
Fic de WifesKaulitz. Temporada II
Capítulo 10
En picardía le anoto mi número telefónico. También saco el mío y le brindo para que anote el suyo.
Que no se emocione este tal John.
Solo le estoy usando para darle celos a Tom porque desde que se me acercó no para de mirar hacia donde estoy.
No me interesa para nada en realidad.
— Ahora dime, ¿qué eres para Tom?
— Pregúntale. — ladeo el rostro hacia su dirección. — ¿O acaso es muy obvio?
— Oh, ya entiendo… eres su pareja, ¿no es así? — asiento con la cabeza. — Que tonto soy…
Demasiado estúpido diría yo.
— Eres esa pareja de la que tanto hablaba cada que lo molestaba con Frida, eh. — se cruza de brazos para ponerse a mi lado. — No te enojes con él, la niña solo se emocionó de ver un muñeco alemán y ya… tenemos mucha clientela femenina desde que está aquí, todas piden ser atendidas por él. Que orgulloso debes sentirte de que todas lo deseen y solo tú puedas tenerlo.
Me voy a dar la cabeza contra el suelo.
— Okay, John. Gracias. — suspiro desestabilizado.
«Me duele mucho el pechito.»
— A usted, Bill. — dejo de lado a este idiota. Veo como Tom da por terminado su trabajo y va a un lugar a cambiarse. Aprovecho para ir detrás solo por impulso, también con el sentimiento de vergüenza por tener una actitud bastante inmadura con él.
— Tom…
— ¿Qué quieres… hermanito?
Definitivamente acaba de darme el divorcio.
— ¿Qué? — hago una mueca de desagrado. — ¿Cómo me… llamaste?
— Hermano. — ya vestido regresa a verme con seriedad. — Porque eso es lo que somos, ¿verdad?
— No. — trago saliva para deshacer el nudo en mi garganta. La palma de la mano empieza a picar. Alivio rascando sobre la tela del guante pero se vuelve intenso.
De todo menos hermanos…
— Anda, ve a coquetear con John en mi cara otra vez. — pasa empujándome para salir.
Limpio las lágrimas que salen de a poco y sigo mi camino hasta el auto.
De ahí ya no lo ví en todo el día…
&
— Hemos acabado, chicos. Que pasen un buen día. — salía junto a Nahra hasta los casilleros. Buscaba el mío y al encontrarlo lanzo la mochila dentro de él muy aburrido.
— ¿No vamos a ir por Tom para almorzar a fuera?
— No, ni hablar. — saco de mi bolsillo el dinero suficiente para ver qué clase de comida hay en el salón repleto de estudiantes gritando por que les vendan un puto plato. — Ya no es mi novio, ahora dice que es mi hermano.
— ¿Por qué? — la observo con un rostro inexpresivo, ¿o sea que no me escuchó todo lo que le conté? — Ah, okay… pero es que tú también, ya hiciste problema, ¿cómo se te ocurre coquetear con uno de sus amigos en su cara? — rodeo los ojos tomando una bandeja para formar la enorme fila. — Y lo bien que se veían en la fotos del insta online de la U.
— Muéstrame — saca su móvil para entrar a la página.
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Entre todas esas fotos él y yo somos los que destacamos pero lo más triste de todo es que ya ni siquiera somos nada, o eso es lo que me demuestra.
— Mejor haré como que no ví nada. — suspiro entristecido.
— Se le va a pasar, te lo aseguro.
— Lo que no entiendo es por qué los hombres se ponen más resentidos cuando les devuelven una mala jugada, o sea, les gusta hacer pero que les hagan… la muerte.
— Pero es que él no te hizo nada, Bill. Esa compañera de trabajo es la insinuosa sucia. Yo no me hubiera puesto con jueguitos inmaduros de dar celos, yo hubiera echo lo posible para que vuelva a mí. Sabes que el sexo, es un buen amigo. — lo último susurra dándome muchos aires de confianza para poder recuperar a Tom.
— Espera un rato, no salgas de la fila. — ella asiente con una sonrisa y yo me dirijo hasta el baño para hacerle una llamada.
