«…cuz we are twins» Fic de PixieGirl. Traducción de Loves

Capítulo 8: A favor de…

Bill escuchó a Simone y Gordon hablar sobre «arreglar las cosas fuera de corte» con su tío Hans. Unos días después escuchó que eso no funcionó. Cerca de una semana después, le dijeron que la fecha del día del juicio ya había sido dada. Sus rodillas cedieron bajo su peso y se habría caído si Tom no lo hubiese atrapado a tiempo.

Veinticuatro de Noviembre. Ese es el día que Bill nunca olvidaría. Se dijo una y otra vez que aunque en el juicio decidiesen a favor de Jorg y Anne, podría regresar a los dieciocho. Todo estaba bien. Solo eran… ¿un poco más de nueve meses?

Pero el punto era que todo cambiaria. Su casa estaría en otro lado, su vida cambiaria ciento ochenta grados. ¿Cómo aguantaría la escuela sin Tom? ¿Su relación especial sobreviviría así no se viesen todos los días? ¿Alguien se enteraría? O peor, ¿Tom saldría con alguien más? Alguien que no lo dejara. Alguien que no le causara este tipo de dolor.

—¡Bill!

Bill escuchó que lo llamaron, pero no prestó atención. Estaba demasiado ocupado escribiendo. Estaba escribiendo lo que pensaba debía decir en el juicio. Tenía miedo de que en caso contrario lo olvidase. ¿Y si algo que él no decía hacia la diferencia?

—¡Billa!

—Calla, ¡Tom! —dijo Bill. Su nariz estaba a punto de tocar el papel frente a él —. Tengo que terminar esto.

—Bill, tienes que calmarte-

—No, ¡No tengo que hacerlo! —gritó Bill —. ¡El juicio es solo en cuatro días! Así que no tengo porque calmarme, ¡estoy a punto de entrar en un colapso nervioso y tengo todo derecho a tenerlo! —Bill no quitó los ojos de lo que estaba escribiendo. Su cerebro le seguía diciendo que continuara. Si podía recordar todo lo que debía decir ante el juzgado, nada cambiaria. No tendría que dejar a Tom.

Repentinamente una mano tomó suavemente la de Bill y le hizo dejar el lápiz. Quería protestar pero se sintió débil ante el toque de su hermano. Dejó salir un respiro intranquilo y dejó que los brazos del otro lo envolvieran.

—Tengo tanto miedo Tomi…

—Lo sé.

—Es tan lejos —suspiró Bill, enterrando su cabeza en el hombro del otro —. No quiero ir.

—Nadie te obligara —dijo Tom, apretando su agarre —. Todo estará bien.

— ¿Lo prometes?

—Lo juro.

*

¡Mami! —chilló Bill, halando la manga de Anne.

Vas a estar bien, Bill. Lo prometo, mama tiene que ir a trabajar.

¡No!, ¡mami quédate conmigo!

*

—¿Vendrás a visitarme? —preguntó Bill, su cabeza en el hombro del otro. Sintió como su hermano se tensaba.

—No hables así, Bill.

—Es una posibilidad.

—¡No lo es!

—¡Si, si lo es! Tom —dijo el «menor» y se alejó para poder ver la cara de su hermano —. Lo es, ¡y si debo recordarlo tú también debes hacerlo! Puede que me lleven lejos y yo estaré allá y tu acá. De repente encontraras las chicas de la escuela atractivas y yo solo seré un mal recuerdo-

—¡Oye!, ¡para! —dijo Tom —. No te olvidare. No tener que hacerlo porque estaré contigo tanto tiempo que ni siquiera notaras que algo ha cambiado. ¡Y lo más seguro es que no lo haga! Te quedaras con nosotros, conmigo. Por siempre, ¿cierto?

—Por siempre es mucho tiempo —murmuró Bill.

—Entonces te llevare mas allá de eso —murmuró Tom, llevando sus labios al cuello de Bill. El pelinegro disfrutó el sentimiento de aliento caliente, dejando calmar sus nervios —. ¿Así que qué le dirás al jurado? —preguntó Tom curioso de repente.

—La verdad.

—¿La verdad?

