«…cuz we are twins» Fic de PixieGirl. Traducción de Loves

Capítulo 7: Quien ama a quien

No quería verlos de nuevo. Había tomado su decisión. Eran mala gente, no, malvados y no les importaba si Bill era feliz o no.

No les iba a dejar arruinar su vida.

No solamente estaban haciendo colapsar su mundo, estaban haciendo que toda su familia pasase por un infierno. No era culpa de sus padres haberlo encontrado, no era culpa de Tom que no hubiese puesto atención por donde iba caminando y chocase contra él.

Por primera vez en dos días, Bill estaba completamente solo. La oscuridad había caído cuando la noche llegó y no podía escuchar algo más a parte del claxon de los carros. Estaba en cama, enroscado debajo de sus cobijas, tratando de entender todo. Era borroso. Como si alguien hubiese tirado agua sobre una hermosa obra de arte.

La Corte.

Eso significaba que tendría que hablar a un juez, ¿cierto? Le haría preguntas; le haría decir cosas de su vida con la familia Trumper, de su relación con cada miembro de la familia.

¿Qué les diría de Tom?

—Ah… vera, Su Señoría, somos como gemelos y yo lo amo como tal, y ah… lo amo también de otra forma. Nos gusta follar y hacer otras cosas. Pero eso es completamente normal, ¿cierto? —y luego le daría su indiscutiblemente hermosa sonrisa. Si, podría decir adiós a Tom inmediatamente. El juez no dejaría que Anne y Jorg se lo llevaran pero lo encerrarían en alguna habitación donde ni siquiera Simone y Gordon lo querrían ver.

—Tal vez no deba decir eso —murmuró para él mismo.

Pero, ¿no era un crimen mentir en un juicio? ¿Podrían encerrarlo si se enteraran?

Demasiadas preguntas para la mente ya atiborrada de Bill. Gruñó y giró, tratando de dormir. Se movió y volteó, intentando encontrar una posición en la que pudiese dormir y liberarse de su cansancio. Su mente y su cuerpo se apagaron.

&

En la habitación de al lado, Tom estaba escuchando los movimientos de su hermano. Sintió una necesidad grandísima de levantarse e ir a tranquilizarlo, pero sabía que Bill necesitaba estar solo por un tiempo. Tenía esa mirada en su cara antes de ir a la cama. Tom sabia que debía mantener distancias.

Se preguntó cuando vendría su tío. Era el único abogado de la familia, hasta donde Tom sabía, pero tenía la impresión de que su especialidad eran los divorcios. Al menos le gustaba hablar mucho de eso.

Bueno, no se podía quejar, no mucho. Su tío había aceptado ayudar. Podía olvidar el nerviosismo que mordía su estomago y mantener su cara en un talante normal, haciéndolo mas fácil para todos. Podía asustarse cuando estuviese solo, sus padres podrían enfocarse en mantener a Bill en la familia.

No podía evitar preguntarse que tipo de bebe había sido Bill. ¿Había sido un nene fácil de cuidar o uno de esos que lloraban cuando nada malo les pasaba? ¿Había habido algún problema durante el embarazo? ¿Había tenido algún accidente grave cuando era pequeño? ¿Tenía cicatrices que no había notado? ¿O todo había salido perfecto? ¿Vivía en una vida de cuento de hadas en una casa gigante que olía a vainilla como él?

Tom sacudió su cabeza. Habían tomado un préstamo, no podían ser más ricos de lo normal. O al menos eso era lo que decía su lógica. No quería pensar más en eso, le daría migraña. Sólo podía esperar que el día de colegio de mañana le permitiera hacer justo lo que Bill había dicho: olvidar por un rato.

&

«… Mozart nació en Salzburg que era la capital de Archbishopric de Salzburg, ahora conocida como Autris. Escribió sinfonías y opera, además música de cámara de piano y esto es sólo un ejemplo. Sin duda es uno de los mejores compositores de música clásica al igual que nuestro Ludwig van Beethoven. ¿Quién puede decirme donde nació Beethoven?»

Tom vio varias manos alzarse pero no estaba prestando en verdad atención a la clase. Estaba pensando de un día cualquiera en la feria donde había estado con Bill cuando tenían diez. Gordon les había dado dinero para que disfrutaran de las atracciones, pero terminaron usándola toda en un juego para ganar el premio mayor, un perro de peluche para Bill. Nunca lo ganaron, pero igual el hombre terminó dándoselo, por ser los clientes más determinados que había tenido.

Tom no había podido disfrutar de las atracciones, pero la felicidad de Bill no tenia precio…

— ¡Señor Trumper!

