
Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 29
Lentamente Bill se bajó de mis piernas gracias al pellizco que le di en la nalga, si no hubiera sido por eso el no se iba a levantar nunca y daría mucho de que hablar. Me intrigó un poco porque no venía sola, un hombre que se veía igual de la edad de ella la acompañaba, el se veía en un mejor estado y estaba claro que no era el chofer porque no traía un uniforme.
— Quizás es su amante. — burlaba Bill con los brazos cruzados, se me puso el vello de punta el solo pensar que podía existir esa posibilidad.
— Gordon, ellos son mis hijos: Tom y Bill, son unos gemelos preciosos.
— Mucho gusto. — el desconocido extendió su mano hacia nosotros y la tomé por no ser grosero, en el caso de Bill solo la miró a los ojos con desagrado. Gordon tuvo que retirar su mano quizás con una mala impresión de él.
— Disculpa a Bill, es un poco antisocial.
— No, no lo soy. Solo no estoy de acuerdo en que traigas a uno de tus novios a la casa.
«Esto estaba poniendose un poco incómodo.»
— Bill. — mi madre se aclaró la garganta y miraba al suelo. — Gordon solo es mi amigo.
— No me des explicaciones, no las necesito.
— Creo que es mejor que me vaya. — habló él mirando a mi madre. Yo miré a mi novio con desaprobación y jalé su mano para meternos en la cocina. No podría con esta situación. Lo golpearía para que deje de ser así.
— ¿Qué fue eso? — cuestioné mientras me cruzaba de brazos. Bill me dió la espalda para caminar hacia la puerta que daba al jardín y yo lo seguí, no se detuvo hasta que llegó a la piscina y se paró en la orilla. — ¿Bill?
— No tengo que fingir algo que no soy delante de ese Gordon.
— A veces pienso que lo de mamá y tú ya es muy personal, va más allá de ese rencor por separarnos y me asusta un poco. — confesé abrazandome a mi mismo. Él no me respondió, se quitó la camisa quedando al desnudo y se tiró a la piscina. — Te comportas como un niño malcriado y no me gusta la forma en la que le hablas, es… bastante grosera, atrevida…
— Cállate, ¿quieres?
Quedé en silencio realmente, mirando como se sumergía en el agua. Ignoré el resto de reclamos que estaban amenazando con salir de mi boca porque comenzaba a provocarme, mi pene reaccionó al instante.
Disimuladamente cubrí mi entrepierna mientras trataba de desviar mis ojos hacia otro lugar que no sea la piscina.
— Tom, ven aquí.
— Uhm, no.
— Por favor. — nadaba hacia donde estaba yo, me era imposible no verle más allá del rostro tan perfecto. — Estoy solito.
— Estas conmigo, Billy.
— Pero no como quisiera.
Di un suspiro leve antes de comenzar a quitarme la ropa, me quedaría en boxers por si las dudas. No quería arriesgarme tanto. Doblé perfectamente la ropa y la escondí en un rincon para que no se moje. Caminé un poco más hasta las graditas y metí mis pies, el agua estaba a una temperatura considerable pero ahora hacía más calor.
— Rápido. — alentó mi gemelo, no me quedó de otra que sumergirme hasta llegar a él, abrazarlo por la cintura y darle un besito disimulado. — ¿Solo uno?
— No… — susurré con una sonrisa, le di otro beso un poco más largo. Bill sonrió cuando sintió mi pene duro y mientras me besaba, con sus pies fue quitandome la unica prenda que tenía, ni siquiera se donde quedó solo estaba centrado en sus besos y caricias.
Sin nervios coloqué mis manos en su trasero, friccionaba a nuestros miembros erectos y jadeabamos en la boca del otro.
— Sigo encantado de saber que BeKa eres tú. — murmuré en medio del beso. — Tienes la carita tan inocente que nadie te creeria.
— ¿Te gusta mucho mi carita, Tom?
— Tanto que quiero venirme en ella las veces que me permitas hacerlo.
Me separé de sus labios luego de decirle eso. Bill se quedó en silencio mientras me daba una mirada que no logré entender, quizás le molestó que haya dicho eso a si que me apresuré a darle otro beso y a disculparme.
