
Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 13
-D’Cameron 23:56 p.m.-
Estoy pasando la mejor noche de mi vida en el año viejo un poco ebrio.
Empezamos la nota regresiva para dar la bienvenida al año nuevo y empezar de cero otra vez. Me encantaría pasarla con Tom pero no está aquí. Si me llamó para desearme el feliz año pero en sus horas de allá, no en las de aquí.
Esperaba ansioso en mi lugar a que Samuel llegue con las bebidas. Insistió tanto en hacerme probar una de sus bebidas favoritas que terminé aceptando.
— Shots de tequila de colores para empezar el año y este para que pruebes. — un vaso de una bebida color café con un sorbete. Estaba muy fría cuando decidí meterla a mi boca. Hago una mueca ácida cuando pasa por mi garganta. — ¿Te gustó?
— Sí, está muy fría y algo… amarga. — sigo bebiendo hasta terminarla.
— Wow… no pensé que te la acabarías tan pronto, ¿quieres otra?
— Sí, por favor. — asiente mientras deja sus shots de colores en una mesita para ir por mi bebida. Al volver me da una igual. Cuando estoy por llevar el sorbete a mi boca ~para tomar de a poco~ una chica me empuja por detrás y el vaso cae al suelo haciéndose añicos. Me volteo molesto para ver a esa mujer, ella me da una mirada rara.
De inmediato me pongo a dudar.
— Mierda, la gente no tiene cuidado. — murmura molesto.
— Disculpa, amigo.
— ¡Vete! — le grita. Yo suspiro entrando bastante más en duda. Estoy por decirle lo que pienso pero la gente grita «Feliz año» y todos comienzan a abrazarse entre ellos. Samuel me ignora ahora bebiendo de sus pequeños shots. He visto tantos casos de la vida real en la que a uno le invitan bebidas y le ponen droga para hacer de las suyas, ¿acaso él quería hacer lo mismo conmigo o soy yo el que lo malinterpreta?
— Oye…
— ¿Qué?
— Quiero irme a casa, no me siento cómodo aquí.
— ¿Tan pronto? — frunce el ceño. — La noche apenas está comenzando, Billy. Quedate un poco más.
— No.
— Bueno, ayudame con este. — niego con la cabeza. Siento tanta desconfianza en este momento que nada de lo que viene de él quiero aceptar. — Vamos, Bill. Son muy dulces y me empalagué. — acepto pero hago como si se me cayera al suelo. Samuel me mira directamente a los ojos, se nota que él está más borracho que yo.
— ¿Vamos? — no dice nada, solo toma mi mano y empieza a sacarme con fuerza del lugar. Ya afuera le doy un aruñazo para que me suelte y me adelanto con pasos largos desesperados. Me da miedo estar con él en ese estado.
— ¿Por qué caminas así? Esperame.
— No, ya vete a tu casa.
— ¿Me votas así? Sin darme un besito de buenas noches.
— Estás mal. — susurro abrazandome para entrar en calor. La chaqueta no cubre casi nada. — A parte no confio en ti. — mas que todo la cabeza me duele, los ojos me pesan y comienzo a sentir muchos mareos.
Veo doble.
— ¿Por qué? No te hice nada malo.
— No, p – pero querías…
— ¿Qué? — frunce el ceño. — ¿De qué hablas?
— Querías drogarme. — aseguré apoyandome en una pared demasiado mal. Puedo sentir un leve golpe en mi espalda y unos raspones en la misma. Él frío contacto del suelo con mi trasero. — Pa – parezco idiota pero n – no.
— Ay. — suspira. Siento sus manos en mi cintura para cargarme como si mi cuerpo se tratara de un costal de papas. — No soy un aprovechado.
— Pareces. — murmuré más allá que acá.
— ¿Qué sacaría yo haciendo eso? — le escucho a lo lejos
— Mhmm… quizás que T – Tom se alej – e de mí. — tartamudeo con dificultad. Cierro los ojos por un rato y luego los abro. Me encuentro en una habitación con luces blancas intensas, parece amarillo todo.
— En un in…o si q…a, lo ad…o. La r…n era que q…. los ojos, entiende que … solo te está us…o …… que hi…. — no entiendo sus palabras. Solo siento frío en las piernas y luego en todo el resto de mi cuerpo.
