Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 2

— Bueno… solo quiero ser tu amigo. — respondí finalmente luego de quedarme callado pensando en si decirle de verdad mis intenciones o no. Tom formó en sus labios una línea recta inconforme. Despertó cierta curiosidad en mí. — Si quieres puedes negarte, comprenderé.

— No creo que sea bueno que seamos amigos, Bill. — se levantó de la silla para mirar desde la ventana al parque. — Como te dije… soy un tipo al que le gusta encajar y si mis amigos te molestan, lo haré de igual forma hasta golpearte.

— Otra vez. — añadí divertido.

Tom soltó una risa divertida por lo bajo provocando en mí una igual.

«¿No que lo odiabas, Bill?»

«¿Sigue cayendote mal, eh?»

— ¿Por qué lo haces? — cuestioné frunciendo el ceño. Yo también tenía el propósito de encajar con el grupo de homosexuales de amigos de mi clase pero nada más para hablar y hacerme el que ya ha echo de todo…

como ellos.

Él no respondió, solo me cambió de tema.

— Mejor dame información para molestarte en la escuela. — arqueé ambas cejas. Volteó para verme con una expresión como si se cagara de la risa. Se sentó de nuevo en la silla mirandome a los ojos. — Es broma, no te asustes…

— Soy gay, es… ¿suficiente?

— No. — frunció la boca. — Jamás llegaría a burlarme de los gays porque también soy uno.

— ¿En serio? — dije en medio de un susurro. Me acerqué un poco hacia él, quedando cerca de su boca.

— Bueno, exactamente no pero si bisexual. Me gustan ambos sexos.

— Wow. — sonrió de lado coqueto. Me tomé el atrevimiento de levantar mi mano y acariciar esa perforación en su labio.

Estamos tan cerca…

«Me besa o lo beso.»

— Ahorita, Tom… ¿por qué genero sientes más atracción?

— Si te veo a ti, los hombres…

Joder.

Joder.

JODER.

— ¿En que grado cursas, Bill?

— Primero de bachiller.

— ¿Tienes quince años? — afirmé con la cabeza sintiendo mi rostro arder. — Joder, no pareces… lo digo por tu altura, pensé que estabas en tercero en alguno de esos paralelos. — murmuró.

— Pues no… — murmuré de vuelta. Me parecía gracioso que hablemos de esa forma.

— ¿Y pareja? ¿Tienes?

¿Qué hago?

¿Niego o presumo a Zadiel?

¡Joder!

¡Es que es Tom Kaulitz!

¡ME MUERO!

— No, no tengo. Terminamos por una bobería.

— Yo tampoco.

— ¿Seguro? porque en tu perfil decía que estabas en una relación.

— No. — reía con gracia. — Ese perfil es antiguo, no lo uso hace tres meses. El tiempo que llevo soltero.

— Okay… — me acerqué hasta tal punto de chocar nuestras respiraciones. ¿Por qué no daba el siguiente paso? ¿¡por qué no me besas, imbécil!?

¡BÉSAME! ¡AGH!

— Bill, tú…

— ¿Qué?

— ¿Dejarías que te bese?

— Sí. — asombrado soltó una carcajada que me sonrojó y me erizó la piel. — ¿Lo dije o lo pensé?

— Lo dijiste.

— Bah, da igual. — su risa no calmaba y me estaba haciendo sentir idiota. Le di un golpe suave en la pierna. Dejó de reir al momento que escuchó mi móvil sonar. Lo tomé con estrés. Mi madre ya estaba llamando y lo único que logré fue solo hacerle reir.

Ah, y conocer su casa.

— ¿Qué es de tu vida, cariño?

— ¡Ah! — miré a Tom cortado, sin decir ni una palabra, más sonrojado que antes y los ojos bien abiertos. Él tapó su boca para evitar estallar en carcajadas.

— Bill… q- qué… ¿qué haces?

— ¡Mhmm!

Dios mío.

«Molestoso y excitante.»

— ¡Shhh! — coloqué mi dedo índice en mi boca para que calle pero ni así.

— ¡Sí, Billy! ¡Ah!

— Que falta de respeto que respondas a tu madre en medio de tus cochinadas, ¡muevete a casa ahora! Usted y yo tenemos que hablar, jovencito. — y colgó la llamada. Miré a Tom con la boca bien abierta. Disfrutaba tanto el regaño de mi madre por su culpa.

— Joder. — tomé mis cosas para salir de la casa.

— Te acompaño. — salió tras de mí aun riendo. Yo iba casi corriendo a casa para alejarme de él. Tom trataba de seguir mi paso pero llevaba la delantera. — ¡Oye! no te enojes. — alcanzó mi mano. Detuve mi paso para caminar igual con él. Me obligó a entrelazar la misma y sonrió de lado. — ¿Estás molesto?

