Fic de WifesKaulitz. Temporada II

Capítulo 6

Al llegar a su taller ambos nos bajamos del auto al mismo tiempo. Él para irse y yo para subirme al asiento del chofer. Antes de que pudiera abrir la puerta Tom me acorrala entre sus brazos y trata de besarme. Ladeo la cabeza para que no toque mis labios.

— ¿En serio? — susurró.

— Muy en serio. — le susurré de vuelta. — Ahora, ¿me das permiso? Llego tarde a la universidad.

— Ay, Bill. — rodó los ojos volviendo a su postura normal. Cruzo los brazos aun sin mirarle. — Tú necesitas que te de un par de nalgueadas por atrevido.

— Intentalo y vas a ver como te va.

— Soy tu hermano mayor y el hombre de la relación, por eso lo digo.

— Intentalo y vas a ver como te va. — vuelvo a repetir más insistente.

— Quiero verlo. — agarró mi mandíbula con su dedo pulgar e índice para hacer que gire el rostro y pueda verlo. Tragué saliva observando como se acerca a mi rostro. Cierro los ojos cuando por fin sus labios tocan los míos y doy paso a que su lengua juegue con la mía. Dejo mi enojo de lado a modo de rendición. Atraigo a Tom por la nuca colocando mis brazos para acercarlo a mí. Sonreímos en medio del beso escuchando los gritos desquiciados de Nahra desde el auto muy contenta por nuestra reconciliación. Ladeo un poco más la cabeza, siento unas vibras emocionantes chispeando en mi cuerpo hasta centrarse en mi estómago. — Ya… — me dió un pico antes de alejarse. — Tenemos toda la noche para comernos a besitos, Billy.

— Okay, Tom… — inflé mis mejillas y dejé escapar el aire de a poquito. Sentí que fue un beso bastante corto pero delicioso, tuve tantas cosas en el cuerpo que me emocionan. — Nos vemos a la salida.

— Esperaré ansioso. — me pongo rojito igual que un tomate. Tom se aleja de mí para ingresar a su trabajo por medio de risitas que me ponen peor.

¿Será que a la noche si me va a dar nalgueadas?

— ¿En qué piensas, pecador? — pongo a andar el auto al sentir a Nahra cambiarse de asiento.

— En nada, Nahra… en nada.

— Les tomé una foto a los dos mientras se besaban, serán una de mis parejas favoritas. — solo pude sonreir como si nada retomando el rumbo a la universidad.

Iba en absoluto silencio.

No sé si soy yo pero… me di cuenta que hay algo tan extraño en él que no me da tranquilidad.
Nunca me había echo un problema insignificante y para colmo con Nahra.

¿Por qué?

— ¿Todo bien? — asiento con la cabeza y en absoluto silencio. Al llegar estacioné el auto en su lugar pero ninguno de los dos se bajó para ir a nuestro lugar de siempre. — Parece que no estás bien, ¿qué te pasa? ¿sabes que puedes confiar en mí?

Miro de soslayo hasta donde está.

— Creo que Tom me hace mucha falta, Nahra…

— Ay. — pone una mano sobre la mía ~que se encuentra en la palanca de marchas y me mira con una sonrisa comprensiva~. — Te entiendo bien, casi no pasan mucho tiempo, ¿verdad?

— Sí. — fruncí la boca de manera exagerada. — Temo que por eso pueda cansarse y dejarme o viceversa.

— ¿Alguna sospecha?

— Nunca me ha echo un problema así como el de hace un rato, es bastante extraño… desde que nos reconciliamos no hemos pasado por eso, todo bien… ¿y ahora? — me doy un frentazo en el volante con frustración.

— Tranquilo, quizás tuvo un mal día, está estresado y esas cosas.

Eso si que me hizo subir los ánimos un treinta por ciento ya que se me bajaron de golpe.

— Vamos, entremos. — coge ambas mochilas para bajarse del auto. Yo lo hago con lentitud hasta que un carro a mi detrás comienza a tocar el claxón con insistencia.

Fruncí el ceño de manera exagerada. Saqué un poco la cabeza y era un auto más pequeño que el mío. De el, una mujer rubia saca la cabeza mirándome mal.

— ¡Muévete de ahí! ¡estás en mi lugar!