¿Qué está haciendo Samuel conmigo?
&
La cabeza me duele de forma bien intensa. Casi no puedo abrir los ojos y siento un dolor intenso en mis partes intimas. Siento que mi piel está desnuda bajo las colchas y ahi me tomo el valor de levantarme de un salto de la cama.
Respiro agitado, cuando me veo en el espejo que hay en el closet tengo marcas en todo el cuerpo, un poco de sangre seca entre mis piernas y un morado en la mejilla. Escucho como Samuel se queja en la cama mientras se levanta. Decido vestirme muy asustado para irme pero el lo evita poniendose al frente de mí.
— ¿Qué pasa, nena? ¿te vas así?
— Déjame. — susurro con rabia.
— ¿Por qué? — no puedo verlo a los ojos. Tengo vergüenza de mi mismo. — Bill. — toma mi barbilla para obligarme a verlo a los ojos.
— Eres un aprovechado, idiota. — escupo mis palabras con asco mientras le doy un manotazo y me alejo de él para caminar al otro lado de la cama con miedo.
Él rie como un loco.
— En un inicio si queria, lo admito. La razón era que queria abrirte los ojos, entiende que Tom solo te está usando por una apuesta que hicimos. — no entiendo sus palabras por el sentimiento qur invade mi cuerpo. Siento frío en las piernas y luego en todo el resto de mi cuerpo… como escalofríos. Los dientes casi me castañeaban.
— ¿Qué mierda dices?
— Es que… ¿cómo te explico? — se acuesta en la cama con tanta tranquilidad. Puedo ver que solo está con unos boxers que lo cubren. — Uhm, nos gustaste a los dos e hicimos una apuesta frente a todos los amigos: el primero que te enamore se lleva mil euros seguritos y Tom me ganó. No soporto perder, entonces le dije que si no se alejaba de ti iba a intervenir diciendote eso… por eso fue esa discusión del otro día antes de la expo. Él quería presumirte ante todos como un trofeo ese día y no me escuchaste, dios.
¿Un trofeo?
¿Tan poco valgo para Tom?
— Dijo que se acostó contigo y que lo seguirá haciendo hasta aburrirse, no creas los jodidos tratos buenos de un día para otro, es actuado.
— Es mentira.
— A Tom siempre le ha gustado encajar con sus amigos y ser el más patán, ¿no te has dado cuenta como todos murmuran cada que están juntos? Es un hipócrita.
— Y tu también.
— Sí… — sus ojos me miran con un poco de burla. — Disculpa si me veo como el malo pero es que en realidad me gustas y no quiero que estes así.
— ¿No quieres que esté así, imbecíl? — camino hacia él para estar cerca. — ¡Me violaste!
— ¿Qué? — me tiro hacia Samuel para darle golpes por donde vayan. Me da rabia la forma en la que actua.
Como si nada hubiera pasado.
— ¡Oye! — me aleja de su cuerpo, logra tumbarme al suelo y se levanta enojado. — ¿Por qué mierda tratas de tajiversar las cosas, Bill? ¡Fuiste tú quien quiso acostarse conmigo y yo cedí! ¡Soy un hombre con necesidades! ¡No sabes lo feliz que me hiciste cuando me propusiste acostarte conmigo!
— ¡NO! — grito tapandome los oidos. — ¡ABUSASTE DE MÍ! ¿¡POR QUÉ, SAMUEL!? ¡ya me usaron para sus asquerosas apuestas! ¿¡no te pareció suficiente!?
— No me taches de violador, ofrecido. — se agacha para tomarme del pelo obligandome a levantarme para sacarme de su casa como si fuera un cualquiera.
Al estar en la calle de nuevo me hace caer al suelo y cierra la puerta de un portazo.
— ¡TE VOY A DENUNCIAR, IDIOTA! — me levanto para ir corriendo hasta mi casa tan rápido como puedo. Entro a casa sin ni siquiera saludar. Subo hasta el cuarto, cierro la puerta mientras respiro sin control y ahí es donde me dejo caer al suelo con las lagrimas nublando mi vista.
Lloro sin consuelo. Me abrazo a mi mismo en posición fetal sin parar.
