Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 12

Podría jurar que Tom le bajó las ganas de burlarse de un sopletón cuando Ana y Laila comenzaron a burlarse. Para hacerlo terminar con la absurda presentación, mi gemelo tomó la iniciativa de besarme mientras me apretaba de la nalgas y yo solo pude profundizar el beso en sus narices.

Me encantaba que Tom se tome tan en serio su papel de ser el novio de su hermano, le salía tan real.

Entreabrí los ojos cuando él dejó de besarme. Me di cuenta de que Lucas y Ana tampoco estaban.

— Bill. — apreté los ojos con fuerza y lo abracé fuerte. — Creo que me ha ganado el impulso.

— No te preocupes, vas bien. — quería seguir besándolo pero ya no me dejó. Se alejó de mi para jalarme de la mano hasta entrar a la casa.

— Debes estar cansado.

— En realidad no. — acaricié a lo largo de su brazo, era un poco musculoso y podría jurar que me derretía. En este viaje no me iba a contener y en serio disfrutaría a Tom como mi pareja. Ya luego me preocuparía en pensar que es sangre de mi sangre. — Me encantan las fiestas y ahora mismo quiero salir a una.

— Oh, pues ve.

— Quiero ir contigo, Tom.

— Estoy agotado por el viaje.

— Que triste. — rodee los ojos al escuchar la voz de Lucas a nuestro detrás. — Si tu novio no quiere acompañarte ven a buscarme y salimos los dos.

— Amigo, — musitó mi novio en un tono irritado. — ¿No te enseñaron a respetar las conversaciones ajenas?

— Bill, te conseguiste un novio bastante aburrido. Tú necesitas a alguien que te haga sonreir y ese alguien soy yo.

Tom apretó mi mano, la mirada asesina que le daba a Lucas era un poco intimidante. Tenía que sacarlo de una vez de esta situación antes de llegar a mayores.

— Entonces me quedaré contigo, cariño. — acaricié la mejilla de Tom y sonreí con confianza. — No me molesta.

— No sabes cuanto me encanta que seas así de atento, Bill. Esa es una de las cosas que me enamoró y si me pongo a enlistar no acabaría nunca.

— Te adoro, Tom.

— También te adoro, Billy.

A decir verdad me causaba un poco de miedo creerme las palabras melosas que me decía porque sonaban sinceras.

¿Qué pasará por la mente de Tom en estos momentos?

— Tom, ¿cierto? — mi novio ni siquiera le respondió, sólo se metió a la habitación que tenía mi nombre en letras grandes en la puerta. Reí por lo bajo mientras observaba a Lucas. — Wow, Bill. Conmigo no eras así… recuerdo que un fin de semana me enfermé y justo ese día era la fiesta de Ana, ¿te acuerdas?

— Ajá.

— Te pedí que te quedes conmigo y no lo hiciste.

— ¿Eso en que te afecta ahora?

— ¡Me hubiera gustado que me dijeras eso a mi! — con lentitud se acercaba hasta mi. Lucas era de mi tamaño pero con un poco de mas calorías «ahora que lo veo bien.»

— ¿Y qué quieres que haga ahora, eh? — coloqué mis manos en mi cintura y levanté un poco mi rostro, altanero. — Tu tiempo ya pasó, Lucas. Ya fuiste…

— Estoy seguro que ese Tom es otro de tus noviecitos pasajeros solo para ponerme celoso, chiquito, y vaya que lo has hecho, si me siento celoso.

— Tom es mucho más que pasajero, por si no sabes… El sí es el amor de mi vida.

«Y mi hermano gemelo también.» — concluí en mi mente.

— ¿Cómo puede ser el amor de tu vida tan pronto? — sonrió con sarcasmo y yo me piqué, quería hacerle doler en lo más profundo de su corazón. — Si nosotros terminamos solo hace seis meses, Bill.

— Fue el tiempo adecuado para conocer y enamorarme de Tom, llevamos saliendo solo tres casi cuatro meses pero en esos meses hemos hecho cosas que… uff, ni para que decirte.

— Seguramente.

— En serio. — voltee para darle fin a la conversación. Me quejé de dolor cuando Lucas me volteó con brusquedad para forzar un beso que no quería.
El tipo ya me daba asco completamente. — ¡Ya déjame, idiota! — no quería pero le di un golpe en sus zonas bajas con la rodilla, ahí si me soltó.

Laila, Ana y Tom salieron a ver lo que sucedía.

