

Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 3 (P.2)
¿Qué hace la gente despierta un sábado por la mañana?
— Ah… — mordía Bill su labio inferior arqueando su espalda y llegando al orgasmo.
El de rastas negras había tenido un sueño erótico, el protagonista de aquella sucia escena era su hermano con esas largas rastas rubias cayendo a los lados de su rostro y cubriéndole, en gran parte, el rostro también a Bill.
El sueño consistió en la absurda idea que le contó Laila en su primer encuentro con el neumático dañado.
Soñó que lo seducía y su gemelo caía ante sus encantos para después terminar en una de las habitaciones «donde los mecánicos se cambiaban» follando como locos.
El sonido del móvil lo hizo sobresaltarse un poco.
— ¡BILL KAULITZ TRÜMPER! ¿¡DONDE MIERDA ESTÁS Y POR QUÉ NO LLEGASTE A CASA A DORMIR!?— Bill alejó el telefono de su oído al escuchar el grito. Se acomodó un poco en la cama y con la mejor sonrisa le respondió a su amiga.
— No llegué porque estaba trabajando, Laila.
— ¡Me da igual!
— Okay, mira. — suspiró levantándose y comenzando a vestirse lo más rápido posible.. — Ya voy a casa, ¿si?
— No vengas porque te juro que te quedas sin huevos.
— Tengo que contarte algo importante. — tomó las llaves del auto y del departamento y salió.
— No me importa.
— Te juro que si te va a importar.
— ¿Por qué?
— Tom.
— ¿TOM TU HERMANO GEMELO?
— Sí. Adiós. — y colgó.
No tardó mucho para que Bill llegara a casa. Laila lo recibió con un buen desayuno continental para hacer la hora del chisme.
— ¿Todo bien con Tom? — cuestionaba la castaña mientras tomaba un poco del jugo de naranja. — ¿Finalmente le dijiste que eres su hermano y…
— Uhm, no. — interrumpió mientras recogía las rastas hacia atrás y miraba a su amiga. — Algo peor.
— ¿Qué?
— Creo que Tom ve mis videos en onlyfans.
— Bueno, creo que es normal. Tú y esa Leah son las estrellas de la página con más seguidores, so…
— Anoche me llamó.
— ¿Te llamó como el supuesto Angel o como…
— BeKa.
Laila maldijo por lo bajo cuando escuchó eso último. No sabía como reaccionar, ni que decir y tampoco pensar.
— Mhmm, Tom llamó a Beka. — Bill asentía mordiendo su labio inferior. — ¿Pero seguro era él?
— No lo sé, Laila. Sólo me dijo que se llamaba Tom. — sonrió sacando la lengua fuera. — Tiene un cuerpo deseable y la polla… está como para…
— ¡Ya! — chillaba Laila entre risas y sonrosada. — Mejor cállate que me voy a sentir celosa, recuerda que ayer hiciste una mierda grosera y ¡ahora resulta que se masturbó contigo!
— En caso de que ese Tom sea mi hermano, tú me das igual, yo fui primero.
— No hablas como si de verdad lo odiaras.
Bill se quedó en silencio empezando a desayunar bajo la atenta mirada acosadora de Laila.
— ¿Se te perdió algo en mi cara, lela?
— Nada. — dijo por fin. La sala se quedó en completo silencio por ambas partes para disponerse a seguir comiendo.
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— ¿¡Lo llamaste y te masturbaste con él!? — le gritaba Georg con sorpresa. — ¡Joder, Tom! Es rara vez que BeKa acepte las llamadas.
— ¿Por qué lo dices? — Gustav frunció el ceño sin comprender lo que Georg trataba de decirle.
— Bueno, he intentado varias veces comunicarme con él. Tengo amigos que lo conocen y ven sus videos pero… han obtenido resultados fállidos.
— Yo veo sus videos todos los días, Georg. Casi a todas horas y bueno… me gusta. — dejaba a un lado las palomitas que les ofreció la mamá de Georg al llegar. — Ni siquiera he pensado tanto en Bill.
— Y todo por pajearte.
— Sí. — afirmaba con total naturalidad. — En serio estoy dándolo por perdido.
— ¡Mentira! — chillaba Andreas. — Confundió a uno de nuestros clientes con su hermano en una cena y todo terminó mal.
— Que idiota eres. — mascullaba Gustav con el ceño fruncido.
— Yo me imagino a tu hermano así igual que tú, con la única diferencia de que él usaría ropa más… a su talla.
