Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 10

— Y yo les vuelvo a repetir que Tom ya está grande y que no tiene que darles explicaciones sobre sus actos. — miré a Bill de reojo y suspiré dándole el primer sorbo a mi café.

— Bill, por favor cállate. — murmuré con irritación.

— No. — intervino Sara. — Es verdad, Tom ya es un chico grande y sabe lo que hace.

— Mientras esté bajo nuestro techo el tiene que hacer lo que su madre o yo le digamos. — rodee los ojos oyendo la tonta conversa que tenía mi tía junto con mis padres.

Ya tenía suficiente con la mierda que me está proponiendo Bill. Es una idea bastante descabellada, ¿cómo puede pedirme una mierda de ese tamaño? Dios… cualquiera llegaría a darse de cuenta que somos gemelos.

— ¿No piensas comer? — volví a mirar a mi gemelo con irritación y negué mientras me ponía de pie, no estaba soportando tanto ruido.

Subí corriendo de nuevo a mi habitación y conecté mi móvil, quizás si dormía un rato haría tiempo.

Mientras tanto con Bill:

Estaba divertido con la estúpida discusión que tenía Simone, Jörg y Sara. ¿Por qué siguen tratando a Tom como un niño?

— ¿Podemos comer en paz? — con eso Sara dió por terminada la pelea y como yo era master en echarle leña al fuego decidí hablar:

— En vez de estar peleando por quién tiene la razón deberían apoyar a Tom.

— ¿Por qué? — Simone me miró esperando a que continuara. — Tom está bien, ¿verdad?

— Mhmm, físicamente sí.

— ¿Entonces en qué debemos apoyarlo? — me mordí el labio inferior aguantando la risa que amenazaba con salir de mi boca. Le di otro sorbo a mi té y suspiré acalorado.

— ¿Bill? — llamó Jörg con un poco de insistencia.

— Tom fue…

— ¿Qué?

— Fue despedido de su trabajo. — la reacción de los padres de Tom fue una comedia total. Eran tan dramáticos. — Yo… mhm… lo supe porque soy amigo de uno de sus compañeros.

— Per…

— Por eso mentí. — me apresuré a decir. — Tom estaba tan triste que ni siquiera quería llegar a casa y gracias a mi insistencia pude hacer que vuelva.

Limpié la lágrima imaginaria que salía de mi ojo y me levanté de la mesa sin ni siquiera terminar de desayunar.

— Ah, y hoy no me esperen. No voy a llegar. Les digo con anticipación porque cuando vuelva no quiero la escenita que le hicieron a Tom. — tomé las llaves de mi casa y salí de ese lugar casi corriendo. La familia de Tom era tan tóxica.

Me encaminé hasta mi lugar donde compartía con Laila desde ya para hacer mis maletas y en caso de ser necesario saldría a comprar las cosas que me hacen falta.

Al llegar sólo pude correr a encerrarme en mi habitación porque la muy perra estaba en tremendo acto con no sé quién. Sus gemidos se oían hasta mi habitación causándome gracia.

— ¡Eso, Laila! ¡Gime más duro! — apoyé en medio de risas y reí aún más cuando dejé de escucharlos a si que supuse que ya se dió cuenta de que estaba ahí.

Volviendo a lo mío, tomé dos maletas grandes y una pequeña. Llevaría ropa en abundancia porque amaba destacar siempre entre mi grupo de amigos y mucho más sabiendo que Lucas no pararía de mirarme.

También estaba llevando mis mejores trajes de baño para seducir a mi novio- hermano.

«Claro, si es que aceptaba.»

El maquillaje no podía faltar, mhmm… jabon de olor, mi perfume favorito, shampoo, cepillo, y entre otras cosas más.

— Hola, disculpa por lo que oiste. — dejé de hacer mi actividad para voltear a verla. Sólo le sonreí con inocencia y me acerqué a saludar de un beso en la mejilla.

— Ya tengo todas mis cosas listas, sólo falta que llegue el día y que mi gemelo acepte.

— ¿Aún no le dices?

— Ya le dije pero no de la forma en la que quería. — me senté con mi amiga en la cama con mis manos sosteniendo las suyas. — Fue horrible.

— ¿Qué tan malo?

— Bueno… — rodee los ojos y respiré. — Muy malo como para que no me dirija la palabra nunca más.

— Preocupante.