Tom casi saltó en su asiento y volteó para ver a su profesora, que había caminado directo hacia él. No era alta o con sobrepeso, lo que la hacía lucir muy frágil. De todos modos, la mirada que tenía en su cara expresaba una autoridad tal, que ni siquiera Tom se atrevería a mandarla al carajo.

— ¿Si, Señora Lenz? —dijo Tom con voz falta de emoción.

—Ya que parece estar tan metido en el mundo mágico de Beethoven —dijo sarcásticamente —, ¿Por qué no me responde la pregunta?, ¿Dónde nació el?

—Um… —dijo Tom. Todos los ojos estaban sobre él, como usualmente estaban en el estudiante que la Señora Lenz decidía torturar —. ¿En Alemania?

La clase habría reído si la profesora hubiese sido otra. La mujer negó, como si estuviese decepcionada, aunque Tom supiera que a ella no le podía importar menos si la respuesta de él fuese errada. Había perdido su esperanza en él hace mucho tiempo.

—Como dijo el Señor Trumper, Beethoven nació en Alemania, en Bonn para ser más exacta. En ese tiempo todavía era colonia electoral, pero esa no es información de examen…

La voz de la profesora se desvaneció en la cabeza de Tom que pensaba de nuevo en su hermano. Esperaba que a Bill le fuese mejor en olvidar que lo que a él le estaba yendo.

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A Bill no le estaba yendo mejor.

No disfrutó del colegio; no le daba algo en que pensar. O tal vez el ensayo que debía hacer para la próxima semana, pero eso sólo le hizo preguntarse como se las arreglaría con todo lo que estaba pasando. Casi consideró decirle a su profesor de Alemán la situación y preguntarle si podía darle un poco más de tiempo extra pero decidió que no al ver la cara del Señor Weiner. Al hombre no le importaría.

Estar solo ya no era un lujo para Bill aunque se sintiera aislado. Todo lo que quería era que la escuela terminara e irse a casa, donde al menos podría preocuparse y recordar con una compañía agradable.

&

La campana sonó como un coro de ángeles para Tom cuando finalmente lo hizo y estuvo fuera del salón en un santiamén. Solo podía esperar que el profesor de Bill no lo retuviera por mucho tiempo, lo único que quería era salir del edificio. Suspiró aliviado cuando vio a Bill ya parado frente a su casillero.

—No me olvidé —Bill murmuró cuando Tom lo alcanzó.

—Tampoco yo. Vamos, vamos a casa —dijo el «mayor». Bill asintió, manteniendo sus ojos en el piso. Había estado esperando el venir al colegio, sólo esta vez, y no había sido recompensado por eso. ¿Por qué no podía ser más interesante?, ¿por qué no le podía ofrecer algo agradable para hacer o pensar? —Puedo tratar que olvides todo, si quieres —susurró Tom, sonriendo un poco. Bill lo miró, sorprendido. Algunas veces podía jurar que Tom le leía el pensamiento.

—Lo hicimos ayer —murmuró Bill —, ¿Qué somos?, ¿animales?

—Podría serlo si tú quisieras.

Bill rió. Empujó el hombro de Tom suavemente mientras cruzaban el parqueadero del colegio y llegaron a la parada del bus. El Volvo semi-viejo y las dos personas en su interior pasaron desapercibidas por los chicos.

—No puedo creer que ella nos hiciera hacer esto… —murmuró Gustav con los brazos cruzados —… ¿Qué nos va a poner a hacer la próxima vez? ¿Secuestrar?

— ¿Está usando maquillaje? —dijo Georg, claramente sorprendido. Gustav le lanzó una mirada de escepticismo, pero igual volteó a ver a su hermano menor. Ya estaba a unos treinta metros, lo cual le hacía imposible ver detalles. Pero supuso que Georg estaba en lo correcto.

— ¿Y qué pasa si lo está haciendo? Creo que esto es más errado que un chico usando maquillaje —dijo, refiriéndose a su pequeña aventura espía.

—Bueno, imagino que no hay algo erróneo con eso. Sólo es extraño —dijo Georg —. ¿Qué es lo que ella quiere que veamos?

—Algo que se vea mal, imagino —dijo Gustav, suspirando —. Porque obviamente el está infeliz —continuó cuando vio a Bill doblarse de la risa. El otro chico, que presumía era Tom, le daba palmadas en la espalda, también ahogándose —. Vayámonos. Esto es estúpido-

—Has leído mi mente, hermanito.

&

— ¡Eres horrible! —exclamó Bill, todavía riendo.

—Pero me amas por eso —replicó Tom. Su corazón se calentó al darse cuenta de que se las ha arreglado para hacer feliz a Bill por un momento. Y sólo estaba describiendo como se vería su hermano si se vistiese como conejo. Un conejo rosado. Un conejo rosado con una cola de peluche…

— ¡Tom!

