Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 12

Pegué un grito al cielo.

«Claro que acepto ser tu novio, idiota.»

¡AAAAAAAAAAAAA!

No iba a dormir de la emoción, tenía todas las ganas del mundo de decirle ahora mismo pero debo ser paciente. Tengo que esperar a que vuelva y decirle cara a cara ¡que sí! y luego tirarme a sus brazos. Llenarle la cara de muchos besos y cuando estemos a solas, entregarnos oficialmente como novios.

Sí, señor.

Decido llamarle a Mara para contarle la nueva noticia mientras abrazo la carta con emoción.

— Dime.

— ¡TOM ME PROPUSO SER SU NOVIO, MARA! ¡ESTOY LLORANDO DE EMOCIÓN!

— ¡AAAAAAAA! ¡QUE BUENA NOTICIA, DIOS! ¿¡CUANDO!? ¿¡CÓMO!?

— A ver, niña. Cálmate. — respiramos hondo para calmarnos. — No me lo dijo de frente pero si por medio de una carta con algunos detalles, tengo que darle una respuesta para cuando vuelva de su viaje porque ahora no está en la ciudad.

— Entonces tú hazle algo similar, escríbele una carta diciéndole tu respuesta y entrégale junto con un detalle ¡para que se vea romántico!

— ¿Me ayudarías?

— Sabes que sí, mi vida.

— Okay, te espero mañana en mi casa para salir a comprar y hacer el detalle. ¡Te amo! — colgué la llamada emocionado mientras me acomodaba en mi cama abrazando la hoja de papel.

«Espero soñar con él.»

&

— Le he dado dos gorras, camisas y unos carritos, Mara. No quiero que el regalo se repita.

— ¿Entonces qué le puedes dar? — miramos en todo el centro comercial alguna idea de que le puede gustar a mi novio pero hallaba lo mismo. — Uhm… ¡escribele una canción! hacer eso te sale a la perfección y luego a un lugar donde esten solos, le cantas, le entregas la carta y ¡ya son novios!

Sonreí emocionado.

— Es una excelente idea. — y ahora mismo me siento inspirado gracias a la emoción que tengo ahora lo dejaría fluir. Entonces saqué mi teléfono para empezar a componer una canción, el título y los detalles necesarios le daría después.

Me imagino su rostro, sus labios, sus ojos…

Es demasiado para mí.

— Tranquilo, precioso. Vas a romper la pantalla por tipear así de desesperado. — sonrio mientras la miro.

— Lo siento, estoy enamorado.

— Y pensar que lo odiabas. — suspiramos al mismo tiempo.

— Ahora me encanta.

— Bien, ahora solo espero que no porque tengas novio vayas a dejarme a un lado, eh.

— No pasa nada. — nos abrazamos y empezamos a caminar fuera del centro comercial. — Gracias por tu ayuda, nena.

— A ti, bebé. — nos dimos un abrazo antes de despedirnos y tomar rumbo cada uno por su lado. De mi parte no volvería a casa, sentarme en el parque de enfrente de su casa me haría bien para la canción. Tomo asiento justo en la banquita más cercana y sigo escribiendo.

Solo pienso en que ojalá le guste y mi esfuerzo no haya sido en vano.

— ¿Bill? — levanto la cabeza para mirar a Samuel mientras guardo el móvil. — Hola.

— Hola…

— ¿Qué haces por aquí?

— Estoy aburrido. — observo como se sienta a mi lado sin pedir permiso.

— ¿Quieres hacer algo?

— No… nada… tampoco tengo dinero.

— El dinero es lo de menos, yo te invito.

— Uhm, no…

— ¿Por qué?

— Porque no.

— ¿Y a comer helado? — entrecerré los ojos desconfiado.

— Bueno…

— Vamos. — tomó mi mano para ayudarme a levantar, caminamos hasta una heladería cercana. Pidió un helado grande con dos cucharitas para comer los dos. Tenía algunos adherezos que eran de mi gusto y otros del suyo. No sabían mal, era una mezcla extraña pero deliciosa. — ¿Planes para el año nuevo?

— Ninguno, no suelo salir mucho.

— Te invito al D’Cameron, todos vamos ahí a pasar el rato, se puede entrar porque no piden identificación.

— ¿Y eso qué es?

— Una discoteca.

— Me parece interesante… — sonrio de lado mientras mastico un poco de la fruta del helado. — Nunca he ido a una.

— Con más razon tenemos que ir.

— Lo pensaré.

— Solo di que sí, tampoco quiero pasar encerrado oyendo las mismas palabras de cada año.

Tampoco quería, así que…

— Está bien… — Samuel sonrie con triunfo y yo solo puedo desviar la mirada al helado que empezaba a derretirse.