— No sabes lo que hiciste. — suspiré. — Ahora va a sobreprotegerme como nunca.

— ¿Por qué? — me quedé callado parandome fuera de la casa. No iba a responder eso. — ¿Eres virgen de ahí atrás? — levanté y bajé los hombros restandole importancia. Saqué las llaves de mi bolsillo y abrí la puerta.

— Adiós, Tom.

— ¿Qué? ¿Te vas así molesto? — asentí con lentitud. Él me miró al mismo tiempo que relamía sus labios y tragaba saliva.
Me tomó de la cintura, acercó sus labios hacia mi mejilla para dejar un besito húmedo. — ¿Mejor?

— No… — plantó otro cerca de mis labios.

— ¿Ahí?

— Mas o menos. — cuando su boca estaba a punto de comerse la mía mamá hizo que nos separemos del solo grito que pegó.

— ¡Cuando dije que te muevas rápido hablaba en serio, Bill Trümper! — esa mujer me jaloneó de la oreja con fuerza. Me fuí para atrás. Lejos de Tom, de sus labios…

— ¡Mamá!

— Señora, no le pegue. No estaba haciendo nada.

— ¡Vete! — Tom se quedó ahí viendo como era obligado a entrar a casa. La señora le cerró la puerta en la cara. Al estar adentro me abofeteó con fuerza y caí al sofá.

Miré a mi madre con cierto odio.

— ¡Ya te dijo que no estaba haciendo nada!

— ¡Cállate, maldición! ¿Desde cuando le abres las piernas a cualquiera? ¡Pobre de ti donde que me salgas con tu domingo siete, Bill! — puso ambas manos en su cabeza y apretó los ojos. — Dios mío y todavía de un vago.

— ¡Tom no es un vago, mamá!

— Vete a tu habitación. Mañana a primera hora vamos al ginecólogo y si no eres bueno te vas de mi casa, ¿entendiste? — asentí empezando a ir a mi habitación. Cerré la puerta de golpe. — ¡CIERRA BONITO LA PUERTA!

Rodeé los ojos tirandome en la cama. Acaricié la comisura de mis labios con una sonrisa. Estaba a punto de besarme.

— ¡AAAAGGGGHHH!

&

— Tom estaba a punto de besarme. — Samara pegó un grito ensordecedor que captó la atención de todos en el receso. Delancy solo hizo un ruido con la boca fruncida.

— ¿Hicieron sexo? — negué en medio de una expresión triste. — Rayos.

— Hola. — se acercó una chica morenita hacia mí con un sobre. — ¿Eres Bill?

— Sí, ¿por qué? — fruncí el ceño con una sonrisa. Ell me dió el sobre, también un bolsito negro con una sonrisa.

— Adiós. — se despidió con un ademán de mano. Mara me arrebató el bolsito negro para urgar y yo leería la carta.

«Una cita nuevamente en el
parque a la salida del cole
como disculpas por el
regaño que te dió tu
mami por mi culpa»

— Tom :).

.

— ¿Qué dice? — no respondí. Estaba igual de emocionado que ella. Me arrebató la carta y la leyó. — ¡AAAAAHHHH! ¡TE INVITA UNA SEGUNDA CITA, BILL!

— ¿Segunda? — cuestionó Delancy con cierto asombro.

— ¡Sí! — exclamó Mara. — Y le envió un par de manillas góticas con chocolates. — sonreí de lado. Si Tom tenía intenciones conmigo pues iba bien.

Me encantan los hombres detallistas.

— ¡Joder!

— ¡AAAAGGGGHHH! ¡BILL ERES UN AFORTUNADO! — sonreí un poco más. Como hoy salíamos temprano iría tranquilamente con él al parque o ¿tenía que ir por separado?

Voy a considerarlo como un sí.

Suspiré algo triste.

Tal vez no quiere que lo vean salir conmigo y claro porque si nos ven sus amigos iban a burlarse de él. Sobretodo  de mí y de mi masoquismo.

Guardé el pequeño detalle en mi mochila junto con la carta.

Mara y Delancy se habían puesto a discutir en una esquina, probablemente de sus diferencias. Yo por mi parte apenas escuché el timbre de la salida fui corriendo hacia aquel parque. Cruzaba y golpeaba con la gente que venía hacia mí pero todo era por mi puntualidad.

Al llegar fui directo hacia los columpios. Dejé mi mochila y me senté a esperar a que viniera.