— Lo siento, ¿te molestó lo que dije?
— No tienes que pedir permiso para eso, solo hazlo cuando te de ganas.
De nuevo nos besamos, él guió su mano derecha directo a masturbarme y yo no me quedé atrás, también lo estaba tocando. Me sentía más excitado de lo normal.
— Quiero proponerte algo.
— ¿Qué?
— Graba videos conmigo para onlyfans y como te lo dije, te daré la mitad de lo que gane. Te juro que ganaremos un buen.
O sea si me gustaba la idea de grabarnos mientras tenemos sexo y usamos todos los juguetes que mostraba en su videos pero… ser vistos en el internet… me daba pánico.
— Consideralo, Tom. Sería un ingreso extra para ti ya que dices que no quieres ser un grosero con mi dinero.
No le respondí, me dediqué a voltearlo y a que se ponga en cuatro en las escaleras. Me sentía un poco pesado pero a la hora de hacerlo era lo de menos. Sin previo aviso metí mi pene en su interior y empecé a moverme con frenesí.
Bill gemía sin retenerse, prendiendome mucho más.
Mientras lo cogía me dediqué a imaginar la cámara frente a mí y al equipo de producción grabando toda la escena en la piscina, podría jurar que me motivó mucho más.
Le jalé el cabello, mi piel choca con la de su trasero de una forma muy ruidosa. Yo gemía igual, sin aguantarme.
— Si quiero grabar contigo, Billy.
— ¡Mhmm!
— Y no por dinero si no porque me encanta meterte el pene.
— ¡Ah, Tom! — desvié la mirada de su espalda y extrañamente vi la silueta de Zoe en la puerta, mirandonos en silencio.
¿Cuanto tiempo estuvo mirando eso?
Le di poca importancia, seguí moviéndome en su interior hasta llenarlo de mi esencia. A si que así debe sentir Bill cuando lo miran, más excitado y satisfecho.
Uhm.
.
By BILL
— ¡Tom Kaulitz!
El nombre de mi gemelo retumba por los altavoces de la universidad, se veía muy apuesto caminando hacia la tarima en donde se encontraban los jueces. Recibió su título junto con un abrazo de una de las señoras y volvió a bajarse por las mismas. Yo fui uno de los más empeñados en aplaudirle por su logro, estaba muy feliz por él.
«Yo lo único que pude culminar solo fue la secundaria, era tan flojo que ni siquiera sé como recibí el título de bachiller…»
En fin.
— ¿Y tú? ¿Para cuando? — miré a Laila con una ceja arqueada y un poco de seriedad.
— Estoy tomando mi año sabático, Laila. No me molestes.
— ¿Mi año? Yo diría mis tres años siquiera. — suspiré con estrés. Ella se reía con ganas de mi rostro frustrado, molesto e inexpresivo.
— En realidad no tengo la necesidad de estudiar algo más, con lo que sé estoy bien.
— Yo tal vez si entre a la universidad, quiero darle un futuro a nuestro bebé. No quiero que cuando crezca sepa que su madre y su padre hacen contenido para mayores de dieciocho. — sonreímos al mismo tiempo. — No, hablo en serio. Quiero estudiar.
— Ajá.
No es la primera vez que le escuchaba decir eso, a si que preferí tragarme mis palabras y seguir la acción del público.
Me levanté de mi asiento para dirigirme hacia donde se encontraba Tom con su grupo de amigos.
Me moría de ganas de darle un beso ahí mismo pero me contuve, armaría otro show porque Andreas también estaba a unos pasos de mí y no quería que sospeche nada.
— ¡Bill, apúrate para la foto! — Tom me abrazaba por la cintura apegándome a él y luego el flash de la cámara por poco y me deja ciego. Perdí la cuenta de cuantas fotos tomó pero creo que en todas salgo igual. — Ahora una de tú y yo solos.
Esa idea si me gustó.
Tom le entregó su móvil a Laila, no sé como ni en que momento pero él me dió un beso dejándome con el pulso alocado.
— Felicidades, cuñado. — abrazó a mi novio con una sonrisa y luego me miró quizás con picardía.
Yo no podía reaccionar, seguía en ese trance de que Tom me besó delante del público y de personas que seguro saben que somos hermanos.
