
«…cuz we are twins» Fic de PixieGirl. Traducción de Loves
Capítulo 5: Normalidad
— ¿Podemos ir a casa? —preguntó Bill contra los labios de Tom.
—Si, robémonos el carro y conduzcamos sin licencia justo en frente de la estación de policía —respondió Tom —. Una idea realmente buena, debo decir.
—No te burles de mí, estoy de humor —dijo Bill.
—Después de todo, ¿Estas de humor? —dijo el ‘mayor’ sin creer lo que estaba escuchando.
—Tienes ese tipo de efecto en mí —rió Bill —. Además, piensa en esto… que tan bueno sería… estoy totalmente bajoneado y tú tienes que hacerme sentir bien de nuevo… agradable y suave, sin apresurarse, solo amorosamente y delicado.
—Eso es todo, vamos a caminar.
&
El silencio en la habitación se estaba volviendo sofocante pero ninguna de las cuatro personas en esta quería romperlo. Simone estaba secando sus manos sudorosas en sus jeans. No sabía porque estaba tan nerviosa. Había estado bien cuando Bill estaba en la habitación…
Bueno, tal vez eso era. Estaba tan enfocada en Bill y en tratar de hacerlo sentir cómodo que se había olvidado de sus propios nervios.
—Siento eso… —dijo Gordon de repente y el silencio se quebró en millones de pedazos —… el… debe estar bastante confundido. Todo pasó tan rápido.
—Si —aceptó Anne lentamente —. Es nuestro hijo. Lo queremos en casa lo más pronto posible, así que pensamos que-
—Espere ¿Qué? —la cortó Simone. Anne parpadeó sin darse cuenta que había dicho mal —. ¿Qué quiere decir con quererlo en casa? ¡El ya tiene una!
Si, Simone apoyaría a Bill en lo que quisiera. Pero no, no había considerado la posibilidad de dejarlo ir. Para ser honestos, sabía que él se quedaría. No necesariamente por ello o por Gordon si no por…
—Bueno, si —dijo Anne interrumpiendo los pensamientos de Simone —. ¿Qué más?
Simone miró de la mujer a Gordon, tratando de encontrar algo que decir. ¿Asumieron que lo tendrían de vuelta? ¿Solo así?
—El no dejara a Tom —dijo Simone. -Nuestro hijo. Son como gemelos, incluso comparten el cumpleaños: primero de Septiembre. Lo siento, en verdad, pero… si llegamos al punto donde la opinión de él es preguntada, el querrá quedarse. No dejara a Tom y no creo que Tom pudiese soportar que él lo dejara.
&
El cielo estaba todavía gris. Bill estaba quejándose de que pronto comenzaría a llover y su cabello quedaría arruinado. Todo lo que Tom hizo fue sonreír y escucharlo. En medio de toda la confusión y miedo era agradable tener un momento de normalidad. No duraría mucho, pero era de ellos. Sus momentos. Ni la lluvia que venía podría arruinarlo.
Dándose cuenta de lo calladas que estaban las calles, Tom tomó la mano de Bill. La voz del pelinegro murió a los segundos, volteando a ver al ‘mayor’ que solo le sonrió, comenzó a hablar de nuevo. Hablaba de todo: su cabello, su estúpido profesor de matemáticas y aun más de su estúpido cabello, del pelo de sus perros que necesitaban ser lavado y de pronto comenzó a divagar sobre cuál era el mejor sabor de helado del mundo. Tom nunca había entendido como Bill podía saltar de un tema a otro, pero en verdad no le importaba.
— ¡Oh, oh! —exclamó Bill y apuntó al cielo —. ¡Mira Tomi! ¡El sol está saliendo!
Tom miró hacia arriba, y pudo ver los rayos dorados que estaban hacienda su camino a través de las densas nubes. Tom sonrió y su humor mejoró un poco. Tal vez el día no sería tan malo después de todo.
—Brilla para ti, ¿Lo sabías? —dijo.
— ¿Qué?
—Solo tú puedes ser tan positivo durante momentos como estos. Te esta recompensando.
Bill paró de caminar. Si encontrar a sus padres, significaba que Tom se volvería así. Lo haría más seguido. —En verdad no lo pienso así, si esta recompensando a alguien es a ti.
—No, ahora tu estas-
—Es verdad Tomi —dijo Bill, acercándose a Tom —. Estas siendo el mejor hermano.