—Bueno, no toda la verdad —dijo —. Solo, ya sabes… lo que pasa cada día… lo feliz que soy… y… si. Soy feliz.

Tom sonrió. —Eres feliz.

—¿Hay alguna razón por la que no deba estarlo? —preguntó Bill, parpadeando —. No podía pensar en algo-

De repente Bill se encontró siendo besado como nunca antes. Gimió cuando dejó que la lengua de Tom explorara toda su boca.

Se terminó demasiado rápido…

—No tenias porque parar —dijo cuando Tom se alejó.

—Esto es solo la antelación de lo que tendrás cuando todo termine —dijo Tom, sonriendo tan ampliamente que estrellas en verdad brillaron en sus ojos —. Solo espera, porque será increíble.

—Tomi —lloriqueó Bill, colgándose del cuello de su hermano —. ¿Por qué no lo podemos hacer ahora?

—Ah no, hermanito. Se paciente. Confía en mí, la espera valdrá la pena.

—Mas te vale —dijo Bill, dando un beso suave en los labios del otro —. Y por última vez para de llamarme así.

&

24 de Noviembre del 2006.

Bill estaba usando su mejor traje, su cara estaba libre de maquillaje y no se había molestado en hacer algo más con su cabello que no fuese cepillarlo. Se sentía ridículamente nervioso y tenía que seguir recordándose que no podía tomar la mano de Tom en el momento. Estaban sentados en una pequeña habitación con Hans y sus padres, repasando detalles de último momento. Todavía se preguntaba si era real. ¿Y si se despertaba en unos minutos, dándose cuenta de que era una pesadilla vivida?

Ah, como amaría que pasara eso…

—No creo que ellos tengan evidencia que convenza al jurado de darles la custodia de Bill, tenemos la justicia de nuestro lado —dijo Hans como su último comentario para dar valor. Bill robó una mirada a Tom que, de nuevo, había escondido sus ojos detrás de su gorra.

Bill no sabía porque lo calmaba tanto el hecho de que Tom se rehusara a cambiar su estilo aunque fuese por este día, algo importante. Si, tenía la chaqueta de un traje y sus jeans eran un poco menos anchos de lo que normalmente eran pero de todos modos lucia bastante casual. Se imaginaba que solamente lo hacía sentir como si este fuese un día normal como cualquier otro. No tendría por que preocuparse, pronto estaría en casa de nuevo.

—Listo, vamos.

El pelinegro nunca había visto una sala de juicios antes. No era tan interesante como las que mostraban en las series de televisión americana. Bueno, eso significaba que el proceso no sería como en esos programas… ¿cierto?

—Tom, tienes que quedarte acá —dijo Hans, señalando los asientos para invitados. El chico a duras penas asintió y se sentó sin decir palabra. Bill podía sentir los nervios irradiar de su hermano, aunque fuese él el que dijese que todo estaría bien.

Casi inmediatamente después de que Bill se sentó, Jorg y Anne llegaron. Detrás de ellos estaban dos chicos que Bill sabia que eran Georg y Gustav. Siguió mirándolos mientras se sentaban y se las arregló para darles una sonrisa pequeña y genuina cuando sus ojos se encontraron. Sonrieron de vuelta, un poco más amplia la sonrisa de ellos. Bill pensó que parecían normales, casi como había esperado que lucieran. Podía recordar nada de ellos, pero igual le resultaban familiares.

— ¡Levántense! —dijo alguien de repente —. Juez Hanzel.

Un hombre alto, tal vez de cincuenta años, entró en la habitación y se sentó detrás del escritorio. —Por favor siéntense —dijo en voz baja que hizo eco en toda la habitación —. Caso numero 1987, Kaulitz contra Trumper por la custodia de Bill Trumper, antes conocido como Bill Kaulitz. Confío en que todos estén presentes —dijo el juez, mirando su expediente. Ambos Hans y Anne y el abogado de Anne se pararon y dijeron —: Si, su señoría —con voces tan serias que hizo correr escalofríos por la columna de Bill.

De repente el sentimiento de casi tranquilidad que le había dado el estar junto a Tom se había desvanecido. Siendo reemplazado con una frialdad que le hizo sentir los pies adormecidos.