— ¿Estás bien? — preguntó Laila con enojo mientras me abrazaba.

— Sí. — respondí eufórico. Estaba esperando a que hiciera algo para poder desatar mi furia guardada por esos seis meses en su rostro.

— Ven. — como a un niño pequeño, mi falso novio me hizo entrar a la habitación. Cerró la puerta con seguro, a través de ella podía oír los gritos de Ana y Laila reclamándole a mi ex y diciendole que dejara de molestarme.

Al dejar de prestarle atención a la conversa, por poco y me derrito.

Estaba sin camisa.

— Escuché todo. — susurró con una cara de pocos amigos. — Ese Lucas es tu ex, ¿no?

— Sí…

— Me trajiste como tu novio porque sabías que el estaría aquí, ¿cierto?

— Sí.

—…y quieres darle celos conmigo, ¿por qué?

— No quiero darle celos a ese idiota, solo quiero que deje de molestarme y se haga a la idea de que lo nuestro se acabó hace tiempo y que no voy a volver nunca más  con él, punto.

— Bueno, no me importa. — hizo una pausa mientras se cruzaba de brazos. — Yo solo estoy aquí por el dinero en pocas palabras y cuando estemos de vuelta en Alemania, todo volverá a la normalidad entre tú y yo. Nada de jueguitos tontos, Bill. — acepté con una cara que no tenía expresión alguna.

Para no seguir en esta situación tan incómoda, decidí abrir la maleta en donde traía todos mis productos para el rostro. Saqué los pañitos húmedos desmaquillantes y empecé por los ojos mientras me miraba al espejo.

Por el rabillo del ojo ví como Tom sacaba del closet un par de cobijas y las tendía en el suelo. Caminó hasta la cama y agarró una almohada para él.

— Tom, ¿qué haces?

— Una cama para mí porque no pienso dormir contigo en la misma cama. — entrecerré los ojos con el entrecejo arrugado.

— ¿No crees que te va a doler la espalda?

— No.

— Si quieres voy a dormir con Laila, Tom. Para subas a la cama y estés más cómodo.

Mi gemelo no respondió nada, sólo se quedó en silencio tapado de pies a cabeza. Supuse que era un sí, a si que busqué una pijama junto con mis pantuflas de estrellita y caminé hasta la puerta.

Se me dificultó un poco quitarle el seguro por la ropa que traía en manos.

— ¿Dónde vas? — clarísimo escuché cuando se quitó las cobijas del cuerpo y luego sus pasos hasta acercarse a mí, por alguna extraña razón me sentí intimidado, con las piernas temblorosas y sin habla. — No te he respondido nada.

— Tu silencio d-dice más que mil palabras…

— Vuelve a la cama, ¿sí? Mhmm… me acostaré contigo.

Desconfiado volví a la cama y empecé a quitarme la ropa, obviamente le di la espalda para que no viera mi tatuaje y se me acabara todo el show con Tom.

Una vez que estuve listo me acosté en el lado de la pared y él a mi lado, ambos dándonos la espalda en posición fetal y me dormí.

No pasó tanto para que Tom me abrazara por la espalda y me pegara su pecho desnudo, caliente y duro. La piel se erizó por completo y sólo pude respirar hondo con nerviosismo.

— Me siento celoso de ese Lucas, Bill. — no respondí. Me quedé mudo. — Te mentí, en realidad si me importa… — su mano se deslizaba sobre la tela de seda de mi pijama, causando calor en mí.

Gemí por lo bajo cuando tocó mi zona intima y le dió un leve apretón que hizo que temblara de puro gusto.

— Quiero que seas mío, Billy. Porque en serio me gustas.

Madre mía.

Mi corazón latía desbocado y se puso peor cuando este se abrió paso entre mis piernas para pegar su bulto contra el mío.

Joder.

— Tom… — murmuré con los ojos cerrados, disfrutando de la sensación tan excitante. — Ah…

— No me molestaría hacerte gemir duro para que tu ex escuche y sepa a quién le perteneces ahora.

Y me besó.
Me besó con mucha posesión. Luego, desprendió la ropa de mi cuerpo dejándome expuesto y al final se la quitó él.

Volvió a besarme con la misma intensidad que antes, rodee su cuello con mis brazos. Quería sentir cada parte de su cuerpo en el mío.

