
Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 23
El grito de Tom al ver como Andreas me devolvía el manotazo más fuerte le puso furioso. Aventó sus cosas al suelo mientras lo miraba rabioso, con la respiración agitada y el rostro rojo.
Si Gustav no se lo hubiera llevado Tom le daba. Gracias a Dios se encargó de sacarlo fuera de la universidad para evitar un problema.
Georg hablaba con Andreas para calmarlo y yo recogía las cosas de mi amigo para salir huyendo de la escena del crimen.
— ¡Me tiene cansado! — al salir me arrebató sus cosas y empezó a caminar en dirección contraria. — ¡No quiero que me molesten!
— ¿Qué hizo? — consultó sin entender lo que Tom quería decir. Gustav era una pieza importante para poder contarle lo que vi y que haga entrar en razón a la bestia de su amigo.
— Caminemos. — propuse jalandole de la mano. — Te lo diré. — el rubio comenzó a caminar junto conmigo en la misma dirección que el de trenzas caminó. En mi cabeza empezaba a atar cabos para darle una versión creible de lo que vi.
— Pero habla rápido.
— Creo que Andreas trató de vio… a Bill. — no mencioné la palabra completa porque me causaba escalofrios.
— ¿Vió qué? — arqueó una ceja sin comprender.
— Trato de… mhmm, abusar de Bill.
— ¡Mierda! — exclamó llamando a atención de las personas. — Hannah, esto es serio.
— Es que… ayer llegamos de la peluquería porque Tom estaba ansioso de hacer una maleta, me dijo quería irse con Bill y nos encontramos con la sorpresa de que Andreas estaba ahí en una pose de misionero con Bill. Yo pude ver en la mano de ese tipo un cuchillo, a ver dime ¿quién usa uno al momento del sexo?
— ¿Alguien que tiene parafilia?
— ¡No! Eso es con juguetes sexuales… creo. ¡Agh, Gustav! — me desesperé un poco porque no estaba comprendiendome. — Como decía la ropa de él rasgada totalmente, sus ojos llenos de lagrimas y me dió mucha pena.
— El único que nos puede sacar de dudas en todo esto es el propio Bill.
— ¿¡Y dónde está!?— chillé frustrada.
— ¡Llámale a su amiga! ¡Georg te dió su número, Hannah!
— Cierto. — sonreí con inocencia y saqué mi móvil del bolsillo. Busqué el número de Laila para poder llamarla.
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By BILL
Munich, Alemania.
18:42 p.m.
Recepción en el Munich Marriott Hotel City West.
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Nos llevamos con la sorpresa de que en unos quince minutos se llevaría a cabo una fiesta de cumpleaños y nos ofrecieron quedarnos de una manera amable. Inmediatamente salimos a comprar ropa elegante para la situación.
Yo elegí ir todo de blanco y Laila con un vestido de corset rojo. Quedé admirado por las buenas curvas que se le veían, si no fuera gay me la besaría hasta más no poder.
Luego de la ropa la acompañé al salón de belleza y de vuelta al hotel porque ya era momento de hacer presencia. Su móvil comenzó a sonar y desde el baño me gritó que lo contestara.
— ¿Sí?
— ¿Hablo con Laila?
— Uhm, no. Habla su amigo, ¿quién la busca?
— ¿Bill? — quedé en completo silencio cuando dijo mi nombre, por poco entro en pánico. — Soy Hannah.
— Ah, hola. — respondí un poco más tranquilo. — Si soy yo, ¿qué pasó? ¿Tom está bien?
— ¿Podemos vernos? — lo pensé seriamente antes de responder, no soportaría ver a Tom frente a mí tan indiferente y odiándome.
— No es posible, espera hasta que llegue de vuelta a Leipzig.
— Tiene que ser lo más pronto posible.
— Mhmm, okay. Hagamos una cosa. — suspiré profundamente antes de seguir hablando. — Voy a confiar en ti, Hannah, porque sé que eres una buena persona.
«A pesar de haberte celado con Tom.»
— Estoy en Múnich, ¿será que puedes venir aquí? Yo te pago el boleto del avión y todo lo que necesitas, solo tienes que decírmelo.
— Genial, hoy mismo quiero ir, ¿puedo llevar a amigo de confianza?
— Cualquiera menos Tom, Hannah.
— No te preocupes, es una buena opción.
