

Fic de WifesKaulitz. Temporada II
Capítulo 12
Ya en casa ~luego de una larga jornada de trabajo~ nos encontrábamos en la sala. Estaba sobre Tom dando los sentones tal y como lo dije ~llevamos haciéndolo alrededor de una hora~. Ambos sudorosos, callando los gemidos a besos y mordidas leves mientras nos grabamos para subir contenido para su página.
— Mhmm. — azota mi glúteo con fuerza y deja su mano en ella para acelerar los movimientos. Me apoyo en su pecho. Con un poco de maldad clavo mis uñas.
— Vamos, date vuelta… — con las piernas temblorosas obedezco. Vuelvo a sentarme sobre su miembro. Esta vez Tom abre mis piernas de una manera bastante exhibidora. Se me ve todito de mi parte íntima.
Me hace sentir más caliente…
— ¡Ah!
— Shh, bebé. — muerde el lóbulo de mi oreja mientras mete la mano por mi axila para estimular un pezón y la otra para masturbarme. — ¿Dónde quieres que te la ponga?
— La boca. — murmuro en un último suspiro. — Lo tragaré…
— Entonces ponte.
Creí que tenía que arrodillarme para que lo hiciera pero no me esperaba a que se acostara en el sofá y de palmadas para que me coloque sobre él.
Para este vídeo habrían muchas cosas por censurar…
Reprimí un chillido cuando su boca toca la punta de mi pene, ¿así como esperaba a que yo le de placer?
Me incita a correrme en su boca.
— Tom, joder… — por fin meto su pene a mi boca para no quedarme atrás. Se la chupo de la misma forma en la que lo hace, rápido, intenso y con profundidad. El cuerpo de los dos comenzaba a temblar a punto de llegar a la cima y así fue.
Creo que Tom igual lo tragó.
— No sabía que eyaculas leche de coco.
— Idiota. — recuesto mi cabeza para poder estirar mi mano y cortar el vídeo. — ¡Oye! — me quejo al sentir sus dientes morder sin una pizca de consideración. Tom se ríe sobando la zona afectada.
— Bájate, si estás así solo… quiero comerte, Bill. — caigo sentado en el suelo sin fuerzas al instante. Yo que soy de las personas que más le gusta el sexo no soportaría otro round más.
Siento mi pene demasiado flácido para funcionar otra vez. Aún así, decido preguntarle.
— ¿Cuándo me dejas cogerte?
— Nunca. — acaricia mi cabello para después plantar un beso en el mismo. — Hazte a la idea de que no vas a tener mi culito.
— Tampoco lo quiero… me vería muy gay.
— No, no lo quieres porque someter no es lo tuyo. — levanto mis brazos para indicarle que me cargue entre sus brazos. Se dirige a la habitación y me acomoda como si fuera un niño pequeño.
A dormir…
&
— Tus papeles y están realizados, Bill. Ya no eres un Kaulitz.
— Gracias, Jacobs. ¿Cuando puedo ir?
— Si puedes hazlo hoy mismo, lo más pronto posible para que te den de una vez tú credencial.
— Okay, gracias. — cuelgo la llamada y muerdo mi labio inferior con entusiasmo.
¿Qué era lo que faltaba ahora sí ya estaba todo en orden?
— Buenos días, Bill. — sonrío mientras me desperezaba el cuerpo entre todas las cobijas con los ojos cerrados.
Al abrirlos tengo la maravillosa vista de mi novio sin nada que lo cubriera mientras traía el desayuno para ambos a la cama. — Té de canela, bizcocho, manjar y frutas.
— Que rico. — se me hace agua la boca solo con ver…
y no hablo de la comida.
— Hoy no pienso trabajar, mi cuerpo está molido y tenemos que hacer maletas para viajar. Me adelanté comprando boletos, estoy ansioso por ver a mamá…
— ¿O a Chantelle?
— ¿Qué? — levanté y bajé los hombros restando importancia. Tom frunce el ceño de manera exagerada metiéndose un bizcocho con manjar a la boca.
Estoy seguro que la perra a penas se entere de que Tom pisó un pie en Alemania va a estar pegada como chicle en mi casa.
Ahí si que esta vez no le voy a disculpar, lo odiaré con mi vida.
— No me interesa.
