Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 4

Ambos chicos salieron de la heladería en silencio. Para Bill era uno incómodo y para Tom solo… quería asimilar lo que pasaba y que esto no fuera una broma.

Se encontraban en la casa donde Bill la compartía con Laila. Los dos estaban sentados en el sofá mirándose frente a frente.

Este suspiraba con frustración mirando esos ojos iguales a los suyos al no obtener una respuesta. Tomó las manos de su gemelo entre las suyas y las besó con nerviosísmo.

— Si me encontraste y nunca me he olvidado de ti, Tom. — el rubio seguía en silencio sin poder creer lo que estaba escuchando.

¿Era un sueño o realmente era él?

— Tom, dime algo por favor. Me estoy sintiendo muy desesperado si no me dices nada.

— Ayer cuando nos vimos… ¿por qué tú… reaccionaste así? Me- me lastimaste.

— Joder, yo no estaba listo para nuestro encuentro y sobretodo después de lo que pasó entre nosotros hace algunos años.

— Entiendo…

— ¿No estás feliz de verme? — entonces Tom con todas las ganas del mundo abrazó a su gemelo. Estaban a punto de llorar.

— Dime que te vas a quedar esta vez para siempre, Bill, y que no te vas a ir nunca más. — el rubio pegaba su frente a la de su hermano mientras tomaba sus mejillas, ambos mirandose a los ojos.

— No voy a irme nunca, Tom.

— ¿Lo prometes?

Bill sonreía mucho más antes de decir:

— Lo prometo.

— No sabes las ganas que tengo de que vayas conmigo a casa y que nuestros padres te vean.

— Yo también quisiera ir pero sabes lo que implicaría si Simone y Jörg me vieran ahí.

— Mierda. — la castaña entraba a la sala con una bolsa de fritura colandose a la conversación que tenían y haciendo que se separen de un salto y… nerviosos. — Yo tengo una idea, pero no me pregunten que oí porque oí todo.

— ¿Ah, sí? — Bill suspiraba parandose del sofá, frustrado. — ¿Cuál es tu idea, magic Laila?

— La pregunta aquí es si tu de verdad quieres ir a casa de tus padres.

— Estoy seguro que no. — comenta Tom con los brazos cruzados y la ceja arqueada. — Si no estás listo sólo dímelo, no quiero que te sientas obligado a hacerlo.

— No, está bien. Si quiero. — otra vez se sentaba en el sofá con las piernas recogidas. —  Pero a la que debes preparar mentalmente es a Simone, te juro que si llega a hacer algun comentario fuera de lugar… esta vez no voy a quedarme callado.

— ¡Por eso! — chillaba la castaña con la boca llena. — ¡Ahí es donde entro yo!

— Habla de una vez, perra.

— Yo puedo hacerme pasar por tu novia y hacer todas esas cosas de enamorados frente a tus padres y ya.

— Lo que dice tu amiga es una maravillosa idea, — la incomodidad en su voz era patente, ¿Bill besando a alguien que no era él? Dios… — ¿qué dices tú?

— Bien…

— Genial. — Tom se inclinaba frente a Bill mientras lo miraba a los ojos y le acariciaba la mejilla. — Hoy a la seis habrá una cena de bienvenida para nuestra tía Sara y quiero que vayas. Estará toda la familia.

— Desde ya iré al salón de belleza, Bill. Adiós. — el mencionado solo rodeaba los ojos mientras miraba como su amiga se iba. Al asegurarse de que esta ya estaban completamente solos abrazó a Tom.

— Te amo mucho, Tom.

— Y yo también, Billy. No sabes cuanto.

«Pero no sabes en que sentido lo digo, idiota» — culminaba en su mente.

&

18:30 p.m.

Toda la familia Kaulitz yacía reunida en la parte del jardín festejando la llegada de la tía Sara. Había gente invitada por todos lados y solo faltaba el invitado que para Tom era especial.

Se sentía inquieto, ni siquera estaba poniendo atención a lo que le decía su novia. Estaba más pendiente a la puerta.

— ¡Tommy, cariño! — Sara se acercaba hasta él con una sonrisa. Tom ni siquera le pudo responder gracias al abrazo asfixiante que le estaba dando. — Joder, tan grande y guapo que estás.

— Hola tía, que gusto me va verte.

No…

En realidad no le daba gusto…

— Oh, tu debes ser Paige, ¿no? ¡Eres más hermosa de lo que me describió Simone!

