

«Only Fans» de kaulitztwc0109
Capítulo 14
Bill miraba aquellas manos que tocaban su cuerpo con esmero acompañadas de aquellas palabras incitadoras que calaban en lo más profundo de su ser.
—Tienes la habilidad de volver loco a quien quieras ¿No lo ves?
Sus ojos se sentían nublados y su mente perdida, porque Tom estaba siendo tan descarado, pero al mismo tiempo estaba diciendo las palabras justas que él quería escuchar.
Quería por primera vez que alguien aparte de él apreciará su cuerpo.
Que lo hicieran sentir bonito.
Y ahí estaba ¿Lo malo en todo esto? Ese hombre no era suyo, era el hombre de su madre.
Por eso cerró los ojos y quitó la mano de Tom alejándose para tomar su camisa y ponérsela, mientras Tom lo miraba tratando de descifrar sus acciones.
—¿Qué sucede?
—No está bien.
—¿Qué no está bien?
—Tú, ella, yo…
Tom rio con ironía, sabía perfectamente por dónde iba el tema y aunque no le agradara hablar de eso, Bill tenía razón, pero…
¿Quién podría contra el deseo?
¿Contra los designios de su corazón?
Se sentía perdido y rendido por el menor, necesitaba aclarar su mente porque pensaba que quitando las locas ganas de tenerlo por lo menos una vez todo acabaría.
Todo el torbellino de su mente se aclararía, todo terminaría entre ellos.
—¿Tú quieres que pare?
Bill lo miro paralizado, sin saber claramente qué decir por qué era obvio que no quería pero debían.
Aun así Bill negó incapaz de decir ni una palabra, su boca estaba sellada.
Tom se acercó sin despegar los ojos de los del menor, el mismo que tenía los ojos avellanas más brillantes y bonitos que había visto jamás.
Bill era hermoso.
Su mano tocó su mejilla en una caricia haciéndolo cerrar los ojos, beso la punta de su nariz haciéndolo sonreír y al ver esa sonrisa todo se fue al mismo carajo.
Tom agarró su nuca y lo acercó besando sus labios con ímpetu, con ganas, con deseo, como no besaba hace tiempo, la llama en su interior se encendió, haciendo arder todo a su alrededor en un caliente momento.
Bill se sentía embriagado por los labios de Tom, su gruñido al sentirlo tan cerca, colocó sus manos en su nuca, aprisionándolo como si no quisiera dejarlo ir.
Se separaron en busca de aire, pero lo que Bill vio fue suficiente para querer entregarse por completo al mayor.
Al momento mando todo a la mierda, todo podía irse al infierno si lo tendría mirándole los labios de esa manera como si fueran lo más delicioso y hermoso que él hubiera visto.
Entonces se puso de puntillas y agarro la camisa del mayor, acercándolo a sus labios nuevamente, fundiéndose en un beso demandante y salvaje, con chasquidos de por medio.
Ambos perdidos, ambos con deseo de por medio, ambos sin importarles el mundo allá afuera.
Tom cargó a Bill y este enrolló sus piernas en las caderas del mayor y los brazos en su cuello para sostenerse, los besos de Tom bajaron a su cuello llenándolo de lamidas dándose cuenta de que las anteriores marcas no estaban.
Lo miró con una ceja alzada.
—¿Dónde están?
—Tengo mis secretos —le dijo el menor y tomo su nuca acercándolo nuevamente a su cuello para que lo besara.
Petición a la que Tom no se negó.
Porque también quería hacerlo y escuchar los pequeños ruidos que salían de los labios de Bill eran una maldita droga adictiva, lo escucho aquella noche, en los vídeos y ahora así tan cerca de él.
Definitivamente Bill era demasiado tentador.
Sus manos subieron de su cintura al dobladillo de su camisa para empezar a subirla otra vez, para quitarla de su vista de una vez por todas, Bill no podía estar más encantado con aquello, por eso el mismo lo ayudo y se quitó la camisa para abrazarse al cuerpo del mayor dejándolo besar su cuello, su hombro y sus clavículas.
