Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 19

Reproduje el video a penas me llegó el mensaje, se veía como tres años menor que Bill pero si era igual que él.
Sus ojos maquillados de color negro, el piercing en la ceja…

Otro mensaje de Georg hizo que deje de reproducir el video y suspire un poco más asustado.

Sí, recuerdo que en la primera videollamada yo vi ese tatuaje, se le veía tan atractivo y seductor… pero no podía creerle. Volví a reproducir el video, puse en pausa justo en el rostro del chico y vi mejor. No tenía lunares como los de mi gemelo.

— ¡Tom! — el grito de Bill al otro lado de la puerta me hizo dejar el teléfono a un lado y abrirle. Me apuré a tomarlo de la cintura para que entre a mi habitación y darle un beso.

— No te enojes, Billy.

— Ahora huelo a hierba. — se soltó del agarre y me empujó con tanta fuerza que caí sentado en el suelo. Se subió sobre mí y sus delgadas manos apretaron mis mejillas. — Posiblemente tenga que usar un yeso por tu culpa.

— Entiéndeme, estuvimos a punto de ser descubiertos y ya sabes lo que va a pasar si se dan cuenta.

— Agh. — rodeó los ojos con fastidio al mismo tiempo que se bajaba de mis piernas. — Maldita sea tu madre, todo es su culpa.

— No hablemos de eso, por favor. — porque también me dolía recordarlo y hablarlo.

— Bueno… — suspiramos al mismo tiempo, quedamos en silencio para nada incómodo. Tomé su mano y entrelazamos nuestros dedos.

— Quédate a dormir esta noche conmigo.

— Lo haré solo porque me estás rogando mucho. — reí mientras me levantaba junto con él. Observé como buscaba una camisa para ponerse, tampoco le dije nada porque se le veía bien.

De mi parte decidí solo dormir en boxer porque hoy haría mucha calor.

Luego de acostarnos decidimos ver una película en la cual Bill se quedó dormido y yo la seguí mirando porque estaba un tanto entretenida. Lo abracé bien y tapé su cuerpo, no quería tentarme con verlo así.

No soportaría una erección.

&

No sabía que Hannah estaba en el mismo proyecto que me tocó a mí. El profesor nos dió la libertad de poder hacer los trabajos en pareja.

Gustav y Georg  se unieron con la intención de hacer que conviva con ella, sólo acepté porque no tenía con quién más hacerlo. Les dejé muy en claro que a mi no me interesaba porque estaba con Bill y ellos lo sabían perfectamente.

Yo no tengo más intenciones que solo ser su amigo y ya.

En este instante recogíamos nuestras cosas para salir de la universidad, Hannah iría conmigo desde ya a buscar los materiales para hacer el proyecto. Su gran idea fue hacer un juego mecánico que según será el mejor de todos los que se presentarían.

— ¡Tom!

— Ay, no puede ser. — apuré a Hannah tomándole de la mano para salir, no quería hablar con Chantelle por nada del mundo. Me tenía cansado, en serio.

— ¿Quién es? — pese a su tono de voz estaba un poco asustada pero no quería demostrarlo.

— Mi ex novia. — dije con fastidio. — Tú solo ignórala, ¿está bien?

— ¡Oye, te estoy hablando! — volvió a gritar. No soy muy fan de ser el centro de atención en la universidad pero ahora lo estaba haciendo y todo por sus gritos.— ¡TOM KAULITZ! — y frené, me quedé quieto, tieso, plantado junto con la pelinegra dándole la espalda.

Ella apretó más su agarre en mi mano con miedo y yo también. Los estudiantes miraban la escena con interés, quería desaparecer ahora mismo.

— ¿Este es tu reemplazo hacia mi? — habló con un tono burlón. No estaba seguro de lo que iba a hacer pero lo hice, de una vez.

— ¿Me das permiso? — tomé la cintura de Hannah atrayendola más cerca de mí. — Mi novia y yo tenemos una cita y creo que le estoy haciendo esperar demasiado, ¿verdad?

— Ujum.

— ¿Qué tu novia qué?

Mierda, MieRDA, MIERDA.

¿Justo ahora tenías que aparecer aquí, Bill?

— Que bueno que llegas, cuñado. — Chantelle trató de tomar la mano de mi gemelo pero no se dejó. Su mirada asesina iba dirigida hacia mi persona.

