Fic de WifesKaulitz. Temporada II

Capítulo 13

— Ya luego hablamos de los preparativos para su boda. — alienta entusiasmada. — Gordon y yo nos ofrecemos a ser sus padrinos.

— Gracias. — juntos le damos un abrazo de oso y con una sonrisa volvemos a integrarnos con los demás.

Bueno, ellos…

Porque yo a penas llegó Laila y Hannah ~que adelantaron su vuelo de regreso~ me puse a criticar a todo el mundo. Cuando los tres nos juntamos no hay cosa que calme nuestra lengua.

Cómo me lo imaginaba, también llegaba la estúpida de Chantelle con sus padres. Traían un enorme regalo para darle a mi madre.
Preferí no molestarme por ello, no quería que en mi ignorancia pierda a su bebé que tanto le hace feliz.

Ya me imaginaba cuidando a su bebé cómo si fuera mío.

Acaba de despertar mi lado maternal.

— Oye, la ex de tu novio se ve más fea, ¿qué le pasó?

— Es que ya no tiene quien le se para sus gustos, Laila, ¿qué esperabas? — los tres estallamos en risas locas.

— Nah, Tom está mejor contigo.

— Lo sé. — sonrío al mesero como agradecimiento por traer bocadillos empalagosos hasta donde estábamos. — Es algo que se nota de lejos.

— Por cierto, ¿y ese anillo? — empiezo a reír sonrojado mientras extiendo mi mano para mostrar. — ¡Es de compromiso, perra!

— ¡Ahh, felicidades!

— Gracias, grande… aunque fue muy raro.

— Tranquilo, no quería decirte pero Nahra y nosotras tuvimos que ver, queríamos que sea una forma un poco más original.

— Casi me muero, ¡mierda!

— A ver, es que… a nadie le pediría matrimonio de esa manera y menos con un pastel con forma de aguacate.
¡Nadie! A parte, casi nadie ya quiere comprometerse en matrimonio.

— Me encantó. — meto a mi boca un bombón de nubecita. — Sencillo, único y sin tantas mierdas.

— Y eso que quería contratar un local bastante lujoso pero…

— ¡Laila, estás hablando demás! — regaña Hannah.

Oh, al parecer alguien le dañó los planes sorpresa a Tom.

— Hola. — saludé de un ademán de mano a las chicas y luego da toda su atención a mi, ¡su futuro esposo! — Bill, ven. — jala mi mano para llevarme con él, pasamos toda la bola de idiotas de mis primos hasta que llegamos a la sala de adentro. Nos sentamos en un sofá.
Rodea la cintura con su mano y me pega demasiado a él.

— ¿Qué pasa?

— Es Chantelle, no para de observarme y su mamá empieza a estresarme.

— ¿Diciendo qué?

— Quieren que Tom los ayude económicamente porque la niña ha entrado en terapia desde que se fue. — miro al de cabello lacio con una cara de pocos amigos.

Cruzo los brazos con molestia mirando a la familia Paige sin disimulo.

— Tienes todo el permiso de mandarlos a la mierda, amorcito. No me molesta. — sonrío con picardía mientras lo veo.

Retengo todas la ganas de darle un beso.

— ¡Atención! — chilla el tío Julián, captando la atención de todos los presentes. De a poco comienzan a entrar hasta que no queda nadie afuera. — Vamos a dar inicio.

— Nos gustaría que se pongan de acuerdo a los colores, necesitamos ver quién acertó más. — entonces se armó una bulla tremenda.

Hasta para eso son lentos.

A la izquierda eran los niños y a la derecha las niñas.

Claro que la mayoría de las mujeres estaban de lila, querían que sea una niña, ya suficiente con nosotros en la familia.

¿Para que más hombres inservibles?

— A la cuenta de tres. — habló Gordon.

¡Una!

¡Dos!

y salían disparados un polvo blanco tomándonos el pelo a todos.

— ¡Otra vez!

¡Una!

¡Dos!

¡Tres!

¡AGHHHHH!

ES UNA NIÑA.

ES UNA NIÑA.

ES UNA NIÑAAAAAAAAAAA.

Saltamos emocionados mientras los de color azul se decepcionaban.
Por ello nos entregaron detallitos del color que ha ganado.

— ¡Felicidades!

— Bill. — regreso a ver a Chantelle a mi detrás. — Hablemos. — sin darme tiempo a nada me jala para fuera. Cruzo los brazos mientras arqueo una ceja y la miro como lo más insignificante de la vida.

Está demacrada, traposa, no sé…

— Rápido, no tengo tu tiempo.

