

Fic de TollWriter. Capítulo 27
By TOM
No sabía qué hacer, si quedarme allí o salir con mi familia y tomar el primer vuelo a Canadá. Tomé una copa de un mesero que pasaba y me la bebí de un solo sorbo. Devon jugaba con la rubia que balbuceaba; se le notaba que aún estaba aprendiendo a decir palabras. Bill aún no salía del baño, y estaba dispuesto a buscarlo, pero lo vi acercarse a nosotros con una falsa sonrisa y una incomodidad impresionante.
Tomó a su hija en brazos y le hacía mimos para tranquilizarla; estaba en la etapa en que quería caminar, y ese no era el momento.
—¿Cómo estás? —preguntó Geo, que llegó a nuestro lado con Gustav. Saludaron a Bill, y este le susurró algo a Geo que de inmediato giró para verme.
—¡Tom! ¡Qué bueno verte! ¿Cuándo llegaste? —preguntó Geo.
—Hoy. De echo, creo que ya debería irme.
—¿Por qué?
—No, ¿por qué? —intervino Devon—. Aún debes hablar con Troyen.
—Sí, pero estoy realmente cansado. Podemos posponerla. Que Troyen viaje a Canadá y pueda ver mi estudio —
—No sé… Déjame buscarlo —dijo Devon.
—Tranquilo, Devon. Mejor sigue disfrutando de la fiesta con tu familia, que por cierto es una hermosa familia —
Ambos fruncieron el ceño. Le tendí la mano a Bill, y me la dio temeroso. Dejé un beso en su torso sin perder el contacto visual. Nuestras manos estaban unidas, y no decíamos nada; solo nos mirábamos.
—¿Ustedes se conocen? —preguntó Devon.
Asentí sonriendo un poco. Finalmente, perdimos el contacto de nuestras manos. Le tendí la mano a Devon como despedida y me atreví a tomar la manito de la rubia, que me sonrió apenas llamé su atención.
—Tu hija es hermosa, Devon
Hice un movimiento de cabeza como última despedida para irme y poder respirar bien, pero mis intenciones fueron detenidas cuando Troyen llegó.
—¿Ya te ibas? —preguntó Troyen, y asentí. —No, porque quería venir a charlar un poco
—Es que el vuelo a Canadá… —empecé a decir.
—Tu vuelo es mañana. Por favor, quédate una hora, ¿sí? —me pidió Troyen.
—Vale —accedí.
—Oh, Bill, trajiste a la pequeña Mia —pronunció Troyen, apretando la mejilla de la rubia. —Es hermosa… ¿Cuándo piensas darle un hermanito? —preguntó, y yo ya quería irme. No quería saber los planes de apareamiento de mi ex.
—Aún no —solo dijo eso y tomó una copa para beberla de un sorbo.
—No bebas —le pidió Devon, y este asintió.
—Bueno, Tom, dinos cómo va la nueva canción —preguntó Troyen.
—Faltan unos acordes. Te comenté que esta vez le daría melodía también
—Así es… Mira, Bill, él es el compositor de la canción de Troyen, bueno, de varias canciones que he hecho — murmuró Devon.
—Lo sé, Devon. Mi agencia fue el contacto — dijo.
—Cierto… Se me olvida que tú eres el presidente. Es que siempre veo a Andreas, entonces es la confusión —
—De echo, ustedes fueron pareja, ¿cierto? —expresó Troyen, haciendo que Bill se atragantara con un vaso de agua que bebía, y yo con mi trago.
—En serio, Bill, ¿fueron pareja? —preguntó Devon.
—Sí —respondió Bill.
—Más que pareja, eran esposos. Me dolió mucho cuando anunciaron su divorcio
—Creo que ahora sí debo irme —dije.
—Oh, pero por favor, dime que mañana irás al estudio para escucharme ensayar la canción —me pidió Troyen.
Asentí a su pedido y me despedí de todos. Me giré y busqué con la mirada a mi familia; la hallé a pocos metros.
—Debemos irnos —dije, tomando otra copa de vino.
—¿Me puedo quedar? —me pidió mi hermano, y sabía que era porque Axel estaba por allí.