— Bien, ahora mismo deposito el dinero para los pasajes, los retiras y vienes. — di por terminada la llamada mientras pensaba si estaba bien lo que estaba haciendo. Entré a la página y tal como lo había dicho, estaba comprando un par de pasajes para Múnich.
Al final, Laila salió y bajamos a la recepción. Nos sentamos en la mesa que tenía mi nombre en ella y dos copas de vino.
Estaba un poco nervioso.
— ¿Quién llamó?
— Hannah, la chica que me ayudó en mi perra desgracia.
— No la conozco y me cae bien, hay que llevarle un recuerdo como agradecimiento. — sonreí sin ganas, tomé la copa y le di un pequeño sorbo. Quedamos en silencio, el motivo fue porque no quería hablar más de ella y también porque estaban iniciando el programa. — Ahí está tu papá.
Entrecerré los ojos y lo vi entrar muy sonriente junto con la señora Guadalupe, más atrás estaba Angela vestida como una reina.
— ¿Qué hace esa perra aquí? — susurró con duda.
— Me pregunto lo mismo, Laila. — devolví el susurro ahora intrigado.
La duda se disipó cuando un telón elegante cayó desde el techo diciendo un «Feliz cumpleaños número 22 pequeña Angela».
— Buenas noches con los presentes. — empezó diciendo Jörg. — Hoy quiero agradecer por estar presente en el cumpleaños de mi pequeña niña Angela Kaulitz.
— Maldición, que suerte la tuya. — por poco y me doy la frente contra el piso. — Es tu hermana, eh. — me reí del bailecito que hacía con sus cejas.
Mientras que el programa seguía, yo me puse a atar los cabos sueltos de mi investigación super secreta no tan secreta.
Angela era mi hermana mayor por dos años, entonces… quiere decir que en pocas palabras Simone fue la amante de Jörg y que se lo bajó a la señora Guadalupe o…
Simone era novia de Jörg y Guadalupe se metió.
Agh, que complicado.
— …igualmente la presencia de mi hermano Bill, ¡un aplauso, por favor! — creo que me puse de todos los colores cuando la muy estúpida hizo que las luces me apuntaran a mí casi dejándome ciego.
Ignoré los aplausos del público y me fijé en el rostro del padre de mi gemelo, me miraba con una seriedad que aterrorizaba. Por poco y me hacía pis.
— Tenemos que salir de aquí, Laila. — murmuré tomando toda mi copa de vino y levantando la mano hacia el mesero para que me sirva otra más. Ese tipo con todo el descaro se levantó de su lugar para acercarse a mí.
— Bill, ¿podemos hablar? — volví a tomar el vino como si de agua se tratara y lo seguí hasta el jardín del hotel.
— Rápido que no tengo tu tiempo. — me miraba a los ojos directamente, buscando la manera de decirme o quizás algo que inventar.
— Hace mucho tiempo que no soy feliz con tu madre, Bill. — empezó.
— No es mi madre. — interrumpí con irritación.
— Guadalupe fue mi primera esposa a la cual yo amo aún, Angela es mi primera hija y a si suene feo… ustedes son producto de una infidelidad hacia ella.
Ah, mi primera teoría era cierta.
— Ella se enteró de mi engaño y me abandonó, no quiso saber nunca más nada de mi. — suspiró. — Por despecho acepté comprometerme con Simone y darles a ustedes la familia que se merecen, un apellido, unos buenos padres pero ella volvió y no pude evitar sentir cosas otra vez.
— Deja a Simone. — sugerí de manera fría y seca. — Y haz tu vida lejos.
— ¿Qué hay de Tom?
— Mi gemelo ya está bastante grande para entender las cosas, Jörg. Cuéntale la verdad, posiblemente llegue a odiarte pero, ¿qué se le va a hacer? Nos mintieron mucho tiempo.
— Lo siento…
— No es conmigo con quien tienes que disculparte, tú y ella me dan igual, el que me importa es Tom. — espeté un poco rabioso, para no decir groserías saqué un cigarrillo y lo encendí de una calada grande.
— ¿Amas mucho a tu hermano, Bill?
— No tienes idea.
— Y no lo amas precisamente como un hermano, si no como hombre. — otra calada más y empezaba a temblar, eso consideré que era por frío. — Estoy muy arrepentido de haberlos separado, en serio.
— Me limpio el trasero con tus arrepentimientos, lo hicieron y nos dañaron a ambos, por eso los odio a los dos. Pero tranquilo, por el momento sigues siendo mi favorito, papá.