— Extraño a Tom. — no quería hacerlo pero me reí a cargar de lo que acaba de decir. — ¡Es cierto! ¿¡no ves como estoy por su culpa!?

— No me importa. — tapo mi boca aún divertido. — ¿Qué es lo que quieres? ¿dinero? ¿cuando, Chantelle? — tanteo mi billetera para darle todo lo que tengo ahí.

— No…

— ¿Entonces?

— Aborté un hijo suyo, tenía un mes embarazo, Tom tanto como yo lo deseábamos pero apareciste, nos arruinaste a mi y a mi bebé, ¡asesino! — trago saliva.

La noticia acaba de caerme como bomba.

…aún así no caigo en sus juegos.

— Estás loca.

— Tom y yo nos hablamos a tus espaldas, el quiere volver a mi pero no puede porque se siente presionado a estar contigo, no te ama…

Rodeo los ojos, irritado.

— Me encanta tu mente para crear escenarios falsos, ¿cómo quieres que te llame?

— ¡Hablo en serio!

— Mejor vete de mi casa antes de que me haga conocer.

— No. — solloza con dolor. — Solo devuélveme a mi hombre y aléjate.

— Lastima, ¿ves esto? — levanto la mano en la que se encuentra el anillo de compromiso y sonrío luego de darle un beso. — Ya vamos a ser esposos.

— Hola, ¿todo bien?

— Ah, sí… — cuento alrededor de cien euros ~a lo mucho~ y le lanzó a la cara. — Ya le estoy dando para sus terapias a tu ex, en serio las necesita.

Ella lloraba humillada mientras observa como le doy un beso rápido a Tom.

— ¿Nos vamos, cielo? Necesito descansar. — asiento mientras uno su mano con la mía.

— Adiós, Chantelle. — paso por su lado para salir de la enorme mansión Kaulitz.

&

— Con respecto a lo que me contaste ayer… — Tom hunde su rostro en mi pelo con la intención de calentarse. El frío entra directamente por la ventana, demasiado potente que ni con las cobijas puedo soportarlo. — Nunca la toqué, ¿sí? Ya estaba enganchado contigo, a si que.

— Creo que está mal mentalmente, pobre.

— Lo peor es que me culpa a mi. — no digo nada y suspiro. — En fin… hace mucho frío. No hay que levantarse para nada, ¿oíste? — en eso su móvil comienza a sonar. En medio de un suspiro pesado se levanta para atender la llamada lejos de mí.

«Tom y yo nos hablamos a tus espaldas…»

Oh, no.

¿Y si era ella?

Abro los ojos para verlo.

— …¿dónde? — saca de la maleta una toalla junto con ropa abrigada. — ¿te das cuenta la hora?… bien… iré lo más pronto posible, adiós. — así se mete al baño.

Lentamente recobro mi postura y arrimo mi espalda en la madera de la cama. Encogí las piernas para abrazarlas con susto.

¿Será que si?

Pues no.

Busco ropa también para ir con él.
Me alisto rápido y lo espero sentado hasta que salga.

— ¿Vas a salir?

— Vamos a salir.

— Ah… pues yo voy por otros lados.

— ¿Tienes problema en que vaya contigo?

— No, cariño, pero…

— ¿Qué? — levanto ambas cejas. — Dijiste que no hay que levantarse para nada, Tom.

— Oh. — sonríe de lado mientras se acerca a mi. Planta un beso en mi frente y se sienta. Rodea mis hombros con su mano. — Toma. — me brinda su teléfono.

En el registro de las llamadas había el número de Gustav hace quince minutos.

— Dile a Gustav que venga a dejar lo que ya sabe.

— ¿Y qué es lo que sabe? — remojo mis labios bajando para curiosear.

— Su gata parió unos gatitos y le pedí exclusivamente la parejita de gato negro y blanco. Te voy a amarrar con ellos.

Maldita sea.

Que estúpido soy.

— Ay. — lo veo demasiado apenado.

— Quería que sea sorpresa pero bueno, el señorito que habrá pensado.

— Solo no quería estar solo.

— Ajá. — da un beso grande en mi mejilla haciendo un «muaaaaak». — O vamos los dos y de pasó compramos cositas para poder llevarlos a los Angeles.

— Vamos. — continua arreglándose mientras sigo viendo su celular.
Solo tiene ocho contactos y en ninguno está el de la perra.

Maldita.

— Oye, ¿que piensas sobre… mhmm…

— ¿Qué? — dejo de lado el móvil para observar. Desde donde estoy le hago señas para que se acerque y acomodar el cordón de sus zapatos.

— Me han llamado varias veces unas chicas para hacer videos porno, Bill. ¿Qué piensas sobre ello?

