Porque somos gemelos 3

NotasLos flashback se encuentran en itálica.

«…cuz we are twins» Fic de PixieGirl. Traducción de Loves

Capítulo 3: Partes de recuerdos

Tom observó a Bill dormir. Era como si sus preocupaciones se hubieran desvanecido y todo lo que quedara fue la hermosa paz que ahora reflejaba su cara. Sus manos apretaban la tela de la camiseta de Tom, pero a este no le importo. Si Bill quería sostenerse en el, nadie podría obligarlo a hacer lo contrario.

El de rastas dejó a su dedo viajar por el cuerpo del otro. Cada una de las partes del cuerpo del chico traían recuerdos diferentes. Se sonrió cuando las memorias llenaron su mente con un calor reconfortante.

&

Tenían doce cuando Tom besó por primera vez a Bill. Fue un accidente y a la vez no. Tom estaba muriendo por saber cómo se sentiría, pero el hecho de que pasara en ese momento era pura coincidencia.

Tienes helado en tu mandíbula, Bill —rió el ‘mayor’, señalando la cara de su hermano. Tenían prohibido el helado en ese lugar, para ser más exactos, tenían prohibido comerlo antes de cenar.

¡Ah!, lo que Simone no sabía no la lastimaba.

¡Quítalo! —chillo el ‘menor’ ya que no podía ver donde estaba el helado. Tom sonrió mientras alcanzaba con su dedo la mancha, pero a medio camino decidió que había una mejor forma de hacerlo —. ¿Qué vas a hacer? —preguntó Bill cuando el otro comenzó a lamer el alimento.

No querrías desperdiciarlo, ¿Cierto? —dijo Tom.

No, pero…

Y ahí fue cuando sucedió. Tom movió su boca un poco más alto y sus labios encontraron los del otro. Solo duró dos segundos y luego se apartó rápidamente.

Lo… lo lamento… fue un accidente… lo siento.

¡No! —lo corto Bill —, no lo sientas.

&

¡Eso hace cosquillas! —rió un Bill de trece años cuando Tom beso su vientre. El cosquilleo, de todos modos, era nada comparado con lo bueno que se sentía. Bill soltó un gemido cuando sintió la lengua de Tom delinear su ombligo —, eres muy bueno en esto… —dijo con voz ahogada. Tom podía sentir el tinte de preocupación.

Eres increíble también, lo sabes —murmuró. Levantó su cabeza a tiempo para ver a Bill sonrojarse —. Confía en mi Billa…

&

Tom había decidido que ese día le diría a Bill. Si. Explotaría si no lo hacía, quería que Bill lo supiera.

¡Llegué! 

Tom inhaló. Llegó el momento. Ahora o nunca.

Hola Tomi —dijo Bill feliz y sintió como su hermano se acomodaba al lado suyo en el sofá.

Hey… ¿Te divertiste con Andreas? —preguntó Tom, pateándose mentalmente. Necesitaba decirlo. No había más que hacer ¿Por qué no podía decirlo ya?

Si ¿Por qué no viniste?

Tom suspiró. Tenía que hacerlo ya.

¿Tom? ¿Te sientes bien?

El de rastas mordió su labio y se volteó para encarar al otro chico. Tomó las manos de Bill en las suyas y las apretó fuertemente. Se sentaron ahí por dos minutos, Bill mirando a Tom y éste mirando sus manos.

Bill, yo…

¿Por qué era tan difícil? Solo se tenía que decir una frase.

¿Tu…?

Creo, yo… quiero decir… Bill, pienso… —Tom inhaló profundamente para calmar su nerviosismo —. Bill creo que estoy enamorado de ti.

Primero llegó el silencio y Tom pensó que había llegado demasiado lejos. Estaba comenzado a lamentar el haber dicho eso cuando Bill lo abrazo.

Te tomo dos años darte cuenta ¿No? —murmuró el ‘menor’ contra su hombro —. Eres un grandísimo idiota, siempre lo he sabido.

¿Si?

Si —Bill lo acercó, para mirar a Tom —, tan claramente como para saber que también estoy enamorado de ti.

&

¿Estás seguro que no te estoy lastimando?

¡Ah! ¡Por Dios! ¡Deja de ser tan ne… nena! —dijo Bill mientras Tom se movía más en su interior.

¡Vale! ¡Lamento el preocuparme por ti! —dijo Tom.

