

Fic de WifesKaulitz. Temporada II
Capítulo 5
Abrí los ojos en grande, me levanté de golpe de la cama, agarré la almohada y le lancé a donde vaya. Me escandalicé enteramente.
— ¡No! ¿¡Cómo se te ocurre decir eso, idiota!?
— ¡Es que dices antojos! — comentó cagado de la risa. — ¿¡Qué quieres que piense!?
— ¡En traer lo que quiero! — de pronto dejó de reir, agarró una maleta y comenzó a guardar su ropa. Fruncí el ceño mientras cruzaba los brazos sin entender lo que hacía. Cerró la maleta y se acercó a darme un beso en la mejilla.
— Bill, cariño. ¿Ya regreso, sí? Voy a comprar los cigarros.
— ¿Qué?
— No tardaré. — salió del departamento con la maleta, luego volvió a entrar. Estallé a carcajadas mientras lo veía regresar con su maleta. Tom era un dramático total. Rió junto conmigo igual de escandaloso mientras dejaba la maleta de lado. — No puedo hacerlo, soy un padre responsable.
— ¡No sigas bromeando con eso!
— ¿Por qué? Hasta ya pensé los nombres, si es niño se va a llamar como yo y si es niña Billa.
— ¡Basta, Tom! — me metí bajo las cobijas resabiado. — ¡Odio a los niños! — el seguía riendo con ganas, no le dije nada más. Apreté los ojos, todavía quería seguir disfrutando de mi juventud y vivir mi romance adolescente, los bebés no estaban en mis planes.
Puagh.
Luego de media hora Tom volvió a mi, quitó las cobijas de mi cuerpo. Entrecerré los ojos por la molesta luz del foco y me senté. La molestia no se me iba.
— ¿Estás enojado? — no le respondí. Ignoré la mano que me extendía, volví a taparme con las cobijas pero otra vez me jaló para destaparme. — Bill.
— Tom. — suspiré irritado. — En caso de que yo esté embarazado, ¿me seguirías queriendo?
— No, que horror. Nuestro hijo sería una abominación y yo hijos feos no quiero. — levanté las cejas dolido, asentía con la cabeza mientras caminaba al baño a encerrarme y sentarme en el inodoro.
Que no me quería dijo.
— ¿En serio, Billy? — reía mientras golpeaba la puerta del baño. — Solo juego una broma, no te pongas así. Si es que llegas a quedar embarazado te voy a amar a ti y a nuestro feo hijo.
Esta vez reí disimuladamente para que no me oiga.
— Sal de ahí, cariño.
— No, tu dijiste que no me querías.
— Es cierto, no te quiero. — hubo un silencio incómodo para mí. — Te amo. — con eso fue más que suficiente para que deje el show y salga del baño. Me recibió con un abrazo dulce, una sonrisa matadora y encantadora… — Compré lo que pediste, no sabes lo difícil que fue encontrarlo hasta que se me ocurrió la idea de comprar las cosas en el supermercado para prepararlos en casa.
— Mierda, Tom. — le dí un beso en la boca y caminé a la cocina para lavarme las manos. Revisé en la funda una bolsa de crepas, un tarrito de nutella, fresas, bananas, helado de vainilla y crema chantillí.
Maldita Chantillí.
— La crema es para que me chupes el pene no para las crepas. — regresé a verlo con el rostro encendido y una sonrisa media traviesa. — Presta para acá. — me quitó la crema para guardarla en la alacena junto con el área de dulces que creamos.
Él también se lavó las manos para ayudarme a picar las frutas con otro cuchillo y poder preparar uno de mis antojos casi diez de la noche.
No quería ser exagerado pero le puse una cantidad grotesca a mi crepa de todo y me la comí con muchas ganas. A mi estómago le sentó muy delicioso lo que hizo que prepare otra de igual forma y la coma.
— ¿Mucho mejor? — asentí chupándome los dedos. — Extraña la mezcla pero delicioso.
— Lo sé. — se acercó a mí rostro, sentí como lamió la comisura de mis labios.
— Exceso de chocolate, guapo. ¿Ahora si podemos dormir?
— Por favor. — me cargó en sus brazos, me encargué de apagar las luces hasta las de la habitación. Nos acostamos en la cama abrazados y entramos en un profundo sueño.