Desvié la mirada hacia el auto que se estacionaba en su casa y de el bajó Tom quien al verme me hizo una señal para que me acerque luego de que el auto se fue.

Tomé mi mochila y fuí hasta a él. Entramos a su casa, nuevamente a su habitación. Yo que estaba a punto de chocar los cinco me toma de sorpresa de ambas mejillas y planta un beso con mordida en mis labios.

— Joder.

— Hola… — sonrie tan apuesto, caballeroso, amable. Vuelvo a unir nuestros labios con ganas de sentir los suyos otra vez.

— Hola, Tom.

— ¿Cómo estás? ¿por qué no me esperaste a la salida para venir juntos?

— Yo pensé que… te daría vergüenza que nos vieran salir juntos.

— No seas tonto. — me dió un jalón de cabello mientras reía. — Solo somos amigos, ¿no? Nada más.

«Por el momento.» — concluí en mi mente.

— Sí.

— Okay, Bill. — se lanzó en su cama con los brazos abiertos mirando hacia el techo. Yo me acosté a un ladito con las manos en mi abdomen, igual mirando el techo. — Tenemos casa sola por tres horas, ¿qué te gustaría hacer?

«Coger.»

«¿Se puede?»

Mordí mi labio inferior. Tom apoyó su peso en los codos para mirarme.

— En realidad, nada.

— Bueno, entonces hablemos. — asentí con lentitud desviando la mirada de sus labios hasta sus ojos. — ¿Qué te dijo tu mamá ayer? Sinceramente me quedé preocupado.

— Dudaba de mí… esta mañana me llevó al ginecólogo para hacerme revisar y todo salió bién. Pensaba que no soy bueno.

— Disculpame. — gruñó algo molesto. — Tienes una mamá muy estricta, te cuida como una madre cuida a su hija. — burló en medio de una sonrisa.

Fruncí el rostro con indignación.

— Me dijo que si salía con mi domingo siete me sacaría de la casa.

— ¿Domingo siete? — frunció el ceño sin entender. Yo reí apretando su mejilla con delicadeza. — Hablas de… ¿embarazo? — afirmé con la cabeza. — Mhmm… bueno, eres un niño aún y la entiendo, creo que no sabrías como cuidarte, mucho menos usar un preservativo.

— No lo dice por eso.

— ¿Entonces? — suspiré con dureza.

— ¿En serio te gustaría saber?

— Pues sí.

Me levanté de la cama para estar de pie frente a él. Empecé por mirarlo un rato a los ojos. Tom se sentó con comodidad en la cama para prestarme toda su atención.

Estaba algo nervioso.

Llevé las manos a mi cinturón para querer desabrocharlo pero su grito asustado me asustó a mi también.

— ¡Wow, wow, wow, Bill! ¿acaso tu quieres enseñarme tu… — arqueó una ceja antes de seguir. — entrepierna?

— Sí.

— ¿Por qué?

— Quiero que… veas la razón con tus ojos y quizás puedas… ayudarme.

Okay.

Lo dije y ya no había marcha atrás.

— Bill.

— ¿Qué?

Estiró sus manos para atraerme de la cintura hacia él. Apretaba un poco mi camisa indeciso. Puse mis manos en sus hombros para apoyarme y besarle en la gorra.

Por fin levantó la camisa para depositar un casto beso en la parte baja de mi ombligo. Automáticamente una sensación invadió mi cuerpo hasta mi entrepierna.

— ¿Tú quieres coger conmigo? — esa sensación volvió a pegarme más duro en la entrepierna. Respiré entrecortado. Mis mejillas se tornaron de un ligero rubor rosadito. — ¿Mhmm?

— Creo que sí…

— Ah. — se acostó en la cama pero para estirar su brazo hasta una cajita de chocolates. De ella sacó un sobre de un preservativo color azul.

Voy a tener sexo con ese idiota.

¡AGHH!

— Primero quiero mostrarte lo que tengo, Tom.

— Muéstrame. — pidió al tiempo que empezaba a desnudarse solo hasta quedar en jeans y zapatos. Yo tomé aire volviendo a desabrochar el cinturón hasta quitarlo de mi pantalón.

Seguí por el botón del mismo junto con el cierre. Tomé el pantalón junto con el elastico para bajarlos totalmente.
Tom arqueó las cejas y entreabrió la boca con asombro. Deshice la ropa de mi cuerpo hasta quedar sin nada y apreté los deditos de los pies con cierto temor.

La piel se me erizaba por el frío.

El corazón empezaba a latir con fuerza, nuevamente empezaba a sentirme rechazado, excluido…

Me abracé a mi mismo esperando a que hablara. Para mí es muy importante saber lo que piensa.

— Wow.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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