La ignoro por completo.
Estoy totalmente fuera del auto y cierro la puerta con su respectivo seguro. Agarro la mochila que sostiene Nahra, la cargo al hombro y miro desde ahí como ella insiste.

— Ahm, Bill… creo que es mejor que te quites.

— No. — comento de lo más tranquilo. — Yo llegué primero.

— Puta madre, Bill, está viniendo para acá. — altanero cruzo los brazos. Con atención veo como se acerca hasta nosotros. Nahra se esconde a mi detrás y yo ni siquiera me mosqueo.

Ahorita soy capaz de desquitar mi furia con esta perra mayor.

— ¿Que no oiste que ese es mi lugar?

— No, disculpa. Estoy sordo.

— Ja. — adopta mi misma posición. — Sa..

— Lo siento, llego tarde a mi clase de teatro. — interrumpo y volteo dándole la espalda para acabar con esa absurda pelea. Sigo mi camino hasta llegar a la enorme sala.

— Estás loco…

— No, estoy loco… estoy abrumado. — se la nada tengo una puta sensación en el pecho que no me deja estar tranquilo.
Aunque no quiera pienso que todo eso se relaciona con Tom.

— Ya deja esa mala cara.

— Quiero irme a mi casa.

— ¿En serio?

— Sí.

— Okay, a ver… — suspira y muerde su labio. — Dame tu celular, haré que tu novio venga a sacarte de aquí, ¿vale? — asiento con la cabeza mientras se lo doy directo con su número. Toma mi mano angustiada. — ¿Hola?… eh, no. Soy Nahra, Tom… bien, llamaba porque necesito que vengas a ver a Bill, uhm… creo que se ha estresado… ¿cuanto tiempo?… va, adiós. — me devuelve el móvil. Nuevamente toma mi mano junto con la mochila para llevarme a fuera ~muy cerca del estacionamiento~ y hacer que tome aire. — Relájate, respira hondo, él ya viene.

— Gracias. — le doy un abrazo enorme para luego sentarme en las bancas.

— Ay… tomate tu tiempo y si puedes nos vemos mañana en la fiesta. Te estaré informando todo lo que hagamos con la licenciada. — asiento con la cabeza mirando al suelo.

¿Por qué de la nada todo se me bajoneó?

Realmente necesito un poco de ayuda.

Esperamos exactamente quince minutos para ver a Tom bajándose de un auto y caminando hasta donde me encontraba algo preocupado. Se hinca en frente de mí, toma ambas manos mías entre las suyas y las besa con suavidad.
Soy un mar de nervios al ver sus ojos.

— ¿Qué tienes, Billy?

— Tal vez dolor de cabeza de mucho pensar. — comenta Nahra por mí. — Llévatelo, yo hablaré con los docentes de las siguientes horas para que sepan.

— Gracias.

— De nada, adiós. — la vemos irse en silencio hasta que se pierde. Luego, mi novio se sienta a mi lado y me obliga a pegar mi cabeza a su hombro. Hace mimos en el con suavidad.

Ahorita que lo tengo demasiado cerca, me siento mucho mejor, confiado, tranquilo…

— Todo está bien… pedí permiso para venir a verte, cariño. Me asustaste.

— Lo siento. — beso su mejilla. — Pero quiero ir a casa ahora. — respiro desde lo más profundo de mi. Me levanto para ir en dirección al auto y subirme en el asiento del copiloto mientras que Tom se sube en el del chofer luego de lanzar mi mochila en la parte de atrás.

Durante el camino voy en silencio mirando como conduce hasta llegar a nuestro destino.

Estaciona dentro el auto y subimos hasta llegar al lugar que compartimos. De inmediato voy al baño para quitar todo rastro de maquillaje, ponerme cómodo con una se sus camisas e ir hasta donde está sentado: la sala.
Me siento sobre sus piernas colocando las mías a ambos lados de las suyas, rodeo su cuello y le beso la mejilla.

— Tengo que volver.

— No… — beso esta vez su barbilla. — Quédate.

— Mi amor, no me gustaría hacer hora extra en mis tiempos libres contigo, ¿puedes esperar?

— Si me lo dices así se lindo pues si. — sonrío abiertamente. Se levanta conmigo en brazos, mira mis labios antes de dar varios piquitos y llevarme a la cama. — Vuelve pronto.

— Claro que sí. — emocionado veo como sale en obligación de vuelta a su trabajo.

