
Fic de TollWriter. Capítulo 8
By TOM
La temporada de tormentas se habían incrementado en Los Ángeles y cada día me sentía más enfermo, había pasado una semana en cama y para mi sorpresa Bill me cuido, estuvo conmigo todo este tiempo, trabajaba por llamadas y videoconferencias.
Me preparaba mis comidas, me ayudaba a comer, a bañarme y estaba pendiente de mis medicamentos.
—¿qué haces levantado Tom?— me dijo cuando intentaba bajar las escaleras.
—Me llamaron de la clínica para hacerme unos nuevos análisis y a buscar unos inhaladores.
—¿a dónde?
—Clínica central.
—¿la que está a las afueras de Los Ángeles?
—sí, Bill, pero tengo que ir por ellos.
—yo te llevo.
—no es necesario, además viene una tormenta.
—lo sé, pero no te dejaré ir solo.
—de acuerdo vamos
Tomó las llaves y salimos de casa apenas nos subimos al auto comenzó la lluvia, Bill se veía relajado muy diferente a como lo conocí, en esos tiempos ni siquiera podía convivir con la lluvia le incomodaba, pero apenas la lluvia se volvía en tormenta su comportamiento cambiaba, se quedaba inmóvil y en sus ojos se veía el terror muchas veces tuve que dejar de hacer mi trabajo tirado solo por ir a verlo, pues me llamaba en estado de angustia y me dolía verlo así, lo acompañaba en sus crisis y por un momento se sentía que él necesitaba de mí y que buscaba protección en mí, nunca toque el tema del porqué le temía, pero está vez fue la peor o la mejor no sabría decir como se sintió.
A mitad de camino la lluvia incremento a una tormenta feroz, jamás había pasado una así por Los Ángeles y precisamente nos tocó en medio de la nada, su respiración ya estaba acelerada y se aferraba de mi chaqueta tan fuerte que tuve prácticamente subirlo a mí.
—Bill, cálmate o será peor— susurraba en su oído.
—no puedo.
—debemos salir del auto
—¿qué? No
—debemos buscar refugio.
—aquí estamos bien
—¿Bill?
—pretendes que caminemos por medio del bosque, estás loco Tom.
—es eso o que nos arrolle un auto que no nos vea estacionados aquí.
—prende las luces.
—están prendidas y no se ve.
—Tom…
—vamos.
Lo hice salir del auto y lo jalé de la mano para comenzar a caminar dentro del aquel bosque, sabía que allí había casas abandonadas por suerte y encontrábamos una o al menos encontraríamos algo donde resguardarnos, un rayo cayó muy cerca y Bill se detuvo para abrazarme y hundir su rostro en mi cuello, temblaba demasiado y la única solución que encontré fue besarlo, me correspondió al beso y se fue calmando, seguimos caminando hasta que por fin encontramos una choza obviamente abandonada, entramos y miramos que tenía poco tiempo de estar sola, se sentó en el sillón y yo busque algo para hacer fuego estaba helando y estábamos mojados aparte de que mi tos volvió.
Cuando por fin hice fuego, nos tumbamos cerca de él para poder tomar calor, obviamente él se refugió en mi pecho, aun la tormenta estaba en su punto máximo, así que los rayos eran feroces.
Tratar de calmarlo era mi meta así que comencé a darle suaves caricias en su espalda y a besar su cuello, noté como se fue relajando a tal punto de besar mi cuello, su chaqueta cayó al suelo cuando se la quité de la desesperación Bill sabía cómo prender mi excitación así que él ya estaba a horcajadas sobre mí, moviendo su trasero en mi entrepierna que crecía mucho más, se levantó para desnudarse frente a mí y me ordenó para que también lo hiciera, aún sentado lo hice torpemente a lo cual lo hizo reír, esa risa tan escandalosa que tenía, pero que yo amaba.
Se subió de nuevo en mí e hizo que lo penetrará sin preparación, era la primera vez que yo se lo hacía, pero ignoraba si él ya lo había ello antes. En ese momento no me importó porque esas sensaciones en mi cuerpo eran diferentes.
Bill era estrecho y mi miembro salía con dificultad, pero fue el mejor orgasmo que había sentido. Continuó dando brinquitos hasta soltar su semen en mi abdomen y por fin paró.
Los rayos caían y él parecía haberlo dejado en segundo plano si este era el método que hizo que se relajara con gusto cada vez que tuviera miedo de las tormentas hay estaría para él.
El cansancio hizo efecto y nos rendimos completamente satisfecho, él cantó de los pajaritos, fue lo que me hizo despertar al día siguiente, lo busque con la mirada y lo vi que miraba a través de la ventana hacia el bosque, lo abracé apenas estuve cerca y apoye mi cabeza en su hombro.
—este lugar es hermoso — dije mirando los pajaritos en los árboles.
—sí, a pesar de estar metido en este bosque… ya deberíamos de irnos — expreso girando en mis brazos para darme un beso.
—de acuerdo.
Tomamos nuestras chaquetas y caminamos hasta la carretera donde estaban los policías viales inspeccionando nuestro auto cuando les comprobé que era nuestro nos ayudaron a volver sanos y salvos.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario 😉