Lo único de lo que te deberías preocupar es en satisfacerme y te lo estoy diciendo, ¡Tus preguntas no ayudan! —replicó Bill.

Así que Tom calló. Estaban en puro éxtasis y aunque Bill había llorado, obviamente de dolor, de vez en cuando. Su primera vez había sido más de lo que ambos esperaban que lo fuera.

Después de que todo sucediera, imaginaron que la razón de eso, había sido la confianza que tenían el uno en el otro. Cufiaban tanto en el otro, lo suficiente para relajarse, sin tener miedo, lo suficiente para hacerlo placentero.

Si, se sabe que la primera vez no es la mejor. Pero si a la primera era ASI de bueno, los chicos estarían más que felices de saber cómo serian las próximas veces.

&

—Un centavo por lo que piensas —Tom movió su cabeza y se encontró con Bill mirándolo —. ¿Dónde estabas?

—En ningún lado, estuve contigo todo el tiempo —respondió, besando la nariz del moreno. Bill cerró los ojos de nuevo y se acomodó contra Tom.

—Vas a ir conmigo mañana ¿Cierto? —preguntó rápidamente.

Tom juró que su corazón perdió un latido. No había pensado en ir si Bill decidía hacerlo. Ni siquiera sabía que pensar de la decisión del chico. —Tu… ¿Tu vas a ir entonces?

—Tengo que, Tomi —dijo Bill, sintiendo la incomodidad del otro —. Necesito respuestas. Necesito verlos. Necesito saber que estaba mal conmigo para que dejaran de buscarme…

—No hay algo malo contigo Bill —dijo Tom.

—No sabes eso ¿Qué tal si lo hay? ¿Qué tal si saben algo que nosotros no hemos descubierto…?

—Bill, te lo juro: No hay nada que ellos sepan que nosotros no. ¡Soy el que ha vivido contigo los últimos catorce años! Se cuáles son tus puntos con cosquillas, se a quien odias en el colegio y sé que tanto te gusta cantar, ir de compras ¡Y verte bien! ¡Sé todo lo que hay que saber de ti! Si ellos dicen algo contrarió… pueden venir a besar mi trasero.

Bill parpadeó. Tom parecía casi enojado. No había considerado la posibilidad de que la situación afectara al resto de la familia también. Había estado nadando en su autocompasión como para darse cuenta que los otros tres también estaban asustados y confundidos.

—Tomi, yo… —pero Bill no supo que decir. Si decía que lo lamentaba, Tom le diría que no había por qué estarlo. Tom sabía que Bill lo amaba, decir eso no traería consuelo alguno. Así que el moreno cerró la boca y puso su cabeza en el pecho del otro, oliendo el perfume familiar. Sintió los dedos del ‘mayor’ moverse por su cabello, haciéndolo sentir relajado y cómodamente cansado —… Vamos a dormir Tom, todo estará mejor en la mañana.

—Si…

Bill se quedo dormido rápidamente pero el cerebro del otro chico se rehusó a ser apagado.

¿Iría con Bill?

¿Le gustarían a Bill sus verdaderos padres?

¿Bill decidiría irse después de todo?

Tom ya no estaba seguro de algo, solo de que en la mañana todo estaría mejor.

&

La mesa estaba en silencio. Nadie estaba deseoso de hablar de lo que iba a suceder ese día. Se sentía tan irreal. Ninguno de ellos había pensado que ese día llegaría. O tal vez habían empezado a desear que no lo hiciera. No lo admitirían, al menos tres de ellos no lo harían. Simone y Gordon se seguían repitiendo que siempre habían sabido que esa posibilidad existía. Bill se había auto convencido que tal vez quería saber de dónde venía.

Tom, él no trató de mentirse a sí mismo. Deseaba poder volver en el tiempo, encontrar a Jorg y Anne y decirles que tan feliz era Bill. Deseaba convencerlos que pararan de buscarlo. Bill era suyo. Solamente suyo. No importaba que sangre recorriera sus venas, pertenecía a Tom y Tom pertenecía el. Era la ley de la naturaleza, al diablo la biología.

Si Tom era completamente honesto, deseaba que él y Bill fueran en verdad hermanos biológicos.

—Tenemos que irnos —dijo Simone. Bill miró a Tom, el de rastas todavía no había dicho si iba o no. Se miraron y rápidamente Tom se encontró falto de poder para negar algo a los ojos de Bill. Bajó su cabeza y asintió levemente, sabiendo que era toda la respuesta que Bill necesitaba.

