

Fic de TollWriter. Capítulo 31
By BILL
—¿Estan comiendo bien y a sus horas?
—Claro que sí… ¿por quién nos tomas? Somos responsables, ¿cierto, princesa?
—Sip
—Muy pronto será tu cumpleaños, nena. ¿Qué quieres que te lleve? — Tom le hablaba a mi pequeña a través de la pantalla de su computadora y nosotros desde una tablet que él le había mandado desde Canadá. Había pasado un mes y aunque en realidad era poco tiempo, yo lo sentía una eternidad.
Su mi viaje estaba programado para ver a Mía en su cumpleaños número tres, que era quince días después del mío. No podía negar que me sentía un poco triste por no estar juntos ese día, pero me alegraba que le diera prioridad a nuestra hija.
—Entonces, Mia, dile a papi qué quieres — susurré porque se había quedado pensando.
—¡Un perro! — exclamó de alegría y yo hice una mueca de terror. No era que no me gustaran los animales, pero ni de broma quería tener mi casa llena de pelos. Tom rió y desapareció un momento de nuestra vista para alzar una bola de pelos marrón. Mi niña chilló de alegría mientras yo ponía los ojos en blanco.
—¿Dime que será tu compañero frecuente de viajes — Tom negó con su cabeza mientras acariciaba a su peludo amigo.
—¿Papi, en verdad es mío? — Mía estaba muy emocionada, ya estaba de pie en mi sofá dando saltos mientras esa cosa le batía su cola. Era hermoso, eso estaba claro, pero ¿lidiar con un perro? Ay no.
—Claro que sí, así que te lo llevaré en tu día.
—¡Ya quiero que llegue ese día!
—¿Para verme a mí o a Pumba?— preguntó chistoso.
—¿Pumba? ¿Así le colocaste?— mencioné por el extraño nombre.
—Cuando lo adopté ya traía ese nombre, así que solo se lo dejé.
—¿Pumba? Es lindo… ¿y qué debemos tener para él?
—Oh no. Es regalo de tu papá, así que tu papá traerá todo lo necesario para tu perro— dije.
—Se llama Pumba, papi — Mía hizo una queja, igual a la de su padre. Definitivamente era su copia.
—Ya sé que se llama así, pero yo le diré perro.
—¿Por qué? Si tiene un nombre, llámalo por su nombre, papi.
—No quiere formar lazos con Pumba por eso no lo llama de forma cariñosa — era cierto lo dicho, pero escucharlo de Tom, que jamás le había dado un apodo cariñoso, se sintió como una puñalada en mi corazón. Se sumergieron en su plática mientras que contestaba una llamada de Lucy.
—No es buena idea, realmente ese día lo quiero pasar con Mía.
—La idea no fue mía si no de Andreas y Devon. Yo solo sigo órdenes. Así que dime, ¿qué catering contrato?
Después de renegar millones de veces le dije que el de comida árabe.
Me estaban organizando una cena para celebrar mi cumpleaños número 33. No me molesta mi edad, lo que no quiero es lidiar con personas ese día; mi espíritu sociable se había ido y ahora disfrutaba de la compañía de mi hija y, claro que, de Gus, que seguramente estaría junto a mí.
Colgué después de que escogieran el restaurante y de que decidieran invitar a más personas, pero los nombrados eran todos los que querían que estuvieran ese día, exceptuando a Tom.
—¿Está todo bien? — pregunté cuando susurraban entre ellos.
—Está todo perfecto, papi. Ya papá Tom se va a desconectar — me pasó su tablet y entró a la casa, gritándole a Megan que muy pronto tendría un perro. Por mi parte, esperé a que Tom hablara de nuevo.
—Estaré allí en quince días.
—¿Podrás llamarme mañana?
—Claro que lo haré. Diviértete en tu cena — murmuró sonriendo.
—¿Cómo sabes de mi cena?
—Mia habla hasta por los codos — reí de su comentario, pero era cierto, mi hija es una parlanchina. —Me tengo que ir, te llamo mañana. Descansa, Bill.
—Descansa, Tom.