— Muchas gracias, tía. — respondió la rubia con un ligero rubor en las mejillas. — Usted no se queda atrás.

— Que linda, niña. Por favor, Tom. Cuidala mucho que ya me cae bien.

— Sí…

— A todo esto, ¿dónde está Billy, eh? Ustedes siempre eran tan unidos y me parece raro que no esten juntos.

— Creo que…

— Hola, tía. — Tom esbozó una sonrisa amplia al igual que Sara y Chantelle no soportaba estar de nuevo con su rival. — Te traje un regalito.

— ¡Oh, dios! — chillaba la mayor de alegría mientras recibía el regalo. — Estoy a punto de ponerme a llorar.

Mientras Bill presentaba a Laila como su novia a la tía Sara. Chantelle se llevó a Tom a un lugar donde no haya gente para hacerle un drama.

— Bill a vuelto, Tom.

— ¿Y qué? ¿No te alegra?

—  ¡No!

— ¿Por qué?

— Seguramente ya hiciste de las tuyas con él y ya me fuiste infiel.

— ¿Qué? — miraba a todos lados menos a su novia. — Es una estupidez lo que dices, ¿que no viste? ¡La chica con la que vino es su novia!

— Tengo miedo. — confesó la rubia en un mar de lagrimas. — No quiero que…

— Shh. — siseó colocando su dedo índice sobre los labios de su novia. Luego, limpió sus lagrimas para besar ambas mejillas. — Trata de llevarte bien con él, ¿si? Los dos crecimos, maduramos e hicimos nuestras vidas y te aseguro que no va a pasar nada de lo que piensas.

Chantelle asintió posando sus labios sobre los de Tom.

— Ahora volvamos y recibamos a Bill como se debe.

— No… solo quiero ir con Nat y tomar un poco.

— Bueno, no tomes mucho.

— Sí. — sin esperar más Paige abandonaba a Tom del lugar. Él estaba a punto de hacer lo mismo si no fuera porque alguien lo evitó jalando su brazo.

— Hola.

— Bill, ¿qué haces aquí?

— Ehm… tu madre me mandó a buscarte porque según ella quiere que nos tomemos una foto familiar para el recuerdo.

— ¿¡Ya hablaste con ella!? — Bill afirmó mientras hacía una mueca que hizo reir a Tom. — Créeme que fue muy fácil actuar junto a Laila delante de ella y se la creyó todo.

— ¿Y papá?

— Dijo que estaba orgulloso de mí y por un momento casi le creo.

— Ah… vaya… ¿qué tanto dijiste, eh?

— Si te lo digo no me vas a creer.

— Sueltalo.

— Les dije que serían abuelos. — la boca de Tom no podía estar más abierta. — A si que… ¡vas a ser tío de un niño que no existe!

— Mierda, Bill.

— Tranquilo que incluso me ofreció devolverme mi habitación en caso de que quiera quedarme con ellos unos días.

— ¿¡Todo eso pasó!?

— Así es.

— Joder, que mente tienes.

— A si que… les tomé la palabra y desde ya, voy a volver a vivir contigo. — la sonrisa en la cara de ambos decía más que cualquier palabra. — Obviamente les aclaré que lo hago porque Laila se irá de viaje unos días a ver a su familia y también por ti.

— ¿Por mí? — suspiró el rubio tomando las manos de su gemelo.

— ¿Está mal?

— No, es perfecto. Amo la idea. — el contacto visual entre los dos lo sintieron bastante intenso. La boca de Tom se tornó algo seca y la remojó pasando su lengua.

Sus ritmos cardiacos y respiración eran acelerados.

— Creo… que hay que volver con tu mamá.

Tom aceptaba mirando los labios de Bill, a punto de querer besarlos pero se contuvo. Para no cometer esa babosada comenzó a caminar con su hermano a su detrás.

— Creo que primero iré a buscar a Chantelle y luego iré con ella, ¿le dices?

— Sí… — Bill claramente se dió cuenta, pues él también tenía ganas de besarle la boca a su hermano. Para hacer parecer un accidente le puso una trampa para hacerle caer a Tom de boca. — ¡Tom!

— Carajo. — se quejaba adolorido. — Creo que comí pasto y tampoco sé con que me he chocado, eh.