&

— ¿Recuerdas algo del día que encontraste a Bill? —el otro abogado, Suzanne Schulman, preguntó a Tom.

—A duras penas, tenía tres —respondió Tom. Mantuvo su voz en un tono educado pero cualquiera que conociera la situación podría decir que tanto odiaba eso. Bill vio a Simone tomar la mano de Gordon cuando se le había pedido a Tom que se acercara al estrado.

—¿Eres cercano a Bill? —preguntó Suzanne.

—Si —respondió el chico sin dudarlo.

—¿Qué tan cercano, exactamente?

—Uh… —las manos de Tom comenzaron a sudar —. Es difícil de describir. Puedo decir que somos muy cercanos. Definitivamente no sería lo mismo sin él ahí.

—¿Entonces quieres o mejor para Bill?

—Si, por supuesto.

—No más preguntas —dijo la mujer sonriendo y se sentó detrás de la mesa. Tom se sentía indudablemente mejor cuando ella estuvo lejos. Parecía una persona sin corazón, Tom pensó que si la tocaba se convertiría en hielo.

—Tom… —el chico movió a su cabeza y vio a Hans frente a él —… ¿podrías describirme un día normal en tu casa?

—Mhm… es bastante norma, imagino. Nos levantamos, vamos al colegio y al trabajo, regresamos, comemos, hacemos nuestra tarea… pasamos tiempo juntos…

—¿Bill y tu pasan mucho tiempo juntos?

—Si, todo el tiempo.

—¿Cada cuanto pelean?

Tom estaba sorprendido por la pregunta, pensaba que esa debió haber sido formulada por Suzanne. —Pues, todos los hermanos pelean. Pero no podemos quedarnos enojados por mucho tiempo y además casi nunca lo hacemos. Casi siempre es por algo estúpido.

—¿Crees que Bill es feliz? —preguntó Hans.

—Si —respondió Tom con una sonrisa genuina —. Es muy feliz.

&

—¿Extrañaste a tus padres biológicos —preguntó Suzanne a Bill —. ¿Alguna vez te preguntaste donde estaban, que había pasado?

—Por supuesto que lo hice —dijo Bill —. Quiero decir… no puedo decir que recuerde mucho del tiempo que pase con ellos pero siempre supe que alguna vez tuve otra vida. No sé cuando comencé a pensar que ellos no me querían encontrar.

Bill no pudo evitar sentirse un poco mejor cuando vio que no era la respuesta que la mujer quería escuchar. Vio a Hans murmurar algo a Simone y Gordon e imaginó que había dicho lo que debía decir.

—Pero sabes que Anne y Jorg te ofrecerían una buen hogar, ¿cierto? Sabes que habrías sido feliz con ellos también.

—Bueno… por supuesto que me habrían ofrecido una buena casa. Pero no sé si sería feliz… ¡Estoy feliz con el hecho de saber que están bien —se apresuró a decir. No sentía afecto por Anne o Jorg, no. Pero no quería lastimar a propósito los sentimientos de Georg o Gustav. Si había leído bien las expresiones en sus rostros, estaban al menos un poco más que incómodos —. Y es bueno saber que todavía les importo, en verdad lo es. Pero solo conozco la vida que tengo…

&

Tom habría dado lo que fuese por un cigarrillo. Sabía que el juicio había ido bien y que Jorg y Anne necesitarían de un milagro para conseguir a Bill. Pero no era un sitio agradable… era miedoso y el ambiente no era el mejor.

Dios, solo quería que todo terminara.

—Oye… —Tom volteó a ver a Bill y sonrió —. Mama me mandó a encontrarte. El juez dará su decisión pronto-

La voz de Bill no flaqueó, pero Tom sabía que estaba nervioso. Estaba mordiendo sus uñas y parpadeando más seguido de lo que era necesario. Tom tomó la mano que Bill había estado mordiendo con una propia y la apretó un poco —. Estuviste muy bien —dijo suavemente.

—Tu también —replicó Bill —, y te ves tan bien en el saco…

—Oh Dios… —gruñó Tom —. Lo detesto, solo quiero llegar a casa y quitármelo…

—No, no —rió Bill —. Me tendrás para quitarlo. Después de todo, prometiste que la espera valdría la pena.

