
Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 10
Trago saliva después de sacar el aire que se acumula en mis mejillas con nervios. Mi padre espera paciente a que le cuente mi problema con Tom.
— ¿Tu problema con él se refiere a algo sexual, Bill?
Me puse peor.
— No tienes que esconderme, al contrario. Quiero orientarte explicándote las medidas necesarias que debes tomar cuando vayas a hacerlo. No te prohíbo nada… como tu mamá… bien escuchaste esta mañana lo que te dije.
— Ya… a ver. — vuelvo a tragar saliva para hablar. — Dicen que Tom quiere llevarme a su cama, hacerme la maldad y luego dejarme pero ya lo hicimos… no fue solo una vez y sigue portándose lindo. Me dice cosas bonitas que me cuesta creerlo. — mi padre me escuchaba con mucha atención. — Hoy me enteré que Tom hizo eso con una amiga mía y sea lo que sea, pa… me duele porque hicimos un pacto de amigas que no se puede romper, el cual consiste en que nadie se metería con el ex de cualquiera de nosotros y se cumplir las cosas. A mi amiga le gusta Tom.
— Pero a Tom le gustas tú. — levanto la mirada para encontrarme con los de Gordon, «esos mismos que expresaban una puta sinceridad que asustaba».
— Yo… pienso alejarme de Tom y no voy a permitirme sentir cosas por él…
— ¿Y todo para que tu amiga se quede tranquila? ¡Fua! — se levantó igual de indignado como Mara. — Es lo más estúpido que he escuchado en mi vida.
— Pa, te aclaro que la relación con Tom comenzó con un motivo y era porque yo tenía intenciones de tener sex…
— ¡Y te enamoraste! — interrumpió dejándome mudo. — Habían muchos que gustaban de tu madre, ¿y sabes que me hacía sentir orgulloso? ¡que la tenía para mí! ¡que rechazaba a toda esa bola de idiotas por mí y me presumía con todos! ¿¡CÓMO VAS A ARRUINAR LO QUE TE HACE FELIZ PARA QUE OTRA LO SEA, BILL!? ¿¡HAS PENSADO O LE HAS DICHO DE ESTO A TOM!? ¡PRIMERO VE A PREGUNTARLE LO QUE PIENSA A RESPECTO Y LUEGO TOMA UNA JODIDA DESICIÓN!
— Pa… te estas alterando. — cerré los ojos con miedo cuando me miró.
— No, Bill. Lo siento. — volvió a sentarse en el sofá con un rostro preocupado. Agarró mis manos entre las suyas y acariciaba mi pulgar. — Le gustas a Tom y Tom te gusta a ti, si digo esto es por algo… no quiero ver a mi rayito de luz triste mientras alguien más es feliz con su chico.
— Joder… voy a… pensarlo. — solté sus manos de las mias y salí corriendo hacia mi habitación. Me tapé entre las cobijas rabioso y les daba golpes para desquitar toda mi maldita furia. — ¡AAAAGGGHHH! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO! ¡AAAAAAAAAAAAAA!
— Basta, Bill. — dijo mi padre al otro lado de la puerta con un toque divertido. — Tom está aquí, vino a verte. ¿Lo dejo subir? — de un brinco me levanté de la cama con emoción. Corrí hasta la puerta para darle la cara a mi padre.
— Ah, ¿está aquí? — recargué mi peso en el umbral de esta mientras miro mis uñas para hacerme el desinteresado cuando en realidad me moría porque suba.
— Sí…
— Si tu quieres dile que suba, pa. A mi no me importa.
Gordon arqueó una ceja extrañado.
— ¿Okay? — lo miré bajar con atención las escaleras hasta perderse.
«Dice que está ansioso porque subas, Tom.»
«¿Qué?» — caminé un poquito para escuchar lo que le decía.
«¿En serio?»
«Sí, ve muchacho y le dices que ya me fui a trabajar.»
«Okay y gracias, Gordon. Yo también estoy ansioso por verlo… con permiso.»
Los pasos de Tom subiendo las escaleras me alarmaron un tanto. Corrí al baño para quitarme el pantalón junto con los boxers, sacar la toalla y ponerme una nueva. Al oír como se cerró la puerta sali haciéndome el loco enseñándole los pantis que estaba usando.