Tom bajó su cabeza. —Ni siquiera entre ahí por ti —dijo quedamente —, lo trate. En verdad lo hice, lo juro-
—Shhh… —murmuró Bill y besó a Tom. Los ojos del otro chico se abrieron por un segundo. Estaban en el exterior ¡Donde todo el mundo los podía ver! Pero tan pronto pensó eso, se encontró respondiendo el beso —. Estabas ahí cuando te necesitaba. Es todo lo que necesito saber —dijo Bill después de terminar el beso.
—Desearía poder hacer más-
—Bueno, como dije, todavía me siento triste. Hay un montón de cosas que puedes hacer para ayudarme —dijo Bill.
Tom rió. —Está bien, princesa, vamos a casa.
&
Había un rubio y un castaño sentados en una dura banca en la estación de policía. Sabían que no podían entrar en la habitación donde estaban sus padres, pero esperar no era el fuerte de ninguno de los dos. El rubio estaba golpeando el piso con su pie y el castaño estaba mirando el techo, contando las infinitas grietas que había en el.
—No quieren complicar esto aún más, ¿Cierto? —dijo el rubio de repente.
— ¿Qué quieres decir?
— ¿Qué quieres decir? ¿Qué quiero decir? Georg, ¿No los escuchaste hablando anoche?
—Si-
— ¡Han pasado 14 años! Estoy feliz como un demonio de que él esté vivo y bien, ¡Pero dudo de que sea feliz con nosotros! Demasiado ha cambiado. No vivimos en la casa, ¡Tu estas prácticamente casado!
Georg sonrió, volteando su cabeza y mirando a su hermano menor —Seria agradable tener a toda la familia en la boda, ¿No? —dijo imitando la voz de su madre —. Pero coincido contigo Gustav. No sería agradable si uno de nosotros tuviese que estar amarrado a su silla.
Gustav suspiró —Me preguntó como es.
—Nah, lo más seguro es que sea tan estándar como nosotros. Tenemos los mismos genes después de todo. Solo espero que no tenga el mismo gusto en mujeres que tu.
Gustav rodo los ojos.
&
— ¿Sintiéndote mejor hermanito?
—Déjame de llamarme así ¡Burletero de mierda! —casi grito Bill. Amaba a Tom, en verdad lo hacía, pero el tenia la habilidad de convertir las cosas más placenteras en tortura, tanto que le hacían querer arrancarle las rastas, una-por-una —. Entra en mí y tal vez me sienta mejor —siseó.
—Como desees —dijo Tom y en unos pocos segundos escuchó a Bill jadear y gemir lo cual le hizo sentir como si en verdad hubiese hecho algo bueno por el mundo.
—Oh, oh, oh…
— ¿Se siente bien?
—I-increíble —jadeo Bill —Ah Señor, eres tan bueno-
—Lo sé.
—Ah SEÑOR. ¡Quiero que seas todo mío! —Bill dijo arqueándose mientras Tom golpeaba en su punto.
—Pero SOY todo-
—OH, ¡OH! ¡Oh, justo ahí!, Oh… Oh Dios… Oh, Te amo.
—Yo te amo aún más —murmuró Tom.
&
— ¡No pueden llevar esto a tribunales! —gritó Simone. Ahora parada, deseando convertirse en alguien tan aterrador que las otras dos personas correrían lejos y nunca regresarían. Le habían parecido tan agradables y ahora no podía evitar odiarlos con todo su corazón —. Si preguntan su opinión, ustedes sabrían que tan feliz es-
— ¿Cuántos niños ha perdido? —le preguntó Anne, también parándose. Cuando Simone se calló, siguió —: Eso pensé. Entonces no tiene idea de cómo se siente no saber donde esta, o si está vivo. El fue lo suficientemente suertudo como para encontrarse con ustedes pero nosotros no sabíamos eso. Todo lo que escuchamos fueron las horribles historias donde los niños son secuestrados, vendidos, violados… y cada día esperábamos la llamada de alguien para decirnos que lo habían encontrado. Muerto. Abusado. Ahora está de regreso en nuestras vidas y queremos asegurarnos de que siga así.
— ¡Para el nosotros somos sus padres! —dijo Gordon, parándose al lado de Simone —. ¡Nosotros lo criamos!
—Y ese es un honor que nunca será nuestro —dijo Jorg y ahora los cuatro adultos estaban de pie —. Pero el es nuestro hijo, les guste o no.
—El ser padres no está definido por sangre —dijo Simone en tono bajo —. Y tampoco lo es la hermandad. La conexión que él tiene con Tom es más profunda que cualquier lazo biológico.
—Usted sigue repitiendo eso ¿Está tratando de encontrar una razón por la que él no decidiese venir con nosotros? —preguntó Anne.
—Ah, eso quisiera usted.
