

Fic de WifesKaulitz. Temporada II
Capítulo 14
Empecé a temblar inconscientemente.
Cierro la puerta medio ido y caigo al sofá con la vista al suelo. Arrugo la hoja en mi mano pensando lo peor.
Eso implica estar cerca de Andreas una vez más y me da cosquilleos en todo el cuerpo pensando en que lo haría de nuevo.
Tengo mucho miedo.
Siento las llaves que indica la llegada de Tom y voy al baño a encerrarme. Le pongo seguro y abro la ducha para que el agua caiga y no tener que darle explicaciones sobre las lágrimas que están cayendo sin poder controlar.
Meto con todo y la ropa mientras observo la carta una vez más.
¿Hablar de Tom?
¿De qué pues?
Me veo en la puta obligación de ir porque no iba a poder estar tranquilo con respecto a ello.
— Bill. — deshago la carta para mandarla por la borda. Con dificultad saco la ropa húmeda de mi cuerpo para dejarla a un lado. Cierro la ducha. Envuelvo mi cuerpo en el albornoz oscuro y abro la puerta.
— ¿Sí?
— Hola. — planta un beso en mi mejilla y toma mi mano para dirigirme hasta la habitación. Nos sentamos en la cama frente.
Me niego a verlo a los ojos. — Bill, creo que hay un cambio de planes, ¿okay? Mhmm… resulta que para el día que queremos no hay espacio para matrimonios. La chica me mostró un espacio disponible para pasado mañana y pagué, cielo. ¿Qué piensas?
— Me… p-parece bien.
— Lo sé. — rodea mi cuerpo entre sus brazos a modo de abrazarme. Lentamente lo hago yo también llorando otra vez.
Está vez no era de emoción, era de confusión.
Tengo muchas dudas.
— No llores, lindo. Por fin podemos estar para siempre sin que nada nos separe. — al separarnos intenta darme un beso pero hago a un lado el rostro. Tom frunce el ceño extrañado y suelta un suspiro medio enojado. — ¿Qué pasa? No… ¿te gustó la idea?
— Disculpa, solo estoy cansado.
— Entiendo. — dedica su tiempo a hacerme un espacio en la cama para que pueda acostarme. Antes de hacerlo seco mi cabello adecuadamente para poder entrar a cama sin problema.
Él apaga las luces.
Al igual que yo se pone cómodo y me abraza desde atrás.
No quiero ser obvio con mi comportamiento pero no puedo evitarlo, desconfío de él hasta de la manera en la que respira.
Acaricia de a poco los muslos. Se pone a besarme la nuca para tratar de calentarme. Trago saliva histérico.
Ya no quiero que lo haga, no me gusta, estoy sintiendo un pequeño odio hacia él y eso que ni siquiera me he enterado de las cosas.
&
Aproveché la oportunidad de que Tom iría con Hannah y Laila a hacer lo necesario para llevar a la casa de la playa. Hoy mismo viajarían los pocos invitados para hospedarse y estén puntuales.
Yo llegaría con mamá y Gordon después…
Estaba a primera hora pisando la cárcel de Alemania en dónde se encontraba mi padre y el rubio idiota.
Luego de pensarlo tanto tomo asiento y pido verlo. Me pone ansioso que me haga esperar porque no me hace gracia estar en un lugar como este.
Me aterra.
— Hijo. — sonríe amablemente y se sienta enfrente de mi. No puedo verlo a la cara. — ¿Cómo estás?
— ¿Crees que vine a hacer hora social contigo, Jörg?
— Uy. — me mira sorprendido pero no borra la sonrisa de estúpido que tiene. Me pone rabioso. — Tu humor no cambia a pesar de estar comprometido con tu propio hermano.
— Ese no es tu asunto, mejor dime de una vez porque me mandaste a buscar, ¡estaba bien sin saber de ti! — grité/susurré perdiendo la paciencia.
— Bueno, el asunto es Tom.
— ¿Qué?
— No me importa lo que hagas con tu vida, quiero que lo sepas bien pero tampoco Tom se va a salir con la suya, ¿entendiste? — niego con lentitud. — ¿Sabes que los tres andábamos detrás de tu fortuna, Bill? Simone fue descubierta, yo fui encarcelado y queda uno, el más sanguijuela de los tres… mira que proponerte matrimonio para poder tener el poder sobre tu dinero para el solo, que cosas.