—Nick, por favor, me siento incómodo.
—Está bien, le diré a Axel que debo irme —respondió Nick.
—Tom, ¿estás bien? —me preguntó mi madre.
—Sí, madre, iré al baño y después nos vamos —le respondí.
Asintieron y caminé al baño para encerrarme en un cubículo. Se sentía cuando salían y entraban del baño. Apenas me percaté de que estaba solo, salí hacia el lavabo. La puerta de un cubículo se abrió y vi que salía Bill, que se detuvo al verme. Desvió su mirada, pero llegó al lavabo para mojar sus manos y secarlas. Intentó irse. ¿En serio se iría y me ignoraría? Claro que no. Me interpongo en su camino. Intenta rodearme, pero no lo dejo y me interpongo de nuevo.
—Debo salir —es lo único que me dice.
—Mucho afán por estar con tu esposo.
—¿Eh?
—Por eso me dejaste y te divorciaste de mí para irte con él.
—No…
—Y yo, como un estúpido, te buscaba mientras que tú…
—Mientras que yo, ¿qué?
—Te estabas revolcándote con él.
La cachetada que recibí me dolió, pero no se comparaba con el dolor que sentía mi corazón. Salió de allí y lo seguí. Intentaba detenerlo, pero se zafaba de mí agarre para seguir caminando hasta donde Devon, tomó a la niña y salió. Ambos lo seguimos hasta un auto. El chófer de inmediato se subió, y Bill lo hizo en la parte trasera.
—¿Qué sucede, Bill? —preguntó Devon por la ventana.
—Me tengo que ir. Puedes llamar a Axel.
—Vale, pero ¿estás bien? —preguntó Devon.
Bill asintió y miró al frente mientras que Devon entraba de nuevo al hotel.
—Entonces, solo te irás, de nuevo.
—¿Para qué quieres que me quede?
—Al menos para que me digas por qué demonios me dejaste tirado en el crucero.
—Ya sacaste tus propias conclusiones.
—Solo eso dirás.
—Solo eso tengo que decirte.
Golpeé el auto de frustración, pero siento la presencia de Axel, así que me aparto un poco, no muy lejos, pero dándole espacio.
—Hermano, por favor, ¿puedo quedarme? Nick se irá de nuevo a Canadá mañana y yo…
—Está bien, pero obedece a Devon en todo y te vas cuando él se vaya, mañana pasaré a buscarte— Axel lo abrazó y corrió junto con mi hermano para entrar de nuevo mientras que el auto arrancaba para perderse en las calles.
—Al menos mi hermano se divierte — dije para mí mismo, pero allí estaba Devon que me miraba fijamente. —¿Qué?— pregunté y él sonrió.
—¿Qué es todo esto?
—Nada… solo es cuestión del divorcio.
—¿Después de dos años?
—Quedaron algunas cosas pendientes.
—No sé qué pasó entre ustedes, pero se nota que aún están enamorados.
—¿Qué? No, son cosas del divorcio. Créeme.
—¿Sí? ¿O es otra cosa?
—No deberíamos hablar de esto, yo soy su ex y tú el actual.
—¿Qué? ¡Yo no…!
—Cariño, llegué. Por Dios, ese vuelo estuvo muy retrasado — Tardé unos segundos en reconocerlo, pero era Andreas. Este besó a Devon y se miraban tan tiernos juntos.
—Oh, lo siento, niño. Digo Tom, ¿cómo estás? ¿Qué hacían ustedes aquí? Y solos.
—Ya bebé, solo estábamos hablando.
—Es que él… es mi eterno rival, y yo…
—Él es el que tanto te hizo daño y se interpuso entre Bill y tú.
—Eso no es cierto— murmuré.
—Tal vez olvidé que ellos estaban casados.
—Ay, Andy, tú eras el que querías interponerte— Rieron a unísono y yo estaba en shock.
¿Tal vez juzgué mal a Bill?
—Ya eso no importa, ahora solo tengo ojos para ti, y ellos ya están divorciados.
Andreas se estaba divirtiendo y de qué manera.
Continúa…
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