— No. — interrumpió Gustav. — Según recuerdo, Bill tenía el cabello negro, lacio y bien cuidado.
— Bueno, es que nunca lo conocí.
— Yo sí, se compartían la novias con Tom.
El mencionado sonrió forzosamente para sus amigos, le incomodaba un poco cuando tocaban y recordaban ese tema de compartirse las novias.
— Quiero saberlo todo.
— No, — respiraba un poco agitado. — Creo que no es el momento, Georg.
— Hablar de ello te vendría bien, Tom. — Gustav colocó su mano en el hombro del rastafari a modo de apoyo. — No puedes seguir guardando lo que sientes.
— Sí… tienes razón.
— Suéltalo todo. — para darle más drama al asunto los tres amigos se pusieron en frente de Tom para darle toda su atención.
El rastafari rió por lo bajo, quería entrar el mismo en confianza antes de hablar.
— Creo que no hay mucho que contar, nos compartíamos las novias hasta en lo sexual… todo iba bien hasta que conocimos a una peliroja, cuyo nombre no recuerdo… le surgió la maravillosa idea de hacer que Bill y yo nos besáramos porque le excitaba. — jugueteó con sus dedos con nervios y siguió. — Noté que la idea le gustó bastante a mi hermano y bueno… fue el quien tomó la iniciativa para besarme, tocarme y… mi cuerpo correspondió a sus caricias, ¡joder!
— Sigue. — incitó Georg entrecerrando los ojos.
— ¿Te gustó, Tom? — cuestionaba Gustav con el ceño fruncido.
— Ay, Gustav… ¿cómo le va a gustar si es su hermano? Quizás su cuerpo respondió más por nervios.
— Silencio, Andy. — Tom rió ahora más incómodo que nervioso. — ¿Te gustó que Bill te tocara? O sea, quiero decir… si mi hermano me toca la polla a mi se me bajaría de un sopletón y huiría ahí mismo dejando todo, pero tú te quedaste y te dejaste, ¿por qué?
— No lo sé. — su respuesta sonó bastante sincera. — Sólo… Agh. — acunó su rostro entre sus manos. — Luego de eso… Bill una noche se metió en mi cama con solo unos boxers y una franelilla que le hizo ver sexy y… me besó y ese maldito beso terminó en fricción.
— ¡Ahh! — soltó Georg y grito agudo que le hizo reir a sus amigos. — Bueno, ¿y qué tal hacerlo con un hombre?
— Cállate, no es cualquier hombre… es su hermano.
— ¿Y qué? No hay nada de malo.
— Que idiota. — rió por lo bajo mirando a sus amigos discutir.
— Shhh, Gustav. Déja que siga contando. — Gustav hizo una seña de cerrarse la boca con candado y tirar la llaves imaginaria por ahí.
— Luego de eso, pensaba mucho en lo que pasó y tenía miedo de que se enteren mis padres, a si que fingí enamorarme de Chantelle para hacer que Bill se aleje de mi pero todo empeoró… mi gemelo le confesó a mi madre su sexualidad y no sé que más… yo solo me enteré después que lo internaron por eso y que no lo querían cerca de mi.
— Ugh, pobre tu hermano.
— ¿Chantelle sabe que tú..?
Tom asintió con una mueca.
— Tiene miedo que Bill regrese, ¿sabes? Dice que yo podría dejarla sólo por él.
— Aqui entre nos., Tom… — Georg se acercó a sus tres amigos poniéndose en el medio para susurrar. — ¿si la dejarías o no?
— ¡Que es su hermano, Georg! — chillaba Gustav un poco molesto.
— ¿¡Y qué!? — reía el castaño.
— No, Bill ya debió haber madurado y seguro ahora piensa como un adulto, para que te sientas tranquilo, Gustav. Yo… si me enamoré de la rubia, ¿sí? No le haría eso nunca.
— Te creo. — susurró Gustav. — Pero mi cerebro no, te recuerdo que buscabas a Bill con una insistencia, te fugabas del colegio por buscarlo y hasta te embriagaste hasta perder el conocimiento, Tom.
— Ahora te lo digo yo, Gustav. ¡Es su hermano!
— Es mi gemelo y por ende es una parte importante para mi, eramos muy unidos y esta vez quiero empezar de cero con Bill, obvio como los buenos hermanos que eramos.
— Ajá. — reía el castaño con ironía. — Seguramente.
— En serio.
— Tranquilo, yo no tengo problema en que hagas sexo con tu gemelo… es Gustav el que no lo aprueba.