Oh, me sentía un gatito indefenso.

— Tom no quiere habl…

— Cállate, ¿quieres? — interrumpió. —  Cada vez que abres la boca siempre sueltas una mierda sin sentido. — varios alumnos se rieron de ella, otros grabaron la escena y los demás abucheaban a la rubia. Dios…

— Sólo hay que salir de aquí. — susurró Hannah. — De una vez, ahora que están distraídos.

— Bill va a matarme. — le susurré de vuelta soltando el agarre de su cintura. — No quiero tentar contra mi suerte.

— Entiendo.

— Y tú. — me apuntó a mí. Con cada paso que daba mi gemelo se veía más grande y yo más pequeño. —  Vámonos de una vez, no quiero armar un maldito show. — tomó mi mano y me sacó casi arrastrándome por los pasillos de la universidad hasta la salida. Me di cuenta que traía un nuevo auto al cual me subí sin protestar porque me iría muy mal.

Para ser exactos el auto era un BMW convertible negro, de asientos rojos. Bonito y muy de Bill Kaulitz.

— ¿Cómo que tu novia? — murmuró sacándome de mi análisis mental de su auto. — ¿Es en serio?

— No.

— ¿Te burlaste de mí?

— No, Bill. Jamás lo haría.

— ¿Entonces? — me miró por unos segundos y regresó su vista a la carretera. No sé a donde estaba llevandome. — ¿Entonces? — pisó el acelerador y el auto corrió un poco más rápido. Coloqué el cinturon de seguridad por si las dudas.

— Chantelle me llamó… — empecé a contar. — No deja de molestarme y yo para que se calme le dije eso ¡pero no es verdad! ella no es mi novia, sólo mi compañera de trabajo.

Aceleró más.

— Bill, creo que…

— Estoy celoso. — confesó bajando la velocidad y estacionando el auto en no sé donde. No se veía bien porque estaba oscuro. Se bajó del auto y yo después de él para seguirlo. — Si te gusta Hannah puedes dejarme e irte, después de todo solo somos hermanos.

— Bill.

— Tranquilo. No tienes que darme explicaciones, hermano.

— Juro que empiezo a odiar la palabra hermanos.

— ¡Es lo que somos, carajo! — otra vez me quedé tieso. — ¡Somos hermanos! ¿¡oiste!?

— Seguro.

— ¡Fui a tu universidad con la intención de darte ese auto como regalo porque sé que lo necesitas! ¡Te gustan los malditos autos y de eso pude darme cuenta! ¡Y al llegar escucho como le dices a la puta vestida de hadita que es tu novia! ¿¡Quieres saber que fue lo primero que pensé!? — no respondí. — ¿¡QUIERES SABER!?

— No, pero ya me lo imagino…

— ¡Que me engañaste, Tom! ¡Que sólo jugaste conmigo para tener sexo y después dejarme!

— ¿Qué? — fruncí el ceño y en mis labios se formaron una sonrisa. — ¿De dónde sacas eso?

— Se siente horrible. — me dió la espalda y comenzó a llorar, eso sólo hizo que el corazón se me encogiera un poco de dolor. El impulso de querer abrazarlo me ganó y lo hice. — Sabes muy bien lo que siento por ti y tú… tú…

— Te amo. — él lloró aún más y apreté mi agarre en su cuerpito cálido. — No te utilicé para sexo y después dejarte, Bill.

— No puedo más con esto, Tom. Odio jugar a esas putas cosas del amor porque siempre salgo lastimado.

— Lo que menos quiero es lastimarte. — hice que se volteara para poder abrazarlo mejor, acaricié su cabello con delicadeza. — Perdóname, ¿sí? Créeme que solo tengo ojos para ti.

— Está bien. — creí que era el momento en donde la reconciliación termina en un beso que lleva a mucho más pero no fue así. Bill me alejó de su cuerpo y caminó hasta el auto, le vi sacar su chaqueta de cuero junto con su móvil.

Estaba sin comprender lo que pasaba en este momento.

De nuevo se acercó a mi, me entregó las llaves del auto y me miró al mismo tiempo que se colocaba la chaqueta. Luego, sacó su móvil y tecleó un par de cosas para volver a guardarlo después.

— Hay que darnos un tiempo, Tom.