—Voy… voy a prender el carro —murmuró Gordon parándose, Simone salió detrás de él sin necesidad de decir una palabra. Dejando a los niños solos en la mesa.

—No estás usando maquillaje —señaló Tom.

—Si… no quería asustarlos inmediatamente —dijo Bill, sonriendo levemente. Tom asintió, todavía sin mirar —, tú no quieres venir.

— ¿Qué quieres decir? ¡Por supuesto que quiero! —rebatió Tom. Al instante en que esas palabras dejaron sus labios, sabía que Bill reconocería sus mentiras.

—No, no lo quieres hacer. No tienes que mentirme, sé que es difícil para ti también —Bill suspiró —. No quieres venir.

—Bill…

—No creo que debas venir —corrigió Bill —, sería demasiado incomodo. Probablemente ni te permitirían estar en la misma habitación que nosotros. Tendrías que esperar en la recepción. Y eso sería aun más extraño porque…

—… porque Georg y Gustav también puede que estén ahí —finalizó Tom. Alzó su cabeza para mirar al otro —. Esperare en el carro. No puedo… no puedo entrar. Lo admito, pero tampoco te quiero dejar completamente solo. Esperare en el carro. Esperare ahí, y si sientes que me necesitas sólo tienes que salir.

Estaban cogidos de las manos. Quedándose en silencio, hasta Simone les gritó que en verdad tenían que irse.

&

Bill tenía una imagen borrosa de lo que era la estación de policía. Había sido más grande, eso era seguro. Probablemente lo sentía así en el momento, pero a decir verdad había crecido bastante desde la última vez que estuvo ahí. Aunque ahora no se sentía más grande. Sentía la enorme urgencia de correr al carro pero sabía que tenía que hacer esto algún día. Se quedó cerca de Simone, dejando que el brazo de ella descansara en sus hombros, impidiéndole escapar. Tomó toda la confianza que pudo del toque de ella, pero era bastante difícil ya que Simone no dejaba de temblar.

—No me van a dejar, ¿Cierto? ¿Sin importar lo que ellos quieran? —preguntó Bill, mirando a sus padres.

—No, por supuesto que no —dijo Gordon —. A menos de que tú lo quieras.

—Probablemente no… —murmuró el pelinegro, aunque dudo que Simone o Gordon pudieran escucharlo. Sentía como si estuviera caminando la distancia más larga en su vida por un atajo, aunque, un policía calvo los estaba llevando a una habitación que estaba al final de la estación. No sabía si quería llegar a su destino, pero sí que con cada paso se acercaba aun más. Estaba acercándose muy rápido… sin importar lo largo que lucía el camino, parecía que lo estuviese sobrevolando.

Cuando la puerta se abrió, Bill no pudo sentir más sus piernas. Trató de mantener su expresión libre de toda emoción, pero no pudo evitar tomar una bocanada de aire cuando vio a las dos personas sentadas en la habitación.

—Oh Dios… —dijo una mujer. Bill adivinó que era Anne y la otra persona no podía ser nadie más que Jorg. Parecían una pareja normal y amable, como Gordon y Simone. La cara de Anne estaba un poco roja y sus ojos hinchados. Había estado llorando. Bill se asombró al sentirse incomodo.

El moreno estaba tan metido en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando Anne comenzó a moverse, si no cuando la mujer estaba frente a él. Resistiendo el deseo de esconderse detrás de Simone como un niño de cinco años, dio un paso adelante. Anne tomó un respiro y abrió sus brazos un poco. — ¿Puedo…?

Bill no sabía que mas hacer, así que asintió, encontrándose rápidamente en un abrazo. Puso sus brazos alrededor de la mujer un poco más pequeña, solo por educación, no sentía nada. Cerró lo los ojos, la expresión podía interpretarse como una avalancha emocional sobre el pero lo único que Bill hacia era reunir toda su fuerza para no gritar ¡TOM! Fuertemente.

&

Tom estaba sentado en el carro, sus brazos cruzados en su pecho y su gorra sobre sus ojos. Estaba llorando y no quería que alguien lo viera. No podía evitar sentir que había perdido un poco de Bill cuando lo abrazó por última vez antes de que el otro chico entrara en la estación.

Había una parte de Bill que pertenecía a alguien más. Ya no lo podía negar.

Continúa…

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por admin

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