
Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 9
Sus manos suaves recorrían la piel de mis brazos, ascendía a mis hombros y terminaba en mis mejillas para plantar un beso en mis labios.
— ¿Te sientes cómodo? — su voz en persona me resultaba un poco dulce y tan familiar a pesar de que hablaba por medio de susurros.
— Joder, te juro que ahorita no me importa nada… ni siquiera estar a oscuras. — exhalé el poco aire que me quedaba. — Sólo… tócame y déjame tocarte.
No tardó tanto para que mi ropa saliera de mi cuerpo a cualquier lugar de la habitación. Podría jurar que lo hizo con tanta destreza que ahora me sentía el novato en todo esto.
— Está dormido. — burló cerca de mi oído con la voz algo ronca. Mi piel se erizó tanto que tal vez parecía una gallina pelada porque su mano tibia acariciaba mi pene. — Realmente tienes un polla grande por lo que estoy sintiendo. — lo único que pude hacer es… gemir.
— Mhmm…
— Tom dame un rol, quiero que los dos disfrutemos hoy de un buen sexo. — me quedé callado pensando en todas las posibilidades de jugar a rolar pero no me atrevía a decirlo. Tenía vergüenza aún. — No tengas miedo de decírmelo.
— No es miedo, BeKa.
— ¿Entonces? Porque recuerdo mucho que en una llamada me decías cosas y ¿ahora te da pena hacerlo? — mordió el lóbulo de mi oreja con levedad. — Vamos, Tom. Incluso puedo ser tu hermano.
Por obra y gracia del espiritu santo mi pene se puso rígido en su mano. Al notarlo, BeKa inició un vaivén excitándome hasta puntos incontrolables.
— Parece que la idea te gustó tanto. — tampoco iba a negar lo evidente. — Dime… ¿cómo se llama tu hermano, mhmm? Hoy seré tu hermanito pequeño.
— Ni tan pequeño. — susurré, él solo me dió un apretón en las bolas. — Bill… se llama Bill.
— Super, esta noche seré Bill.
Esta vez tomé la iniciativa, voltee nuestros cuerpos y me quité el antifaz porque empezaba a molestar mis ojos. Me dediqué a explorar su cuerpo solo con la mano ya que con la vista no podía.
Lo sentía bien.
Era delgado, su cintura era fina. Subí tocando sus pezones y en ella logré encontrarme con una ¿perforación?
— Me tienes muy prendido, Tommy. — y yo también lo estaba.
Me dediqué a besarlo mientras dejaba mi peso sobre él. Mi entrepierna chocó con la suya y gemimos casi al mismo tiempo por tal roce. Su pelvis se friccionaba contra mi cuerpo poniéndola más dura.
— Tranquilo. — sonreí.
Bajé dando besos a su mandíbula, cuello, lamí sus clavículas. Bajé un poco más y metí un pezón a mi boca, mordisquee un poco y seguí más abajo.
— Ah…
— Te seré sincero… no sé como funciona el sexo entre dos personas del mismo… sexo. — él soltó una risa ronca.
— Estás complicándote demasiado.
De la nada el sonido de un preservativo ser abierto apareció. Podía ver la sombra de él delante de mi. Agarró mi pene y colocó el latex.
— Así de fácil.
— Mierda…
— Mhmm… ahora sigue tocándome y prepara mi entrada para ti. Vas bien…
Se me ocurrió la maravillosa idea de acostarme en la cama y pedirle que se suba sobre mi cuerpo en cuatro. Estaba encantado de lo que mis manos estaban sintiendo en ese momento.
Tenía sus gluteos en mis manos y lentamente mi rostro se iba escondiendo entre ellos. «Bill» gemía con descontrol gracias a que estaba jugando con mi lengua en su entrada.
Él por su parte, había sacado el preservativo y se metía mi polla como si su vida dependiera de ello. Tenía el glande bastante sensible y me estaba desesperando por probarlo.
Ensalivé el dedo índice y medio para meterlos dentro y lo hice. La habitación estaba llena de sus gemidos y muy pronto el característico olor a sexo.
«Bill» dejó de chupar mi pene al sentir mis dedos. Respiraba con descontrol muy cerca de mi pene.
«Le gustaba»
— ¿Así, Billy?
— S-sí… ¡agh! — aumenté el ritmo de mis dedos en su interior y con la otra manoseaba sus bolas hasta llegar a su falo. — Dios, Tom.