— Joder. — susurró a penas me vió. Caminé un poco más hasta el closet para buscar algo cómodo para hacer tiempo. Movía mis caderas mientras murmuraba un: «a ver, a ver, a ver. ¿qué tenemos por aquí?». De soslayo puedo observar como Tom me mira mientras se apoya en sus codos, dejando su peso en ellos. — Bill.
— ¿Mhmm?
— Ven aquí, dame atención.
— No.
— ¿No?
— No.
— ¿Por qué tratas así a este inocente niño, eh? ¿qué te ha hecho a parte de cogerte, verte ese culote con esa panti y tratar de enamorarte?
«enamorarme…» — sonreí sonrojado mientras dejaba de lado la ropa para dirigirme hacia él. Me senté sobre él con ambas piernas a los lados, mis brazos rodeando su cuello y mis ojos no se desviaban de los suyos.
— ¿Quieres enamorarme, Tom?
— ¿Soy tan obvio? — levanté y alcé los hombros porque no sabia que responder a eso, seguía traumado con lo de Delancy. — Estoy… — posa ambas manos en mi trasero. — … tan encantado contigo y quiero que tu lo estés conmigo. Tengas ojos solo para mí como yo los tengo para tí.
Ya, pero…
¿Será momento de reclamarle o me espero un poco más?
— Tom, no quiero arruinar el momento pero…
— ¿Qué? — aprieta mis nalgas haciendo que se me escape un gemido y vuelva esa punzada excitante en mi entrepierna.
— Por ahí me dijeron que te acostaste con Delancy, MI amiga. — resalté el ‘mi’ para que vea que le hablo en serio y nada de bromas. — ¿Cuando? ¿cómo? ¿por qué? ¿lo volverías a hacer?
— Uhm… cuando: hace dos años, como: porque me gustaba y era provocativa, ¿por qué?: porque fue ella la que me incitó a ir a su casa con la excusa de que le ayude a una tarea y yo soy hombre… no me pude contener, ¿lo volvería a hacer?: no, ni siquiera me acordaba de ella hasta que la mencionaste. — besó mi hombro. Se enchinó mi piel ante el contacto de sus labios tibios. — Tengo una prioridad muy sexy que me encantaría enamorar.
— Si te digo que Delancy gusta de ti y que yo quiero alejarme por ese motivo, ¿qué harías o me dirías?
— Ay, Bill. — rodó los ojos. Se echó hacia atrás con las manos puesto en la nuca y dejó salir un suspiro. — No pasaría nada… bueno, no tanto… volvería a mi vida normal de antes y ya solo para poder superar a mi casi algo… ¿sabes? tu amiga quedaría en ridículo si piensa que me voy a fijar en ella.
Observo con atención su rostro, deslizo mi mano desde el abdomen hasta llegar a su cuello. Mi sexo se contrae al sentir como Tom hace un movimiento con su entrepierna de manera juguetona. Sigo subiendo hasta que mis dedos tocan sus labios. Él los besa y se los mete a la boca.
Pienso en… que… no me lavé las manos luego de sacar la toalla.
Sonrio con cierto toque de maldad.
— Uhm, entonces… — saca los dedos de su boca para besarlos mientras habla. — ¿Vas a alejarte de mí o seguirás…
— Seguiré.
— Confía en mí, te seré fiel eternamente, niño bonito.
— ¿Hasta que me muera? — de repente se sienta de golpe serio. Me nalguea el trasero con ambas manos haciendo que suelte un gruñido de fastidio.
— No hables así, tonto, quiero tenerte para largo. — como respuesta le doy un beso.
«No sé si se pueda pero tambien me empieza a gustar la idea.»
— Oye, ¿qué pasó con el almuerzo con tu mamá?
— ¿Almuerzo?
— Sí.
— Ah… — entrecerré los ojos.
«¿No será que no hubo ningún almuerzo y que lo hizo con intenciones de que no vaya de verdad?»
— Bueno… le dije a mamá que estabas enfermo y que no pudiste ir, por eso vine. También mando la comida, la cual dejé abajo por órdenes de tu papá.
«Oh, oh, oh.»
«Mi suegra me mandó almuercito.»
Nos miramos fijamente a los ojos, siento una sensación nueva en mi estómago que me hace suspirar sin querer.
&
— ¡Pss, Bill! — dejé de prestarle atención al programa de navidad para mirar a la persona que me llamaba. Le hice un ~¿Qué?~ con las manos y el ceño fruncido. Él insistía con su mano para que me acerque. Observé de ambos lados para estar seguro y caminé hasta donde estaba Samuel. — Ven, te quiero mostrar algo.