&
— Bienvenidos a su clase de Español, chicos. Les voy a dar la libertad de que saquen sus dispositivos, usen el traductor para que hagan un presentación rápida y luego pasaremos uno a uno a exponer.
Me puse nervioso mientras sacaba mi tablet e ingresaba a la red de la universidad para usar el traductor. Siento que lo hablaría muy gracioso y se reirían de mí.
Agh.
“Mi nombre es Bill Kaulitz, tengo veinte años y soy de Alemania. Mi comida favorita es la pasta. Mi propósito para este año es ser un buen estudiante y terminar con las mejores notas, también hacer amigos y ya”
— En diez minutos empezamos. — peor se me bajó la presión. Empecé a leerlo en mi mente a la perfección, a memorizarlo, escuchar como hablaba la voz del traductor y a repetirlo.
Los diez minutos pasaron volando y el profesor comenzó a tomar en órdenes lista pero empezando desde el final hasta el primero. Como éramos pocos estudiantes en la clase mi turno llegó rápido.
— Bill Kaulitz.
Estaba volado y sentía una presión jodida.
— Okay. — cerré los ojos y luego los abrí convencido de mi mismo. — Mai nom… — suspiré estresado. — Mai nomble ies Bill Kaulitz, tingou.. amm… viente… ¿anos? — vi como el profesor ouo una mala cara cuando algunos de mis compañeros comenzaron a reirse. Seguramente estaba rojo ahora mismo. — Y… — miré el techo tratando de lograr acordarme. — sioi di Alemania… Mai comoida favorite is pasta. Mai proupousitou para el anou…
— Año. — corrigió el profesor. Asentí con la cabeza.
— Anio is sir bu… bu… ¿what?… mhmm.. buen estudante y… terminor con las mishoures notas, tamben hicir amigous y ¿a?
Ay, que la tierra me trague y me escupa en Alemania por favor.
— Un aplauso, por favor. — mis compañeros aplaudieron con ganas mientras reían. Nahra me miró con satisfacción mientras me aplaudía y me dijo un «lo hiciste bien».
Que no me mienta, realmente lo hice feo y para colmo gracioso.
— Bueno chicos, nos vemos la siguiente semana. Suerte en sus primeras clases y practiquen más el idioma. Gracias. — borré lo que escribí con lapiz en mi libreta y la cerré de un golpe.
— ¿Molesto?
— ¡Siento que va a ser la materia en la que voy a fracasar!
— A ver, tranquilo. — sonrió de lado mientras tomaba ambas manos con confianza. — Repasaremos cuando vuelvas después de comer, no te estreses.
— Gracias, Nahra. Te voy a agradecer esta vida y la otra si logras hacerme aprender.
— No es nada. Mejor pensemos en qué vamos a hacer mañana.
— ¿Mañana? — arqueé una ceja. — ¿Es un día especial o algo?
— Sí. — sacó su móvil, buscó un par de cosas y me mostró la página del colegio con un gran anuncio de la «Noche Californiana». Rasqué mi cabeza tratando de verle un sentido a eso pero nada. — Cada seis de diciembre de cada año escolar se celebra la noche Californiana, es el día en el que se fundó la Universidad y todos los estudiantes asisten de gala.
— ¿Debo usar smoking obligatoriamente?
— No lo sé, yo no lo haré. Que pereza esas cosas así, voy a venir con un vestido simple y ya a menos que un chico me invite.
Mordí mi labio inferior, ¿la invitaba a ella o le invitaba a Tom?
— Tengo en mi cabeza invitar a Niall, ese rubio precioso no para de mirarme y hacer que mis bragas se mojen. — carcajeé mientras la veía caminar hacia donde estaba nuestro compañero. Desde acá pude oir como lo seducía y Niall caía en sus encantos aceptando ir al baile con ella.
Nahra era tremenda.
— Hola, Bill. — de nuevo venía Jaeden a mí a lanzarme un papelito e irse mientras se hacía el loco. Abrí el papel con curiosidad y leí:
“Ven conmigo al baile de mañana, devuélveme el papelito para
saber si sí o tíralo para
saber que no”
— J.S.
&
Me dí el lujo de levantarme y tirar el papel a la basura, iría con Tom a ese baile y si es que él no quería ir lo obligaría a ir porque ya dije que mando yo en la relación.
