Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 9

La única solución que hallé a ese derrame vaginal fue ponerme un trapo ahí hasta que llegue mi papá con las cosas. Busqué más información de ello en internet y resulta que debo usar calzones adecuados para esto. También me empapé con información ~mediante tutoriales~ de como usar las toallas sanitarias.

Los golpes en la puerta me sacaron de mis pensamientos.

— Bill, ¿podemos pasar?

«¿Podemos?» — fruncí el ceño de manera exagerada — «¿a quién más le avisó».

— Sí.

— Hola de nuevo, Bill. — entró el y una señora muy guapa de cabello gris de estatura alta. La señora se veía bien cuidada, conservada y sonriente. — Ella es Marta, mi novia. Que pena que hayan tenido que conocerse así… traté de comunicarme con tu madre para que pueda orientarme pero no me toma el móvil y no me quedó de otra que llamarla.

— Okay, pa.

— ¿Puedes dejarnos un momento a solas, cariño? — mi padre asintió satisfecho mientras me daba una última mirada. — Hola, cariño. Primero permíteme presentarme….soy Marta.

«La perra que habla» — pensé acordándome del dibujito sin querer ser grosero.

— Hola, Marta. — sonreí amistosamente.

— Tu padre me comentó sobre tu pequeño problema y déjame decirte que es normal, ¿sí?

— Ah… ¿no me acuchillaron mientras dormía?

— No. — negó mientras reía. — A ver. — sacó de una bolsita una docena de calzones, toallas sanitarias, protectores…

¿Tampones..?

Dios.

Paños húmedos íntimos, una toalla negra y jabón íntimo. Marta se sentó en la cama mientras comenzaba a explicarme el ciclo menstrual, también me enseñó a como ponerme una toalla y sacarla al momento de que me vaya a cambiar, también el uso de los protectores y como ponerse un tampon.  Con todo eso, los dolores, posibles cambios de humor que tendría que soportar cada mes por cinco dias. Me desagrada totalmente escuchar eso, también me habla de que posiblemente pueda llegar a ser irregular si no me cuido bien. Marta dice que tampoco debo consumir limón, mayonesa… cosas grasas durante el periodo.

«Parece una dieta de parida.»

— Espero haber sido de tu ayuda, cariño.

Okay, pero tengo una duda. La miré mientras esperaba paciente a que llegue hasta la puerta y hablé — : ¿Y sexo, Marta? — ella se detuvo en seco sin darme la cara. — ¿Puedo tener sexo cuando estoy en estos días difíciles?

— Bill… yo… n-no lo sé… nunca lo he hecho. — reí por lo bajo con un toque de picardía mientras me ponía el panti con la toalla, luego los boxers ~no iba a arriesgarme a que en un descuido me vean~. — ¿Por qué?

— Pregunto.

— ¿Acaso tú..?

— No, tranquila. — mordí mi labio inferior ocultando una carcajada.

— Okay, Bill. — en medio de un suspiro salió cerrando la puerta para que pudiera cambiarme.

Corrí a mirarme en el espejo, vi que mi pecho estaba un poquito hinchado y agrandado ~de seguro es parte de esto~. Miré mi abdomen y el trasero. Estaba que se me resaltaba demasiado.

«Que hermoso me veo.»

&

Llegué tarde a las clases, pude entrar luego de que mi padre y su novia justificaran el motivo de mi atraso. Ingresé con el papel de la justificación, el mismo que fue entregado al docente para que lo firme y vuelva a entregarlo.

Recibí mis respectivas clases en el lugar de siempre con mis amigas, me sentía muy conversador hoy a si que en medio de chistes malos y regaños inicié mis primeras cuatro horas.

En el receso incité a Mara y Delancy a sentarse con el grupo de compañeros que hice para que se conozcan. Sali enterandome de sus experiencias antepasadas.

Mientras charlaban me dediqué a buscar a Tom con la mirada. Lo vi salir de la clase junto a su hermana. Me removí en mi asiento un poco acalorado.

«¿Qué es lo que me pasaba?»

— Mara.

— ¿Mhmm? — me acerqué para susurrarle en el oído.

— Como que Tom se ve más guapo de lo normal…

— Siempre. — comentó de la misma forma mirando en la misma dirección que yo veía. — A parte, vienen combinados del mismo color de ropa. — ambos estábamos vestidos de blanco y negro con jeans oscuros. Fruncí el entrecejo al tiempo que relamía mis labios. Sentí una punzada insistente entre mis piernas a pesar de tener esa incomodidad en ese lugar. Necesitaba tener a Tom conmigo.