— Sí…

— Voy a buscarte un novio. — caminó hasta mi laptop y la encendió. —Me preocupa que Lucas te envuelva con su puta labia y tu caigas nuevamente como un perro.

— ¡Laila!

— ¡Es la verdad! — caminé hasta ella y cerré mi laptop chancandole los dedos. — ¡Au!

— ¡Deja eso! ¡Yo no voy a caer en su mierda! Yo sé que Tom va a ceder.

— ¿Y si no?

— Lo hará.

— Lo hago por tu bien. — oh, iba a usar ese tono de hablar de cuando las mamás quieren convencerte de algo. — Sufriste mucho cuando descubriste su infidelidad.

— Ya…

— Recuerdo que siempre decías: «Tom no me haría esto», «Tom no me haría lo otro».

— ¡Ya! — chillé con el rastro rojo, mi pulso subió más de lo normal y un nudo se formó en mi pecho.

— Joder y todo para olvidar al pendejo de tu hermano.

— Me vas a hacer llorar.

— Llora pues.

Cansado me dirigí hasta la puerta de mi habitación para irme, ¿cuál era la necesidad de recordarme algo que me costó olvidar?

— En serio si no me das una buena noticia hasta mañana voy a conseguirte un novio que le rompa la cara a Lucas cada vez que quiera acercarse a ti.

Le saqué el dedo corazón sin regresar a verla, me salí del lugar casi corriendo porque en serio estaba a punto de ponerme a llorar como un niño pequeño en sus brazos.

Y Bill Kaulitz nunca le llora a un hombre, los hombres le lloran a Bill Kaulitz.

.

By TOM

Llegué tarde a la universidad, el profesor no me dejó entrar y para colmo tenía a Chantelle detrás de mi todo el tiempo pidiéndome explicaciones de no se que cosa.

No estaba poniéndole atención.

Estaba más centrado leyendo el periódico en busca de trabajo. Necesitaba tener uno urgente para antes de que mis padres se enteren de que tienen un hijo desempleado.

Ni siquiera pude hablar con mis amigos porque siempre que veían a la rubia huían de ahí.

Chantelle no les agradaba.

¿La razón?

Simple.

Bill está de regreso y ellos más que nadie saben lo que sentía por él.

— …llamé a tus padres y ni ellos sabían donde estabas, ¡me preocupé mucho!

— ¿En serio?

— Sí, Tom. Creí que te pasó algo malo.

— Ya vez que no.

Un anuncio en grande llamó mi atención, decía: «Se busca mecánico».
Me levanté de un salto, tomé todas mis cosas y salí disparado para la dirección anotada en el periódico.

Chantelle me seguía a mi mismo paso pero en silencio, quizás se molestó por interrumpir lo que decía pero en serio me daba igual.

Me subí al microbus y ella igual… lo hice con el único propósito de molestarla ya que siempre criticaba a las personas que usaban uno.

Los nervios se apoderaron de mi cuando unas cuadras más adelante pude ver el taller en donde solicitaban uno.

— ¿Tom?

— ¿Qué sucede?

— ¿A dónde vamos? — sólo me encogí de hombros y bajé del bus. — ¡Habla!

— ¡Shhh! — ingresé al taller pedí hablar con el gerente y gracias a dios me lo permitieron. Hice que Chantelle se quedara afuera esperándome.

— ¿En qué puedo ayudarte?

— Soy Tom Kaulitz y vengo por el trabajo de mecánico, le prometo hacer bien mi trabajo.

— Creo que no es posible, Tom. — mis ánimos cayeron al suelo. — Tu nombre está muy sonado en todas las mecánicas por lo que hiciste con tu clienta y no quiero arriesgarme para nada.

No dije nada más y salí del lugar, estaba a punto de explotar con cualquiera que se cruce en frente deseando que sea Andreas o… Bill.

— ¿Y bien? — salimos a paso lento del taller hasta sentarnos en un parque un poco solitario. — ¿Ya vas a hablar?

— Quiero estar solo, ¿te puedes ir?

— ¡No! — exclamó, a tiempo me tapé los oídos para no escuchar. — ¡Siento que estás evitándome todo el tiempo y no me gusta!

— Ajá…

— Es por culpa de tu hermano, ¿verdad? — negué con la cabeza mirando la fuente de agua a unos pasos de mi. — ¿¡Entonces!? ¡Estoy cansada de tu actitud!

— Si tanto estás cansada pues… puedes irte, eres libre. — no lo vi pero sabía que estaba llorando con mucho drama.