Le llamo alrededor de cinco veces y todas las cinco veces rechaza. Comienzo a morderme las uñas a modo de desesperación. Le pego una patada a la puerta con fuerza.
Estoy a punto de darme la cabeza en la pared también pero el mensaje de un número desconocido hace que sienta como si me hubieran dado una jodida patada en las bolas.
&
Rápido comienzan a salir las lágrimas…
Respiro agitado, dolido, estresado…
Ahora más que nunca le creo a la estúpida que si tuvo algo más que ver con él.
Pero que ni crea que se lo va a quedar fácil, ese idiota de que se regresa a Alemania se regresa. Yo no lo traje para que el venga a darse el de muy Don Juan con la que se le cruza por enfrente, está jodidamente equivocado conmigo.
En medio de todo este llanto decido llamar a mi buena amiga, mi vida entera…
— Como molestas, estoy a punto de fornicar con mi novia y me llamas.
— Si contestaste es porque te importa. — me siento sobre el baño mientras limpio mi nariz húmeda. — Te necesito…
— Hannah, para todo… Bill está llorando.
— ¿Por qué? — escucho decir.
— ¡No estoy llorando, Laila!
— Eso dice pero mientras más lo niega, menos le creo.
— ¿Por qué lloras mi vida? ¿cómo te está tratando los Yunaites, eh? ¿La uni te tiene estresado?
— Me gustaría que estuvieran las dos aquí. — lloro en en silencio mirando hacia el suelo. — Necesito un abrazo.
— Ay, no… déjame adivinar, es por tu novio, ¿verdad?
— N…
— Estamos todo el tiempo desocupadas probando poses nuevas pero si quieres hago lo posible y compro un vuelo para irte a visitar mañana mismo, tu solo di rana que yo salto. — interrumpe con la voz media molesta.
— Rana.
— Listo,… — oigo como se pone a hacer no se qué cosas. — Preciosa, psss… hazme tres maletas que vamos a comprar un par de vuelos a California y le romperemos la cara al guapote de mi cuñado.
— Para eso me apunto sola.
— Estamos mirándonos mañana, ¿oíste? Y espero que no te evites cuando le meta la mano, nadie hace llorar a mi bebé.
— Gracias, Laila. Te amo. — termino la llamada demasiado resentido conmigo mismo por abandonar mi país.
Solo queda esperar a que llegue y ya…
Salgo del baño para verme al espejo, soy un jodido desastre andante. El maquillaje está echo una mierda en este instante y no tengo nada para arreglar. Lo único que queda es quitarlo completamente con el agua y salir así.
Una vez con el maquillaje fuera coloco crema facial para ocultar la hermosura que dios me dió en su momento más humilde.
Me reúno nuevamente con Nahra «quien ya tenía mi comida lista en la mesa.»
— ¿Qué me miras? — empiezo a tomar el jugo de naranja. Está frente a mi sin mover ni un solo dedo. — Nahiara, estás haciendo que me sienta incómodo con tu mirada.
— Estoy fascinada con tu rostro sin maquillaje, Bill. — suspiro negando con la cabeza. Creyendo que es una bobería total lo que acaba de decir y me lo tomo a burla.
Como en silencio sintiendo ahora muchos más ojos en mí.
— Hasta el idiota del capitán del equipo de natación te mira, la homosexualidad se les nota cuando miran a Bill Kaulitz. — posa su mano sobre la mía. — Es una puta lastima que sufras por un idiota al que le da igual tenerte o no.
— Basta, no hables más o a tu también te golpearé. — murmuré poniéndome a la defensiva. Nahra agacha la cabeza con vergüenza. — No quiero seguir oyendo más, Tom volverá conmigo quiera o no porque no es lo que él dice, si no lo que yo digo. — dicho eso, me retiro del salón de comida para ir hasta mi casillero. No pienso pasar una clase más mientras me sienta así.
Saco las llaves del auto para irme directo a mi casa y encerrarme para lloriquear todo el tiempo de impotencia.
Odio hasta el sonido de la canción que suena en mi móvil porque es la que me recuerda a él.