— Ya vuelvo.

— ¿A dónde vas? — ignoré a mi amiga. Me puse de pie para caminar en la dirección que iba Tom ~hacia el segundo patio~ un poco apresurado. Quería pasar mucho tiempo con él pareciendo un chicle adherido a la ropa.

Tom saludaba a sus amigos con los cinco y a una chica que estaba ahí de beso en mejilla. Detuve mis pasos sintiendo mi corazón entristecido y unas ganas de llorar.

«¿Por qué les da besos en las mejillas?»

«Que bonita manera de engañarme, Tom Kaulitz.»

Volteé deprimido por donde venía, miraba la acera del patio con mucha tristeza que no ví con quien me choqué e hizo que cayera al suelo. Enojado levanto la mirada para ver a él o la causante del intenso dolor en mi trasero pero sonrio al ver a Samuel.

— Lo siento. — extendió su mano para ayudarme a ponerme de pie. Limpié mi trasero con ambas manos mientras lo veía. Se notaba apurado, cansado…

— ¿Qué te pasa?

— Tengo que estar presente en las mesas para leer las propuestas de las listas y llego tarde.

— Ah, pues ve…

— No puedo.

— ¿Por qué?

— Tu belleza me distrae. — reí divertido mientras le daba un golpe en el brazo.

— No seas idiota, anda rápido.

— ¿Puedo invitarte a salir?

— No lo sé…

—  A la salida, piénsalo.

— ¿Okay? — seguí riendo divertido retomando mi paso pero para ir al baño a revisarme la toalla. Pensaba mucho en que si ya estaba manchada u olía mal, me preocupaba tener un mal olor.
Al llegar bajé la ropa para ver, todavía seguía sin estar tan manchada a si que sin preocupaciones salí del cubículo.

Casi me desmayo al ver a Tom mirándome con seriedad.

Salí como un niño regañado al escuchar a su madre decirle: «Vení que no te voy a hacer nada» y luego ¡pam! le da un chancletazo en la espalda.

— Bill.

— Mande.

— ¿Puedo saber que te dijo Samuel?

— ¿Y yo puedo saber por qué saludaste a tu amiga de beso en la mejilla?

Ambos nos miramos serios. Tom pasó la palma de su mano en medio de un suspiro irritado y yo me crucé de brazos.

— ¿Ah?

— Porque es mi amiga, ahora dime tú.

— ¿Qué quieres que te diga? — me hice el loco pasando por su lado para lavarme las manos.

— ¿En serio? — a través del espejo vi como empezaba a ponerse rojo pero de ira.

— Si.

— ¡Lo que te dijo Samuel, Bill! — susurró/gritó. Comenzaba a darme un poquito de gracia. En silencio me lavaba las manos con poquito de jabón y luego retiré el agua. Agarré una servilleta para secarlas y tirarla a la basura. Estaba por salir del baño si no fuera porque me jaló e hizo que ambos nos metiéramos en el primer cubículo.

Volví a sentirme pequeño ante su mirada de ira.

Al parecer estaba jugando con su paciencia. Esos ojos que tanto me miran bonito derrochaban mucha ira y estaba a punto de ver una flama en ellos. Coloqué ambas manos en sus mejillas y me acerqué para plantar un beso suave que me hizo sentir una punzada en la entrepierna. Tom deja de estar tenso y atrapa mis labios con los suyos cuando vió intenciones de separarme.

Me abraza con fuerza.

Nuestros labios no dejan de saborearse por nada mientras ladeamos la cabeza para hacerlo más intimo. Su lengua lucha con la mía y compartimos un poco de saliva.

Finalmente y obligadamente me alejo de sus labios mientras abro los ojos lentamente para ver los suyos que siguen cerrados. Tom deja salir un gran suspiro antes de abrir sus ojos para verme.

— Me invitó a salir. — dije por fin.

Tom tragó saliva.

— ¿Vas a ir? — se abraza a él mismo dándome una mirada curiosa. No respondo por el jodido timbre que demuestra que acabó el receso. — Bill…

— No sé, me dijo que piense.

— No vayas…

— ¿Por qué?

— Porque también quiero invitarte a salir. — entrecerré los ojos desconfiado.