— ¿Qué?

— ¡El auto-bus!

— ¡Cierto!

Bill negó con la cabeza y rió cuando Tom subió al bus. — ¿Qué diablos estabas pensando? —preguntó mientras se sientan —. Parecía que no podías ver el bus.

—Lo que pasa es que lo único que puedo ver eres tú —dijo Tom —. Con cabello esponjoso-

— ¡Tomi! —siseo Bill, mirando alrededor —, ¡para eso! Me vas a poner todo… bueno, ya sabes. Y veras, no puedes.

— ¿No puedo? ¿Desde cuándo? —preguntó Tom sonriendo.

— ¡Desde siempre! Estamos en el bus. Ahora quédate en tu lado que yo me quedare en el mío. Y todo estará bien.

— ¿Entonces me harás esperar hasta que lleguemos a casa?

—Si, así que mantén esos pantalones en su lugar.

—No quiero hacerlo —dijo Tom, haciendo un puchero. Casi nadie podía resistir un puchero de Bill. Pero Tom no le hacía pucheros a alguien más que no fuera Bill y si no hubiese tenido ese destello bromista en sus ojos, Bill le habría dejado hacer lo que quisiese. Así estuvieran en el bus.

—Solamente voy a dejar de hablar el resto del camino —anunció Bill y volteó a ver por la ventana.

—Te amo.

—Cállate.

—Me hablaste.

—No, no lo hice.

—Me amas.

—Estoy comenzando a dudarlo.

—Me hablaste de nuevo.

—Eres un idiota.

—Amas a este idiota.*

— ¡Te amaría más si te quedaras en tu lado! —replicó Bill, volteando a ver a Tom de nuevo. El de rastas pudo ver en sus ojos que en verdad no estaba enojado, ni siquiera molesto. Sus mejillas estaban solo un poco sonrojadas lo que hacía que Tom quisiera besarlo con desesperación —. ¡Ah! Mira, estamos en casa —dijo Bill repentinamente, pasando al lado de Tom. El «mayor» rió. Iba a tener tanta suerte esa noche…

O la habría tenido si no fuese por la desagradable sorpresa que encontraron sentada en su sala.

— ¡Hola, Bill, cariño! —dijo Anne sonriendo como un rayo de sol. Bill parecía un venado en carretera, a punto de ser golpeado y volteó su cabeza de la mujer a sus padres y de nuevo a esta. Ni siquiera sabía que sus padres estaban en casa. Y encontrar TODOS sus padres en la sala, donde había planeado tener una buena sesión de besuqueo con Tom, era solo… bueno, no había esperado eso —. Lamento no haberte dicho que íbamos a venir —dijo Anne, refiriéndose a ella y Jorg. Para Bill, el hombre parecía un poco incomodo con la situación. Como si estuviese avergonzado de su esposa —. Solo pensé que nuestra conversación de ayer fue un poco corta. Y quería verte de nuevo.

Tom volteo la cabeza para que nadie viese su expresión de asco. Anne sonaba como… como Bree Van de Kamp** cuando quería algo que en verdad no debía tener. Mantuvo sus ojos en todos lados, menos en la mujer, hasta que escuchó su nombre.

— ¡Debes ser Tom! Escuche mucho de ti ayer —dijo Anne. Tom alzó las cejas pero no dijo una palabra. Notó que Anne estaba observando a Bill de la cabeza a los pies. Sonrió. Bill estaba usando maquillaje. Por supuesto que lo estaba haciendo, era día de escuela. Ella no debería de haberse imaginado eso —. Si —continuó repentinamente Anne, haciendo que Tom regresara de sus pensamiento —, Georg y Gustav querían venir, pero desafortunadamente ambos tenían trabajo que hacer… —Anne volteó a ver a su esposo con una mirada maliciosa al ver que el resoplaba —… y Georg tiene una cita con su novia. Una chica adorable, ¿estás saliendo con alguien? —la mujer preguntó a Bill. Su sonrisa hipnotizaba, tan amistosa que te daba nauseas.

Bill abrió la boca, pero se dio cuenta de que no podía responder eso. Solo subió los hombros. La sonrisa de varios mega voltios que solía usar con sus padres parecía no funcionar. No podía sonreír. No a esa persona que estaba sonriendo de manera tan brillante como para iluminar Magderburg por diez años.

—Bueno, suficiente charla. Vamos a los negocios. Confió en que han contratado un abogado —dijo Anne, mirando a Simone y Gordon. Bill y Tom sintieron como si hubiesen sido olvidados instantáneamente, pero no podían abandonar la habitación.

