

Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 15
Tomo el valor suficiente para abrazarlo.
Tom lo hace de la misma manera mientras deja escapar un suspiro largo. La necesidad de sentirnos esta presente.
— Oye… — le obligo a separarse de mi cuerpo, cede a pesar de no querer hacerlo.
— Déjame apoyarte en esto, Bill. No me hagas a un lado. No puedo soportarlo… me duele. — hago un gesto como si me molestara.
— No. — le digo serio, mal encarado y frío. — No te metas más en esta mierda, ¿oiste? Que no se te olvide que en parte es tu culpa y ahora yo… yo… te odio, Tom Kaulitz. — salgo del baño sin dar marcha atrás. Me reúno con mis amigos en el lugar de siempre para compartir el receso como si nada hubiera pasado.
— Esta mañana cuando entré a la escuela, ¡vi a Samuel todo golpeado!
— Dicen que trataron de asaltarlo.
— ¡No!
— Otros dicen que es porque tal vez Tom lo golpeó por ti, Bill.
Joder…
— ¡Pues se lo merece! Poco hombre.
— O sea, solo hay rumores, nada más.
— Bill. — fruncí el ceño de manera exagerada cuando escucho y siento la mano de Zadiel en mi hombro. — ¿Podemos hablar?
— No. — el grupo de amigos se burla de él. Ignoro sus risas y puedo darme cuenta de que el chico rubio con corte de honguito lo miraba con un odio.
— Por favor.
— Rápido. — me levanto del suelo con agilidad para empezar a caminar juntos. Me venían tantos recuerdos de nuestros momentos en pareja.
Ahora me parecen ridículos.
— Creo que no he dejado de quererte, Bill. — frenamos justo en una mesa alejada pero que daba el frente con el grupo de los chicos de tercero y entre ellos Tom.
— ¿Y eso a mi qué? ¿acaso no ves con quien estoy saliendo?
— Si, con el idiota de Tom. — suspira. — Es que… todo el mundo habla de ti, Bill, y me sentí muy celoso.
— ¿Qué hablan de mí? — arqueé una ceja.
— Quieren follar contigo solo porque se enteraron que eres un hombre con cuerpo de mujer.
— Ah… — relamo mis labios.
— Eres como el chico del momento, la tendencia del colegio.
— Y quieres volver conmigo, ¿para qué?
— Cuidarte, evitar que…
— ¿O es por que también quieres acostarte conmigo? — interrumpo dándole al grano porque se sonroja y se queda callado. — Eso pensé. — suspiro levantándome de la mesa. — Tuviste tu oportunidad, ahora no vengas con tus cosas, ¿quieres? Aléjate de mí.
Tomo rumbo para alejarme de él.
En efecto la sensación y el peso de esas miradas cambian, son diferentes. Ya no me siento juzgado. Voy en dirección hasta Tom para poder hablar con él y dejarle en claro una segunda vez que no tiene que meterse en mi vida.
Cuando estoy frente a él lo empujo haciendo que las risotadas de sus amigos se apaguen al instante.
— ¿Qué?
— Deja de meterte en lo que no te importa, no tenías que golpear a Samuel porque muy pronto la policía se encargará.
— Ay. — suspira mirándome a los ojos. — Es que no fui yo quien lo golpeó, de echo… solo lo presencié y nada más. La gente inventa cada cosa…
— ¿Entonces?
— ¿Ya le dijiste a Gordon? — asiento con la cabeza. — Mentira.
Ah…
— Tu no sabes nada.
— Lo sé porque él que le dijo fui yo y yo mismo lo llevé a su casa para encararlo.
Que mierda, que mierda, que mierda…
— No contaba con que fuera impulsivo y pasara eso pero es lo de menos, lo merece. La denuncia está hecha, las investigaciones se están realizando por un muy buen abogado, ahora solo espera a que te llamen a hacer pruebas, confieses y veas como se refunde en la cárcel de menores.
Estoy mudo.
Yo no pensaba decirle por miedo…
— Ahora vete, tu presencia me hace mucho daño. — trato de darle otro empujón pero lo evita tomándome de las muñecas.
Estamos tan cerca que casi nos besamos.
— Dios. — comenta uno de sus amigos. — Hagan las paces y cómanse.
— Cuanta tensión.
— Ya, vuelvan.
— No. — dice Tom soltándome.
¡AHORA SOLO ME SIENTO UN ESTÚPIDO!
