Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 14

Su polla entraba en mi interior con gusto, con fuerza, con ganas y me gustaba. Sostenía mi cintura con una mano mientras que con la otra manoseaba y nalgueaba mi trasero a su antojo.

El sonido de nuestra piel chocando me ponía más dura la polla. Me daban descargas electricas bastantes placenteras cuando su longitud chocó en mi punto débil.

— Mhmm, Billy. — me tomó del cuello e hizo que mi espalda quede pegada a su pecho. Se inclinó un poco hacia mi y me besó en la mejilla.

Descendía con lentitud sobre mi pecho hasta llegar a la base de mi miembro y empezó a masturbarme con rapidez.

— ¡Oh, dios! — recosté mi cabeza sobre su hombro tan excitado. Nunca había disfrutado del sexo en un lugar público, creo que eso lo hacía más rico y emocionante. — ¡Mhmm, ah!

— Correte para mí, ¿sí?

— Ujum.

Dejó que yo me masturbara mientras el seguía moviendose en mi interior. Me apretaba el cuello cortando mi respiración.

Un chorro de semen proveniente de mi pene salió disparado perdiéndose en la arena y me debilité un poco. Gracias a su agarre no me caí de frente.

— Ay. — rió con dificultad. — Creo que te la eché dentro…

— Tranquilo, mi culo no puede crear hijos.

&

Vamos de camino a una discoteca luego de haber dormido un poco. Decidimos coordinar los colores de la ropa que nos ibamos a poner y quedamos genial.

Mi ritmo cardiaco aumentó un poco, la razón fue que Tom entrelazó su mano con la mía para entrar.

Ibamos detrás de Ana y Laila, las seguimos hasta llegar a una mesa de seis. Se me hizo raro que eligieran una mesa de seis porque solo éramos cinco, contando con el idiota bueno para nada de Lucas.

— ¿Por qué una mesa de seis, Ana? — cuestionó Laila de brazos cruzados.

— Fijate en el número. — miré en el centro de la mesa.

— Mesa ocho, ¿por qué?

— Está bien, nos sentamos en la mesa correcta. — respondió igual de dudosa. — Mhmm, Lucas me dijo que él hizo la reservación y que nuestra mesa es la ocho.

— ¿Por qué crees que hizo de seis? — murmuró Tom en mi oído, me encogí de hombros y me pegué más a él.

— De seguro va a traer a una de sus amiguitas para molestar.

— Estás en lo correcto. — la castaña miraba a mi detrás con un rostro de enojo y tensión. Tragué grueso la saliva y arrugué el ceño.

¿Debía mirarlo o no?

Nah, para que voy a andarle bien si Lucas es semejante desperdicio de tiempo.

— No vas a creer con quién vino. — miré a Tom, quizás el también estaba esperando a que voltee a ver en esa misma dirección. Maldita sea la curiosidad que Ana causó en mi.

— Te juro que si se acerca la voy a matar. — sólo había una persona que sacaba el lado salvaje y esa era:

— Que gusto volver a vernos de nuevo, amigas.

Me dió un tic en el ojo derecho al escuchar la voz de esa perra justo detrás de mi.

¿Por qué en mis malditas vacaciones?

— Angela. — farfullé de la rabia. Los cuatro nos levantamos con lentitud como si estuvieramos sincronizados mientras nos mirabamos.

— Gracias por su buen recibimiento, estoy feliz de verlos en especial a ti, John.

— ¿John? — burló Laila con la única intención de hacerlo quedar mal.

— Es Tom, idiota.

— Disculpame, Billy. Es que como su nombre será pasajero casi que no me lo aprendo. — mi novio me apretó la mano mientras me miraba, su rostro estaba serio pero quizás también de la rabia que estaba sintiendo.

— ¿Ese es otro de tus novios, Bill?

De soslayo vi como caminaba hasta adentrarse en el circulo de la mesa hasta llegar hasta a nosotros. Se le acercó demasiado a Tom y ya me puse un poco celoso.

— Angela, aléjate. No quiero armar um escándalo y hacerte quedar mal en tu maldito mundo de mujeres perfectas.

— Vaya. — Tom me soltó la mano y la colocó en mi cintura acercandome a él. Esto se sentía de una forma emocionante y muy maldita. — Cada vez te consigues uno más bueno que el anterior.

— Sólo vete, gata.