— Creo que ya, ahora siéntate sobre mi y móntame.
Obedeció en silencio. Ya no sabía si me puso el preservativo o no. Sólo me dejé llevar por la sensación de su interior caliente y un poco apretado.
Mi contrario apoyó sus manos en mi pecho y yo las mías en su cintura para ayudarlo a moverse.
Yo realmente estaba disfrutando hacerlo con un hombre y sobre todo si ya era experimentado. E igual me costaba creer que me estaba cogiendo a un actor pornográfico.
Al final mi día terminó de la mejor forma.
Es más, ni siquiera controlé las ganas de correrme como lo hacía con mi novia. Dejé salir mi semen caliente dentro de él y luego sentí el suyo en mi pecho.
Eso no fue impedimento para que yo lo pusiera en cuatro y le diera a profundidad. Lo nalgueaba con mucha fuerza y recorría su espalda hasta los hombros y bajaba.
— ¡Ah, Tom!
— Me encantaría que gimieras más alto pero estoy seguro que te oirían y me sentiría celoso de eso, Bill. — cuando ya no pude retenerme más, salí de él y lo obligué a ponerse de rodillas en el suelo. Jalaba mi falo hasta obtener una buena corrida en su rostro.
(Aunque no se si exactamente se lo di en el rostro o no.)
— Mierda. — intentaba controlar mi respiración. Le ayude a ponerse de pie y luego me acosté en la cama cansado.
No supe nada del mundo hasta el otro día.
&
Desperté exaltado. BeKa ya no se encontraba conmigo y me sentí un poco patético creyendo que podría verlo a la luz del día.
Coloqué mi ropa y salí de la habitación hasta la recepción para dejar lo correspondiente e irme de una vez.
No sé que hora era exactamente pero me encontraba de regreso a casa antes del desayuno. Entré a la ducha para darme un baño rápido y para que nadie se diera cuenta de que anoche no había llegado.
«Ni siquiera el propio Bill.»
No quería verlo, por el momento.
Sequé bien mi cuerpo y me encargué de envolver la toalla en mi cintura para ir hasta mi habitación.
— Buenos días. — suspiré violentamente cuando vi a Bill sentado en mi cama, de piernas cruzadas y con ambas manos apoyadas en la cama. — ¿Ya no llegas ni a dormir, eh?
— Bill, salte de mi habitación. Quiero vestirme. — los nervios salieron a flote cuando se puso de pie con la mirada fija en mi torso. Quizás esta pensando en…
— Tom, tienes unos malditos chupetones en el cuerpo.
Mierda, mierda, mierda.
— ¿Por qué? — estaba molesto. Se notaba desde lejos y lo único que se me ocurrió decir fue:
— Chantelle me los hizo. — mi gemelo arqueó una ceja mirandome directamente a los ojos.
— Mentira.
Ay, no.
No, no, no, no.
— Esa perra no te los hizo.
— ¿Cómo estás tan seguro? — con una sonrisa maliciosa caminó hasta la puerta y la cerró con seguro. — ¿Mhmm?
— Anoche antes de que salieras estaba viniendo a verte porque ya sé lo que pasó en tu trabajo.
— Ajá. — le resté importancia dándole la espalda para buscar ropa y vestirme. — ¿Qué más?
— ¿Quién es BeKa, Tom? — dejé caer los tenis al suelo del susto y me apresuré a recogerlos. Aquella pregunta lo dijo en un susurro, y eso solo provocó que me ponga los vellos de punta. — ¿Quién es la perra que te citó anoche, eh?
Como un ladrón siendo atrapado en la escena del crimen voltee a verlo.
— ¡Habla! — di un salto asustado cuando me gritó.
— Shhh, no levantes la voz.
— Entonces habla. — sus ojos se tornaron duros y me habló con mucha frialdad. — Incluso me confundes con ella y me molesta.
— No es ella, es él.
Me di un puto golpe en la boca al darme cuenta de que la cagué.
— Ah… — arqueó las cejas y esa sonrisa malvada volvió. — Ahora no sólo es Chantelle mi competencia si no que ese tal BeKa.
— Sí… ¡digo no!
— Juega a vivo Tom Kaulitz, no vayas a querer tenerme de tu maldito enemigo.