—Ah, ¿eso hice? —Tom rió. Tomó una breve mirada alrededor y acercó a Bill para darle un abrazo.

— ¡Tomi! —rió Bill —. ¿En público?

— ¡Anda!, ¿no quieres celebrar?

Y Bill no pudo decir más y no hizo señal de protesta. Ninguno de ellos escuchó el leve sonido que vino de una de las invenciones más innecesarias hechas por humanos: la cámara de un celular.

&

— ¡Todos de pie! El juez Hanzel ha tomado una decisión.

Los pies de Bill estaban haciéndole cosquillas pero el chico mantuvo la sonrisa en su cara con un esfuerzo inmenso. Esto iba a terminar bien, todo iba a terminar…

—En el caso por la custodia de Bill Trumper, he decidido-

— ¡Su señoría! —dijo Suzanne de repente, parándose —. Mi cliente —continuó, señalando a Jorg —, presenció algo que creo que usted debería ver.

Bill sintió como si se fuese a desmayar cuando Suzanne mostró un celular. La mujer se lo dio al juez, que miró la pantalla. Algo feo explotó en el estomago de Bill cuando los ojos de Hanzel se ampliaron.

— ¿Cuándo fue tomada? —preguntó.

—Hace quince minutes, su Señoría.

— ¿Usted sabia de esto? —el juez preguntó a Hans, que también había ido al estrado. Su mandíbula cayó abriendo su boca cuando la imagen le fue mostrada.

—No, no lo estaba. Gordon, Simone… ¿ustedes… ustedes saben?

— ¿Saber qué?, ¿Qué está pasando? —preguntó Simone, empezando a entrar en pánico. Hans llevó el celular a donde ellos, y la mujer gritó —. ¿Qué ha pasado en el nombre de-? —tanto Simone como Gordon voltearon a ver a Bill y luego a Tom —. Ustedes solo se están abrazando, ¿cierto? Esta foto no puede estar bien- —dijo la mujer, sus ojos humedeciéndose. Bill había palidecido y sus ojos eran tan grandes como platos.

—Ma, por favor- —trató Tom de hablar pero fue brutalmente interrumpido por Suzanne.

—Creo que a la vista de una casa que permite que este tipo de cosas pasen, Bill no está en el mejor lugar posible. Su Señoría, si su decisión es a favor de los Trumper, es mi deber sugerirle que lo cambie. Quiero decir, claramente Bill ha sido forzado a-

— ¡No he sido forzado en lo mas mínimo! —gritó Bill —. ¡No es culpa de Tom —añadió.

—Su Señoría, estoy seguro de que hay una explicación perfectamente buena para esto- —dijo Hans desesperado.

—Bueno… debo decir que creo que lo mejor es que ambos sean separados…

— ¡NO!

—… Así que mi decisión es a favor de los Kaulitz. También ordeno que a Tom Trumper no le sea permitido estar a menos de cien metros de Bill sin el permiso del Señor y Señora Kaulitz. Caso cerrado —dijo el juez, golpeando el escritorio.

— ¡NO! No, por favor, ¡no puede hacer esto! —gritó Bill. Lagrimas caían por sus mejillas libremente y volteó a ver a Tom, que también estaba parado y que estaba aun mas pálido que el —. Tom, no dejes que me lleven, por favor, no dejes que me lleven. ¡NO! —gritó Bill cuando un hombre de seguridad lo tomó por el hombro —. ¡NO VOY A ALGUN LADO! ¡NO, DEJENME IR!, ¡TOM!

Tom estaba atontado, incapaz de pensar y a punto de vomitar. Sus extremidades no le permitieron moverse cuando vio como se llevaban a su hermano. Como lo hacían en los shows de televisión americanos.

Mientras veía como se llevaban a Bill, su madre empezó a llorar desconsolada contra el pecho de Gordon. Suzzane apretó las manos con el juez, parecía muy feliz con sus acciones. El sintió que todo era demasiado. Esto debía terminar a su favor…

Sus rodillas cedieron bajo su peso y de repente no pudo sentir más.

Continúa…

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por admin

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