse haciendo imaginaciones de una simple consecuencia de corregirse el maquillaje.
—He querido hacerlo desde hace un tiempo.
Tom se remueve en su asiento. Había anticipado una excusa: borrachera, por molestar, incluso por estar confundido, pero que lo diga así, que fue con intención… le hace pensar que podría estar enfermo, no por asco, sino por la sorpresa.
—¿Tom? —escucha—. Por favor, di algo.
Traga saliva, intentando exterminar el impulso de perder el control, de gritar o hasta desmayarse.
—Yo… creo que necesito tiempo para pensar.
—Tomi…
—Bill —interrumpe. No cree que pueda aguantar alguna clase de ruego en este momento—. Esto es mucho, ¿entiendes?
Bill asiente, avergonzado. Abre la boca y después de considerarlo, la cierra.
—¿Me odias? —le pregunta su hermano y eso le asombra mucho más que el beso de la noche anterior.
—No seas estúpido —es lo que responde.
—¿Estúpido? —hace eco Bill con los ojos destellando por la furia otra vez—. ¿Qué quieres decir? ¿Qué estoy pensando?
—¡Con Andi! —grita dejándose llevar. Aún platónicamente, es un tema por el que puede preocuparse. Su hermano y su mejor amigo enredándose—. Es decir, en serio, ¿qué tienes en la cabeza?
Bill suspira.
—Sabía que lo dejarías ir con facilidad. —Levanta la vista—. Pensé que no te importaría.
—¡Por una mierda que sí me importa! ¡Hablamos de Andi! ¿Por qué Andi? Si estás haciendo esto para vengarte de mí…
—¿Crees que haría eso? —Su gemelo luce alicaído pero se halla demasiado enardecido para que le importe.
—¿Entonces cuál es el motivo?
—Andi —repite Bill levantándose, señalando lo evidente—. Porque lo quiero y tengo ganas de ver si eso puede convertirse en algo más. ¡Y jódete si crees que podría usar a Andi!
Tom deja escapar un suspiro agotado y retrocede un paso.
—No creo que lo harías a propósito.
—No lo haría.
—¿Puedes decirme con sinceridad que esto no tiene nada que ver conmigo?
Bill mueve la cabeza, incrédulo y con la mandíbula apretada.
—No todo tiene que ver contigo —dice antes de dejarlo solo.
Continúa…
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