— Silencio, Ana. No te estoy hablando a ti.

— ¿Qué mierda haces? — regañó Lucas con molestia. — ¡Angela!

— Tu novio si está guapo, Bill. Mejor que Lucas. — sonrió con malicia y caminó hasta sentarse en frente de Tom. Lucas se fue de la mesa tal vez un poco ardido. — Parece sacado de una juguetería.

— Ajá.

— No te sorprendas cuando te enteres de que te fue infiel y que la chica que te lo robó, fui yo.

Laila, Ana y yo estallamos de la risa volviendo a sentarnos otra vez.

— Angela, ¿cierto? — intervino Tom, masajeaba mi pierna con delicadeza.

— Angy, para tí guapo. — la risa se me acabó al instante. Ella se alzó el vestido más de lo debido con el único de seducir a Tom.

Me estaba matando de la rabia y de los malditos celos.

Dios, ilumínala o la elimino yo a golpes.

— Deberías tener un poco más de respeto por Lucas. — dijo. — Y puedes estar tranquilo, Bill. No me gustan ese tipo de mujeres.

Regresé a ver a mi enemiga con cara de «en tu cara, perra» y me reí. No pude evitar besarle a Tom la boca de pura felicidad.

— ¡Felicidades por la pareja! — gritó Ana. — ¡Hay que celebrarlo!

— Vamos a traer bebidas.

— Acompañalas. — le pedí a Tom amablemente y este accedió para ir junto con Ana y Laila.

Miré con asco a Angela, no quería dirigirle la palabra pero tenía que hacerlo.

— Respeta, ¿quieres? Con Lucas podrás hacer la mierda que te de la gana pero con Tom no metas, a él si que lo voy a defender con uñas y dientes. No sabes de lo que soy capaz, maldita.

— Uy, mira como tiemblo. — estalló en carcajadas mientras se acercaba a mi, arrastrandose en el sillón como toda una serpiente. — No me das miedo, Bill Kaulitz.

— Deberías.

— Si quitarte otro novio me vuelve aun más famosa que tú en los canales de pornografía, farandulas, todas esas revistas o periódicos, pues lo voy a hacer.

— ¿No te das cuenta que solo das pena?

— No. — sonrió socarrona. — Gracias a que le quité el novio al increible BeKa todo el mundo me conoce.

— Todos te conocen como recoge sobras, la come migajas, la… puta de Lucas Malik.

— Cuidado con lo que dices, Bill. Te juro que deberías de tenerme miedo. Si yo quiero de un sopletón tu carrera se viene abajo. — su tono de voz era amenazador, pero no me daba miedo.

— Jamás me iba a dar miedo una amenaza por parte de una estúpida que no se valora. — sonreí de la misma manera en la que ella lo hacía. — Y claro que acabarías con mi carrera pero, ¿sabes de qué forma?

Se quedó callada mirandome.

— Vamos, sé que lo sabes.

— Cuidado con lo que vas a decir, perro.

— Acostandote con el dueño de la empresa de onlyfans y no te costaría nada, pendeja. Pero atente a las consecuencias si te metes conmigo, yo sin necesidad de acostarme con nadie, puedo acabar contigo, ¿oiste?

Angela estaba a punto de soltarme una cachetada pero la llegada de mi novio junto con mis dos amigas lo evitó.

Empecé a reirme en su cara y aún más cuando se fue.

— Por la cara que trae debiste darle donde más le duele.

— Ni tanto, Ana. Sólo le dije sus verdades.

— Toma. — mi novio me pasó un vaso de un mojito de frutos rojos, estaba bastante heladito para la sed. — Laila me dijo que era tu favorito a si que yo también me pedi uno para probar.

— ¡Es que Tom iba a pedir cerveza! Y eso no está bien.

— Lo siento, pero en Alemania estaba acostumbrado a emborracharme con mis amigos solo con cerveza.

Le di el primer sorbo a mi bebida y Tom lo hizo también, me miró con una expresión un poco graciosa. Sólo pude suspirar mientras en mi rostro se formaba una sonrisa.

— Que buenos gustos tienes para las bebidas, Bill. — me sonrojé al instante

— Nuestra meta de hoy será hacerle probar a Tom todas las bebidas que toman los riquillos, ¿me permites, Bill?

— Por mi no hay problema.

— ¿Qué dices, Tom?

— Está bien.