Maldición.
— Como te decía. — me senté junto a Nahra y reposé el mentón en la palma de mi mano para darle de mi atención. — Mañana no hay clases, ¿vamos de compras?
— Sí, está bien. — sonreí de lado. Le anoté la dirección de mi casa junto con el piso que estaba para que vaya y de ahí partir a hacer las compras. — Ve a verme ahí a las diez.
— Super, le hablaré a mamá para que me deposite dinero para un vestido, salón de belleza y más cositas. — Nahra y yo conversábamos de temas a lo loco, reíamos mientras pasábamos las clases y casi no prestábamos tanta atención. Nos llamaron la atención y ahí recién callamos.
La ultima clase antes del almuerzo nos dejaron tarea pero para el próximo jueves, a si que no tendría problema en adelantarla en mi tiempo libre.
Salimos como siempre los dos, esta vez nos tocó esperar a que Tom venga por nosotros para ir a comer porque se llevó el auto. Quedamos en que los jueves el lo tendría en la mañana y ya en la tarde lo tendría yo.
— Mira, ya llegó. — sonreí y ambos nos subimos al auto. Le di un besito en la mejilla que igual lo hizo sonreír y nos fuimos. — Oigan, ¿me permiten invitarles unos tacos de la esquina? Les prometo que no se van a arrepentir.
— Está bien. — dijo Tom deteniendo el auto justo en el espacio vacío que estaba cerca de un carrito de comida. Nahra se bajó a donde la señora para comprar.
— Oye, Tom. Mañana habrá una fiesta en la universidad, ¿quieres venir conmigo? — arrugó el entrecejo, me miró de soslayo sin decirme nada. — ¿Tom?
— Seguramente quieres ir conmigo porque Nahra te rechazó, ¿o me equivoco? — ahora el que arrugó el entrecejo pero más exagerado fui yo.
— Te equivocas, ella ya tiene con quién ir.
— Ajá. — esta vez sí volteó a verme. — Pasas mucho tiempo con ella.
— Tom… — que no sea lo que estoy pensando porque le voy a arruinar esas bonitas trenzas que tiene.
— ¿Qué?
— ¿Estás celoso de Nahra? — asintió con lentitud. — ¿En serio? — volvió a asentir. No le pude decir nada más porque Nahra venía con tres fundas de tacos para cada uno y sus respectivas bebidas. Se me salió una risa que ninguno de los dos comprendió porque me miraron con mala cara.
¿Qué razones le he dado yo a Tom para que me cele con Nahra?
No tenía sentido.
— ¿Con quién vas a ir a la fiesta, Nahiara?
— Con Niall. — respondió luego de limpiarse la boca. — Me encanta ese rubio precioso.
— ¿Por qué no con Bill?
— Lo pensé pero lo descarté enteramente porque va a ir contigo y no te cambiaría por nada del mundo.
— Ah… — ignoré su estúpida conversación y empecé por mis tacos, sabían bien picantes, ajo y varias mezclas de sabores en mi boca que parecía una explosión.
Comenzaba a amar la comida mexicana.
«Algún día iré a méxico y probaré de todo, yo lo sé…»
— Bueno. Iré contigo, Billy.
¿A la falta?
No, no.
Mejor me voy con Jaeden.
— Ahora yo ya no quiero, iré con Jaeden y ya. Gracias por tu desconfianza. — me limpié la boca luego de acabar de comer, recogí la basura y bajé para poner en el tacho del cochecito de la señora junto con un agradecimiento por lo ricos que estaban sus tacos.
— Bill, ¿quién es Jaeden? — arqueó una ceja. No le respondí, me hice el desentendido mientras buscaba un poco de vacelina para mis labios. — ¿Nahra?
— Mhmm, yo si no sé… prefiero mantenerme al margen de estas cosas.
— Es un compañero que me invitó al baile y yo rechacé por ir ¡contigo! — picotié su pecho con fuerza, luego me crucé de brazos enojado. — Perdóname Nahra pero no creo poder ir al baile, Tom ya me quitó las ganas con sus celos sin sentido.
— Mierda, ustedes han sabido pelear hasta porque les vuela el mosco. — Tom rió por lo bajo, puso a andar el auto nuevamente. — A ver, dense besito de reconciliación y vamos todos juntos al baile.
Continúa…
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