Administración: Tenemos otra historia con el mismo nombre, pero no son lo mismo y no es plagio, sólo se usó la misma idea y el mismo título. Y tras la aclaración, ¡a leer!

Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 1

¡Bienvenido a Onlyfans!

Elije un nombre con el que desees ser llamado:

— Mhmm. — Bill suspiró con dureza. — ¿Qué debería poner?

— Yo puse las iniciales de mi nombre y apellido. — el pelinegro miró a su amiga de soslayo y analizó.

— ¿Debería poner B.K?

— Sí, pero como «BeKa», ¿entiendes?

— Suena muy femenino, Laila.

— ¿Y qué? La cosa es el contenido que vas a subir y la millonada que vas a ganar con solo subir fotos o videos subiditos de tono.

Sin pensar más tecleó su nombre en aquel espacio:

𝙱𝚎𝙺𝚊✮

— ¡Genial! — chilló la castaña dándole una nalgueada. — Vas a ver que eso va a solucionar todos tus malditos problemas.

No estaba tan feliz con la idea pero necesitaba dinero.

Simone lo había sacado de su casa al enterarse de las preferencias sexuales que tenía su hijo con tan solo diecisiete años de edad.

Según Simone temía que Bill le contagiara de sus gustos raros a Tom y que por eso era mejor separarlos, que no crezcan juntos y que nunca se encuentren. Para lograr eso lo mandó a un internado, para hacerlo un niño de bien y relacionarse con otras personas diferentes pero…

Sólo había causado que Bill odie a Tom porque cree que es el favorito de sus padres.

Actualmente ambos tienen diecinueve, casi veinte y Bill no ha dado señales de vida o intenciones de regresar a casa con sus padres.

Bill es un chico bastante famoso en la nueva red que ha estado causando revolución del momento.

Sube contenido todos los días por la noche después de grabar, «decía que era el mejor horario en donde las personas se daban autoplacer». Había echo covers con chicas y chicos y era todo un éxito para su cuenta bancaria.

&

Tom se encontraba tirado en la cama de Gustav explorando las redes sociales. Una videollamada entrante por parte de Georg se hizo presente en una esquina de la laptop por skype y Gustav sin más contestó.

— Geo. — saludó con seriedad y Tom solo hizo un ademán con la mano.

— Les voy a compartir mi pantalla, encontré algo que no puedo dejar de mirar y me gusta.

— De seguro es otra de sus revistas pornográficas. — bromeó Tom mirando la pantalla del castaño. Este tecleó un par de cosas y entró a una página azulita.

— ¿OnlyFans? — preguntó Gustav con una ceja arqueada. — ¿Qué es eso?

— Esta mierda es mucho mejor que el porno. — Georg sonrió mientras les mostraba a sus amigos lo que veía desde su cuenta. — Tú solo pagas por ver y, en todo caso, también puedes pagar por una puta sesión en vivo, cara a cara con aquella persona.

— Interesante. — susurró Tom entre dientes. Georg seguía mostrando a sus amigos algunos perfiles que el usaba. — ¡Espera! ¿Esa es Leah Montiel?

— ¡Sí, carajo! — confirmó Gustav. Georg sin esperar entró a su perfil a curiosear. — Dios, ahí tiene mejor contenido que en pornhub.

— Sí. — dejó de compartir la pantalla para mostrarse en la cámara. — Con su permiso me voy a hacer una y buena con esa Leah. Adiós. — en la pantalla se mostró «Videollamada Finalizada» y estos dos se miraron con picardía.

Rápido Gustav buscó «Onlyfans» en el marco de Google e ingresó sus datos personales pero había un problema, no tenía una tarjeta para pagar a si que cualquier intención fue borrada de sus mentes.

— Yo podría poner la de mi mamá, pero… no sé su número de tarjeta.

— Es lo mismo que nada, Tom.

— Iré a casa, crearé una cuenta y cuando ya esté adentro voy a llamarte para compartirte la pantalla, así como Georg.

Gustav asintió entusiasmado. Acompañó a su amigo de rastas hasta la puerta y se aseguró que este cruce la calle hasta su casa porque sí, vivían uno frente al otro. El único que vivía un poco lejos era Georg, solo por la universidad.

Al estar en su casa saludó a sus padres y corrió hasta la habitación de los mismos para buscar en el bolso de su madre la tarjeta. Le tomó una foto de los códigos y la guardó en su lugar.

