
Fic de TollWriter. Capítulo 14
By BILL
Aunque fue muy difícil para mí, no lo busqué ni lo llamé durante las siguientes semanas. Sin embargo, a veces iba a la escuela al final de su horario de trabajo solo para verlo desde lejos.
Me di cuenta de que su aspecto había cambiado; se veía más varonil y maduro. Aunque todavía vestía ropa holgada, se notaba que su físico estaba en forma. Mi bebé estaba guapo y moría por bajar del auto y correr para abrazarlo, pero eso era inútil. Tom me odiaba por lo que le hice o por lo que traté de hacerlo, pero eso no justificaba nada. Lo quise forzar cuando estaba en un estado vulnerable, y eso es un delito aquí o en china. Mi bebé no me acusó penalmente, solo me puso una caución para que no me acercara a él, y esta vez tenía que cumplirla porque tenía varias en mi contra y no quería afectar mi imagen o solo tal vez ya había perdido las esperanzas. Mi bebé era feliz sin mí, y eso debía aceptarlo.
Su risa llegó a mis oídos, y allí lo vi salir con esa maestra, tomados de la mano. Por un momento, se detuvieron, probablemente esperando un taxi. Ella hablaba y jugueteaba con sus rastas, y él tenía sus manos en su cintura. Era el mismo patrón de todos los días, o al menos los días que yo iba a espiarlos. Un taxi se detuvo, y la mujer se despidió de mi hombre con un beso en los labios. Ver eso me dolió demasiado; tuve que apretar mi pecho porque sentía que me iba a dar un infarto.
aparté la mirada porque esa mujer quería seguir besándolo hasta que escuché el sonido del motor del taxi alejándose. Volví a mirar, y allí estaba esperando, seguramente su transporte, que en poco tiempo llegó. Se subió y se perdió en las calles.
Golpeé el volante de frustración, sintiendo un nudo en mi garganta, y las lágrimas comenzaron a escapar de mis ojos. Si tan solo lo hubiera tratado diferente, si tan solo hubiera visto lo valioso que era y es para mí, hoy no estaría aquí como un maldito zombie que hace las cosas por inercia y solo vive para su trabajo. Tom se fue, llevándose consigo todo lo que era de mi, dejándome vacío. Y no me di cuenta hasta que era muy tarde.
Arranqué y fui a mi casa a recoger lo poco que tenía allí. Esa casa era de los dos, y entraba en el divorcio, así que tenía que dejarla. Y en parte lo agradecí, porque solo veía en ella los malos momentos que viví con él, o mejor dicho, los malos momentos que le hice pasar.
Solo me quedaba recoger lo que tenía en la habitación que era como mi oficina y unas maletas. Bajé y vi a los encargados que contraté para la limpieza recogiendo sus instrumentos para llevarlos a su camioneta. Con un movimiento de manos, los saludé, entre y suspiré al ver todo limpio, justo como cuando el vivía aquí. Pero era diferente, no sentir el olor a su comida o escucharlo parlotear de cosas de su trabajo. Eso era un nuevo golpe para mi corazón.
Subí las escaleras y entré a mi oficina, y encontré a una de las chicas ultimando la limpieza.
—¿Terminaron? — pregunté al verla.
—Sí, solo estábamos esperándolo —respondió.
—Ok, ya te transfiero el dinero —comenté tomando mi teléfono.
—De acuerdo… Aquí está lo que pensé que quería que no botáramos —expresó entregándome una caja —Es muy bonita — añadió.
—¿Mmm? —escuché decirme, así que aparté mis ojos del teléfono para prestar atención.
—La letra de esa canción es muy bonita —murmuró señalando la hoja de papel.
—Oh —dije, y entonces vi que era la canción que Tom me había regalado. La sostuve y la leí, dándome cuenta de que era hermosa. Entonces me sentí peor porque el talento de Tom es innato y yo, por mis celos, lo desprecié.
—Nunca la había escuchado —dijo mientras tomaba sus cosas —¿Es tuya? —preguntó.
—No, no lo es —contesté, viendo su hermosa caligrafía.
—Pues deberías conseguir quien la interprete, sería un éxito —dijo, y salió de allí deseándome suerte.
La coloque de nuevo en la caja y bajé las escaleras, donde estaban mis otras maletas. Las llevé al auto, haciendo varios viajes hasta que tomé la última caja. Salí para llegar a mi auto y di un giro para ver la casa por última vez. Recordé la primera vez que Tom la vio y cómo estuvo diciendo que algún día la compraría para vivir los dos. Sonreí al pensar en el momento exacto en que le dije que la había comprado para nosotros. No me creía al principio, así que tuve que entregarle las llaves para que pudiera entrar. Y cuando lo hizo, daba saltos de alegría. Ese día me obligó a dormir allí, en ese solitario lugar, sobre unas colchas que habían dejado los anteriores dueños.
Suspiré y me subí al auto, pensando que no todo fue malo lo que vivimos allí. Pues allí me propuso matrimonio, allí hicimos la fiesta de la boda y tantas cosas buenas. Pero también estaban las malas, y esas dolían aún más. Arranqué y conduje hacia la agencia; tenía que dejar algunos documentos allí y no quería porque Andreas últimamente estaba muy cariñoso conmigo, y la verdad es que no sabía qué demonios le pasaba. Me sentía incómodo con su comportamiento y no quería tener que enfrentarlo de nuevo. Pero sabía que era algo que tenía que hacer, así que seguí conduciendo, perdido en mis pensamientos.
Continúa…
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