Por mi parte me quedé toda la tarde mirando películas hasta que sea la hora de llegada de Tom a casa.
Obviamente un tiempo antes le preparé un baño de sal, hice comida siguiendo las recetas de internet, vino blanco y la casa limpia.

No quiero verme tanto como un novio flojo.

Me desnudo por completo, obviamente en su baño de sal yo venía incluido, unas uvas para animar el ambiente y el vino para platicar.

Sumergí mis pies en la bañera y me senté a esperar, a pesar de estar tardando más de lo normal.
Miraba el reloj una y otra vez pero nada que asomaba. Recojo mi cabello en una coleta, seco las manos y abro el vino en un momento de desesperación.

No soy paciente.

— ¿Hola?

— En el baño. — mascullo en un tono fastidiado.

— Oh. — al verme se emociona tanto que empieza a desnudarse para entrar a la bañera detrás de mí. Acaricia y besa mis hombros. De inmediato siento su erección en mi trasero. — Ahora con más ganas quiero volver a casa luego de trabajar. — bromea.

Suspiro recostando mi cabeza en su pecho en silencio.

— Billy, bebé. — me arrebata la copa para tomarla él. — tardé un poco porque…

— ¿Seguro un poco?

— Bueno, treinta minutos de lo normal…

— Ajá…

— Tardé porque hoy hice una nueva amiga, es mexicana y se llama Frida, súper buena conmigo. — suspiro ruidosamente para que sepa que me ha dado celos y que su historia no me agrada en lo absoluto. — el caso es que… le di un aventón hasta su casa y por eso tardé.

No sé cómo le hice pero voltee para verlo desde el otro lado de la bañera.

— ¿Acaso mi carro es bus privado para que montes a las mulas de tus amigas y vayas a dejarles a su lugar para que pastoreen?

La boca de Tom de abre de par en par.

— Oye. — comienza a reír divertido ante mi rostro enojado. — No te expreses así, es como Nahra, una amiga más. — mete una uva a mi boca. Le muerdo el dedo con suavidad. — Joder, me gustaría que la conozcas. — toma mi mano para acercarme de vuelta a la posición que estábamos al inicio pero esta vez rodeando mi cintura. — ¿Qué te parece mañana en el almuerzo?

— Mañana tenemos que ir por tu ropa y es a esa hora, a si que para nunca será…

— Bueno, mañana entonces.

— A penas se suba al carro le bajo de los pelos, ¿oíste ?

— Oh. — suelta un suspiro pequeño y yo también, solo porque acaba de rozar mi miembro para hacer que despierte. — Te hago una mamada si quieres. — besos en el cuello, en la mejilla, toques en mi dura polla, caricias en el abdomen…

— Me conformaría con que me la metas.

— Entonces, bebé… dame el culo. — obediente salgo un tanto quedando apoyado el cuerpo en el filo de la bañera a modo de que mi trasero se quede a la altura.

Un dolor intenso en mi glúteo derecho gracias a la mordida que me acaba de dar poniéndome más duro. Sus manos no tan suaves recorren la piel de mi espalda. Abre las mismas con morbo, la piel de su dedo en mi entrada me eriza la piel y luego está la piel de su miembro abriendo mi hueco otra vez.

— ¡Ah!

Agarra la coleta de mi cabello, su otra mano en mi cadera para poder moverse en un ritmo agradable para mí cuerpo.

Entra y sale con tanta facilidad…

Le empino más el culo para que vaya más profundo. No paro de gemir pero esta vez mordiendo mi mano. No soportaría que otra vez en el grupo del edificio hablen del mismo problema causado y que se enteren de que fuimos nosotros dos los pervertidos.

Pongo los ojos en blanco de tanta excitación pero los vuelvo a su lugar.

No quiero irme en vez de venirme.

— Maldición, bebé… ¡uff!

— Tom. — pego la frente en la fría baldosa. Muerdo mi labio inferior. Bajo la mano para tocar mi erección, está lista para eyacular. — Mhmm… — lo jalo a gusto.

Tener sexo con Tom es una de las mejores maneras de relajarse porque la otra es dormir entre sus brazos.

— ¡Ah!

— ¡Shhh! — reímos por lo bajo rendidos. Alcanzamos el orgasmo casi al mismo tiempo.

Me siento algo débil.

— Ahora si quiero comer comida de verdad.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!