Ana levantó la mano en dirección al mesero, este se acercó con su libreta en manos. Me pareció una cantidad exagerada de las bebidas que pidió porque eran las más fuertes y entre más fuertes más costosas.

— No se preocupen, las bebidas corren a mi cuenta.

Una fila de meseros caminó hasta nuestra mesa, habían alrededor de seis charolas con diferentes bebidas.

— Hay margaritas, martinis, mojitos… ¿qué se te antoja probar primero?

— Uhm, ¿mojito?

— Entonces empezaremos desde la charola de ahí.

Pasó un lapso de dos horas y Tom ya estaba muy feliz. Hablaba hasta por los codos e incluso se ofreció a cantar con Ana en el karaoke del lugar.

Laila estaba grabándolo todo más perdida que yo. A mi los tragos no me pegaron tanto porque no los acababa, era el que en mejor estado estaba.

Una de las principales razones es porque estaba rodeado de gente que quizás quería hacerme daño y sí, estoy hablando de Lucas y Angela.

Teniendo a esos dos juntos me daba una mala vibra que estaba en estado de alerta.

Odiaba interrumpir los momentos pero me tocó bajarlos del escenario, en el bar solo estabamos nosotros. Los antes mencionados y unos tres pelagatos durmiendo en las mesas.

Pedí un taxi y entre el mesero y yo sacamos a mis amigas y a Tom para que nos fuera a dejar.

Al llegar esta vez fue el taxista quien me ayudó con los pasajeros hasta la sala de la casa. Le di un pago extra a parte de la carrera y cerré la puerta con seguro.

A mi gemelo no le iba a permitir quedarse en la sala, de por ley tenía que subir a la habitación conmigo.

— Billy.

— Ayudame subiendo las escaleras, Tom. Nos vamos a caer.

— Eres muy lindo y tierno, me encantas.

— Ya casi nos falta una grada para subir… — lo estaba subiendo casi arrastrando, era muy pesado.

— Te amo y lo digo en serio.

Mi cuerpo se paralizó y caimos en el descanso del segundo piso, yo estaba encima de él. Los ojos de Tom estaban un poco chinitos y algo rojos.

— Estás borracho. — musité.

— Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad, créeme.

— Te creo. — su cercanía me ponía un poco caluroso, a si que decidí ponerme de pie para entrar a la habitación.

— Deseo tanto que seas mi novio, de en serio.

— ¿Por qué? — mientras le jalaba de los brazos logré recostarlo en la alfombra y cerrar mi puerta. — Tom.

— Me recuerdas mucho a BeKa, tu voz y el cuerpo delgado que tienes… es como si BeKa fueras tú.

— Duerme. — no iba a profundizar en ese tema porque quizás ahora diga eso pero cuando se le pase la borrachera me odiará.

Me encargué de quitarle los zapatos y la ropa, coloqué una cobija sobre su cuerpo y me acosté a su lado para abrazarlo.

¿Debía confesarle que yo era BeKa o todavía es muy pronto?

Con esa pregunta en la cabeza me dormí plácidamente con él.

&

Estaba un poco asustado, me desperté un domingo a las seis de la tarde. Dormí como una maldita roca si no había tomado tanto.

Tantee el puesto vacío a mi lado y no había nadie a si que me levanté exaltado para buscar a Tom.
Me calmé al verlo salir de la ducha con tanta tranquilidad.

— Hola. — saludé desperezandome y envolviendo mi cuerpo entre las cobijas porque estaba ¿desnudo?

¿QUÉ?

¡SI YO ME DORMÍ CON ROPA!

¡AGH!

— Ah, ya te diste cuenta. — ahora me estaba hablando con tanta frialdad que me sentí un puto.

— ¿Hicimos algo, Tom?

— ¿Y te atreves a preguntar?

Okay, su actitud de mierda me estaba cansando.

— No entiendo… — me levanté del suelo para sentarme en la cama. En serio no entendía nada de lo que estaba pasando.

— No hiciste nada conmigo pero si con Lucas, Bill.

— Es joda, ¿verdad?

— Sólo salí un momento a las cuatro de la tarde con Laila para comprar algunas para llevar de recuerdo de aquí y al volver, ¿sabes con la mierda que me encontré?

— No…

— Estabas desnudo junto a Lucas, en pocas palabras, no eres tan diferente que él.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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