No puedo dejarte ir 26

Fic de TollWriter. Capítulo 26

By BILL

—¿Cómo te sientes? — me preguntó.

—Normal, tranquilo y entusiasmado

—Eso es bueno, me alegra. ¿Te estarás preguntando por qué te llamé?

—La verdad es que me sorprendió; creí que ya habíamos terminado —expliqué.

—Y lo hemos hecho. Solo que me gusta saber de mis pacientes después de dos meses de haber culminado su tratamiento —aclaró.

—Eso es muy diligente, pero no se preocupe, doctor Park; estoy perfectamente bien 

—Eso lo sé, pero podemos reestructurar todo lo que alguna vez te afectó — sugirió sonriendo y no pude evitar darle gusto. Yo me sentía bien, pero él era el especialista, así que asentí.

—¿Por dónde quieres que comience? —pregunté.

—¿Qué tal si lo hacemos desde que te bajaste del crucero? ¿Por qué lo hiciste? 

—Tenía que hacerlo. En ese momento, estaba dudando de mí y de la forma en que pasarían las cosas cuando tocáramos tierra 

—¿Crees que fue la mejor elección firmar el divorcio y desaparecer? 

—Claro. Tom había creado dependencia de mí, y yo de él. Si me quedaba cerca, estaríamos en un juego de volver y romper, y eso era lo que evitaba. Y lo conseguí: no lo vi por mucho tiempo, y me desaparecí de su vida —

—¿Crees que le ayudó? 

—Sí. Aunque él no sabía de mí, yo estaba muy pendiente de su carrera y sus triunfos 

—De acuerdo. Ahora quiero que me hables de tu familia 

—En ese tiempo, no tenía una muy buena relación con mi hermano, y lo único que pensé era que tenía que recuperarlo. Por allí debía comenzar para cambiar mi esencia. Fui a Berlín, pero como lo supuse, Axel no quería ni verme. Además, mis abuelitos estaban muy molestos por abandonarlos por mucho tiempo. Fueron los dos meses más duros que pasé en Berlín, pero ella, ella fue la luz de mi camino. Tenerla a ella me hizo recuperar a mi familia — sollocé.

—¿Hablas de Mia? 

Escuchar su nombre me hizo derramar unas lágrimas que limpié cuando Jimin me tendió una toallita húmeda. Asentí y tragué mi nudo. Hablar de ella me podía demasiado, pero tenía que hacerlo.

—Ella, para mí, es todo mi mundo. Es mi esperanza, mi alegría, mi compañía, es mi amor bonito. Cuando descubrí que estaba embarazado, fue muy temeroso. Yo estaba solo en Berlín y no tenía ni siquiera seguro médico. Muchas veces fui a buscar a Axel al instituto, y una de esas le dije que estaba demasiado asustado por traer a un bebé al mundo y completamente solo. Mi hermano me entendió, y así fui perdonado. Claro, me pusieron infinidades de condiciones, y así llegamos a esto y a conocerte —dije.

Jimin sonrió; era evidente que yo le gustaba, pero por tener una relación de paciente—médico, no confesaba sus sentimientos.

—¿Por qué decidiste traerte a Axel a Los Ángeles? 

—La decisión fue por la muerte de mis abuelos. Ya no teníamos nada en Berlín, y mi vida, trabajo y todo estaba aquí, así que lo traje de vuelta después del sepelio. Afortunadamente, mis abuelitos me perdonaron antes de partir. Vendí todo; solo dejé la casa alquilada porque esa será de Axel en un futuro 

—¿Estás bien con eso? ¿Estás satisfecho por recibir el perdón de tus abuelos? 

—Completamente 

—¿Por qué nunca buscaste a Tom? —inquirió.

—No lo sé. Creo que no estaba preparado para enfrentarlo 

—¿Y ahora sí? 

Asentí dudando, porque aún no sabía cuál sería mi reacción.

—¿Si alguna vez te encuentras con Tom, qué harías? 

—No tengo idea. No sé cómo actuaría. Han pasado casi tres años y no he podido tan siquiera llamarlo.

—¿Qué te detiene? 

—Explicar todo esto es complicado. Él no lo entendería 

—Si yo lo entiendo ¿Por qué crees que él no lo haría? 

—Es diferente. Lo abandoné en un crucero que se suponía que era para recuperar nuestro matrimonio, y terminé divorciándome. Además, lo alejé de Mia por dos años —expliqué.

Asintió y se quitó sus lentes, dejándolos en el escritorio junto con la libreta de apuntes.

—Cuando tuvimos nuestra primera sesión, vi en ti algo que en estos dos años no ha cambiado en nada. ¿Sabes qué es?— me preguntó, sentándose a mi lado mientras que yo negaba con la cabeza.