— Eso dices. — sigo metiendo la comida a la boca de manera exagerada, no quiero iniciar una discusión en este instante.
Ambos sabemos lo insistente que es la niña cada que lo ve pasar, automáticamente las piernas se le abren y…
— Me da igual, Bill.
…va detrás de él como esas urgidas para llamar su atención porque de otra no puede.
— Ajá.
— A ver, Bill. Si estás buscando pelea en dónde no la hay, mejor me retiro y hablamos cuando se te pase.
— No puedo porque eres un idiota, se te va a acercar, te va a vacilar y no vas a darme mi lugar como se debe, aunque no es la primera vez que lo harías pero ¿sabes qué? si esta vez pasa, Tom. Olvídate de que existo, te voy a arruinar, dejaré a tu mamá y al que venga en la calle porque nadie juega conmigo, ¿oíste? Si te perdoné lo que sucedió con Frida fue porque le di su merecido. A esta otra no puedo porque me va a arruinar, estoy seguro que clase de víbora es y con quién se relaciona.
— No te quedas atrás tampoco.
— Que bueno que lo sepas. — dejo de lado el desayuno ya sin hambre. Salgo de la cama igualmente desnudo para recoger las cosas necesarias para darme una ducha pero Tom me atrapa por la espalda.
Cómo una bestia se lanza y caemos al suelo. Mi cuerpo recibió todo el impacto y me quejo de dolor.
— Te amo, celoso de mierda.
— No son celos.
— Sí que lo son. — cierro los ojos con el ceño fruncido. Siento su respiración caliente en mi mejilla y muerde sin hacerme daño.
— Me caes mal. — empiezo a patalear cuando voltea mi cuerpo con una fuerza bruta. Mi trasero queda a su disposición y gimoteo al primer azote. — ¡Au, Tom!
— Repite lo que dijiste.
— Me ca… ¡ah! — más azotes reiterados. Me retorcía de dolor bajo su agarre. — ¡No! ¡no! ¡basta!
— Discúlpate.
— Lo siento…
— No, dime: «Lo siento, papi, no volveré a decir que me caes mal».
— ¡No!
— Hazlo. — exige acompañado de otro azote. — ¿Bill?
— Lo siento, papi, no volveré a decir que me caes mal.
— Eso. — siento un alivio enorme en mis brazos al ser liberados de su agarre, adicional con unas caricias delicadas en la zona roja de mi nalga izquierda.
Luego se pone de pie y me ayuda a levantarme con una sonrisa de inocente, como si no hubiera echo nada. — Deja esa mala cara. — seguimos andando nuevamente hasta la cama. Vuelvo a acostarme en mi lugar para comer así.
— En serio me arde la nalga.
— Lo siento. — brinda un besito en mi naríz. — Oye, no quería hacerlo de esta forma pero… — sale de la habitación. Arqueo una ceja con curiosidad, no comprendo lo que hace hasta que vuelve con un aguacate. Arqueé una ceja extrañado.
— ¿Quien en su sano juicio come toda esta delicia con aguacate, Tom? — empieza a reír al ver que lo recibo mientras analizo.
— Parece un aguacate pero no es, mira bien. — llevo la cosa para olfatear. Tiene un aroma delicado a vainilla, entonces supe que se trataba de un pastel. — ¿Y bien?
Dudoso le doy una mordida.
Me deleitó con el increíble sabor.
— Me encanta, que rico.
— Si, pero ten cuid… — empiezo a toser de manera descontrolada al estar a punto de tragar algo duro en mi boca. Tal vez me rompió unos cuantos dientes. — ¡Joder, Bill! — Tom corre a auxiliarme. — ¡Escupe! — como puedo expulso toda la masa baboseada en la mano mientras da palmadas suaves en la espalda para tranquilizar.
Esas personas no deberían vender sus productos con esas fallas, ¿y si me moría?
¡No quiero dejar a Tom pobre!
— ¿¡Donde compraste ese… ese… p-pas… tel… — mi boca se entreabre. Las lágrimas salen sin permiso de mis ojos.
Acepto la servilleta que me brinda para limpiarme la mano y ver con claridad el anillo de compromiso.
— Tom…
— ¿Mhmm?
— Ay.