Contesto rabioso a la persona que me llama.
— ¿¡ALÓ!?
— Mejor no digo nada…
— Mami… — se me baja al instante los humos que se me subieron.
— Bebé, ¿todo está bien?
— No, ahora es donde más necesito de ti, joder.
— Quiero hablar con los dos sobre lo que está pasando, ya Tom me contó, ¿será posible? — niego con la cabeza como si pudiera verme.
— Tom no está, desde ayer no lo veo… pero te aseguro que está pasándola bien y no es conmigo.
— No peleen, por favor… piensen bonito las acciones que hacen y más porque solo se tienen a los dos.
Sean pareja o no, hay un lazo más fuerte que los une, que no se les olvide. — le cuelgo la llamada un poco hartado de que me recuerden de que somos hermanos.
No quiero aceptar.
Me vale una completa mierda el lazo que exista entre los dos.
&
La mañana siguiente desperté con los ojos pegados, no me levanté para nada pero con la buena noticia de que Laila si pudo comprar un vuelo y que ya estaba cerca.
Envié la ubicación de mi casa, el piso exacto y en donde estaban las llaves de repuesto en caso de que decida ir a la U pero no, igual estaba tarde.
Abracé su almohada mirando al vacío.
Todo ese lado en dónde se acostaba tiene el increíble olor de su perfume.
Me embriagaba solo con ello y me ponía algo mejor.
Fueron horas las que pasé así hasta que siento como la puerta de la entrada se abre. Me emocioné demasiado y salgo de la cama solo en la camisa enorme de Tom junto con unos boxers.
Me estrellé de lo lindo al verlo ahí y detrás de él a la zorra de su amiga ingresando a mi casa.
No podía estar peor.
— ¿Con qué derecho metes a la puta de tu amiga a mi casa, eh?
— Buenas tardes. — entra diciendo Laila con todas sus maletas al igual que con Hannah. Las deja en el espacio vacío de los sillones y se cruza de brazos mirando a ese par con altanería.
Entonces aprovecho y corro a abrazarla.
— Bill te hizo una pregunta, Kaulitz. — ataca Hannah desde el otro lado.
— En realidad nada, solo vine por mis cosas…
— ¿Tus cosas? — cuestiono dejando de lado el abrazo de Laila para verlo con los ojos llorosos. — Ja.
— Te dije que no era una buena idea que me trajeras a tu casa, Tom. Ahora este trío de montoneros van a querer golpearme.
— ¿Quién diablos te dijo que abras la boca?
Frida se calla al instante.
Por eso amo a Laila, maldición.
— Mientras más rápido me dejes tomar mis cosas, no habrá problema y vivirás tranquilo.
— Entonces no le dejes sacar, Bill. Que yo sepa, Tom vino aquí con tu dinero a si que…
— ¿Y que pasa? Seguramente ustedes no quieren dejar que Tom se vaya porque gana como cinco mil mensuales y ya no tiene para darle los lujos a este niño rico, es los problemas.
¿Habla en serio?
¿Acaso quiere que le muestre mi perra cuenta bancaria, propiedades y autos?
— Habla una vez más y vas a ver, perrita.
— Laila. — llama Tom. — Las cosas entre Bill y yo solo son de los dos, no de terceras, cuartas o quintas personas.
— Si es así, ¿por qué la perra esa me mandó un mensaje diciéndome que no te busque porque pasabas mejor con ella? — Tom frunce de manera exagerada el ceño.
Lo que falta aquí es que ahora se haga el loco.
— Lo que no comprendo es quien es esta perra y por qué le dan vela en este maldito entierro. — la sonrisa malvada se me salió al instante al ver que Frida se pone pálida.
Mi mejor amiga no se anda con muchos rodeos… observo que le tiene ganas a la tipa y lloriqueo con muchas ganas.
— ¿Bill? — el tono que usa es muy escalofriante.
— Frida es la razón por la cual Tom me está abandonando, Laila. Esa sucia está quitándome a mi marido…
Ay, Frida.
¿Con quién viniste meterte?
Continúa…
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