—Miedo. Tienes miedo a fallar y dé fallarle, pero también tienes miedo a perderlo, a que cuando lo vuelvas a ver ya tenga una vida estable y tranquila, así mismo como tú se lo pediste. Tienes miedo de que siguiera tus deseos y que ahora esté formando un lindo hogar con otra persona y quizás también tenga hijos —

—Es verdad, tengo miedo —admití.

—No debes temer, Bill. Han pasado dos años y medio. Has asistido al curso de manejo de la ira, has hecho tantas terapias, has asistido al psiquiatra por el temor a la lluvia y la relación que adjudicas con la muerte de tus padres, hasta tienes licencia de conducción, un trabajo estable, una casa estupenda, has ayudado a Axel en sus estudios de la universidad y lo más importante, tienes una hija. ¿No crees que Mia quiera crecer junto a su otro padre? Bill, has organizado tu vida para bien. Ya no debes tener miedo —se levantó para tomar otra toallita húmeda y me la tendió.

—Lo que harás cuando vuelvas a verlo es darle un abrazo fuerte y no dejarlo ir nunca más —añadió.

Esas palabras quedaron grabadas en mi cabeza. Jimin terminó su sesión y con ella me dio el alta de su tratamiento para poder salir de allí como un hombre sano mentalmente.

Bajé al estacionamiento buscando mi auto y contesté la llamada que me hacía Luci desde la agencia. Aunque no estaba presente, seguía liderando desde mi casa.

—¿Es necesario que asista? —pregunté.

—Creo que sí, ya que tú eres el director —me dijo, echando risa. Era obvio que debía asistir, pero quería evitarlo.

—Allí estaré 

Colgué y arranqué hacia mi hogar, que quedaba a casi una hora. Pero primero pasaría por Mia y Axel, que estaban siendo cuidados por Devon, mi vecino de Berlín, que por casualidades de la vida era el representante de Troye Sivan, y que por alguna razón nos hicimos cercanos.

Me detuve en su frente y bajé rápido. Tenía el tiempo limitado para la fiesta de esa noche, y aún no sabía qué outfit llevaría.

Mi pequeña Mia salió caminando descoordinada hasta llegar a mis brazos para levantarla y hacerle mimos. Axel solo salió y se subió. Habíamos arreglado nuestras diferencias, pero él aún seguía siendo un adolescente y uno muy rebelde.

—Iré a recogerte a tu casa —dijo Devon mientras salía para entregarme el bolso de Mia.

—Dios, no. Está muy lejos. Puedo traer mi auto —repliqué.

—No estoy seguro. Tienes licencia, pero aún temes conducir, y más de noche 

Me callé porque tenía toda la razón. No me quedó de otra y acepté. Me subí de nuevo al auto y aseguré bien a Mia en su silla. Axel venía tecleando su teléfono.

—¿No has sabido de Nick? 

—No, estamos distanciados —respondió Axel mientras dejaba su teléfono y miraba por su ventanilla.

—¿Por qué? —pregunté, mirando hacia la carretera.

—No quiere que te diga nada de su hermano —explicó Axel.

—Pero quedamos en que ya no le sacarías más información 

—Sí, fue mi error 

—No importa, se le pasará y muy pronto te llamará —lo animé, porque solo bastaba conmigo y mis problemas sentimentales.

—Espero que sí. ¿Puedo acompañarte hoy? No quiero estar solo 

—Claro que sí. La pequeña Mia también irá con un hermoso vestido rojo 

Axel me sonrió en grande y luego fueron charlas de cuál sería su outfit para esa noche, la cual decidió apenas entramos a nuestro hogar, que se me había escapado decir que era la cabaña, la misma que Tom y yo encontramos aquella vez. Claro que le hice unos arreglos, agregando una piscina, un jacuzzi y mi favorito, un sauna.

Axel subió a su habitación para arreglarse. Yo también hice lo mismo. En eso nos parecíamos demasiado; nos tardábamos una eternidad metidos en el baño.

Finalmente, la hora llegó y entré del brazo de Devon al salón oro del hotel Amatista, donde Troye lanzaría su nuevo álbum. Fui jalado para las cámaras y mi niña era la más inquieta. Los flashes comenzaron cuando me situé al lado de Troye, y entonces lo vi: allí estaba Tom, aunque muy cambiado, pero era él. Al igual que yo, estaba muy confundido, y más cuando mi pequeña me llamó para que mirara a la cámara. Devon nos situó uno al lado del otro. Podía oler su perfume, podía sentir su respiración.

Cuando cesaron las fotos, le di a mi pequeña hija a Devon y caminé hacia los baños. Tenía que tranquilizarme, porque la noche apenas comenzaba.

Continúa…

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por TollWriter

Escritora del Fandom

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