— Vete. — tomo mi poca dignidad para tomar rumbo e irme avergonzado. Tom lo da todo por mí, ¿y yo? Solo pude decirle que no se meta, que lo odio y unas cuantas cosas más que no debí decir.
Yo y mi maldita bocota.
¿Ahora que voy a hacer?
Uhm…
Sí, es mejor irme y olvidar a Tom para siempre. Cada quien por su propio camino.
.
(Tammy)
Luego de un largo día de la escuela llego a mi casa junto a un Tom demacrado, cansado, agobiado, nada comparado al estresante enamorado de antes. Ese que me tenía loca por no dejar de hablar de él y de la increíble relación que quería tener con Bill.
¿Por qué nuestro primer amor siempre llega a destruirnos la vida?
Sé que… el caso de mi hermano es diferente pero, está sufriendo lo mismo porque no quiere nada con él. A pesar de que lo veo, se hace el duro y no quiere demostrar lo que siente pero pienso que es mejor mil veces sacarlo que tenerlo guardado.
Va directo a encerrarse a su habitación y se niega a comer.
Mis padres y yo nos miramos preocupados.
— Creo que voy a hablar con él.
— Eh, mamá. — aclaro mi garganta con cierta timidez. — No creo que sea momento, lo conozco bien.
— Está sufriendo, me necesita.
— Quizás suene muy duro lo que te voy a decir pero el no nos necesita a nosotros… Tom necesita a Bill.
— Es mejor esperar a que él mismo tenga la necesidad de hablarnos, mujer. — mi padre le da el último bocado a su bebida para ponerse de pie. — Es hora de irnos.
— Está bien. — mi mamá obligada también lo hace. — Nuestra responsabilidad es ayudar a Bill, ¿si? — asiento con la cabeza. — Cuida mucho a Tom, por favor.
— Sí. — me despido de ellos. Una vez que los veo irse, hago un platito de comida para ir con Tom y obligarlo a comer. Voy con lentitud subiendo las escaleras hasta llegar a su habitación. Abro la puerta.
El plato se me cae al suelo del susto al ver a Tom sentado en el borde de la cama, dándome la espalda con una navaja. Su lámina estaba manchada de sangre. — ¿Qué mierda?
— Vete, ¿quieres?
— No. — frunzo el ceño mientras entro a pasos lentos hasta quedar cerca. Puedo ver como su brazo está rajado en tres líneas perfectas. No controlo las lagrimas. — ¿Por qué?
— La gente es tan mierda, hermana. — se levanta y voltea para darme la cara. Sus ojos están pequeños de tanto llorar. — ¿Cómo es posible que una persona me haya causado tanto dolor en tan poco? Me enamoré profundamente de él y creo que él no de mí. — respiro con ansiedad. Me siento tan inexpresiva.
Lo que veo me ha dejado loca.
— Le fue fácil decirme que me aleje, pero… ¿cómo lo hago? si en serio me enamoré.
— Tom…
— Salte, ¿quieres? Hablamos nunca. — a empujones me saca de su habitación y cierra la puerta en mi cara. Parpadeo lento, asustada. Estoy en un trance y voy hasta mi habitación. Respiro con dificultad.
Nunca vi a mi otra mitad en ese estado y me duele, quiero llorar.
A mi mente llega de golpe el ir a casa de Bill y obligarlo a hacerse novio de Tom a la fuerza. No me importa lo que sienta, lo que piense o sus razones pero quiero que mi mitad esté bien. Muerdo mi uña inquieta, ¿cómo lo haría? no es tan fácil.
Empiezo por llamarlo.
— Cuñado…
— Eh, hola… — lo pongo en mi oido mientras salgo de la habitación, a pasos lentos. — Iba a llamarte… estoy aquí fuera de tu casa, necesito ver a Tom. Me ha dicho algo y no puedo estar tranquilo. — cuelgo la llamada apenas abro la puerta y lo veo.
Tengo un jodido resentimiento con él pero debo entender, está pasando algo horrible que no se lo deseo a nadie.
— En su habitación.
— Gracias. — va corriendo hacia donde está Tom.
Mientras tanto con Bill:
— Tom. — golpeo tres veces la puerta un poco desesperado. Me alivio mucho al verlo. Siento que voy a desfallecer bajo su mirada. Se hace a un lado para dejarme pasar y cierro la puerta con seguro a mi detrás.
— ¿Qué pasa?
— Estoy asustado. — juego con mis dedos mientras agacho mi cabeza. Veo en el suelo unas pequeñas gotas de sangre, comida regada junto a un plato roto.