— ¿Que mierda dices? ¡Tom no es así! — doy un golpe en la mesa sin control.
— ¿Qué no lo es? — burla sin contemplación. — La verdad de todo esto fue planeado, Bill. El primero que logre sacarle dinero a Bill Kaulitz lo repartiría con la familia en secreto pero se deshicieron de mi. Simone y Tom aún quieren quedarse con tu fortuna y si no me crees. — remoja sus labios antes de decir. — En el closet de la habitación que compartía con tu madre hay una grabación, Bill.
Están las pruebas, todo lo que necesitas para deshacerte de ese par.
Es una caja negra pequeña entre toda la ropa de ella.
Le doy una última mirada antes de salir huyendo de la cárcel hasta la casa de mi madre.
Lo último que oí fue un:
«Dile a Tom que aquí lo espero.»
Afortunadamente no están y entro a su habitación para buscar en el closet.
Tiro toda la ropa en el suelo con la vista nublada, estoy cegado, no puedo pensar en nada más que tragarme el cuento que dijo Jörg.
Tom no es así, él no…
Yo confío en el, lo amo con mi alma, ¿por qué?
Joder.
— Dios. — encuentro la caja y la abrí para ver el CD. Salgo sin ordenar la ropa a la que era mi habitación. La coloco en el DVD y me siento frente a la enorme tele para ver.
«…Bill, te ama. Puedes acomodar a tu familia por medio de su dinero, no va a darse cuenta porque gana demasiado, ¿qué le va a importar perder unos cuantos miles, Tom? nada… hará lo que sea por ti, date cuenta.
¿tengo que hacerlo? me da mucho horror tener que tocarlo…
en la vida hay que saber arriesgarse porque al final, todo valdrá la pena.
¿y si haces que ponga una propiedad a tu nombre? una cuenta bancaria, autos, no sé… ¡piensa en grande!
¿Qué debo hacer?
enamorarlo…»
Y lloré… lloré sin creer lo mierda que era la persona a la que más amabas.
Lloré porque Simone nunca cambió y me engañó.
Lloré porque todo lo que decía o hacía por mi era por interés.
Lloré arrepintiéndome de haber vuelto aquí sabiendo que no me querían y que en cualquier momento me harían daño.
Me duele.
Lastima mi corazón.
— Bill. — más histérico que nunca regreso a ver a Simone. Acomodo mi cabello llorando mucho más fuerte.
Hace un movimiento como se querer acercarse para tocarme. Me alejo lo antes posible con las inmensas ganas de gritarle y lo hago.
No me aguanté:
— ¿Por qué? ¿por qué? ¿¡POR QUÉ!? ¡VOLVISTE A HACER DE LAS TUYAS, ME ENGAÑASTE Y USASTE LO QUE SENTÍA POR TU HIJO PARA SATISFACER TUS NECESIDADES!
— Ay. — entra para encerrarse conmigo. Da unos cuantos pasos hacia mí y sonríe con maldad. — Ya era hora. — rodea los ojos cruzando de brazos. — Bueno, pues… ¿por qué crees que impulsé a Tom a irse contigo? Solo eso puedo decirte y nada más. A todos nos fastidió tu llegada.
— No sabes cómo te odio, Simone.
— Ódiame lo que quieras pero ya hay mucho en una cuenta a nombre de Tom con la mayoría de tu dinero y se hará legal cuando te cases.
— ¿Qué? — parpadeo lentamente.
— Lo que oíste… estamos viviendo bien gracias a ti y cuidado con hacer cualquier cosa con mi hijo, eh. Te irá mal. — al verla salir tenía unas ganas enormes de empujarla por las escaleras y que pierda el bebé pero me daría mucha pena con Gordon.
Él y su bebé no tienen la culpa.
No.
Saco de inmediato el móvil para comunicarme con Jacobs.
— Bill.
— Te necesito de urgencia, necesito una orden de desalojo hacia las personas que viven en mi puta casa lo antes posible, ¿puedes? El dinero es lo de menos.
— Bien… quizás lleve unos días pero cuenta conmigo, por eso soy tu abogado de confianza.