— Es simple lo que quiero decirte. He decidido pasar el resto de mi vida a tu lado, la firma de esa decisión es este anillo… ¿aceptas? Quiero que estés seguro de mi y creas que voy en serio.
Nada me importa más que pasar mi vida contigo y compartir siempre a tu lado.
Se estaba tardando.
— ¡Sí! — me tiro a sus brazos luego de que me lo haya puesto para llenarle el rostro a besos. — Te amo, te amo, ¡te amo! maldito.
Explota a carcajadas mientras busca mi boca para darme un beso tierno.
Ahora con más fuerzas pienso volver…
&
Ahí estábamos otra vez.
Simone y algunos integrantes de la familia nos recibían con emoción.
Que lastima que yo no lo hacía de la misma manera.
La condición de llegar a casa era que vayamos de lila o de azul. Tom decidió ir con una camisa simple de color azul y yo… de blanco entero con una chaqueta de color lila que compré al pasar por el centro.
Con Tom decidimos no hospedarnos en casa con mamá, éramos una pareja e iríamos a vivir a parte.
Lo comprendió perfectamente y me sorprendió porque en otros casos se hubiera negado o diría que la casa es demasiado grande, que no se qué…
En fin.
Pasamos con los demás al jardín.
Me hice a un lado para ver de lejos a todos esos hipócritas.
No soportaba a la familia de mi madre.
Tom en cambio era más social, hablaba con las primas, tías, tíos, primos. Les decía que estaba comprometido con una increíble pareja y que es el más feliz del mundo. Le cuestionaban si los invitaría a la boda, de inmediato se negó porque dijo que quería solo con personas más allegadas a nosotros.
Y si, todos estos son salidos de no se dónde y para dar de comer a todos estos muertos de hambre prefiero gastarlo en viajes.
Solo sería una boda civil ~en una semana~, ya que lo veníamos hablando en el camino, un par de testigos de parte de ambos y ya.
Fin.
— Bill, ¿podemos hablar? — asiento con la cabeza agarrando la mano de mi madre. Me lleva en busca de Tom para luego ir hasta su habitación.
Hace que tomemos asiento en la cama y ella en una silla frente a ambos.
Se veía preocupada.
— Estoy asustada.
— ¿De qué?
— ¿Cómo se van a casar?
— Ah… — levanto ambas cejas y me pongo de pie con molestia dándole la espalda a ambos.
Empezábamos otra vez.
— Eh, si… Bill y yo estamos comprometidos, ¿pasa algo?
— Es que los… los hermanos no… — suspira con pesadez sin poder pronunciar las palabras. — ¿Entienden por dónde voy?
— Los hermanos no pueden casarse, es ilegal y bla bla bla… ¿qué más, eh?
— Bill…
— Mami, me cambié los apellidos para poder hacerlo de verdad con él, lo que sentimos no es solo un capricho, es de verdad. — con eso salgo de la habitación antes de que me dé un colapso nervioso y mande a volar a todo el mundo por enojo.
Iba tan bien.
— ¡Espera! — llama Tom desde la puerta evitando que siga caminando. Volteo para verlo. — Ven.
— Mierda. — obedezco a pasos lentos hasta volver al lugar.
— Bill, solo quería ser la primera en saberlo. A pesar de negarme lo hubieran echo de todas formas.
— Pues sí. — tomo asiento junto a Tom, como estábamos al inicio.
— Lo que realmente quiero decirles es que estoy esperando un bebé con Gordon, ¿okay?
El enojo se esfumó.
— Y hoy es la revelación de género pero me gustaría aclarar algunas cosas… sin ofender, pero… me gustaría que el bebé en su tiempo no sepa nada de lo que tienen, por su bien. No estaría lindo que vea a sus hermanos tener una relación y que piense que es normal, ¿si? Pienso, mhmm… que solo Tom podría decirle que es su hermano y tú su pareja, cosas así, ¿me explico? realmente no paro de pensar en ello. — aprieta las manos de ambos para luego besar. — Mi bebé me ha echo ser una mejor persona, cambié en todo sentido y quiero demostrarles que puedo con esto. Los amo a ambos, seguiré siendo su mamá a pesar de todo y los apoyaré.
Asiento con la cabeza convencido porque no molestará para nada en mi felicidad.
Continúa…
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