Corrió a su habitación y le puso la puerta con seguro para que nadie lo interrumpiera. Encendió la laptop mientras se ponía cómodo en la silla.

Alistó algunos paños húmedos y un poco de crema en caso de ser necesario.

Cada que se hacía una casi siempre le funcionaba.

Una vez que el aparato estaba encendido, entró a google y buscó la página. Tecleó la primera opción. Ingresó todos los datos necesarios junto con el número de tarjeta y códigos. Ahora solo le faltaba un solo paso:

¿Espectador o creador?

— Pues obvio espectador. — sonrió dando click a la primera opción. El user de este era «@𝚊𝚗𝚘𝚗𝚢𝚖𝚘𝚞𝚜890901» — A ver, a ver, a ver… — murmuraba mientras esperaba a que cargue las personas que estaban disponibles en ese momento.

Entonces como principal estaba el nombre de «𝙱𝚎𝙺𝚊✮», tenía alrededor de un millón de suscriptores.

Estaba urgando en su perfil. Sus fotos eran muy ardientes, los videos de aquella persona lo eran mucho más porque aparecía de sumiso, en otros como activo, dominante, sexy…

— Joder. — se relamió los labios para remojarlos puesto que estaban algo resecos. Había puesto un video con un título de «Le damos leche a la gatita» y era BeKa quien tenía un traje bonito de un felino rosa.

El amo era un chico de cabello rubio casi blanco. Le hacía unas poses bastante sucias y eróticas que le hizo tener a Tom una erección.

— ¿Qué mierda me pasa? — se preguntó a él mismo mirando el bulto que tenía entre sus piernas. — Tom, el más heterosexual. — se burlaba de si mismo acariciandose.

El rubio se la metía a BeKa con muchas ganas y esfuerzo, pero eso no era suficiente para Tom, quien ahora tenía el pene afuera: masturbandose.

— Yo le hubiera echo mejor. — suspiró cambiando a otro video. Esta vez estaba solo BeKa masturbandose con un vibrador, traía un plug de zorra metido entre las nalgas cuando se posicionó en cuatro dejandose ver por completo. — Mierda.

Su mano ahora se movía con destreza jalandose el miembro. Se sentía más acalorado y excitado de lo normal.

— Si lo tuviera en frente, maldición. ¿Que no le haría?

Otro video más y Tom explotaba espeso manchandose un poco los jeans y la camisa negra que estaba puesto.

Ni siquiera se acordó de llamar a Gustav.

— Agh… creía que iba a ser un orgasmo cualquiera. — refunfuñaba mientras se limpiaba con paños y un poco de crema. — Mi segunda paja con un chico, mierda. Que loco.

Se reía sólo acomodandose la ropa, mordía su labio inferior con picardía.
Estaba seguro que si su madre se enteraba de ello lo sacaría de su casa o más bien, lo mandarían al internado donde tal vez Bill ya salió o tal vez seguía ahí.

— Ay.

Suspiró, recordar a Bill le ponía un poco triste y deprimido. Intentaba tantas veces saber donde se encontraba su hermano, por más que le rogaba a Simone que le dijera terminaba en una discución un poco fuerte.

Tom llegó incluso a fugarse del colegio solo con la idea de ver a su hermano. Tenía la intención de ir a cada internado personalmente para encontrarlo pero fallaba en el intento.

Le descubrían.

Ahora se encontraba saliendo de su habitación para buscar algo de comer, sus padres seguían sentados en el sofá abrazados mirando la tele.

— Mamá, ¿qué tenemos para comer?

— Creo que hay un poco de galletas y mermelada en la alacena, Tom. — dió unos pasos más y abrió el pedazo de madera que colgaba en la pared.

«Galletas muu.»

— Estas galletas eran las favoritas de Bill, ¿sabías?

Simone suspiró con fuerza un poco tensa y Jörg solo la acarició para que se calme.

— El nombre de… tu hermano… no se pronuncia en esta casa, Tom. Y lo sabes.

Tom caminó con las galletas en manos y se sentó en el sofá, apagó la tele e hizo que se concentren en él.

— Creo que ya es hora de que me permitan buscarlo por mi propia cuenta, otra vez. Necesito y quiero tener a mi hermano en la casa, no me siento tranquilo sabiendo que está por ahí sólo… en la calle o aún en ese maldito internado con la idea de que ustedes no le quieren y siguen rechazando su sexualidad.

— Tu madre y yo tenemos que pensarlo.