Ay.
— ¡Tommy! — me abracé a mi mismo regresando a ver a Simone que venía con Jörg y Angela.
— Esa perra no tiene sangre en la cara. — murmuré rabioso.
— Que no se te olvide que es la pareja de Andreas, Bill.
Cierto, olvidé ese pequeñísimo detalle no tan detallado.
Iugh.
— Tom, hijo. — que hipócrita se ve Jörg abrazando a mi novio, le gritaría ahora mismo que Tom ya sabe la verdad y que le diga de una vez. — Te compré un pequeño regalito, no es muy caro pero sí con esfuerzo.
¿Esfuerzo?
— Gracias, papá. — mi novio estaba incómodo, ¡podía sentirlo!
— ¿Pequeño regalito? — susurra Laila indignada. — Debería hacerle una gran fiesta en un hotel de lujo, con camarógrafos y gran banquete o sea super carísimo.
— ¡Tom!
Yo era más celos que cuerpo, ¿cómo se atreve Angela a abrazar a Tom delante de mí y de Simone?
¿Acaso Simone no sabe que es hija de la amante?
¿¡Que carajos pasa!?
— Felicidades, esta es una nueva etapa de tu vida y bueno, a darle duro trabajando.
— Uhm, sí. Gracias.
— Hoy en la noche es la cena para Tom, estas invitada.
¿Es en serio?
— Me gustaría mucho pero también tengo la cena con mi novio y no creo que pueda ir.
— Ay, que pena. Me hubiera gustado que convivas un poco más con nosotros.
— Oye. — llamó Tom jalándome de la mano para caminar a no se donde. — Te pusiste como una cereza, rojito y bien adorable.
— Es que…
— Shhh. — que mejor manera de callarme con su boca, rodee su cuello con mis manos apegándolo más. Todo sentimiento negativo se esfumó con solo tocar mi boca y me encantó. — ¿Mejor?
— Sí. — susurré.
— No te estreses, Billy. — acarició mi mejilla con dulzura. — Te ves muy lindo enojado pero cuando te hago enojar yo, no otras personas.
— Idiota. — reímos al mismo tiempo.
— Espérame aquí, voy a entregar esta mierda y nos vamos a casa. Estoy ansioso por tenerte.
— Y yo también. — le di otro beso y suspiré mientras lo veía irse, me recargué en la pared mientras miraba al suelo a esperar.
— ¿Viniste a buscarme a mí? — di un brinco al ver a Andreas muy cerca de mí, casi le abro un hueco a la pared por la fuerza en la que quería esquivar su cuerpo del mío. — Que goloso eres, BeKa.
— Ujum.
— ¿Quieres que nos veamos en la noche?
— No puedo, tengo la cena con mi familia y no hay tiempo para ti. Lo siento. — estaba a punto de irme hacia donde se metió Tom pero este no me dejó. — Me estás lastimando, Andreas.
— Quiero, no. Necesito tener otra noche de sexo contigo, Bill. Te deseo tanto. — tocaba mi cabello, vi como su rostro se acercaba al mío a tal punto de querer besarme. — Dime que sí.
— ¿Otra noche de sexo?
¿Por qué me tiene que estar pasando esto a mi? ¿Por qué a ver? ¡AGH!
— Tom, no…
— Andreas dijo que quería otra noche de sexo contigo, ¿por qué?
— Oye, oye cavernícola. Entiendo que quieras saber por tu hermanito y que te sientas algo sobreprotector con él porque lo perdiste pero está bien. Bill está muy bien, ahora vete.
— Bill vino conmigo y se va conmigo, a si que vete tú.
— Por favor. — le supliqué al rubio, parecía que Tom tenía intenciones de querer golpearlo y un escandalo aquí era lo que menos quería. Andy se fue haciéndome una señal de que lo llame.
Que alguien me de un tiro en la cabeza, por favor.
— ¿Cómo se atreve a acercarse a ti después de lo que trató de hacerte? — me sentí aliviado cuando me abrazó. — Yo te dije que vamos a denunciarlo y tu no quieres, en serio me molesta que esté cerca de ti.
¿Qué hago?
¿Le digo o no le digo?
Continúa…
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