Bill atrapó la mirada de Tom. Se miraron, estando más separados de lo que les hubiese gustado estar y sabiendo que debían mantener la distancia. Todas las bromas parecían haberse desvanecido de la cara de Tom que intentaba mantener una expresión calmada. Podía sentir los nervios de Bill, debía ser el fuerte por ahora.

—… y su nombre y dirección cambiaran cuando ganemos esto-

— ¿Cuándo? —estalló Simone parpadeando —, ¿asume que van a ganar?

—Es bastante simple, ¿no? —replicó Anne.

— ¿¡Simple!? —gritó Simone, su voz tan alta que las otras personas en la habitación se removieron pero ella no los tomó en cuenta —. ¡Es cualquier cosa excepto simple! ¡Usted está haciendo sonar esto como si no importase! —Simone hizo un gesto señalando a Gordon y ella misma —. ¡Nosotros también lo amamos!

— ¿No estaría haciendo lo mismo si su precioso Tom se hubiese extraviado? ¿Y si el estuviese con nosotros ahora? Si todo se hubiese dado de manera diferente —dijo la mujer.

—Sabe perfectamente que no tengo idea de que haría ya que nunca he estado en esa situación —dijo Simone. Ambas mujeres sonaban alarmantemente tranquilas. La tormenta estaba llegando, estaba cogiendo fuerza, y pronto tronaría —. ¿Pero tiene idea de cuánto duele lo que está haciendo?

— ¡Lo perdí! Así que si tengo una leve idea. Gracias —dijo Anne sarcásticamente.

— ¡Ustedes no lo conocen! ¡Él no los conoce! ¿Tiene que ser tan difícil? —preguntó Simone comenzando a sonar desesperada.

—Parece ser que tendrá que ser así, ya que usted no lo deja ir. Queremos conocerlo. El es nuestro hijo, ¡es nuestro derecho!

— ¿Entonces nosotros no tenemos derecho? ¿Eso es lo qué está diciendo?

—Pudieron criarlo, creo que han compartido bas-

— ¡No es un jodido premio que se gana! —gritó de repente Ton, sorprendiéndose a si mismo y al resto de los ocupantes en la habitación. Sintió su cara calentarse, pero decidió seguir con lo que había comenzado —. No pueden hacer esto acerca de ustedes… no… no lo es. Esto debería ser acerca de él. No es un carnaval y él no es un perro de peluche.

La voz de Tom se estaba rompiendo. Sabía eso y que todo el mundo también lo sabía. Antes de que alguien, incluso Bill, pudiese decir algo, dio media vuelta y corrió escaleras arriba.

La sala se quedó callada, Bill quería pensar que les habían llegado las palabras de Tom al corazón, pero no podía entrar en sus cabezas y ver si en verdad lo habían hecho. El silencio no era cómodo, como el que a veces había entre él y Tom. Era como agua y sentía que se iba a ahogar. Estaría a salvo con Tom, arriba… trató de decir algo, en verdad lo hizo, pero las palabras no salieron. Así que arremedó las acciones de su hermano y se fue.

Bill no se molestó en tocar. Muy pocas veces lo hacía. Solamente entró en la habitación del otro para encontrarlo sentado en el piso, su espalda contra la cama. Bill cerró la puerta suavemente detrás de él y se sentó junto a Tom.

—Recuerdo ese día —dijo quedamente —. Use todas mis monedas y luego tu usaste las tuyas para conseguirme ese perro —Tom no respondió, así que Bill siguió hablando —. Todavía lo tengo. Es el que está en la esquina, lo llame Tomas… —Bill estaba feliz de ver una sonrisa aparecer en los labios de su hermano —… estaba tan feliz ese día-

—No eres como Thomas —Tom interrumpió a Bill —. No pueden ganarte y ya.

—Lo se —dijo Bill simplemente —. Nadie puede hacerlo, tú ya me tienes.

—Billa-

—Shhh —murmuró Bill y presionó sus labios contra los de Tom —. Me ganaste hace años. No discutamos eso, ¿vale?

Bueno, Bill en verdad no le dio oportunidad a Tom.

Continúa…

*N/T: En el original la autora usa la expresión «You´re an ass», y Tom le responde «You love my ass». Es un juego de palabras, ass significa culo e idiota. Así que Bill le dice «Eres un idiota» y Tom usando la expresión del otro le dice: «Amas mi trasero»

**N/A: En caso de que alguien se esté preguntando, Bree Van De Kamp es un personaje de Desperate Housewives. Lo siento si alguien se ha confundido, pero ella era la única en la que podía pensar mientras escribía sobre Anne.

por admin

Traductora del fandom

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