Para preocuparse.
— Perdóname, estoy muy arrepentido de las cosas que dije pero fue mi jodido impulso, no puedo controlarlo.
— Bueno. — se acuesta en la cama bocabajo. Nos quedamos en silencio un largo rato.
Miraba su cuerpo tumbado en la cama.
Me sentía demasiado incómodo porque no éramos los mismos.
— ¿Por qué me odias? — trago saliva grueso. Mi corazón late acelerado.
— No te odio…
— ¿Entonces?
— Te quiero mucho. — lo digo sincero, con sentimiento, real…
Tom libera un suspiro ahogado y se levanta de la cama para acercarse a mí. Estoy temblando de miedo. Siento muchos escalofríos. Lo veo más grande que yo.
— Bill.
— ¿Q – qué? — tartamudeo. Me abrazo a mi mismo.
— Yo también te quiero, joder. — esta vez si puedo ver sus ojos. Me deleito ante el contacto de su mano fría en mi mejilla. Con mi derecha toco la suya y la guío un poco hasta mi boca para dar un beso suave.
Ambos suspiramos al mismo tiempo.
— Te quiero demasiado, más que a mi propia vida. — dejo su mano porque esta vez la sube hasta mi cabello. Lo baja hasta posar en mi nuca y me besa. Pongo mis manos en su cintura por debajo de su enorme camisa para sentirlo. — Perdóname también. — pega su frente con la mía.
Afirmo con la cabeza.
— Te debo una, Tom Kaulitz. — subo un poco más acariciando su espalda y prendo mis uñas en ella. Él gime logrando excitarme solo con eso. — Salgamos mañana luego de las clases. — me encantan esos ojos que pronto se vuelven oscuros por deseo. — Déjame robarte y compensar la estupidez que hice.
Él no lo pensó dos veces y dijo:
— Acepto.
— Genial. — sonrio de lado. — Me encantas, Tom. — tengo ganas de comerle la boca y lo hago. Enriendo mis labios con los suyos. Con eso trato de demostrarle lo mucho que lo he estado extrañando todo ese tiempo que se fue. Me apego tanto a su cuerpo que le hago retroceder unos cuantos pasos.
Necesito que Tom me toque, que limpie cada rastro de la suciedad que Samuel hizo conmigo para sentirme suyo otra vez. Tomo la iniciativa de empezar por quitarle el buso que traía y entonces puedo observar unos cortes en su brazo que me hacen flanquear.
— No digas nada. — besa la punta de mi nariz. Cierro los ojos, no quería armar un drama y ponerme a chillar por ser el causante de semejante horror. — Si estás tú todo está bien, bebé. — asiento con lentitud, sonrio un poco volviendo a retomar el beso. Enredo mis manos en su cuello. — Eres lo más hermoso que mis ojos han visto, lo más hermoso que he tocado con mis manos… te ves tan frágil que tengo miedo de romperte, Bill. — levanta mi camisa para poder quitarla con facilidad.
— Quiero todo contigo. — susurro.
— Entonces no te vayas lejos de mí, niño bonito. Déjame demostrarte todo lo lindo que siento por ti. — da besos mojados en mi cuello, provoca una humedad bastante molesta. Seguimos desnudándonos en medio de besos. Caminamos poco para quedar acostados en la cama.
Tom se encuentra sobre mí borrando toda esa suciedad como mencioné antes. Gimo con suavidad cuando su miembro se adentra en mi interior luego de ponerse un preservativo. Todos mis puntos nerviosos se activan y se centran en mi intimidad la cual está siento sometida por su masculinidad.
Está siendo suave, cuidadoso. Con él todo se siente bien asi sea malo.
Controlamos nuestras respiraciones por respeto a su hermana que se encontraba en casa.
Muerdo mi labio inferior cuando me mira a los ojos. Sentí que me puse más sonrojado de lo que estaba.
— Me gustas. — desliza una mano desde mi hombro, los pechos, el abdomen… — Me gustas mucho, me encantas, te quiero, te deseo… — estimula en mi sexo logrando que una ola de espasmos se junten en ese lugar y explote libremente.
Tom sale de mi interior y veo el preservativo lleno de su esperma. Lo acomoda bien para luego ir al baño y tirarlo. Al regresar me obliga a levantarme para acomodar la cama y poder acostarnos.
~Just me and you…~
¿FIN?
🙂 Todavía queda…