— Claro que no.
— ¡Es que no hay nada que aprobar! — Tom ya estaba un poco molesto. — ¡Sólo quiero a mi hermano de vuelta! ¿¡Es mucho pedir!? — se levantó del sofá, tomó sus cosas y se fue de la casa de Georg azotando la puerta dejando a sus tres amigos ahí.
Al salir, caminó un par de calles con la mente nublada, ni siquiera sabía a donde iba pero esa no era la dirección de su casa.
No se percató que un semáforo ya se puso en verde y siguió cruzandose, entonces el auto arrancó hasta él y…
BOOM‼️
Tom ya estaba en el suelo. El dueño del auto «gracias a dios» no huyó y se bajó del auto con nervios para ayudarlo.
— ¡Oh, dios! — se llevó la mano a la boca preocupado al darse cuenta que era Tom.
— Au. — susurró el de rastas rubias sobándose la frente y abriendo los ojos con lentitud. — Ah, eres tú…
— ¿Estás b-bien? — como pudo lo ayudó a levantarse.
— Uhm, sí… sólo me duele mucho la cabeza. — Bill le sonrió ya más calmado.
— Sube, quiero que te revise un médico.
— ¿Y luego me llevarás a casa?
— Sí, te lo debo.
Ambos se sonrieron y subieron al auto. Bill lo puso a andar hasta uno de los hospitales más cercanos.
Al llegar le revisaron a Tom, no tenía nada grave, sólo un raspón en el codo y un chichón en la cabeza… pero del resto estaba perfectamente.
Luego, por cortesía de Bill invitó a este le invitó un helado enrollado. A ambos el lugar les traía recuerdos.
— Mi padres siempre me traían aquí con mi hermano gemelo y ambos comíamos los helados del mismo sabor, así como lo hacemos tú y yo ahora.
— ¿Ah, sí? — preguntó Bill tratando de sonar interesado.
— Sí. — afirmaba comiendo un poco más de su helado.
— ¿Y dónde está tu gemelo ahora?
— No lo sé. — suspiró fuerte y tragó el helado grueso. — Llevo tiempo buscandole sin obtener resultados y me estoy dando por vencido, él es una piecita importante para mi y yo… le quiero tal y como és, no me importa su orientación sexual, es más.. me gustaría que supiera que tiene todo mi apoyo en eso. Que sepa que no soy como mis papás.
Un nudo en la garganta de Bill se hizo presente ante la confesión de su gemelo.
— Quisiera que regrese a casa y me de las fuerzas necesarias para seguir ahí, joder.
Bill se mantenía en silencio mirando a su gemelo casi ponerse a llorar. Ansiaba poder decirle a Tom que él era Bill y abrazarlo pero no podía.
En su mente tenía un plan de venganza bastante absurdo en contra de sus padres y quería hacerlo bien.
— Tranquilo. — puso su mano sobre la de Tom a modo de apoyo. — Algún día tu hermano va a regresar y serás feliz.
— Que ese día llegue pronto. — cruzaba su dedo índice y medio sonriendo al igual que él pelinegro.
— Oye a todo esto… el día de la salida me comporté muy mal contigo, debo ofrecerte una disculpa, Tom.
— No hay problema con eso. — ambos se sonreían con calidez. — Está olvidado.
— Gracias, Tom.
— Uhm, Angel es un nombre realmente atractivo… te luce bien porque tienes una cara muy bonita. — Bill arqueaba las cejas comiendo ahora su helado. — Eres lindo.
— Joder, cállate que me sonrojas y además pensaré que estás coqueteando conmigo.
— Oh. — reía Tom con nerviosismo. — Te juro que no es mi intención que suene así pero es que en serio eres lindo y me recuerdas mucho a Bill.
Ahí iba de nuevo Bill a considerar decirle que era su hermano.
Empezó a comer el helado de forma apresurada y tragando grueso. Tom lo observaba con el ceño fruncido y con la boca entreabierta.
—¿Todo bien, Angel?
— Ujum. — las mejillas de Bill estaban hinchadas por el helado que tenía en su boca.
A Tom le causó mucha ternura…
— Oye, tranquilo. No tenemos prisa, ¿o sí?
— Tom.
— ¿Sí? — ambos se miraban a los ojos en silencio hasta que Bill lo rompió en medio de un colapso.
— ¿Qué pasaría si te digo que tienes a tu maldito hermano frente a ti?
Continúa…
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