— Muy tarde me di cuenta de sus sentimientos. — continuó con la voz algo temblorosa, lo que menos quería es que él se ponga a llorar ahora. — Cuida a Tom, Bill. También te quiere de la misma forma en la que tú lo haces.
«Mentira.» — pensé.
— Al igual me gustaría que convivas con tu hermana, es una buena persona.
— Ja. — burlé lanzando el cigarro al suelo y sacando otro. — Es tan buena persona que se metió con mi ex para hacerme daño, — una calada y expulsaba por los huecos de mi nariz. — Es tan buena persona que quería vacilarse a su propio hermano solo para enojarme.
— Quizás está resentida.
— ¡Ay, por favor! — exclamé impaciente. — ¡Esa quiere tener todo lo que yo tengo!
— Angela sabe la historia y yo creo que quiere hacerte sufrir lo mismo que sufrió su madre.
— ¡Pues está haciendo sufrir a la persona equivocada! — le di un empujón en el pecho y caminé dejándolo atrás.
— ¡Bill! — ignoré su llamado. — ¡Yo sé que trabajas en una página de onlyfans! — Buah, le saqué el dedo corazón, ¿quién se creía, eh? ¿también me iba a chantajear?
No, señor.
Recibí una llamada por parte de Hannah diciéndome que ya había llegado, mi sistema nervioso se alteró.
Encargué a un taxista del hotel para que le vaya a recoger y la traiga aquí. Yo encargaría una habitación para dos para que se hospeden.
Una vez realizado, caminé a la recepción para pedir a uno de los meseros dos botellas de vino para que las subiera a mi habitación. Me sentaría muy bien y de eso estaba seguro.
— Las botellas haga la cuenta a mi nombre, no se preocupe. — él afirmó con la cabeza y caminó a hacer lo que le pedí.
Estaba dirigiendo mis pasos hasta el elevador para ir y refugiarme en mi habitación mientras Laila hacía amigos pero hubo un pequeño problema.
— ¿Cómo te sientes después de haberte enterado que compartimos la misma sangre, Bill? — interrumpió mi paso, sólo quería ignorarla y no desquitar mi furia ahora mismo que la tenía frente a mí. — Tu propia hermana te bajó a tu novio.
— Ya te dije como todos te conocen, Angela. Ahora… ¿me das permiso? — estaba a punto de seguir avanzando pero su asquerosa mano me detuvo. — Si no me dejas pasar, te juro que te armo un escándalo en este instante y te grito todas tus verdades. — ella me soltó al instante y sonrió con maldad. Yo también me iba a poner en ese plan si ella quería.
— Hablemos de Tom.
Esa sabía donde darme, por poco y siento mi corazón salirse de su lugar.
— Si tú tuviste las agallas de comerte a tu hermano, hacerlo pasar por tu novio, convertirte en mi cuñado y enamorarlo, pues tampoco vas a tener problema en que yo lo enamore y haga lo mismo.
— Oye bien lo que te voy a decir, Angela. — lentamente me acercaba a ella. — No te atrevas a poner tus ojos asquerosos en él porque te va a costar, en serio que sí.
— Me das pena. — susurró. Entonces, levanté mi mano para pegarle y me detuve. Si lo hacía estaba seguro que iba a demandarme y un escandalo en mi cuenta era lo que menos quería. — ¡Hazlo! ¡Pégame!
— ¡Bill! — al instante reconocí la voz de Hannah corriendo hacia mi, me sentí un poco más en confianza. — Que bueno verte.
— Hola, Bill.
— Hola. — saludé a ambos de un abrazo y les sonreí abiertamente. — Les presento a Angela…
— Yo a ti te conozco. — susurró Gustav acercándose a ella quien se puso un tanto nerviosa. — Tú estabas con Andreas en la fiesta de Halloween y me preguntaste por Tom, ¿mhmm? ¿te interesa?
— No, que horror. — hizo una mueca y estaba a punto de irse pero Hannah la detuvo. — ¡No me toques, perra!
— ¿Por qué tengo el presentimiento de que tú estas detrás de todo esto?
— Es que si lo está. — susurré.
— No sé de que hablas, ahora si me permites. Tengo invitados que atender. — dió media vuelta para alejarse pero Hannah lo evitó. Ella le dió un rodillazo en el abdomen que la hizo caer al suelo adolorida.
— Mierda. — murmuré con satisfacción.
Continúa…
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