Lo vi desconectar la llamada y suspiré, aunque nos tratábamos de forma cordial, ninguno había dado ese paso. A pesar de que era obvio que nuestros sentimientos no habían cambiado en nada, aún nos amábamos, esa era la realidad. Me levanté y fui a dormir porque al día siguiente sería uno estresante.
&
Cada cinco minutos miraba mi teléfono. Tom no había llamado y ya íbamos en el auto de Axel, junto con mi pequeña, hacia el lugar donde sería mi cena de cumpleaños. Lo miré de nuevo y escuché el chasquido de mi hermano.
—No te preocupes, seguramente tiene miles de cosas por hacer antes de venir a ver a Mía.
—Tienes razón, ¿Nick no te ha llamado?
—Lo hizo al mediodía, no hablamos mucho tiempo, tenía que ir a la universidad.
—Ojalá que este día se acabe pronto.
—¿Porque? no todos los días se cumplen treinta y tres años, estás viejo, hermano.
—Qué gracioso, Axel.
Mi hermano se carcajeó y Mia también lo hizo, pero solo por seguirle el juego de las risas de Axel. Luego de eso, escuchamos música y cantamos hasta que finalmente llegamos. Era un evento de etiqueta, así que Axel llevaba un traje negro, claro que sin corbata, pero se veía muy bien y aún más con las rastas blancas que adornaban su cabello oscuro. Mi pequeña hija llevaba un vestido verde menta y un sombrero blanco, mientras que yo llevaba un sencillo traje negro con un abrigo amarillo de pelo sintético. Mi cabello rubio caía sobre mis hombros y en mi mano solo sostenía mi teléfono.
El personal nos guió hasta el salón principal y nos abrió la puerta para entrar. Lo primero que vi fue que todos estaban allí, realmente habíamos tardado mucho. Troye y Devon me recibieron y me situaron en la cabecera de la gran mesa. Música, risas, anécdotas y planes se escuchaban mientras compartíamos antes de cenar, pero antes de poder probar la exquisita comida, una copa fue levantada para pedir silencio. Todos prestamos atención a una pequeña tarima donde estaba el grupo musical.
—Hoy es un día muy importante… — comenzó a decir esa voz grave y sensual, la única que quería escuchar ese día. —Hoy cumple años una persona muy importante para mí y para muchos de ustedes. Tengo muchas cosas que decirle, pero la primera de todas es que agradezco a la vida por ponerte en mi camino y más aún por compartir a nuestra hija Mia — le hizo una señal a mi pequeña para que se acercara, así que Mia lo hizo riendo hasta llegar a sus brazos para que la alzara.
Algunos no sabían nada de nuestra relación, los murmullos comenzaron, pero no les di importancia porque solo lo miraba a él. Se acercó con Mia en brazos y me dio un beso en la mejilla, muy cerca de mis labios. Me susurró un feliz cumpleaños y yo me atreví a tomar su mano para devolverle el beso.
&
Después de varios intentos por hacer que Mia se durmiera, finalmente lo logré, dejándome solo con Tom en mi casa. Estaba nervioso porque Axel no llegaría a dormir, se había quedado en el hotel con Nick, así que Tom tendría que quedarse conmigo aquí.
Tragué saliva cuando lo encontré después de haberlo buscado por toda la casa. Estaba en el estudio que había hecho para él.
—Son mis cosas — me miró cuando sostenía una foto suya. Asentí y me senté en un sillón, dejando el altavoz de Mía cerca. —Quedó bonito.
—No se compara con el que seguramente tienes en Vancouver, pero cuando vengas a visitar a Mía tendrás tu propio espacio solo para ti.
—Has pensado en todo — tomó su guitarra favorita y se sentó cerca de mí para comenzar a tocar una melodía. Y yo solo pensaba que aunque Tom se enamoró de mí primero, yo lo había hecho más fuerte. Estaba tan enamorado de él que era imposible que no doliera.
Todos los recuerdos vinieron a mi mente: tantos malos como buenos. Pero uno en particular llegó, y era el de Jimin.
«La próxima vez que lo veas, le darás un abrazo y nunca más lo dejarás ir».
Sonreí y solo lo dije:
—Te amo.
Continúa…
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