— Sólo son palabras. — me miré al espejo al estar listo y me sonreí. Estaba guapo. — Ahora si me permites, quiero estar solo.
— No, hay algo más.
— ¿Qué cosa?
— El viernes me voy de viaje.
¿Se iba? ¿Otra vez? Eso me enojó demasiado.
— Pues solo me queda decirte que… buen viaje… desde ya.
— Gracias pero tú irás conmigo.
— No, gracias.
— No fue una pregunta idiota. — era yo Bill estaba tratando de… — Irás quieras o no.
— Y si no quiero, ¿qué?
— Mhmm, bueno… — sacó su móvil de su bolsillo trasero y buscó un par de cosas que me causaron curiosidad. — BeKa es una estrella pornográfica bastante conocida en el onlyfans y… tatatata… eso no me importa. Mhmm… ¡esto sí! El usuario «anonymous890901» se encuentra en la lista de los mejores espectadores de sus videos.
— ¿Qué tiene que ver eso conmigo?
— Ayer mientras no estabas revisé tu computadora de pies a cabeza y reuní las pruebas suficientes para acabar tu relación con Paige, ¿qué te parece?
— Estás loco, en serio. — empecé a bularme de él. — ¿Crees que Chantelle te creería? Pensaría que sólo lo inventas para separarnos… ya sabes, como ella sabe que yo te gusto yyyyyyy, pues vas a quedar mál.
La sonrisa de mi gemelo malvado se ensanchó más.
Guardó su móvil en su lugar principal y volvió a sentarse en mi cama.
— ¿Y tus papás, Tom? ¿Dónde dejas a tus papás? — me iba a dar algo. A pasos rápidos me acerqué a él y lo tomé de los hombros para ponerlo de pie frente a mi.
— Ni se te ocurra, Bill.
— Y si lo hago, ¿qué?
— Te voy a golpear hasta dejarte sin conocimiento.
— No te tengo miedo.
«Quizás tú no a mi pero tú a mi si me das miedo, Bill.»
— No tienes trabajo, muy pronto no tendras novia y si dios quiere hasta te vas a quedar sin el apoyo de tus padres.
— A ti también te van a odiar otra vez y te van a mandar de aquí.
— Para cuando eso suceda yo ya no estaré aquí… estarás completamente solo. — Joder. Me imagine mi vida cayendose en mil pedacitos.
A mis padres llamandome homosexual y dejando de quererme por eso. Mi novia llorando porque le fui infiel con un hombre que a penas conocía.
Dios.
— Bill eres malo.
— Dime algo que no sepa. — rió por lo bajo y con un poco de altanería. — Voy a pagar por tus servicios, no te preocupes. Sólo tienes que hacerte pasar por mi novio y ya. Ojo que no es cualquier cantidad de dinero, es una muy grande que con eso vas a poder darle lujos a la escualida de tu novia o… a mí.
— ¿Tu novio? En serio estás mal de la cabeza.
— Sólo acepta y tú mismo pon el monto del dinero y a donde debo depositarlo.
— No me gusta el dinero fácil, Bill. Me gusta ganármelo con mi sudor.
— Es que si vas a sudar fingiendo ser mi novio, hermanito. — me brindó un beso en la frente luego de zafarse de mi agarre. — Piensalo. — así dió por terminada la estúpida charla y se fue.
Joder.
Una noche de sexo con un desconocido me estaba costando un poco la reputación…
— ¡Tom, el desayuno ya está listo!
Ni siquiera tenía hambre y tampoco quería bajar a comer con mis padres luego de cometer eso que no quiero nombrar.
— ¡Tom!
— ¡Ya voy!
Obligado me tocó bajar a compartir el desayuno en familia. Decidí no sentarme cerca de Bill porque estaba que le caía a golpes.
— Tom, anoche tu padre y yo no te encontramos en la habitación. ¿Dónde estabas?
— Por ahí, mamá.
— Te lo digo porque no me gusta que salgas tan tarde y tampoco me gusta que hagas que te solapen las cosas.
— ¿Qué? — fruncí el ceño mientras tomaba un poco de té.
— Bill trató de taparte. — intervino mi padre. — Y a tiempo nos hemos dado cuenta que estaba haciendolo y lo regañamos.
— Pero…
— Bill nos dijo que irías con tu novia pero resulta que tu novia llamó para preguntar por ti.
Continúa…
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