— ¡No hay nada que pensar! En serio quiero que él vuelva y ser… lo que siempre fuimos antes de que se abriera con ustedes.

— Cuando él entienda que la mujer se hizo para el hombre y el hombre para la mujer, ahí si podrá pisar esta casa… de lo contrario que se quede donde está.

— Que pensamientos tan de porquería tienen los dos.

— No sabes lo humillante que es cada que voy a la iglesia, Tom. — la voz de la mujer mayor era dura. — Mis amigas siempre me hacen sentir mal cada que hablan bien de sus hijos. A mi me da vergüenza tener que mentir… ¿que dirían si se enteran que uno de mis hijos es…

— Tus amigas son hipócritas. — interrumpió Tom molesto.

— Tom. — reprendía Jörg amenazante.

— Estoy cabreado con él «qué dirán». — recién comió una galleta. — Siempre se preocupa por esa mierda.

— Tom, no me hagas castigarte.

— Joder, sólo quiero que él vuelva, ¿no lo ves? ¡Necesito a Bill de vuelta!

— Esta es mi casa, Tom. Y si digo que tu hermano no pone un pie en esta casa, eso es.

Tom más enojado que antes tiró las galletas al suelo y corrió hasta su habitación para encerrarse. Se sentía impotente y en cero otra vez.

¿Dónde estás? preguntaba mirando por la ventana. Lo único que se encontró fue a Gustav mirándolo con desaprobación.
Le sacó el dedo medio antes de cerrar la cortina de su habitación y tirarse en la cama, estresado.

A la mañana siguiente, como de costumbre se levantó a darse un baño rápido y salió temprano a su trabajo de mecánico. Trabajaba ahí hasta las doce porque era el único tiempo donde tenía libre antes de ir a encerrarse en la universidad.

Trabajaba con la única intención te tomar experiencia al momento de conseguir un trabajo de verdad y bien pagado.

— Dios, ¿en serio llegaste temprano? — le preguntaba Andreas entrando a los vestidores.

— Sí.

— Wow, casi siempre llegas diez minutos tarde. — Tom no respondió. Se quitaba la gorra y acomodaba bien las rastas para que no le molesten al trabajar. — Déjame adivinar, otra vez peleaste con tus padres por tu gemelo.

Tom afirmó con la cabeza.

— Tom, disculpa que te diga pero… si Bill no ha vuelto es porque…

— Tiene que volver. — interrumpió saliendo de los vestidores para comenzar a hacer su trabajo con el carro que estaba desalineado las llantas. — Y ya, no quiero hablar más de eso.

Andreas se quedó en absoluto silencio mientras hacía él también su trabajo.

— ¿Hola?

— Hola, buenas tardes. — saludaba Andreas saliendo de debajo del auto. — ¿En qué le podemos ayudar?

— Uhm, hace como dos cuadras a mi auto se le ponchó el neumático y no sé cambiar uno.

— Tom.

— ¿Qué?

— La señorita dice que si le puedes dar cambiando el neumático.

— Oye. — se reía la persona desconocida divertida. — No soy una señorita, maldición.

El rostro de Andreas se puso rojo ante la carcajada burlona que soltó Tom mientras se ponía de pie y limpiaba sus manos con un trapo que no tenía grasa de auto.

Ahí Tom pudo observar al chico, tenía igual unas rastas negras con blanco, unas enormes gafas y una gorra gris que le hacían juego con la camisa que traía.

— Entonces, ¿me ayudan o no?

— Eh, sí. Un ratito. — corrió a buscar lo necesario. No tardó tanto y ambos caminaban hasta donde se encontraba el auto del desconocido.

— Dios, al fin alguien. — murmuró Laila al ver a Tom ponerse hacer su trabajo con el neumático descompuesto. — Que sexy… — le susurró a su amigo mientras veía al mecánico.

— ¿Ahora también los mecánicos, Laila? — devolvió igual con un susurro.

— Admite que sería bonito grabar una escena en donde lo seduzco y él cae ante mi y luego… le hago una mamada potente.

El de rastas negras se relamió pensando y considerando.

— Listo. — sonreía mirando su trabajo.

— ¿Cuanto te debo?

— Ehm, b-bueno… ¿tres?

— ¿Tres? — Tom asintió en silencio recogiendo sus cosas un poco avergonzado, causándole muchas sensaciones en el cuerpo a Laila. — Ten, gracias. Vamos, Laila.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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