&
Normal era una palabra graciosa. El momento que Bill y Tom habían compartido mientras iban a casa había sido normal a la luz de los últimos eventos. Lo que habían hecho cuando finalmente alcanzaron la cama de Bill era más que normal para ellos. Demonios, era su forma de vida. Pero, para el resto del mundo, para los que no entenderían, era anormal, peligroso e incluso enfermizo. Se suponía que les debían gustar las niñas. O… al menos otros niños. Pero no el otro. Porque la sociedad los veía como hermanos. Puede que la palabra «adoptado» apareciera debajo del nombre de Bill en algunos papeles formales, pero eso no los hacía menos hermanos.
Ellos sabían eso. Siempre lo habían sabido y no les importaba el hecho de que no tuvieran la misma sangre corriendo por sus venas. Eso no hacia amar al otro aunque sea un poco menos. Eso no hacia su lazo más frágil.
O eso es lo que pensaban.
¿Cómo podría venir alguien y prácticamente tomar un cuchillo y cortar lo que había entre ellos? ¿Por qué alguien haría algo así?
—Gracias Tomi… —murmuró Bill.
—Mi placer.
Bill sonrió —Suena como si en verdad lo fuese —dijo riendo. Escuchó a Tom reírse entre dientes y después un beso suave en su cabeza. Cerró los ojos disfrutando la sensación.
***
—Uno más ¡papi! ¡Por favor! —rogó Bill. Jorg solo rió y levantó al menor de sus hijos.
—Uno más y vas a la cama.
— ¡Esta bien! —gritó Bill deleitado cuando Jorg comenzó a correr por la casa como un caballo —. ¡Mami! ¡Soy un vaquero!
***
—Pero… detesto los caballos —murmuró Bill.
— ¿Qué?
Bill negó —Nada —un silencio corto siguió —. ¿Qué tanto crees que uno puede recordar? —preguntó de repente. Moviendo su cabeza para poder ver la cara del otro y pudo decir que Tom sabía exactamente a qué se refería. Y no estaba feliz —. Solamente que sería bueno… recordar algo de la vida que una vez tuve.
— ¿Por qué? A duras penas recuerdo cualquier cosa antes de ti. Y pocas cosas después de que llegaras —dijo Tom. Sonaba enojado pero Bill sabía que estaba luchando consigo para mantenerse calmado.
—Al menos tú tienes fotos. Todo lo que yo tengo es hueco blanco —murmuró Bill —, no es como si quisiera esa vida de nuevo. Solo sé que quiero saber algo de ella. Si saben algunas historias graciosas de mi… o algo. Por favor no te enojes —dijo el chico, besando la mandíbula del otro —. Nadie va a tomar tu lugar.
—De eso no tengo miedo —admitió Tom.
—Entonces, ¿De qué?
—Si lo peor llega a suceder y no podemos vernos diariamente ni estar juntos todo el tiempo… Si todo llega al punto donde tenemos que parar esto, lo que estamos haciendo… estaría más que feliz de saber que estas feliz, que te sientes completo y que tus —Tomó un respiro con dificultad —, hermanos cuidan de ti. Si solo… los tienes ¿A quién tendré yo?
Sonaba egoísta a sus oídos, pero no lo pudo evitar. El pensamiento de perder a Bill estaba carcomiendo su interior pero era una posibilidad que no podía ignorar.
De repente Bill se paró. Solamente miró a Tom por unos minutos y después salió de la cama completamente — ¿Cómo…? —comenzó, sonando furioso —… ¿Cómo puedes pensar que yo estaré bien si eso pasa? ¿Cómo te atreves a pensar que soy alguna clase de… perra sin corazón? ¡Yo no estaría bien! ¡Es por eso que esto no puede pasar! No permitiré que pare; no permitiré que lo peor pase, porque MALDITA SEA ¡Moriría! ¡Moriría!
Tom estaba parado también — ¡Tengo que pensar en eso Bill! —dijo — ¡Tengo que hacerlo! No puedo pensar en ti estando miserable ¡Rompe mi corazón! Tienes que estar bien Bill. Tengo que pensar que estas bien, seguro y feliz… es tan duro de otro modo…
La ira de Bill se fue tan rápido como llego. Su boca colgó y no podía creer lo que había acabado de escuchar. Finalmente respiro suavemente y cogió a Tom entre sus brazos. Sabía que Tom necesitaba sentirlo cerca al igual que el también lo necesitaba así.
—Esto no puede parar… —murmuró —… así es como debe ser. Esto es lo que es normal.
Continúa…
Gracias por leer. No olvides dejar un comentario 😉