Escucho como mi padre me golpea la puerta asustado por mis lloriqueos.
— Billy, ¿qué sucede?
— Vete, por favor. — hablo como puedo absorbiendo mis mocos. La voz tenía gangosa y bastante inentendible.
— ¿Es por mamá?
No respondí.
— Que descarada, ni siquiera tuvo la intención de comunicarse contigo para desearte feliz año.
Es lo que menos me importaba.
— No llores, no vale la pena.
— Gordon, vete. — mascullo con dureza. Él no dice nada más. Solo puedo oir sus pasos alejarse de la puerta. Un millón de cosas vienen a mi mente y una de ellas era:
«Tom no va a quererme porque seguramente cuando se entere le voy a dar tanto asco, no va a voltear a verme nunca.»
— Ay, mierda. — lloro más pataleando en el suelo. Golpeando la pared con la planta de mis pies, dando golpes en el suelo con mis puños. Por poco y tambien me doy la cabeza contra el suelo pero me contuve. Tengo que ser demasiado claro con él y que lo sea conmigo.
Si tengo un poco de inseguridad sobre lo que dijo ese hijo de perra.
¿Pero cuándo?
Si ni siquiera sé cuando volverá.
&
Al siguiente día me obligué a ir a clases.
No tuve ganas de maquillarme o peinarme. Solo me di la ducha, me puse ropa cómoda y fui. Apenas entro a la escuela tengo ansias de ver a Tom. Las clases pasaron bastante rápido y ya era el receso. Lo buscaba con la mirada hasta que solo hallé a su hermana caminando ~si más no me equivoco~ en mi dirección. Formo un puño con mi mano, las uñas se prenden en la palma de la misma lastimandome un poco.
Se pone frente a mí, con un rostro molesto y siento que me muero en este instante.
— ¿Podemos hablar? — asiento caminando con ella. Dejando a Mara con el grupo de chicos ahí y caminando sin rumbo fijo con Tammy a mi lado. — He escuchado unos rumores sobre ti y no son para nada lindos. — puedo ver a pesar de tener la vista nublada por las lagrimas amenazantes que los chicos me miran, cuchichean y estallan a carcajadas locas.
En medio de tanta duda llegué a pensar que Samuel no me tocó sin mi consentimiento pero no me acuerdo como pasó y me siento impotente.
Jamás debí confiarle una salida a él.
— ¿Q- qué… cosas dicen?
— El rumor corre de Samuel, que tuvo sexo contigo ayer en la madrugada, dice que también tiene… videos, Bill. — mi corazón se encoje de a poco con cada palabra que dice. — ¿Es cierto eso?
Entonces, le doy un abrazo fuerte sin saber que hacer y lloro sin consuelo en su hombro. Ella acaricia mi espalda para darme tranquilidad pero es lo que menos tengo.
— Joder, estoy asustada, cuñado.
«¿Cuñado?» — «¿con qué cara?»
Caminamos hasta una banca alejada de todas esas miradas acosadoras sobre mí para poder sentirme en confianza.
Tomo todo el valor y la poca dignidad que tengo para contarle a ella mi problema.
— Samuel me invitó a D’Cameron, acepté ir a pesar de que mi padre me negó el permiso porque dijo que le daba unas vibras raras… — limpio mis lagrimas con la manga del buso. — Me fugué con el antes de la media noche a ese lugar, me dió una bebida que tenía un sabor algo amargo y… pedí más…
— ¿Amargo?
— Sí… — mantuvimos contacto visual. Su expresión era igual a la de Tom pero muy enojado. — El otro que trajo no me lo tomé porque una chica me hizo dudar al hacerme caer la bebida sin querer y bueno… le dije que no me sentía comodo, que ya queria irme… en el camino todo fue complicado, no recuerdo bien hasta ayer por la mañana que desperté en su habitación, desnudo, con moretones y con la noticia de que tu hermano me usó para una apuesta y que solo se burlaba de mí.
— Bill, mierda. Es serio lo que me dices.
— Y peor aún porque no sé nada, en serio no me acuerdo.
— Que fuerte. — suspira conmocionada. — Mierda, mierda, mierda… ese idiota t- te drogó para violarte.
Continúa…
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