— Que lindo eres, Bill. Me encanta mucho tu rostro, pareces un muñequito de porcelana, bien elaborado. — este coloca su mano sobre la mía. Alejo de inmediato un poco incómodo. — Me gustaría probar tus labios.

Arqueé una ceja con seriedad.

— Ah, que pena, vas a seguir queriendo. — este soltó una risotada que me estresó. — No le veo la gracia.

— A mi me gustan los chicos difíciles, no serás un reto para mí.

— Que pesado eres, Samuel.

— Cuando me gusta alguien, quizás…

— ¿No sabes respetar las cosas de tus amigos?

— Tom no es mi amigo. — relamió sus labios. — Es mi ex… — me atraganté con la saliva, tosía sin control mientras me miraba.

«¿No pensaba ayudarme?»

— Oye, tranquilo. — se sentó en el asiento cerca de mí para palmear mi espalda con delicadeza. — Es una broma.

— De muy mal gusto. — dije finalmente.

— Ay… — sigue comiendo el helado como si nada, me abrazo a mi mismo mirando a cualquier lugar del local.

«¿Y si de verdad Tom y Samuel..?»

No, no quiero pensarlo.

Que asco.

— Creo que debo volver a casa.

— Te acompaño.

— No, puedo solo.

— Insisto. — resignado me levanté para salir junto con él en dirección a casa. En el camino iba contandome cosas que para nada me parecían interesantes, de mi parte solo se ganaba respuestas desinteresadas como «Ah…», «okay», «bueno», «eso es bueno», «ah, ya».

Sonreí plenamente al ver mi casa bien cerquita, aceleré el paso hasta llegar a la puerta y abrirla. Samuel se detiene en silencio mientras me observa, siento que voy a desfallecer en este instante. Este tipo tiene una mirada que me intriga y me da mucha desconfianza. Quiero alejarme rápido de él, no puedo verlo a la cara.

— Entonces… ¿nos vemos en año nuevo en el D’Cameron?

— Sí…

— Genial. — sonrio mientras asiento con la cabeza. — Nos vemos. — Samuel se acerca lo suficiente a mi rostro para plantar un beso casi en la comisura de mis labios. Aprieto los ojos sintiendo mi corazón latir con ansiedad.

— Okay, Sam. — lo alejo de mi de un empujón suave. Miro al suelo algo nervioso.

— Me gustas mucho, Bill.

— No digas tonterías.

— No lo son. — agarra mis manos sudorosas mientras me observa. — No sabes como me arrepiento de no haberte defendido de Tom ese día.

— Ajá.

— En serio… — agarra mi mentón para hacer que lo vea. — Deja ese tonto vacile sin sentido con Tom y ven conmigo, te trataría como se debe, no te ocultaría nada.

— Eh, no se va a poder.

— ¿Por qué?

— Ya somos novios, adiós. — volteé para entrar y cerrar la madera de un portazo.

«¿Por qué Samuel me hacía sentir así de raro?»

Fua…

Quizás son imaginaciones mías.

Mientras subo a mi habitación el ruido del móvil interrumpe mi paso. Tomo la llamada de aquel número desconocido pero no se oye nada, ni siquiera conecta.
Es un número proveniente de Estados Unidos.

¿Será mamá?

o… ¿Tom?

«…mi futuro novio…»

¡AAAAAAAAAAAAAA!

Dios, ya quiero que vuelva.

Lo necesito conmigo.

¡Quiero a Tom Kaulitz!

Mientras derrocho toda esa felicidad aprovecho para escribirle una carta aceptando ser su novio.

Busco una hoja de papel la cual decoro con cositas cursis antes de escribirle:

𝐌𝐲 𝐝𝐞𝐚𝐫 𝐓𝐨𝐦:

𝐍𝐨 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐫𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐢𝐥𝐮𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐡𝐚 𝐡𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐭𝐮 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚. 𝐐𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞𝐩𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐡𝐚𝐬 𝐡𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐞𝐥 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐦𝐚́𝐬 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐳 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐲 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐨𝐲 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐦𝐨𝐯𝐢𝐝𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚 𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́𝐬 𝐝𝐞𝐜𝐥𝐚𝐫𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐮 𝐚𝐦𝐨𝐫.

𝐄𝐬𝐭𝐨𝐲 𝐚𝐜𝐞𝐩𝐭𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐞𝐫 𝐭𝐮 𝐧𝐨𝐯𝐢𝐨 𝐲 𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐦𝐞 𝐞𝐦𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚 𝐦𝐚́𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐫 𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐦𝐢𝐬 𝐝𝐢́𝐚𝐬 𝐬𝐨𝐧𝐫𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐚 𝐭𝐮 𝐥𝐚𝐝𝐨, 𝐚𝐦𝐚́𝐧𝐝𝐨𝐧𝐨𝐬, 𝐛𝐞𝐬𝐚́𝐧𝐝𝐨𝐧𝐨𝐬, 𝐚𝐜𝐚𝐫𝐢𝐜𝐢𝐚́𝐧𝐝𝐨𝐧𝐨𝐬. 𝐘 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞́ 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐮́ 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨, 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫 𝐦𝐚́𝐬 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐳.