— Gracias.
Prepárate Simone, que te va a doler.
Saco el CD de dónde está y lo llevo al lugar que estoy quedándome con Tom. Hago maletas lo más pronto posible para poder irme lejos con mis mascotas para que no me encuentre pero la suerte que tengo es tan puerca y cuando estoy a punto de salir me lo encuentro en la entrada.
Temblé de miedo solo con ver sus ojos de indiferencia, rabia e histeria…
— ¿A dónde vas?
— ¡Lejos de ti! — escupo molesto luego de darle un golpe en el rostro. Tom cae y yo trato de continuar pero me detiene jalando del pie para hacerme caer.
Me mete arrastrando hacia nuestro lugar y me sienta en el sofá bruscamente. Forcejeo ante su agarre brusco.
— ¿¡Qué te pasa!?
— ¡Te odio a ti, a tu mamá, a tu maldita descendencia… a mí! ¡Me odio, te odio! ¡Aaaah!
— Te juro que tú actitud no me gusta, Bill.
— ¿Qué otra quieres que tenga? — sigo llorando en silencio… me suelta para verme con un rostro confundido. — Dime….
¿En serio se hacía el loco?
— Cariño, ¿q- qué pasa?
— Me mentiste, Tom… me mentiste ¡a mí! — Tom suspira buscando algo en una de mis maletas hasta que logra encontrar el CD. En mi cara lo hace añicos y lo tira a la basura con estrés.
Abrazo a los gatos sintiendo todo.
¿Por qué me tiene que pasar a mí?
— No puedes irte, Bill. Ya nos vamos a casar y estaremos juntos para siempre. — saca de su bolsillo un frasco con un pañuelo. — Realmente te amo, que no te quede duda. Hice tantas cosas por ti. — observo con atención como le pone una cantidad exagerada. Camina hasta mí y hace presión en mis manos para poder ponerla en la naríz. — Tu también las hiciste por mi y estoy agradecido, cuando sepas la verdad no me vas a odiar tanto como lo haces ahora.
~Te amo.~
.
By TOM
— Entra, ayúdame. — cargamos el cuerpo de Bill entre Georg, Gustav y yo para meterlo al auto.
Nos llevamos todo sin dejar una tan sola pieza en el lugar. La mayoría de las personas se encontraban viajando y esta vez ya iba a viajar con los que faltaban.
Cada cierto tiempo me aseguraba de tener muy dormido a mi novio para que no despierte y arme un show en medio del vuelo. No quiero dar explicaciones sobre lo sucedido.
No ahora.
No sé que sería de mi si Bill me abandona.
Estuvo mal que usara esa forma para acercarme de esa manera a mi hermano pero no quería ser mal visto a ojos de mi madre. Me importaba demasiado lo que podía pensar de mí a pesar de haber dicho que no.
Ahora solo me importa lo que pueda pensar él y nadie más.
Yo no soy un hombre malo o interesado, soy un hombre enamorado.
Sabía a la perfección lo que iba a suceder si volvíamos a Alemania y estaba seguro que de alguna forma u otra, se iba a enterar.
— ¿Por qué no lo dejas, eh? — levanto la mirada hacia mí madre y niego acariciando el cabello de mi novio. — ¿Cuánto dinero tienes?
Suspiro pensando.
No existía tal cuenta bancaria a mi nombre.
No le he robado ni un centavo a Bill, solo el corazón.
— Me gustaría saber de qué hablan y por qué Bill está así, no comprendo.
— Cállate, Gordon. No es contigo. — mi padrastro me mira buscando una explicación e igual niego por pena. — ¿Tom?
— Cinco mil.
— ¿Tan poco? — asiento recordando el salario de mi trabajo. Para ella podría ser poco pero para mí no, suficiente para una vida tranquila. — Agh, acabemos con su pobre vida de una vez y que su dinero quedé a nuestro nombre.
— Ay, mamá. — me remuevo en el asiento del avión para poder sacar la pistola que cargaba en mi cintura junto con las balas. Lentamente me doy el lujo de ponerla una por una hasta que queden todas y le quito el seguro apuntando hacia su barriga. — ¿Qué tal si te mato yo a ti?
Continúa…
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