— ¿Hablas en serio? — asintió sin mirarme, ¿por qué?

— Sí, ahora vete y llévate el auto… Laila ya viene por mí.

— Pero…

— Por favor no insistas y tampoco tengas el descaro de buscarme. — intervino poniendo la palma de su mano en frente de mi rostro. Me sentí completamente ofendido y molesto.

— No se preocupe. — caminé hasta adentrarme al auto y lo encendí. Hice rechinar las llantas a propósito y en menos de cinco segundos me alejaba de él con el corazón roto.

¿Qué le pasaba?

Di un golpe en el volante con la mano derecha y me mordí la misma aguantándome las ganas de llorar. Me vería más marica de lo que soy.

El regreso de Bill a mi vida solo me trajo cosas malas. Perdí a mi amigo por su culpa y también mi trabajo, lo único bueno que ha hecho es darme la valentía para dejar a mi ex, del resto nada.

Ah, y el trabajo absurdo de pagarme por fingir ser su novio.

Al llegar a casa le puse seguro al auto y me bajé, mamá estaba parada en la puerta hablando con una de sus amigas hasta que me vió. En su rostro se extendió una sonrisa.

— ¡Hijo! — exclamó corriendo a ver y abrazar el auto. — ¿Es tuyo? ¿Chantelle te lo regaló?

— Es de Bill, no te emociones.

— Ah… — se alejó e hizo como si se limpiara las manos con asco luego de tocar algo sucio. Peor me puse. — Y… ¿por qué lo tienes tú?

— Él me lo regaló y yo no le acepté, fin. — seguí mi camino hasta entrar a la casa. Oí como mi madre despedía a su amiga para seguirme hasta donde iba: la habitación de Bill.

— ¿Por qué no lo aceptas? Lo que se regala ya no se devuelve, Tommy.

— Porque no quiere saber nada de mi y si no quiere saber nada de mi pues yo tampoco quiero saber de él y no insistas más.

Por un segundo se me ocurrió la idea de dejar las llaves en su habitación pero no, conocía muy bien a la mujer que tengo por madre. Es capaz de llevarse el auto a presumirlo y decir que es suyo.

— Ay, bueno. Entonces hay que venderlo y con el dinero darnos los lujos que merecemos. Me imagino con una buena ropa, así como la Luchita. ¿Ya le viste? ¡Se ve bien guapa!

— ¡NO! — exploté sin poder contenerme. — ¡YA DEJA DE SER ASÍ! ¡SOLO PIENSAS EN TI Y EN EL DINERO! ¡NO TE IMPORTA NADA MÁS QUE EL DINERO! ¡ME TIENES CANSADO! ¡HARTO! — me calmé porque me cacheteó. Sobé la zona adolorida y la miré con rencor. — Ahora entiendo el odio que Bill tiene hacia ti…

— Te desconozco. — ignoré sus lagrimas y me metí a mi cuarto, cerré de un portazo. Me aventé a la cama y puse la almohada en la cabeza para no escuchar más o pensar más.

&

Salí de darme una ducha de agua fría, me  vestí con algo cómodo y envolví las rastas que me tenían un poco cansado. Pesaban mucho luego de mojarlas.

«Creo que ya necesito un cambio urgente.»

Me levanté gracias a la llamada de Hannah para hacerme un recorderis sobre el proyecto y que ya había conseguido los materiales.

Ahorita solo estaba esperando.

Bajé hasta la sala para preparar un par de tostadas con jamón y aromática, porque eso era lo único que sabía hacer.

Fue un milagro bastante grande saber que estaba solo en la casa y que mi mamá no estaba. Coloqué un poco de música para animar el ambiente en mi casa y me tiré al sofá.

El volumen mágicamente se bajó y fruncí el ceño. Ver a Bill parado ahí, con los brazos cruzados me molestó un poco, ¿cómo se atreve a venir después de hacerme sentir mal?

— ¿Qué? — le pregunté en un tono alto.
Mi gemelo de pelo negro rodeó los ojos sacándome el dedo de en medio y caminó a la cocina. Le ví de soslayo comerse la tostada que era para Hannah, quizá para molestar.

A si que yo también quería molestar.
Busqué en mis contactos el número de BeKa y le llamé.

Sorpresivamente fue su móvil el que comenzó a sonar.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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