Tan pronto como Bill empezó a sentir demasiado calor en su interior, hizo ademán de quitarle la camisa al mayor, pero se le dificultaba por la posición en la que estaban, por eso Tom con una sonrisa lo ayudo.
Bill abrió sus ojos, él sabía que Tom tenía un buen cuerpo, pero tenerlo así era malditamente rico, lo hacía sentir protegido y pequeño a su lado.
Sus manos empezaron a delinear los músculos del mayor con los ojos dilatados.
—¿Te gusta?. —Bill subió sus ojos a los del mayor.
—Me encanta…
Las palabras fueron suficientes, porque Tom ya no podía con las ganas y Bill estaba demasiado excitado.
Los toques de Tom en su espalda mientras lo comía a besos, Bill también se comía el cuello y el hombro de Tom a besos.
Ambos comiéndose como si no existiera un mañana.
Las manos de Tom bajaron al trasero del menor y lo apretaron con fuerza, mientras Bill enterró sus uñas en la espalda de Tom por la sorpresa.
Eso lo prendió aún más, porque camino con él a dicha pared espejo y lo empotró en la misma, ya no había conciencia, ya no había arrepentimiento, lo único que los hacía actuar por sí solos era la pasión que sentían.
Lo supieron cuando las manos del mayor se fueron al pantalón del menor desabrochándolo para meter sus manos bajo el mismo y acariciar las nalgas blanquecinas que tanto lo habían tenido delirando.
Porque soñaba y pensaba en él desde el primer video que había visto del menor, ahora lo tenía frente a él y no iba a soltarlo, por lo menos no ahora…
Bill estaba perdido hecho un manojo de gemidos, acariciaba el cuerpo de Tom con las yemas de sus dedos, en caricias suaves y llenas de excitación.
Las manos de Tom apretaron el trasero del menor, posiblemente dejando marcada sus manos, Bill echo su cabeza hacia atrás con los ojos cerrados y la boca abierta soltando jadeos descontrolados.
—Mierda —gruñó Tom cuando sintió la piel suave de Bill entre sus manos, tal y como la imaginó —Quiero… quiero Ahg ven aquí…
Llevo al menor a uno de los sofás del estudio, lo sentó dejando un beso en su boca y luego lo volteo boca abajo, empezó a besar la espalda blanquecina mordiéndola en el proceso, Bill se arqueaba de placer mientras aquellos besos bajaban por su columna hasta esos hoyuelos que lo adornaban en su parte más baja.
Tom bajo su pantalón junto con su ropa interior sin dejar de besar aquella piel hermosa, las pomposas nalgas quedaron a la vista del mayor quien se lamió sus labios, sus manos las estrujaron regalándole un fuerte azote haciendo gemir fuerte al menor.
—¿Te gusta Bill?
El menor asintió.
—Levanta la vista, mira al frente Bill.
Con un poco de esfuerzo lo hizo encontrando aquella pared espejo frente a ellos.
—Mira como te voy a comer el culo Bill.
El menor abrió su boca para decir algo, pero no pudo en cuanto sintió la lengua del mayor lamiendo sus nalgas, sus manos abrieron las mismas dándole entrada a su lengua pecaminosa que lamía todo a su antojó, su entrada se dilataba con cada succión y aún más cuando los dedos se unieron.
Los ojos de Bill no se despegaban del espejo, de esas reacciones en el mayor, del cuerpo grande detrás de él, le gustaba, le gustaba mucho.
Cuando Tom introdujo su dedo Bill sintió desfallecer.
—Déjame hacerlo…
Bill abrió los ojos y los conecto con los del mayor.
—Déjame borrar esas inseguridades Bill.
¿Qué más daba? Si ya habían pisado el terreno de la traición y la pasión.
Era ahora o nunca.
Continúa…
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