— Mhmm…

— Tu belleza me duele, ¿por qué tienes que ser mi hermano, eh? — sentí sus dedos húmedos juguetear en mi entrada.
Yo ya estaba perdido en la calentura que ni siquiera podía pensar con claridad.

— ¡Ah! — esos dedos traviesos se hundieron en mí con brusquedad, mi piel se erizó y mis pezones estaban demasiado erectos.

— Quiero hacerte mío…

— Hazlo, tus padres no están aquí para impedirlo. — su risa sonó coqueta.

«Podría morirme ahora mismo por eso.»

No sé de donde mierda traía un preservativo pero oí su bolsa siendo rota. Segundos después me encontraba en cuatro y con la dura polla de Tom acariciandome ahí.

— Mételo, Tom. Rápido. — sus ojos miraban los míos con atención pero yo no quería que me mire, quería acción ¡a la voz de ya!

Los golpes en la puerta interrumpieron el maravilloso momento y la voz de una chica llamándome a lo lejos.

Lentamente abrí mis ojos y me di cuenta que todo fue un maldito sueño, que Tom nunca me iba a follar y que ahora tengo una erección por su culpa.

El cabello lo traía pegado al rostro gracias al sudor.

Eso si que me puso de mal humor.

Me encontraba acostado en media cama, porque mi novio no estaba a mi lado siendo él el culpable de mi maldito sueño húmedo.

Otra razón para estar de mal humor…

— Bill, te estamos esperando para desayunar.

Ah, era Laila.

— ¡Ya voy, perra!

— Uy, que humor. — abrió la puerta y se adentró con una sonrisa hasta mi. — ¿Estás bien?

— No.

— No sé por qué te pregunté si tu rostro lo dice todo. — ahí me imaginé una foto mía con la palabra todo «en la frente».

— Salte, Laila. Quiero alistarme.

— Pero dime que te pasa, ¿por qué traes esa mala cara?

— Nada…

— Cuentame, no creo que sea tan malo después de todo… ¿o sí?

Respiré profundo y luego hablé:

— Estaba teniendo un puto sueño húmedo con mi gemelo, adivina quien lo interrumpió.

— ¿Quién? — me preguntó con tanta curiosidad que por poco y le lanzo uno de mis zapatos en la cara. — ¡Dime!

— ¡Pues tú, babosa! ¡Tú interrumpiste el coito de mis sueños! ¡Eres una corta sueños, Laila! ¡AAAAAAAA!

— Respira…

— ¿¡CÓMO QUIERES QUE RESPIRE SI INTERRUMPISTE ALGO QUE TANTO DESEABA!? ¿¡AH!? ¿¡AH!? ¡ESTABA A PUNTO DE TENER SEXO CON ÉL EN MIS SUEÑOS Y SOLO ME DICES QUE RESPIRE!

— Pero es que…

— ¡CÁLLATE, CÁLLATE, CÁLLATE! ¡NO QUIERO QUE DIGAS NADA PORQUE SIEMPRE QUE HABLAS LO ARRUINAS! — mi amiga solo se me burló en la cara mientras me oía gritar. — ¡ESOS SUEÑOS SOLO OCURREN UNA VEZ AL AÑO!

— Te lo puedes coger y ya, Bill. No te compliques las cosas.

— ¡NO LO HARÁ! ¡PORQUE, ¿SABES LO QUE ME DIJO AYER?!

— ¿Qué? — arqueó una ceja tan fresca.

— ¡QUE NO LE IMPORTABA Y QUE SOLO ESTABA POR..! dinero… — terminé en un susurro. — Mejor me voy a bañar, cierras la puerta al salir.

Para no oír más, tomé todo lo que pertenecía a los productos de aseo y me encerré en el baño.

Abrí todo el grifo para que cayera agua fría, no lo pensé mucho y me metí para que se me baje la erección.

Creo que esto fue una mala idea, afectará tanto a mi salud mental que estoy pensando en dejarlo todo y sólo darle el dinero a Tom para que se vaya de aquí de una vez por todas.

Sólo me hago daño a mi mismo…

Enjaboné mi cuerpo y luego me puse shampoo en el cabello.  Frotaba mi cuero cabelludo para relajarme un poco para luego sacar toda la espuma de mi cuerpo.

Cerré el grifo y salí de la ducha con la toalla envuelta en la cintura, asegurando que no se vea mi tatuaje. Me sobresalté al ver a Tom sentado en la cama mirándome.

— Con que Laila interrumpió tu sueño húmedo conmigo, ¿eh?

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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