— ¿No será que lo dices solo para que no vaya?

— Uhm, no…

— ¿Seguro?

— Sí…

— ¿Y a dónde piensas llevarme?

— A casa. — volteó para salir del baño y yo atrás. — Mamá pregunta por ti y quiere volver a verte, me dijo que si es posible que puedas ir… le dije que hablaría contigo para saber, en fin. A la salida iré a tu clase a buscarte, espero que tengas una respuesta.

— ¿Qué pasa si no salgo con ninguno de los dos?

— Nada…

— ¿Qué pasa si salgo con Samuel?

— En serio no vas a querer saberlo.

— ¿Qué pasa si voy contigo?

— Sabré que hay prioridades. — sin decir más caminó hasta su clase. Yo no pude hacer nada más que esconderme en los cubículos del baño hasta que sea la salida. De todas formas hoy sería el último día de clases porque mañana inicia el agasajo navideño y nos volveríamos a ver en enero.

«Mañana no vengo.»

Sin más salí del baño para dirigirme a mi clase a recoger la mochila. Mara y Delancy estaban esperándome ahí con una cara de «te tengo chismecito».

— ¡Bill!

— ¿Qué? — cogí la mochila y empecé a salir con ella a mi detrás.

— ¡Tom y Samuel discutieron por ti!

— ¿¡Y tú donde estabas!?

— En el baño… deprimido.

— Joder, — salimos de la escuela para empezar a caminar a nuestros respectivos hogares.

— No sé tú pero siento que le gustas a eso dos.

— Pero a mi me gusta solo uno de ellos… el otro no entiendo como puedo llegar a gustarle si ni siquiera lo he hablado o le he dado alas para eso.

— Mejor hazle caso a Samuel. — comentó Delancy restándole importancia. — Él no te ha golpeado como Tom.

— No… mejor a Tom. — dice Mara con total seguridad. — Es guapo, sexy, varonil y ¿qué mejor forma de conocerse que la que tuvieron? — mordí mi labio inferior. — ¡Owww! ¿¡recuerdas cuando te mandó ese regalo con esa carta!? ¡super detallista!

— Claro, ¿cómo no? hasta que no te tenga en su cama va a insistir y luego, pues te va a botar.

— ¿Cómo a tí? — Mara de inmediato se tapó la boca. Miré a Delancy con el ceño fruncido, ¿es por eso que dijo eso aquel día?

Que busque alguien que me quiera para…

Ay.

— ¿Recuerdan el pacto de amigas que hicimos? — ambas asintieron sin ganas. — ¿Cuál era?

— No meterse con los novios o exs de cualquiera de nosotras.

— Lo voy a cumplir. — dije seguro aunque el corazón se me estuviera partiendo en mil pedazos.

— Oye, no…

— ¿En serio? Ellos dos no tuvieron nada más que una noche, ¡no cuenta el pacto de amigas en todo esto, Bill!— Mara expresó su indignación.

— Pero le gusta. — dejé de caminar para observar a Delancy. — ¿Verdad? — asintió avergonzada. — ¿Ves? Ahora déjenme tranquilo. — aceleré mi paso para alejarme de ellas por completo.

— ¡No es justo! ¡A ella le gustan todos! — escuché el grito de Mara a lo lejos. Continué el camino hasta mi casa con la cabeza envuelta en miles de problemas.

«¿Dónde estaba ahora mi madre para aconsejarme y hacerme creer que es lo mejor que debo hacer?»

Ella no estaba…

Ni siquiera se acordaba de mí.

Al entrar a mi casa pude ver a mi padre sentado en el sofá comiendo unas palomitas mientras veía la tele.

— Hola, Billy. ¿Cómo te va? — dejó de ver lo que sea que estaba pasando en la tele para darme su atención.

— Mal. — abracé a mi padre con fuerza a punto de llorar.

— ¿Qué sucede? ¿Pasó algo con Tom? — le hice saber que sí con la cabeza. — A ver, tranquilo. — me separó de su cuerpo para sentarnos en el sofá a platicar. — Cuéntame, te daré mi versión como un mejor amigo. No como tu padre.

— Es que, pa… todo el mundo le da una maldita mala fama a Tom, dicen que solo me está usando para llevarme a su cama y yo siento lo contrario.

— ¿Lo contrario? ¿por qué, Billy?

Uy.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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