— ¿Quieres saber con qué? — se acercaba divertido a su gemelo cuando este volteó para darle la cara a Bill.

— ¿Con qué?

— Con mi boca.

Sí.

Bill besa a Tom con timidez. El rubio se queda asombrado con los ojos abiertos sintiendo como los labios de su contrario se mueven sobre los suyos.

— Disculpame pero desde que nos vimos la primera vez muero por sentir tus labios en los míos, claramente se que está mal lo que hice porque somos hermanos pero… joder… yo…

— Shh. — Tom obliga a que su hermano lo siga besando. Lo toma del cuello para poder profundizar y también para que ya no siga hablando.

Bill traía el cuerpo sudoroso y Tom solo tenía una erección entre sus pantalones.

— Dios. — ambos se separan asustados y se levantan de forma rápida del suelo. — Agradezcan que fui yo la que los pescó así, par de idiotas.

— Me voy a lo que te dije, adiós.

— Sí, huye.

Al asegurarse de que Tom esté lejos de ellos, Bill decide hablar ya más tranquilo: — Agh, ¿qué quieres, Laila?

— Irme, eso es lo que quiero.

— ¿Por qué?

— Tu madre está dandome indirectas sobre el matrimonio y que los hijos que nacen fuera del matrimonio son bastardos y yo, para no responderle mal mejor quiero volver a mi casa.

— ¿Eso te dijo? — Bill estaba que se moría de la risa cuando vió a Laila asentir. Los amigos empezaban a caminar a la salida de la casa sin ni siquiera despedirse. — Déjala, no sabes las ganas que tengo de hacerle sufrir. Te juro que estoy probando el maldito sabor de la venganza en contra de Simone y Jörg, y cuando mi maldita mierda ya esté echa, voy a llevarme a Tom muy lejos de ellos.

— En serio que cuando hablas así me das miedo. — Laila puso el auto en marcha para volver a casa.

— Asustate, que hacerlo es mejor que decirlo.

— Mierda.

— Y el primer paso ya está echo.

— ¿Puedo preguntar cuál es?

— Voy a vivir a mi antigua casa.

— Ah, ¿me vas a dejar sola?

— Sólo será un tiempo.

— Estoy celosa. — bromeaba la castaña. — No te comas al bombon de tu hermano porque a mi también me gusta.

— Nos gusta, Laila. Nos gusta.

&

— ¿Donde está tu hermano?

— Supongo que ya se fue.

— Bill va a volver porque le ofrecimos que vuelva a casa. Estamos muy orgullosos de él porque ya es un hombre echo y derecho.

— Es más, mañana lo llevaré a la iglesia para que todas mis amigas vean lo guapos que estan mis hijos.

— ¡Me muero de la emoción!

— ¿No estás feliz, Tom? — el rubio no pensaba en nada más que en el beso de hace unos momentos atrás. — ¿Tom?

— Te está hablando Sara, Tom.

— Eh, sí… sí… — respondía mientras comenzaba a subir las gradas. — Si me disculpan estoy muy cansado y quiero dormir.

Al llegar a su habitación se encargó de ponerle seguro, corrió a su laptop y la encendió.

— Dios mío. — el bulto en sus pantalones aun no se iba y rogaba por ser atendido.

Y que mejor forma de ser atendido con los videos de BeKa.

— Joder, ojalá estés en línea. — se soba la erección mientras buscaba y en efecto. BeKa estaba en línea y publicaba un material reciente.

Al otro lado de la línea estaba Bill dandole los toques a su página e igual pensando en Tom. Esta vez era él quien solicitaba una llamada con ese Tom anónimo y este lo recibía con gusto.

— Tom.

— Estaba a punto de llamarte. — susurraba. — Gracias por llamarme.

— Lo hice porque creo que estoy muy caliente, ¿sabes?

— ¿Qué tanto, BeKa?

BeKa le mostraba la unica prenda que tenía en su cuerpo y junto con ella su miembro duro.

— Así de caliente, Tom.

— ¿Puedo contarte algo?

— Con confianza. — gemía suavemente estimulando sus pezones.

— No quiero que vayas a pensar mal de mi.

— Oh, no lo haré. De seguro debe ser algo sucio.

— Mucho más que eso.

— Sólo cuentamelo todo, Tom. Estoy ansioso.

— Hoy por fin me encontré con mi hermano gemelo y me besó. Lo peor de todo es que gracias a él tengo esta erección.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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