— Pues. — agarra mi mano para empezar a salir de la casa. — No… me sentiría mal. Tu pene me pertenece a mí a parte, cómo vas conmigo ganas bien… ¿por qué hacerlo con alguien más? Yo soy la estrella junto a Leah.

— Precisamente es ella una de las chicas que quiere.

— Me niego.

— Tampoco es que me interese tanto.

— Si quieres hacerlo primero debes quedarte viudo.

— Hombre, que jodido eres a veces. — sonrío como un niño mimado. — Aún así me encantas, caprichoso.

.

By ANDREAS

— ¡Tienes visita! — suspiro con una sonrisa mientras me dirijo hacia la sala para ver a la persona que se ha acordado de mí por mucho, mucho tiempo. Le doy un beso dominante para después sentarme frente a frente.

— ¿Noticias, preciosa?

— Muchas…

— Empieza por la más importante.

— Se van a casar. — levanto ambas cejas con sorpresa. Han llegado demasiado lejos a pesar de ponerles tantos obstáculos. — En una semana.

— ¿Qué hay del trabajo de separar a Bill completamente de Tom, eh? A penas salga de este lugar voy a buscarlo para entrar nuevamente a su vida, Tom no lo merece. — he reconocido, recapacitado y pensado que mi manera de actuar ha sido la peor con aquel chico que no me dió mi siquiera las alas para que yo confunda las cosas.

Después de haberme enterado el secreto oculto quisiera proteger a Bill y hacerle ver las cosas.

No me puedo aguantar.

— Pues vine a decirte que lo dejo, esos chicos no me han echo nada malo y me agrada lo gentiles que son, Andy. Disculpa pero no. — peina su cabello hacia atrás algo asustada. — A parte Tom no ve a nadie más que no sea Bill, siempre es él para todos lados, es… imposible.

— ¿No has notado nada extraño?

— No… solo amor contagioso y estoy feliz por ellos, se nota que Tom haría lo que fuera por ver feliz a Bill.

Idiota.

— Claro, si lo tiene bien enganchado.

— ¿De qué hablas?

— Nada… — niego con la cabeza mientras adopto una posición de pensar.

— Okay, creo que ya… dije todo. Adiós. — asiento con la cabeza yo también para ir hasta mi compañero de celda. Le pido su atención con mucha insistencia hasta que logro tenerla.

Nos sentamos frente a frente en silencio.

— ¿Qué?

— Tus hijos se van a casar.

— Maldición. — da un golpe en la mesa con evidente molestia y yo cruzo los brazos Bra enojado. — Tom se está saliendo con la suya y eso no me gusta para nada, Andreas.

— Debo admitir que tú hijo es un buen actor, mira que llegar hasta el matrimonio para acomodarse económicamente con su gemelo es cosa de locos. La ambición es hereditaria.

— Tenemos que hacer algo para impedirlo.

— Pero… ¿qué? Bill no va a creer nada de lo que le digan porque está jodidamente cegado por lo que siente por él. Ha logrado resistir a muchas tentaciones y sinceramente me quedo sin ideas.

— Hay que… — se pone de pie para darme la espalda. Jörg está en silencio por algunos minutos que me ponen jodidamente tenso. — Vamos a citar a Bill aquí con la excusa de que lo quiero ver pero en realidad serás tú quien salga a dar la cara para que le digas de una vez.

— A ti te va a creer más que a mí.

— Bueno, el caso es que tiene que enterarse de alguna forma u otra. — estoy de acuerdo con ello mientras voy corriendo a buscar una hoja de papel para citarlo lo más pronto posible aquí con nosotros. — Si no lo tuve yo, pues el tampoco.

Mientras tanto con Bill:

Estaba solo en casa cuidando a los gatitos, eran muy cariñosos y me agradaba la idea de tener que cuidarlos como si fueran mis hijos.
También para nuestro regreso compramos una mochila cómoda para ambos y estaba la familia entera.

Con respecto a lo de la boda Tom haría lo necesario para casarnos en mi casa de la playa en Chile.

Realmente estaba ansioso.

— Mhmm. — fruncí el ceño al escuchar el timbre. Coloco a ambos gatos en mis hombros y salgo a atender.

— ¿Bill Kaulitz?

— Soy yo.

— Es para usted. — asiento recibiendo el sobre de papel. Con curiosidad lo abro.

«𝐍𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐛𝐥𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐮𝐫𝐠𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐓𝐨𝐦, 𝐯𝐞𝐧 𝐚 𝐛𝐮𝐬𝐜𝐚𝐫𝐦𝐞.»

– 𝐉𝐨̈𝐫𝐠.

Ay, no.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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