Mi cabeza de inmediato comenzó a llenarse de inseguridades y de pensamientos de que Tom podría estar con alguien más, que se burló de mí y ahora voy a estar sufriendo por él.
«Mierda.»
Me llevó hasta las bancas del bar y nos sentamos en la mesita que estaba pegada a la pared. Nos sentamos juntos pero mirándonos frente a frente.
— ¿Qué quieres mostrarme? — de su bolsillo sacó un papelito junto con un chocolate ‘galak’.
— Ábrelo. — obedecí abriendo el papel con curiosidad. Era un bonito dibujo de mi rostro sonriendo adornado de corazones pintados de rojo. — En la noche no pude dormir pensando en ti, Bill. La única forma en la que pude estar tranquilo fue imaginándote y plasmándote en esa hoja para recordarte siempre… me encantas.
— Está bonito y dibujas bien, wow.
— Gracias. — dejo de observar la hoja para mirar a Samuel. Le doy un beso en la mejilla antes de ponerme de pie para volver. Debo evitarlo a toda costa, no quiero que Tom se moleste conmigo por su culpa.
Ahora que lo pienso, también hice mal en recibirle la carta.
Busco con la mirada un contenedor de basura y camino hasta el más cercano. Lo rompo antes de abrir la tapa de la basura y finalmente botar. El chocolate también estaba a punto de tirarlo si no fuera por mi impertinente amiga.
— ¿En serio vas a dejar ese chocolate?
— Sí.
— Dámelo a mí.
— Mara, este chocolate me lo dió Samuel.
— ¿Y qué? — me arrebató la barra para abrirla y empezar a comer. — ¿Cómo así te lo dió?
— Dijo que no ha podido dejar de pensarme y que por eso me lo daba junto con un dibujo que acabo de romper.
— Bien, bien… recíbele los regalos y luego me los das. — regresé a verla con las cejas arqueadas. — ¿Qué?
— Eso sería darle alas, Mara. — rodé los ojos mientras empezaba a caminar hasta buscar a Tom por todo el patio del programa.
— Bueno, sí… tienes razón.
Estoy seguro que las pupilas se me dilataron al mismo tiempo que mi corazón se aceleró. Verlo en el escenario preparando una silla junto con una guitarra medio nervioso para dar el número que le tocaba hizo que por inconsciencia vaya hasta él para darle ánimos.
Aparece una linda sonrisa en su rostro, la misma que besé con ganas.
— Llegas a tiempo.
— ¿Para qué?
— Toma. — me entregó una hoja con la letra de una canción. — Sé que tienes una voz maravillosa y quiero que salgas al escenario conmigo.
Ca-rajo.
Ca-rajo.
CA-RAJO.
Por la letra era una canción que entoné en la apertura del año escolar, ¡PERO SERÍA DIFEFENTE PORQUE TOM IBA A ESTAR TOCANDO CONMIGO!
¡AGH!
— ¿Qué dices?
— Acepto. — ambos sonreímos en complicidad mientras subimos al escenario. Tom cuenta hasta tres para empezar a tocar la guitarra. Me siento a su lado para poder cantar mientras lo miro. Mara y el grupo de chicos nos aplauden a lo loco.
Siento que esta canción se la dedico a él de alguna u otra forma.
«Solo él y yo…»
Joder.
Muerdo mi labio inferior al terminar de cantar. El público aplaude con emoción mientras bajamos del escenario. Los dos nos miramos con una sonrisa para luego abrazarnos.
— ¡Lo hicieron bien, felicidades! — nos separamos para ver a la chica que acaba de felicitarnos ~la misma que saludó de beso en mejilla~.
— Gracias, Tere. — yo no dije nada. Solo veo como se abrazan, por lo tanto, decido alejarme molesto.
«¿O celoso?»
Bah.
Da igual.
— Oye… — frené para regresar a verlo con los brazos cruzados. — Niño bonito. — hizo un puchero mientras me besaba la frente. — ¿Por qué te vas? No me dejes.
— Ajá.
— ¿Qué tienes?
No le respondí.
— Ah… lo siento, no… volveré a hacerlo.
— ¿Me lo prometes? — igual hice un puchero que Tom besó con una sonrisa.
— Te lo prometo, bebé.
— Pero a ninguna de tus amigas, ¿okay?
Tom suelta una carcajada antes de decir:
— Okay, mi vida.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 🙂