— Yo te amo, Tom.

— Yo… — ni siquiera sabía lo que sentía por ella en realidad, estaba confundido con lo que sentía. — también.

— Entonces no me dejes. — sollozó. — No dejes que nuestra relación se termine por tonteras, Tom. Por favor.

Solo pude besarla para que se calle y no siga hablando más. Limpié sus lagrimas con mis pulgares y terminé abrazando su delgado cuerpo.

— Cuéntame lo que te pasa, cariño, déjame demostrarte mi apoyo.

— No creo que puedas…

— ¿Por qué?

— Quiero de vuelta mi trabajo y no puedes devolvérmelo demostrándome tu apoyo, es absurdo.

— ¿Perdiste tu… tu… trabajo? — asentí en silencio. — Dios…

— Y no creo que pueda conseguir uno en un buen tiempo.

— ¡Eso es malo! — se alejó d mi cuerpo y fijó su mirada en el suelo. — ¿Que lujos vas a darme en caso de que me case contigo? ¡Y yo no quiero mantenerte!

— ¿Qué?

— ¡Consigue un trabajo de una vez!

— ¡No puedo, carajo! ¡No me lo dan!

— ¿¡Y qué!? La próxima semana me toca retocarme las uñas y quedaste en dármelo.

— Pues no tengo dinero.

— ¡Mata, roba o que se yo! Pero necesito para mis uñas a la voz de ¡ya! — la muy… Agh, ¿qué le digo?

Se marchó dejándome solo y con inquietud.

— Tampoco te voy a dar importancia.

Pasé las horas sentado hasta que era hora de volver a casa. Iba caminando con lentitud hasta la puerta mientras buscaba las llaves. Al encontrarlas, abrí la madera y la escena que me encontré en ese momento me hizo sentir un poco confundido.

Fruncí el ceño al ver a mi madre llorando sin control y a mi padre cruzado de brazos a su lado.

Mi tía Sara bajaba lo que parecían mis cosas hasta la sala y las tiró casi a mis pies.

— ¿Qué está pasando?

— Pasa que te despidieron de tu trabajo, Tom.

Ay, no…

— Y no quiero un vago en mi casa a si que estás fuera. — no sabía que decir, ni pensar… — No quiero que vuelvas hasta que tengas uno para que puedas ayudar a tu familia.

— No ha sido mi culpa, papá, yo…

— Tus razones no me importan, sólo vete y vuelve cuando tengas un trabajo. — él mismo se encargó de sacar mis cosas a la calle, mi madre intentaba impedirlo, pero era en vano. Más de la mitad de mi ropa ya estaba afuera.

— Joder, si tan solo me dejas…

— No.

— Papá…

— ¡Tampoco habrá cena para Bill! Adiós, Tom. — las lagrimas salieron solas cuando mi padre me cerró la puerta en la cara. Me dejé caer en el césped a seguir llorando.

Toda esta mierda estaba sucediendo tan rápido y yo iba a un paso de tortuga, maldición.

¿Qué hago?

Mi única solución fue tomar un taxi con todas mis pertenencias e ir hasta la dirección en donde vivía Bill. Pagué la carrera con el poco de dinero que me quedaba y me senté en la puerta a esperarlo.

Se me caía la cara de la vergüenza por la forma en la que lo traté pero estoy seguro que no me iba a dejar solo en esto, él no…

Las horas pasaban tan lento que empezaba a quedarme dormido pero a la vez no porque aun quería conservar mi ropa.

— Mejor te llamo. — saqué mi móvil y busqué su número entre los recientes para marcarlo. Dos veces repicó y su voz escuché. — ¿Bill?

— Tom, ¿me llamas para darme el sí?

— ¿El sí? — arrugué el entrecejo haciendo memoria y joder. Mi hermano era mi única opción en estos momentos.

— Que si quieres ser mi novio. — su voz estaba un poco rara y arrastrada, diferente a la que cuando está sin una gota de licor. — Sigue en pie…

— ¿Estás tomando? — cambié de tema un poco incómodo.

— Sólo un poco…

— Estoy fuera de tu casa, ¿puedes venir?

— ¿Para qué? ¿Me extrañas?

— Mucho, Billy. — odiaba ese maldito silencio de suspenso cada que decía algo cursi.

— ¿Qué haces fuera de mi casa?

— Es que no tengo a donde ir, mis padres me sacaron de la casa…

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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