𝐂𝐨𝐧 𝐜𝐚𝐫𝐢𝐧̃𝐨:

— 𝐁𝐢𝐥𝐥🖤.

.

Sonrio con satisfacción.

Que novio tan lindo estoy por tener, maldición.

Muerdo el puño que forma mi mano para contenerme un grito de perra loca. Estoy muy obsesionado con él.
Otra llamada interrumpe mi super momento. La tomo con entusiasmo. Mi corazón late con fuerza al escuchar la voz de Tom al otro lado de la línea.

— ¿Aló? ¿Llamo a la fabrica de muñecos?

— Sí… — muerdo mi labio inferior mientras miro al techo. — A la misma, ¿qué desea?

— Un muñeco de cabello negro hermoso, ¿lo tiene?

— Pues resulta que está hablando con uno.

— Super. — Tom rie por lo bajo, mi estomago se contrae con una sensación bastante rara. — ¿Cómo estás, niño bonito? Te extraño.

— Yo también… mucho.

— ¿Qué haces sin mí?

— Nada, solo estar… en casa… aburrido.

— Ojalá pudiera estar ahí contigo para ver películas.

— ¿Estás seguro que solo veríamos película? — dije, en un tono bastante seductor y con un toque de doble sentido. Tom suspira a través de la línea, solo causó una sonrisa juguetona en mí.

— Seguro… estaríamos empiernados, bien calientitos y dandonos besos como se debe.

— Ay… — remojo mis labios ahora acostandome en la cama. Acariciando el lugar donde Tom ha estado antes y recordando lo bien que disfrutamos. — ¿Dónde estás? ¿es lejos?

— Estoy en Canadá, no sabes el frío que hace, no me acostumbro a su horario, son casi ocho horas de diferencia.

— Carajo.

— Lo bueno es que faltan pocos días para vernos.

— Estoy ansioso, ¡agh!

— Yo también, maldición. — hubo un silencio nada incómodo, amaba estar con él así hasta que lo rompío. — Bill…

— ¿Mhmm?

— Me gustas. — y colgó, el rostro me ardió como nunca. Nuevamente mordí el puño de mi mano mientras ahogaba mis gritos locos.

Es tan hermoso que no me lo creo.

¡ME DIJO QUE LE GUSTO!

DIOS.

MIERDA.

¡AGH!

— ¡También me gustas, idiota! — le gritaba al teléfono mientras miraba la foto de Tom en su perfil. — ¡Me gustas mucho! — tanto que sus palabras me retumban en la cabeza, permanecen y se oyen ecos. Es irreal pero real a la vez.

Sí.

Definitivamente Tom tiene que ser mi novio.

&

Los siguientes días de mis vacaciones las pasé genial con mi padre y su novia. No salí a ningún lado porque si fueron momentos familiares como los que siempre deseaba con mamá. La pasé tan bien que ni siquiera sentía la necesidad de comunicarme con ella porque ella tampoco lo hacía conmigo.

Recibía llamadas constantes de Tom, hablábamos de temas aleatorios pero entretenidos. A veces de las mismas cosas pero no me importaba con tal de estar hablando con él.

Cada que nos videollamabamos nos cegábamos de risa solo con vernos.

«Pensaba que era porque nos faltaba una neurona a ambos y por eso debíamos estar juntos, ser pareja hasta llegar a viejitos.»

Yo quiero todo si es con Tom.

Punto

.

Fuera de bromas siento que entre los dos es un amor puro y limpio, real. Tom me gusta mucho más que cualquiera de los novios que he tenido.

Me encanta pensar en eso.

Admito que nuestra forma de juntarnos no fue la más sana pero es lo que hay, tampoco me molesta. Tengo tantas ansias de que Tom vuelva para declararle mi amor de una vez por todas y ver su sonrisa de enamorado, todo gracias a mí.
Necesito acariciar esas mejillas, sus labios rosas, tocar su nariz con la mía, deseo tanto que me bese como solo él lo sabe hacer. Quiero que me vuelva loco con tan solo decirme «niño bonito» y sonrojarme por ello.

¿Que sobrenombre lindo no tan escuchado le podría yo?

— ¿Guapo? — ¿Bebé? — ¿Osito? — ¿Precioso?

Uhm…

Quizás uno que quede con su maravillosa personalidad tan empalagosa…

¿Honey?

No, suena muy ridículo.

— ¿Cielo?

Mhmm…¿por qué cielo y no tierra? Mierda.

Mejor me voy a dormir, ya estoy delirando de lo muy enamorado y entusiasmado que estoy.

Adiós.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 🙂

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Niño bonito 12»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!